"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Diciembre del 2009


El Chín-Chín de la Licenciada PRIMAVERA

Publicado en relatos el 31 de Diciembre, 2009, 17:19 por Amanda

PARA MIS AMIGOS ACUÁTICOS


                                                                                                                                
Si creyera en el juicio final sería un poco feliz pero no tanto, muchos de nosotros no iríamos al Reino de los cielos por razones obvias o porque ese predio es un ente indeterminado y con cierta tendencia discriminatoria. Además las leyes antidiscriminatorias son al fin aprobadas por mayoría parlamentaria.
 
Pero sí creo en el té del sombrero, en el que Alicia, el Sombrerero y la liebre de marzo arman el puzzle imposible de juntar las piezas sueltas, los corazones cercanos.
 
Demasiadas palabras para la pretensión imposible de hacer lo que quisiera, una carta a cada uno, en papel, dentro de un sobre, encabezado y la exacta del día para cada acuático, porque cada uno es de alguna manera insustituible. Y porque el tiempo, que en la escena de Alicia no transcurre, sí lo hace un día 31 que lo dedicamos a menesteres gastronómicos y afeites del día.
 
Aunque todo el que se afeite hoy no se afeite.
 
Demasiado artificio para vadear lo imposible: estar con todos hoy, el día en que uno sabe que si algo pudo fue porque estuvieron cerca.
 
Así que sólo dejarles unos miniconsejos útiles para la noche findeanual, que me envía la Licenciada Primavera, desde su recoleta vacación en el Tibet, siempre atenta ella y en permanente contacto con su oráculo amapolar.
 
- No mezclarás champán Monitor con jalea real El Monasterio; el primero es un subproducto de las Fábricas Ante Garmaz Viviperón y el segundo tiene alto contenido eclesiástico, muy resentido a partir de lo de Storni.
 
-No impetrarás a tu cónyuge frases hechas, ni desechas, ni un sí, ni un no, ni nada, brindad y dejad esas diferencillas no corroídas por la erosión del tiempo para el mes de enero, eso si tenéis erconditioning, de lo contrario, siempre conviene consultar las respuestas a todo del yahoo, donde sucinta y contundentemente se explica cómo sobrellevar una vida de a dos en un país donde a lo sumo caben uno y medio.
 
-No adobarás el lechón con el perfume que te regaló tu suegra el año anterior, puede olisquearlo la muy sagaz, no olvides que tuvo la genialidad de concebir a tu manzanita deliciosa.
 
-No desearás el velero de tu prójimo, ya está inscripto en el R.E.Y.
 
-No cometerás apostasía, ni apostarás, ni apostillarás, ni aposentarás a nadie el día primero, que habrá mosquitada y la resaca es feíta y pulveriza todo humillo de hospitalidad. Ni iapos habrá, así que mejor no te enfermes (válido asimismo para el año venidero)
 
-No compartirás tu viejo disco de Leo García con merodeadores, serenateros, inspectores de telecom o tíos segundos de Alpa Corral: no por ser fin de año debemos olvidar cuán codiciado es nuestro delfincito de cristal de murano para los ojos delictuosos de los profanadores de la propiedad privada.
 
-No te encabritarás contra la literatura canónica ni perpetrarás a altísimos decibeles a la tía Pura crípticos y extensos párrafos de escritura automática de Pessoa, lejos de exorcizarla de tanta misa, esa buena señora sólo quedará patitiesa de pasmo producto de la intoxicación que dimana de esta práctica con la ingestión de solomillos en demasía. Además los vecinos prefieren el reggaetón o simplemente el sonido mandibular de peladilla triturada.
 
-No contaminarás el aire con frases jorgebucaínas, al estilo poliester, porque ser alma noble el último día del año y quiquiriquear las pelotas o derrapar capuleteadas el resto del año, eso es fácil. Lo difícil es ser amable todo el tiempo y caminar sobre tacos aguja en el parque independencia, donde los tiquitiqueos de las quinceañeras en edad de retrato han dado por tierra literalmente con todo el esfuerzo paisajístico de la MR, para solaz de Laurino que cree en la independencia de las especies. De las especias también, pero eso es la próxima novela, que publicará Ed. Mondadientes la próxima navidad atea.
 
-No leerás Joyce, puesto que no lo has hecho nunca, menos lo harás esta noche, y básicamente ahora se usa Bolaño, que es primo del Chavo del Ocho y forma parte de nuestro patrimonio cultural latinoamericano.
 
-No dirás "Voy hasta el Chinaje a comprar unas velas y vuelvo" porque tu pequeño hijo te tildará de racista y los niños no mienten ni dejan de joder hasta en la última noche de este bendito año que nos dejó peor que el césped citado supra.
 
-No proferirás nuevamente eso de "Felisa me muero" que te costó una mueca agriada de tu hija adolescente, que atribuiste a la mala calidad del Speed rosarino y a que de chica la llevabas a Tito y Pelusa para los Canallas los días del Niño.
 
-No profanarás la vida acuática, ni aborrecerás la lluvia y los cortes de luz. No olvides que todo viene del caos y al caos vamos, esto último bastante más rápidamente a fin de año.
 
-Llámate al decoro, no uses pirotecnia difusa, no prendas la luz ni gastes de más, escucha al corazón, ese es el cable a tierra y si todo falla, escucha el Chango Nieto que es bueno para la unidad familiar.
 
La Licenciada Primavera desea feliz fin de año, sin dimes ni diretes, comed calamaretes!
 
Saludísimos.


                  
                  


                           AMANDIX, Mack de Foglia,
          Amanda Poliéster, M.L.M.

Horacio Castillo

Publicado en De Otros. el 31 de Diciembre, 2009, 14:56 por MScalona

Arte Poética

 

 

Soltar la lengua de manera que no trabe el producto

que viene desde adentro, impulsado

por una fuerza superior

y el hábil juego de riñón y diafragma;

insistir presionando los músculos

como para expulsar

un caballo o un cíclope;

repetir el procedimiento

provocándolo inclusive con los dedos

o una materia acre,

hasta quedar vacío, sólo reseca piel,

odre para colgar del primer árbol,

extenuada matriz de lo volátil,

acaso de la luz.

 

 

 

HORACIO  CASTILLO

Nació en Buenos Aires, Ensenada, 1934

CONCURSO NUESTROTALLER 2010

Publicado en General el 30 de Diciembre, 2009, 17:06 por MScalona

Concurso de CuentosTaller Scalona  2010

en cuatro niveles:

GRUPO VIERNES, 5º año

GRUPO MIÉRCOLES, 4º año,

GRUPO JUEVES,  3º año,

GRUPO  LUNES-MARTES,  1º año 

1º premio, Beca completa taller 2010,

2º premio, Media beca.

para los cuatro niveles igual.

Género CUENTOcualquier estilo, tema o registro.

Mínimo diez páginas A-4, interlineado 1,5 ,

Tipo Letra  Times New Roman p. 14         

Fecha límite entrega  viernes 5 de marzo 2010

, en papel, 3 copias a Laprida 563, con seudónimo. En sobre aparte, cerrado (título del cuento en la portada del sobre), los datos de identidad correspondientes al seudónimo. SÓLO PARTICIPAN los asistentes que terminaron el curso 2009. El Concurso es obligatorio y promocional para continuar el taller. 

 Jurado: Sebastián Riestra, Lorena Aguado y Marcelo Scalona. 

 Fallo: 1º abril 2010.- - - -

Los requisitos técnicos son de cumplimiento ineludible bajo sanción de quedar excluido del concurso.-

Dudas y preguntas, sólo por mail.  

Por si no fui claro, si el cuento no les sale como les gustaría, si no están con "ganas",  si les parece largo, si hace mucho calor, si les salió un forúnculo, si el martes se van a Cancún... NO HAY EXCUSA ...!!!!!   a mí me entregan el 5 de marzo las diez páginas con una historia adentro...  Como verán, no es más que TAREA de vacaciones con un estímulo... El taller de 1º Inicial comienza en MARZO, 2º, 3º y 4º ,   comenzamos en ABRIL …  preparados, listos… yaaaaaaaaa……………………

 

O N E T T I

Publicado en De Otros. el 29 de Diciembre, 2009, 19:04 por MScalona

Jabón

 

 

 

No hizo ninguna seña para que Saad detuviera el coche. La figura estaba quieta y paciente, tal vez aburrida, al borde del camino, junto a un árbol del que empezaba a surgir la primavera como pequeñas lanzas de un verde aún indeciso.

Saad detuvo el coche frente al árbol y vio la gran maleta negra, vio que la persona que le sonrió tenía una cabeza de mujer, joven, extraordinariamente hermosa, un suéter rojo que cubría el pecho sin la menor sospecha de senos; un pecho liso de varón; pantalones negros que no insinuaban el bulto del sexo. Hombre, mujer, efebo, hermafrodita, Saad lo necesitó de pronto, con fuerza y jadeando. Necesito que subiera al coche, necesitó de aquello, con miedo, empezó a creer que lo había estado esperando desde la primera juventud y casi llegó a creer que necesitaría la presencia o cercanía de Ello- el corte de pelo era masculino y no había pintura en la cara-hasta el resto de sus días.

Al entrar ella dijo <<Gracias>> y Saad pensó que la voz no había revelado nada. Era la de alguien que hubiera bebido y fumado mucho la noche anterior, hombre o mujer.

-¿Adonde quiere ir?-preguntó Saad para volver la cabeza y examinar la piel de las mejillas del pasajero: ningún rastro de barba pero el pecho continuaba hostil y aplastado.

-Un poco lejos. Yo le aviso. Siguiendo derecho. ¿Cuáles eran sus planes?

Tampoco había nuez en el cuello blanco. <<Eran>>, pensó Saad, como si Ello hubiera resuelto modificar el viaje proyectado. Y como si pudiera hacerlo, como si quisiera hacerlo, como si estuviera seguro, segura de imponer sin violencia sus propios planes. La gran maleta apoyada en el asiento trasero proponía  una mudanza, un querido desarraigo. Y dentro de la maleta estaba la clave del sexo de Ello, si es que tenía alguno. Porque no había signos de la adulterada femineidad de un muchacho invertido; nada de la soterrada virilidad de una lesbiana. Si fuera posible hurgar en la maleta…

-No hay planes rígidos por mi parte. Tengo un mes de vacaciones, de no hacer, si Dios quiere, nada que me disguste. Pensaba detenerme en San Sebastián par almorzar. Después seguir hasta Pau, donde alquile una casita que no sé si la voy a encontrar. Si quiere puede acompañarme a almorzar y a perdernos entre pinos enormes buscando la casita. Sólo sé que se llama Pourquoi Pas y está cerca del paradero del jabalí.

Ello no contestó; se fue reclinado en el asiento, nuevamente iluminada la cara con la sonrisa, y apoyó la nuca en el respaldo como quien se prepara para un largo viaje.

A los pocos días, el deseo de Saad fue creciendo y tuvo momentos de silencio y de escondido dolor junto a la querida, la placida presencia de Ello. Porque aquella criatura adorada le ofrecía- o apenas insinuaba. Su doble cara, sus dos cuerpos, y muy pronto el hombre sintió el impulso angustioso de avanzar y oprimir, indiferente a que sus imaginados abrazos rodearan un cuerpo de mujer o de hombre.

Pero quería saber. Y cuando Ello bajaba con la cesta de compras por el caminito sinuoso e impuesto a los grandes espacios de césped verde por la insistencia de tantos pasos perdidos, entraba como ladrón en el dormitorio del monstruo ansiado y escrutaba la cama, las dos mesas, los pequeños frascos de medicina. Lo que no le servía para nada, no revelaba el secreto. La gran maleta negra siempre debajo de la cama, cerrada con llave.

Y cuando él tomaba sol con los shorts y el pecho desnudo, Ello se acurrucaba, pantalón negro y suéter rojo, en la sombra del alero de la casita o bajo los grandes árboles para sonreír en paz a la belleza de las construcciones blancas distribuidas sin orden por las pequeñas y suaves colinas.

Tuvo la esperanza absurda, en la que creyó por un tiempo, de que iba a matar la duda entrando al cuarto de baño cuando Ello estuviera erminando de bañarse bajo la ducha. Pero solamente husmeando encontró el perfume del jabón de pino que Ello había hecho espumear en su cuerpo, en su pecho, en la entrepierna  que desvelaba el misterio, siempre solo, y sellado para él.

Hasta que, casi de un día al otro, Saad comenzó a aceptar. A desear, más que la posesión física de Ello, la permanencia del secreto, de la duda. Y ahora vigilaba celoso a Ello, con miedo de que una imprudencia, una frase, le revelara la verdad por cuya ignorancia gozaba ahora en seguir sufriendo.

Veía a Ello trepar el sendero, ágil y rápido, un poco inclinado el cuerpo por el peso de la cesta. Sintió frío y vejez, entró en la casita pensando vagamente qué habría comprado Ello para la comida de la noche.

 


Juan Carlos Onetti,

Cuentos Completos, Ed. Alfaguara

1979

 

BOLAÑO

Publicado en De Otros. el 28 de Diciembre, 2009, 17:26 por CELINA

                                  

DERIVAS DE LA PESADA

        Es curioso que fueran unos escritores burgueses los que elevaran al Martín Fierro de Hernández, al centro del canon de la literatura argentina. Este punto, por supuesto, es materia discutible, pero lo cierto es que el gaucho fierro, paradigma del desposeído, del valiente (pero también del matón), se alza en el centro de un canon, el canon de la literatura argentina, cada vez más enloquecido. Como poema el Martín Fierro no es una maravilla. Como novela, en cambio, está viva, lleno de significados a explorar, es decir conserva su atmósfera de viento más bien de ventolera, sus olores de intemperie, su buena disposición para los golpes de azar. Sin embargo, es una novela de la libertad y la mugre, no sobre la educación y los buenos modales. Es una novela sobre el valor, no sobre la inteligencia, mucho menos sobre la moral.
 
Si el Martín Fierro domina la literatura argentina y su lugar es el centro del canon la obra de Borges, probablemente el mayor escritor que haya nacido en Latinoamérica, es sólo un paréntesis.
  
Es curioso que Borges escribiera tanto y tan bien del Martín Fierro. No sólo el Borges joven, que en ocasiones suele ser, en el ámbito puramente verbal, nacionalista, sino también el Borges adulto, que en ocasiones se queda extasiado (extrañamente extasiado como si contemplara las gesticulaciones de la Esfinge) ante las cuatro escenas más memorables de la obra de Hernández, y que en ocasiones incluso escribe cuentos, desganados y perfectos, argumentalmente epigonales de la obra de Hernández. Cuando Borges glosa a Hernández no lo hace con el cariño y la admiración con los que se refiere a Güiraldes, ni con la sorpresa y la resignación que emplea al evocar a aquel monstruo familiar que fue Evaristo Carriego. Con Hernández, o con el Martín Fierro, Borges da la impresión de estar actuando a la perfección, por otra parte, pero en una obra de teatro que le parece desde el principio, más detestable, equivocada. Pero detestable o equivocada, también le parece irremediable. Su muerte silenciosa en Ginebra, es, en ese sentido, harto elocuente. Vaya, no sólo es elocuente, su muerte en ginebra, habla hasta por los codos.
 
Con Borges vivo, la literatura argentina se convierte en lo que la mayoría de los lectores conoce como literatura argentina. Es decir: está Macedonio Fernández, que en ocasiones parece un Valéry porteño; está Güiraldes, que está enfermo y es rico; está Ezequiel Martínez Estrada; está Marechal, que luego se hace peronista; Está Mujica Lainez; Está Bioy Casares, que escribe la primer novela fantástica y la mejor de Latinoamérica, aunque todos los escritores latinoamericanos se apresuren a negarlo; está Bianco, está el pedante Mallea, está Silvina Ocampo, está Sábato, está Cortázar, que es el mejor; está Roberto Arlt, que fue el más ninguneado de todos. Cuando Borges se muere, se acaba de golpe todo. Es como si muriera Merlín, aunque los cenáculos literarios de Buenos Aires no eran ciertamente Camelot. Se acaba, sobre todo, el reino del equilibrio. La inteligencia apolínea deja su lugar a la desesperación dionisíaca. el sueño, un sueño muchas veces hipócrita, falso, acomodaticio, cobarde , se convierte en pesadilla una pesadilla muchas veces honesta, leal, valiente, que actúa sin red de protección, pero pesadilla al fin y al cabo, y, lo que es peor, literariamente pesadilla, literariamente suicida, literariamente callejón sin salida.
 
Aunque con el paso de los años es legítimo preguntarse hasta qué punto la pesadilla o la piel de la pesadilla es tan radical como enunciaban sus cultores. Muchos de ellos viven mucho mejor que yo. En ese sentido me puedo permitir afirmar que yo soy una rata apolínea y que ellos se asemejan cada día más a unos gatos de angora o gatos siameses despulgados eficientemente por un collar marca Acme o marca Dionisios, que a esta altura de la historia viene a ser lo mismo.
 
La literatura argentina actual, lamentablemente, tiene tres puntos de referencia. Dos son públicos. el tercero es secreto. Los tres, de alguna manera, son reacciones antiborgeanas. Los tres, en el fondo, son conservadores y no revolucionarios, aunque los tres, o al menos dos de ellos, se postulen como alternativa de un pensamiento de izquierda.
 
En el primero reina Osvaldo Soriano, que fue un buen novelista menor. Con Soriano hay que tener el cerebro lleno de materia fecal para pensar que de allí se puede fundar una rama literaria. No quiero decir con esto que Soriano sea malo. Ya lo he dicho: es bueno, divertido, es básicamente, un autor de novelas policiales o vagamente policiales, cuya principal virtud, alabada con largueza por la critica española, siempre tan perspicaz, fue su parquedad a la hora de adjetivar, parquedad que por otra parte perdió a partir de su cuarto o quinto libro. No es mucho para iniciar una escuela. Sospecho que el influjo de Soriano ( aparte de su simpatía y generosidad que dicen fueron grandes) radica en la venta de sus libros, en su fácil acceso a la masa de lectores, aunque hablar de masa de lectores cuando en realidad estamos hablando de veinte mil personas es sin duda una exageración. Con Soriano los escritores argentinos se dan cuenta de que ellos pueden, también, ganar dinero. No es necesario escribir libros originales como Cortázar o Bioy, ni novelas totales como Cortázar o Marechal, ni cuentos perfectos, como Cortázar o Bioy, y sobre todo, no es necesario perder el tiempo y la salud en una biblioteca guaranga para que encima no te den el Premio Nobel. Basta escribir como Soriano. Un poco de humor, mucha solidaridad, amistad porteña, algo de tango, boxeadores tronados y Marlowe viejo pero firme. ¿Pero firme dónde? me pregunto de rodillas y sollozando. ¿Firme en el cielo, firme en el retrete de tu agente literario? ¿Pero vos sos tonto, piltrafilla, vos tenés agente literario? ¿Y un agente literario argentino, para mayor inri?
  
Si el escritor argentino contesta afirmativamente esta última pregunta podemos tener la certeza de que no va a escribir como Soriano sino como Thomas Mann, como el Thomas Mann de Fausto. O, ya mareados por la inmensidad de la pampa, directamente como Goethe.
 
La segunda línea es más compleja. La segunda línea se inicia con Roberto Arlt, aunque es muy probable que Arlt sea totalmente inocente de ese desaguisado. Digamos, modestamente que Arlt es Jesucristo. Argentina, por supuesto, es Israel, y Buenos Aires, Jerusalén. Arlt nace y vive una vida más bien corta. Si no me equivoco, cuarenta y dos años. Es un contemporáneo de Borges. Éste nace en 1899 y Arlt en 1900. Pero, al contrario que Borges, la familia de Arlt es una familia pobre, y cuando él es adolescente no se va a Ginebra sino que se pone a trabajar. El oficio más frecuentado por Arlt es el periodismo, y a la luz del periodismo es dable ver muchas de sus virtudes, pero también muchos de sus defectos. Arlt es rápido, arriesgado, moldeable, un sobreviviente nato, pero también es un autodidacta en el sentido que lo fue Borges: el aprendizaje de Arlt se desarrolla en el desorden y el caos, en la lectura  de las pésimas traducciones, en las cloacas y no en las bibliotecas. Arlt es un ruso, un personaje de Dostoievski, mientras que Borges es un inglés, un personaje de Chesterton o Shaw o Stevenson. Incluso a veces, pese a él mismo, Borges parece un personaje de Kipling. En la guerra entre los grupos literarios de Boedo y Florida, Arlt está con Boedo, aunque tengo la impresión de que su ardor guerrero no fue nunca excesivo. Su obra se compone de dos libros de cuentos y de tres novelas, aunque lo cierto es que escribió cuatro novelas y que los cuentos no recogidos en el libro, cuentos aparecidos en periódicos y revistas y que Arlt era capaz de escribir mientras hablaba de mujeres con sus compañeros de redacción, dan por lo menos para otros dos libros. También es el autor de unos Aguafuertes porteños, en la mejor tradición impresionista francesa, y de unos Aguafuertes españoles, estampas de la vida cotidiana de España de los años treinta, en donde abundan los gitanos, los pobres y las personas generosas. Intentó hacerse rico con negocios que nada tenían que ver con la literatura argentina de entonces, aunque sí con la ciencia ficción, y fracasó siempre, y de forma inapelable. Después se murió, a los cuarenta y dos años y, como él hubiera dicho, se acabó todo.
 
Pero no se acabó todo, porque al igual que Jesucristo, Arlt tuvo a su San Pablo. El San Pablo de Arlt, el fundador de su iglesia, es Ricardo Piglia. A menudo me pregunto: ¿qué hubiera pasado si Piglia, en vez de enamorarse de Arlt, se hubiera enanmorado de Gombrowicz? ¿Por qué Piglia no se enamoró de Gombrowicz y sí de Arlt? ¿Por qué no se dedicó a publicar la buena nueva gombrowicziana o no se especializó en Juan Emar, ese escritor chileno similar al monumento al soldado desconocido? Misterio. Pero en cualquier caso es Piglia quien eleva a Arlt dentro de su propio ataúd, sobrevolando Buenos Aires, en una imagen muy pigliana o muy arltiana, pero que, en rigor, sólo sucede en la imaginación de Piglia y no en la realidad. No fue una grúa la que bajó el ataúd de Arlt, la escalera era lo suficientemente ancha para maniobrar, el cadáver de Arlt no era el de un campeón de pesos pesados.
 
Con esto no quiero decir que Arlt sea un mal escritor, al contrario, es buenísimo, ni tampoco pretendo decir que Piglia lo sea, al contrario, Piglia me parece uno de los mejores narradores actuales de Latinoamérica. Lo que pasa es que se me hace difícil soportar el desvarío – un desvarío gangsteril, de la pesada- que Piglia teje alrededor de Arlt, probablemente el único nocente en este asunto. No puedo estar, de ninguna manera, a favor de los malos traductores del ruso, como le dijo Nabokov a Edmund Wilson mientras preparaba su tercer martini, y no puedo aceptar el plagio como una de las bellas artes. La literatura de Arlt, considerada como armario o subterráneo, está bien. Considerada como salón de la casa es una broma macabra. Considerada como cocina, nos promete el envenenamiento. Considerada como lavabo nos acabará produciendo sarna. Considerada como biblioteca es una garantía de la destrucción de la literatura.
 
 O lo que es lo mismo, la literatura de la pesada tiene que existir, pero si sólo existe ella, la literatura se acaba.
 
Como la literatura solipsista, tan en boga en Europa, hoy que el joven Henry James vuelve a cabalgar a sus anchas. Una literatura del yo, de la subjetividad extrema, claro que tiene que existir y debe existir. Pero si sólo existieran literatos solipsistas toda la literatura terminaría convirtiéndose en un servicio militar obligatorio del mini-yo o en un río de autobiografías, de libros de memorias, de diarios personales, que no tardaría en devenir cloaca, y la literatura dejaría también entonces de existir. Porque ¿a quién demonios le interesan las idas y venidas sentimentales de un profesor? ¿Quién puede decir, sin mentir como un verraco, que es más interesante el día a día de un triste profesor madrileño, por muy atildado que sea, que las pesadillas y los sueños y las ambiciones del insigne y ridículo Carlos Argentino Daneri? Nadie con tres dedos de frente. Ojo: no tengo nada en contra de las autobiografías, siempre y cuando el que las escriba tenga un pene en erección de treinta centímetros. Siempre y cuando la escritora haya sido una puta y a la vejez sea moderadamente rica. Siempre y cuando el pergeñador de semejante artefacto haya tenido una vida singular. De más está decir que entre los solpsitas y los chicos malos de la pesada me quedo con éstos últimos. Pero sólo como un mal menor.
 
La tercera línea en juego de la literatura argentina actual o post-Borges es la que inicia Osvaldo Lamborghini. Ésta es la corriente secreta. Tan secreta como fue la vida de Lamborghini, que murió en Barcelona en 1985, si no recuerdo mal, y dejó como albacea literario a su discípulo más querido, César Aira, que viene a ser lo mismo que si una rata deja como albacea testamentario a un gato con hambre.
 
Si Arlt, que como escritor es el mejor de los tres, es el sótano de la casa que es la literatura argerntina, Y Soriano es un jarrón en la habitación de invitados, Lamborghini es una cajita que está puesta sobre una alacena en el sótano. Una cajita de cartón, pequeña, con la superficie llena de polvo. Ahora bien si uno abre la cajita lo que encuentra en su interior es el infierno. Perdonen que sea tan melodramático. Con la obra de Lamborghini siempre me pasa lo mismo. No hay cómo escribirla sin caer en tremendismos. La palabra crueldad se ajusta a elle como un guante. La palabra dureza también, pero sobre todo la palabra crueldad. El lector no avisado puede vislumbrar un juego sadomasoquista propio de esos talleres literarios que las almas caritativas y de vocación pedagógica organizan en los manicomios. Es posible, pero se queda corto. Lamborghini siempre va dos pasos más adelante (o más atrás) que sus perseguidores.
 
Es extraño pensar en Lamborghini ahora. Murió a los cuarenta y cinco años, es decir que yo soy ahora cuatro años más viejo que él. A veces abro alguno de sus dos libros, editados por Aira- lo cual es un decir, porque lo mismo los pudo haber editado el linotipista o el portero del edificio donde estaba la editorial., la editorial Serbal, de Barcelona,- y a duras penas puedo leerlo, no porque me parezca malo sino porque me da miedo, sobre todo la novela Tadeys, una novela insoportable, que leo( dos o tres páginas, ni una más) sólo cuando me siento particularmente valiente. De pocos libros puedo decir que huelan a sangre, a vísceras abiertas, a licores corporales, a actos sin perdón.
 
Hoy, que está tan de moda hablar de los nihilistas, aunque se habla de éstos la gente se refiere a los terroristas musulmanes, que precisamente de nihilistas no tienen nada de nada, no estará de más visitar la obra un verdadero nihilista. El problema con Lamborghini es que se equivocó de profesión. Mejor le hubiera ido trabajando como pistolero a sueldo, o como chapero, o como sepulturero, oficios menos complicados que el de intentar destruir la literatura. La literatura es una máquina acorazada. No se preocupa de los escritores. A veces ni siquiera se da cuenta de que éstos están vivos. Su enemigo es otro mucho más grande, mucho más poderoso, y que a la postre terminará venciendo. Pero ésa es otra historia.
 
Los amigos de Lamborghini están condenados a plagiarlo hasta la náusea, algo que acaso haría feliz al propio Lamborghini si pudiera verlos vomitar. También están condenados a escribir mal, pésimo, excepto Aira, que mantiene una prosa uniforme, gris, que en ocasiones cuando es fiel a Lamborghini, cristaliza en obras memorables, como el cuento “Cecil Thaylor” o la nouvelle “Cómo me hice monja”, pero que en su deriva neovanguardista y rousseliana ( y absolutamente acrítica) la mayor parte de las veces es aburrida. Prosa que se devora así misma sin solución de continuidad. Acriticismo que se traduce en la aceptación, con matices, ciertamente, de esa figura tropical que es la del escritor latinoamericano profesional, que siempre tiene una alabanza para quien se la pida.

   De esas tres líneas, las tres líneas más vivas de la literatura argentina, los tres puntos de partida de la pesada, me temo que resultará vencedora aquella que representa con mayor fidelidad a la canalla sentimental, en palabras de Borges. La canalla sentimental, que ya no es la derecha (en gran medida porque la derecha se dedica  la publicidad y al disfrute de la cocaína y a planificar el hambre y los corralitos, y en materia literaria es analfabeta funcional o se conforma con recitar versos del Martín fierro) sino la izquierda, y que lo que pide a sus intelectuales es soma, lo mismo, precisamente, que recibe de sus amos. Soma, soma, soma Soriano, perdóname: tuyo es el reino.
 
Arlt y Piglia son punto y aparte. Digamos que es una relación sentimental y que lo mejor es dejarlo tranquilos. Ambos, Arlt sin duda, son parte importante de la literatura argentina y latinoamericana y su destino es cabalgar solos por la pampa habitada por fantasmas. Allí, sin embargo, no hay escuela posible.

   

    Corolario. Hay que releer a Borges otra vez.

                               ROBERTO BOLAÑO. ENTRE PARÉNTESIS, PÁG 23 A 30

Buonanotte y lugar común: La Muerte

Publicado en Ensayo el 28 de Diciembre, 2009, 9:27 por MGuelman

“Radio-grafía del 26 de diciembre” Publicado en La Capital de Rosario:


http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2009/12/

edicion_432/contenidos/noticia_5051.html

 

Como todos los sábados, despierto aturdida por gritos de chicas y chicos borrachos, enajenados… Intento apagarlos con la radio y escucho otro clásico: “volvían de bailar y chocaron”. Cambio el dial, pero Buonanotte no es anónimo y la desgracia tiene eco. Me rescata del balance de tristezas e impotencias, la disputa del trueno con la targa del auto último modelo y la moto que ruge y no pasa. El portero grita enojado a los dignos “cartoneros” y a sus hijos:- no ensucien la vereda! Ellos comparten el mismo miedo a las piedras (del cielo), con el hombre rico que vocifera a su “amante”, bajá, apurate! que estoy con el auto nuevo! Descubrieron el HPV en la piel de los rosarinos… Al cuidacoches le fue mal en la escuela y explica: no pude pagar al profesor particular. El olor a cloaca invade mis fosas nasales.
Me acuesto y la radio emite el llanto del Juez Oyarbide, confesando sentimientos a Baby Etchecopar… Por suerte, hoy me visitaron los tres nietos y nos miramos a los ojos con Edu. No olvido el mail de Nora: “
No quiero esta realidad para mis hijos. Espero poder enseñarles a elegir bien, aunque a veces tengo miedo…” “Tener 100 años de edad, dejó de ser una utopía” repite la radio al otro día.

Mirta Guelman de Javkin

mirtaguelman@hotmail.com

cIClo: pArA oCUltoS

Publicado en Sugerencias. el 27 de Diciembre, 2009, 18:14 por MScalona

ocultos 4(1) by you.

comienzo

Publicado en General el 26 de Diciembre, 2009, 23:49 por negrointenso
 

Capítulo 1

Baldosas


Mis padres me entrenaron en el sufrimiento y ahora estoy agradecida. Nunca nada fue fácil y eso educa el espíritu, templa la voluntad y sobre todo genera resentimiento.

La mañana que el portero del edificio se adelantó y evitó que oliera la meada nocturna, el vómito alcoholizado y baldeó y manguereó y perfumó y desinfectó toda la vereda, esa madrugada cuando al volver de mi trabajo y atravesar ese olor fuerte y desnaturalizado que es el olor a la creolina, pisar con la delicadeza de una princesa para evitar la traición de las baldosas flojas y sin embargo no pudiendo evitarlo y salpicarme hasta la rodilla izquierda de ese líquido inmundo, comprendí qué clase de día tendría. Un día creolinado, perfumado por la pestilencia, una sucesión de días inolvidables.


Un piano cae desde el octavo piso, el rayo fulminante antes de una fuerte tormenta, el terremoto sin previo anuncio, la espina de pescado en la garganta, una rama que se desprende de aquél árbol, el anuncio en papel membretado de una enfermedad terminal, el accidente automovílistico al acecho, un pozo profundo, una llamada telefónica, buscar el consuelo en la tapa de los diarios siempre funcionó como antídoto para el dolor real. La celda infestada del sidótico.


Los presagios siempre se presentan por la mañana y la creolina era la evidencia de los malos presagios. A veces intentaba cambiar el rumbo de las cosas y hacía estupideces como comprarme unos anteojos que tuvieran los cristales azules y con eso alimentaba la esperanza de ver la realidad un poco menos gris, una realidad azul tenía que ser necesariamente mejor pero siempre había un detalle que lo entorpecía todo, una piedra en el zapato, una banana abandonada en el borde de una vidriera, un chico que pide Tiene una moneda, doña?


Me saqué los pantalones y comprobé que la creolina no había dejado rastros visibles, no había irritación de la piel pero sí de las fosas nasales, puse el pantalón en el canasto (que no se parecía a un canasto) de la ropa sucia y me metí bajo la ducha. En la cortina del baño se transparentaban unas estrellitas que me fascinaba mirar pero ahora veía que se habían ennegrecido producto de la grasitud del cuerpo o de los hongos y sentí asco, debería meterla en lavandina. Mientras caía el agua, que todo lo purifica, se escurría por la rejilla el olor a creolina, el olor al restaurante, olor a frito, a comida, a clientes, a mozos, a transpiración, el mal olor daba paso al perfume artificial pero agradable del jabón y surgió un pensamiento que me venía visitando hacía tiempo:


El amor es un sentimiento sobrevalorado. Si bien casi todo lo bueno gira alrededor del amor también puede ser algo que engendra egoísmo, celos, dolor, sufrimiento y recordé a Raquel cuando se refería a su marido, hablaba como de una pertenencia: mi marido no hace nada sin consultarme, mi marido me viene a buscar, mi marido esto... mi marido aquello... Prueba también de los sentimientos negativos del amor eran los casos de violencia doméstica, iban siempre en aumento y siempre se trataba de lazos de familia, lazos de supuesto amor: hijos que mataban a sus padres, niños violados por sus padrastros, mujeres golpeadas por sus maridos, etc. etc.

SABIOS DE SODOMA

Publicado en De Otros. el 26 de Diciembre, 2009, 15:02 por sandra

... En fin, Naipaul escucha y transcribe sus impresiones y, sobre todo, camina por Buenos Aires. Y de pronto, sin que el lector de su crónica esté avisado, empieza a hablar de sodomía. La sodomía como una costumbre argentina. Una práctica que no se limita a las relaciones homosexuales, de hecho, ahora que lo pienso no recuerdo que Naipaul mencione la homosexualidad.¨Él habla de relaciones heterosexuales. Uno imagina a Naipaul sentado en la silla más anónima del bar (incluso puede que de la pulpería, si a eso vamos) escuchando conversaciones de periodistas, que primero hablan de política, el país se encamina confiada y alegremente hacia el precipicio, y luego, para aligerar el ánimo, de lances sentimentales, de conquistas, de amantes. Esas amantes sin rostro, sin excepción, recuerda Naipaul, en algún momento han sido sodomizadas. La tomé por el culo, escribe. Algo que en Europa, reflexiona, provocaría verguenza o al menos un discreto silencio, en los bares de Buenos Aires se vocea como señal de virilidad, de posesión final, pues si no le has dado por el culo a tu amante o a tu novia o a tu esposa, en realidad no la has poseído realmente Y así como la violencia y la inconsciencia en materia política le aterran, la costumbre sexual de "tomarla por el culo", que implica, según cree Naipaul, en cierto sentido una violación, solo puede provocarle repulsión y desprecio. Un desprecio hacia los argentinos que va creciendo a medida que avanza el texto. Por supuesto, de esta nefanda costumbre no se salva nadie, o sí, se salva una sola persona, a quien cita, alguien que, sin el énfasis de Naipaul, también rechaza la sodomía. Los demás, en mayor o menor grado, la aceptan y la practican o la han practicado, lo que lleva a Naipaul a conlcuir que Argentina es un país recalcitradamente machista ( un machismo que recubre ligeramente una puesta en escena de sangre y muerte) y que Perón, en ese infierno de hombres sin freno, es el supermacho, y que Evita es la hembra poseída, totalmente poseída. Toda sociedad civilizada, piensa Naipaul, condenaría esta práctica sexual por aberrante y vejatoria, menos Argentina. En su texto o tal vez en mi cuento, el vértigo que acomete a Naipaul es cada vez mayor. Sus paseos se convierten en interminables singladuras de sonámbulo. Su estómago se debilita. Diríase que la sola presencia física de esos argentinos que visita y que le hablan le produce una náusea que a duras penas puede contener. Busca explicaciones. La que le parece más lógica es achacar la afición nefanda al origen de los argentinos, tierra de emigrantes cuyos abuelos fueron campesinos depauperados de España e Italia. Los campesinos españoles e italianos, de costumbres bárbaras, traen a la pampa no sólo su miseria sino también sus costumbres sexuales, entre las que está la sodomía. Esta explicación parece satisfacerlo. De hecho es tan evidente que la da por buena sin pensárselo mucho. Recuerdo que cuando leí el párrafo en donde Naipaul expone lo que cree que es el origen de las costumbres sodomíticas argentinas, quedé un poco sorprendido. La explicación, además de inconsistente, carecía de fundamentos históricos o sociales. ¿Qué sabía Naipaul acerca de lascostumbres sexuales de los labriegos y terronis españoles e italianos de los últimos cincuenta años del siglo XIX? Tal vez, en sus correrías por los bares de Corrientes, a altas horas de la noche, oyó a un periodista deportivo contar las hazañas sexuales de su abuelo o bisabuelo, que se follaba a las ovejas en las noches de Sicilia o de Asturias. Puede ser. En mi cuento Naipaul cierra los ojos y, en efecto, se imagina a un pastorcillo meridional follándose a una oveja o a una cabra. Después el pastorcillo acaricia a la cabra y duerme. Bajo la luna el pastorcillo sueña: se ve a si mismo muchos años después, con muchos más kilos y centímetros, dueño de un gran bigote, casado y con numerosos hijos, los varones trabajando en el campo, con el rebaño que ha crecido ( o menguado), las hembras trabajando en la casa o en el huerto, sometidas a sus tocamientos y a los tocamientos de sus hermanos, y su mujer, reina y esclava, sodomizada cada noche, tomada por el culo, estampa admirable que corresponde más a los deseos erótico-bucólicos de un pornógrafo francés del siglo XIX que a la cruda realidad, que tiene cara de perro castrado. No digo que no se practicara la sodomía en los buenos matrimonios campesinos de Sicilia y Valencia, pero no con la asiduidad de una costumbre destinada a perdurar allende los mares. Si los emigrantes de Naipaul hubieran provenido de Grecia, bueno, nos lo podríamos pensar dos veces. Es posible que con un general Peronidis Argentina hubiera salido ganando. No mucho, solo un poquito, pero algo es algo. Ay, si los argentinos hablaran demótico. Un demótico porteño a medias influido por el lunfardo del Pireo y Salónica. Con un gaucho Fierresopulos, copia feliz de Ulises, y con un Macedonio Hernandikis arreglando a martillazo limpio el lecho de Procusto. Pero, para bien o para mal, Argentina es lo que es y viene de donde viene, que es, sépanlo, de todo el mundo, menos de París.

El secreto el mal... Roberto BOLAÑO.

más novelita lumpen

Publicado en De Otros. el 26 de Diciembre, 2009, 9:37 por MScalona

XIV

           

           

               

De todas formas, seguía buscando la caja fuerte. Paseaba por la casa y miraba en los rincones y detrás de los cuadros, como me habían indicado mi hermano y sus amigos, y la caja fuerte nunca aparecía.

Solo suciedad, polvo, nidos de araña, trozos de pared, trozos de empapelado preservados del paso del tiempo, más blancos, más cercanos a su color original, aunque al examinarlos la sensación que me quedaba era que esos rectángulos estaban aún más estropeados, como si su palidez  o su juventud fueran una enfermedad degenerativa y poco usual.

Toda la casa, durante mis incursiones en busca de la caja fuerte, parecía viva. Viva en la dejadez, viva en el abandono. Pero viva.

Mi piso, por poner un ejemplo, únicamente me parecía un piso, cada día más pequeños, si acaso, con los ecos de miles de horas de televisión, de vez en cuando con el eco de las voces de mi padre y de mi madre, pero sólo era un piso, es decir estaba muerto.

La casa de Maciste no.  La casa Maciste era una promesa y una enfermedad y no daba vueltas por la promesa y la enfermedad y se sentía en la piel cuándo mi cuerpo o la velocidad que en ese instante le imprimía a mi cuerpo pasaba de un estadio a otro, la promesa irisada, la enfermedad, una caída o planear oblicuo, deambulando, tocándolo todo con la punta de los dedos, hasta que oía la voz de Maciste que me llamaba, que me preguntaba dónde estaba.

En ocasiones no le respondía. Me llevaba una mano a la boca y empezaba a respirar con la nariz, apenas un poco de aire, el suficiente, pues sabía que él empezaría a buscarme, aún más silencioso que yo, deslizándose por los oscuros pasillos de la casa hasta localizarme gracias a mi respiración o al calor que emitía mi cuerpo, nunca lo supe, y entonces todo recomenzaba.

El dinero que me daba después de cada visita, por otra parte, empezó a ser cada vez más generoso. A veces yo lo seguía pues pensaba que el dinero lo extraía directamente de la caja fuerte, pero la realidad era que lo sacaba de un cajón de la cocina, y allí siempre había una cantidad similar, ciento cincuenta euros, que servían para pagarme a mí y a la mujer o a la adolescente (nunca la vi, pues ella iba de día y yo de noche) que le compraba los víveres en alguna tienda del barrio y que en ocasiones le dejaba comida cocinada en recipientes de plástico.

Una noche de la que hoy me averguenzo le dije que estaba enamorada de él y le pregunté qué sentía por mí.

No me contestó. Me hizo gritar en su gimnasio, pero no me contestó. Antes de irme, a las cinco de la mañana, herida en mi amor propio, le dije que probablemente lo nuestro se iba a acabar pronto. Se lo dije en el recibidor, mientras con una mano apretaba el pomo de la puerta. Al abrirla y dejar entrar la luz de una farola de vía Germánico me di cuenta de que estaba sola.

Durante algunos días no pude evitar pensar en él con odio. Por molestarlo, durante nuestra siguiente cita, le pregunté como se había quedado ciego.

-Fue un accidente.

-¿Pero qué tipo de accidente?-dije.

-Un accidente de coche. Iba con unos amigos.

Dos de ellos no lo pudieron contar.

-¿Y quién conducía?

Es ese momento Maciste enfocó sus ojos ciegos en mis ojos, como si realmente me viera, y dijo que no le apetecía seguir hablando de ese tema.

Lo vi levantarse con algo de dificultad y alejarse sin vacilar en dirección a la puerta abierta. Estuve mucho rato sola, tirada en la banqueta de madera con el cuerpo untado de linimento, esperándolo y pensando en mis cosas, en el porvenir que se abría como un espejo del presente o como un espejo del pasado, pero que indudablemente se abría, hasta que me aburrí y me quedé dormida.

Es esa época soñaba mucho y olvidaba con rapidez casi todos los sueños. Mi vida en realidad era como un sueño. A veces me asomaba a una ventana cualquiera de la casa de Maciste y me ponía a pensar en los sueños que olvidaba con tanta prontitud y en mi propia vida  que parecía un sueño, y no llegaba a ninguna parte, nada se aclaraba en el interior de mi cabeza, pero solo hecho de hacerlo, de pensar en los sueños y en la vida, aligeraba de un peso incierto mi corazón o lo que yo llamaba mi corazón, o el corazón de un delincuente, de  una persona sin escrúpulos o con unos escrúpulos tan distorsionados que me costaba reconocer como míos.

En esos momentos un suspiro de alivio salía de mi garganta. Respiraba y sonreía como si se acabara de emerger de un mar profundo, sin aire ya, con las botellas de dejar la ventana e ir corriendo en busca de un espejo para contemplar mi propia cara, una cara que yo sabía que estaba sonriendo, y que también sabía que no me iba a gustar, una cara feroz y feliz, pero que era mi cara que yo tenía, la menor en muchas otras caras distorsionadas, una cara que emergía de la muerte de mis padres, de mi barrio donde siempre era de día, y de la casa de Maciste donde yo jugaba con mi destino, pero donde mi destino por primera vez era completamente mío.

Ninguna de estas certezas, sin embargo, ninguna de estas sensaciones, duraba demasiado. Gracias a Dios, porque entonces me hubiera muerto o vuelto loca.

Volaba y alucinaba, pero a ratos tenía los pies bien puestos en la tierra. Y entonces pensaba en la caja fuerte y en el dinero o en las joyas que Maciste guardaba y en la vida que nos esperaba, a mi hermano y a mí (y también de alguna manera a los desgraciados de sus amigos), cuando accediéramos por al tesoro, un tesoro que en manos de Maciste resultaba inútil, porque esté, bajo nuestra óptica, tenía todas las necesidades cubiertas y además ya no era joven, y nosotros, en cambio, teníamos toda la vida por delante y éramos más pobres que las ratas.

Y en esos momentos, no sé por qué, imaginaba monedas de oro, no dinero sino monedas de oro. Una caja fuerte negra e insoldable como los intestino de Maciste, en cuyo fondo, relucientes, estaban las monedas de oro que había acumulado filmando películas de gladiadores. La visión era agotadora. Y también inútil.

Una noche, mientras hacíamos el amor, Maciste me preguntó de qué color era su semen. Yo estaba pensando en las monedas de oro y la pregunta, no sé por qué, me pareció de lo más pertinente. Le dije que sacara su pene. Luego le quité el condón y lo masturbé unos segundos. Me quedó la mano llena de semen.

-Es dorado -le dije-. Como oro Fundido.

Maciste se rió.

-No creo que puedas ver en la oscuridad -dijo.

-Puedo ver -le dije-

-Yo creo que mi semen cada día que pasa es más negro -dijo.

Durante un rato me quedé pensando en lo que quería decir con eso.

-No seas aprensivo -le dije.

Después me fui a la dicha y cuando volví Maciste ya no estaba en la habitación. Sin encender ninguna luz lo fui a buscar al gimnasio. Tampoco estaba allí. Así que me fui a la galería y estuve un rato contemplando el jardín y la sombra de los muros vecinos.

La verdad es que el semen de Maciste no era dorado.

Ya no recuerdo el momento exacto en que me di cuenta de que nunca iba a ver el dinero, que nunca iba  a gastar en cosas bonitas y superfluas  el tesoro de Maciste. Sólo sé que poco después de saberlo cerré los ojos y me fui a buscar a Maciste por el resto de la casa. Lo encontré en la biblioteca sin libros, sentado bajo la imagen de San Pietrino de las Seychelles y me subí encima suyo y me dejé hacer el amor por mi amante o por mi jefe, para mí era lo mismo, sin decir nada y sin sentir nada.

Antes de que amaneciera, cuando volvía a casa en taxi, creí que me iba a morir.    

ROBERTO BOLAÑO,   p. cit.  P.   127-133

BIBLIOTECA VERANO 2010

Publicado en Sugerencias. el 24 de Diciembre, 2009, 15:07 por MScalona

NaRRaTIVa  

                   

                    

                   

Los Tipos como Yo, Dominique Fabre, Ed. Beatriz Viterbo

ONETTI-  Cuentos Completos, Ed Alfaguara, $  69 .-

LORRIE MOORE,  Al Pie de la Escalera (nov) Seix Barral

Llenos de Vida, John Fante, Ed Anagrama

INVISIBLE,  Paul Auster-------   " "  "  "

PHILIP ROTH,  Engaño- (nov) Mondadori

  " "   "   "  " , Indignación  ".-     "  "  "  "

EL  ASCO,  novela,  Castellanos Moya, Tusquets

LAS PARTÍCULAS ELEMENTALES-  novela-Anagrama- MICHEL HOULLEBECQ

AMPLIACIÓN DEL CAMPO DE BATALLA- novela- Anagrama

LA POSIBILIDAD DE UNA ISLA, novela. Alfaguara

 

CUALQUIER   LIBRO   DE    ROBERTO  BOLAÑO

 

EL LIBRO DEL DESASOSIEGO.  Emecé.  FERNANDO PESSOA

LA CAZA DEL SNARK...  ALICIA en el PAÍS   - Lewis Carroll-  Emecé (1944)

BORGES. Cuentos.  FICCIONES - EL ALEPH

CORTÁZAR.  Novela.   RAYUELA

LAMBORGHINI.  OsvaldoUn Amor como pocos. Novela. alfaguara

BIOY CASARES. Adolfo.    LA INVENCIÓN DE MOREL- DORMIR AL SOL. Emecé

MOBY DICK,  Emecé. Novela.  HERMAN MELVILLE

Memorias de un loco –  Gustave Flaubert- (Monólogo interior),   $ 14.-

Madame Bovary…     " " "  " " " " "  idem…

Diario de un mal año… novela  Ed. Mondadori.  JOHN M. COETZEE

DESGRACIA…      idem idem " " " " " " " " " " "  " "

LA CARRETERA… novela Ed Mondadori.    Cormac Mc Carthy

DUBLINESES,  James Joyce   Ed.  Alianza

 

CUALQUIER LIBRO DE RAYMOND CARVER…

 

 La Lengua del Malón - El Buen Dolor77  o  

Animales Domésticos  novelas.  E m e c é.  GUILLERMO SACCOMANNO

VIDAS DE SANTOS - relatos- Ed Debolsillo-     RODRIGO FRESÁN

LOS JARDINES DE KENSINGTON. novela Ed Debolsillo-   " " " "

  EL FONDO DEL CIELO, novela- Mondadori-  R. Fresán ...

 

Oscuramente fuerte es la vida- Hay unos tipos abajo

novelas.   Planeta-    ANTONIO  DAL MASETTO

 

SEDA------- CITY  -novelaS  -        Alessandro Baricco… Anagrama

Junto al pianista.             David Leavitt (novela)   Anagrama   $  49.-

Un lugar en el que nunca he estado… cuentos  DAVID LEAVITT… Anagrama

ARKANSAS,  3 relatos. DABVID LEVIT, Anagrama

VEREDAS,  Joao Guimaraes Rosa,  Edit AH

La Plaza del Diamante.   Mercé  Rodoreda  (novela)  $ 18.-

La Calle de las Camelias….   Idem idem

ELENA  SABE.    Aguilar-Clarín. CLAUDIA PIÑEIRO.  Novela.

La Conjura de los necios, Comp. Anagrama.  Novela… JOHN KENNEDY TOOLE

Cuaderno de Notas. Antón Chejov, Ed La Compañía

El Último Lector.           Ricardo Piglia.   (ensayo)  Anagrama

INCESTO.                     Anais Nin  (Diarios)  Emecé.

PAGARÍA POR NO VERTE…  policial negro  JUAN SASTURAIN… Sudamericana

Cuentos Completos       Truman Capote.   Cuentos-  Anagrama

A SANGRE FRÍA   novela    " " " " "   idem...

Brooklyn Follies.              Paul Auster  -  Novela -  Anagrama

UNA MUJER DIFÍCIL. Novela. Tusquets. JOHN IRVING 

Abril Rojo.                      Santiago Roncagliolo -  Sudamer.  Novela

La Grande-                        J J SAER        Planeta           Novela

El espejo que tiembla      Abelardo CASTILLO  Seix  Barral.   

El Pasado                           Alan Pauls.  Novela introversial, de voz de conciencia, pero muuy bien escrita y muy valiente.  Ganó el Premio Herralde español hace 3 años- Edit Anagrama.

El Periodista Deportivo        RICHARD  FORD… novelas  Anagrama

EL DÍA DE LA INDEPENDENCIA

ACCIÓN DE GRACIAS

 

La Última Oportunidad….    " " " " "         " " "           idem

 

CUALQUIER LIBRO DE   RICHARD  FORD

 

No es importante leer ningún libro de AMELIÉ NOTHOMB

 

Papeles  Insumisos   (ensayos y poemas)   Nestor Perlongher

Santa  Evita   ………  idem….   " " " " " " " " " " "

LOS PICHICIEGOS…. Novela--- Rodolfo Fogwill… Ed Interzona…

Cuentos completos.  Ed alfaguara  $  69.-  FOGWILL

Viaje al fin de la noche  . Louis F Céline  (mentor de Onetti)  novela - Una edición nueva de EDHASA

Los Hermanos Karamazov  -   novela  -   Federico Dostoievsky-  El que no leyó esta novela de FIODOR, no nació todavía…

La revolución es un sueño eterno… novela-  Sudamer…. ANDRÉS RIVERA

La Amiga de Baudelaire…  idem- idem  " " " "  " " " " " 

El Lugar del padre       Angela Pradelli  -Alfaguara Clarín – novela transparente minimal ganadora del Clarín hace 4 años.

Perdida en el momento     Patricia  Suárez------     idem-----  novela figura barthiana, ganadora del Clarín hace 3 años.

Los Vagabundos de Dharma -     Jack Kerouac   novela, Anagrama compactos.  A los que les gusta la ronda alrededor de la derrota, los sueños, el amor, la locura…   KEROUAC y BOLAÑO…  ambas…

Nunca me abandones .     Katzuo Ishiguro .  novela   ANAG.  Un thriller de suspenso, terror y romance, pero muy exquisito y sólido. El autor escribió LO QUE QUEDA DEL DÍA, que se hizo la peli con A. Hopkins y Emma Thompson.

Historia de la palma de la mano. Yasunari Kawabata (Nóbel 68) cuentos(Emecé).  Relatos despojados, transparentes pero muy poéticos, lúcidos, filosóficos…

Puertas abiertas.  Novela.  Tusquets bolsillo  Leonardo Sciascia.  Se hizo la peli con Gian M. Volonté.  Es una historia ensayo sobre la pena de muerte y el fascismo.

La Perla y otros cuentos. YUKIO MISHIMA.    Relatos.  Lo mismo que dije sobre KAWABATA… son los dos más grandes escritores japoneses del siglo XX.-

El Guardián en el centeno   J.D.  Salinger            novela (la más vendida en la historia de USA… otra que si no leyeron… no nacieron…)  Maravillosa….  Seix Barral o Alianza

Franny y Zooey…………….  Jerome D Salinger.     Novela –Una historia de amor juvenil impresionante… ternura, desolación, compromiso… etc etc

9   CUENTOS,   J. Salinger-   Ed Alianza

 

De amor y de hambre, novela, Ed Emecé                JULIAN MACLAREN ROSS

Tostadas de jabón, cuentos, La Bestia Equilátera    " " " " " " "

EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO.   Carson Mc Cullers.  Ed Seix Barral

GEOMETRÍA DEL AMOR….cuentos …  Emecé….  John Cheever

AUTOAYUDA   …   Emecé   …LORRIE  MOORE

COMO LA VIDA        """        """""    " " " " "  ídem

ES MÁS DE LO QUE PUEDO DECIR DE CIERTA GENTE….   idem

HOSPITAL  DE  RANAS…  novela…. ídem

 

CUALQUIER LIBRO DE LORRIE MOORE

 

Revelación de un mundo  CLARICE LISPECTOR-  Monol Interior. Prosa Poética.   La cabeza de Clarice parece un pozo que llega al centro del universo del hombre… una Biblia… un Pessoa femenino y más vital…

  Ed  Adriana Hidalgo

LA ARAÑA novela…. Lispector…….. Ed Corregidor

La Pasión según GH- novela  LISPECTOR    " " " "

 

Cualquier libro de CLARICE LISPECTOR

 

Castillos de Cartón.   ALMUDENA GRANDES.  Novela- Tusquets

UNO NUNCA SABE. Roberto Fontanarrosa. Ed De la Flor.

Cada vez que decimos adiós..  JOHN BERGER- Novela  Ed de la Flor

LA MUERTE Y LA NIÑA. EL ASTILLERO. JUNTACADÁVERES    J.C. Onetti.    Ideales para empezar la saga de Santa María,                  Edit Corregidor.  $  18.-   Homo Sapiens.

ANTONIO  DI BENEDETTO…   Zama- El Silenciero-Los Suicidas

Trilogía de novelas   Ed. AH

Sota de bastos, caballo de espadas.      Héctor Tizón.  Novela –

Edición nueva

Campo de Sangre -      Dulce María Cardoso.  Novela.  Ed  AH

TOKIO BLUES …              Haruki Murakami   Ed- Alfaguara

AFTER  DARK …….                      " " " " " "  " " " "   idem….

LAS CORRECCIONES….          Jonathan Franzen….   Alfaguara

NADIE SABE DÓNDE VA LA NOCHE… Beatriz  Vignoli… Ed Bajo la luna

FELISBERTO HERNÁNDEZ,  Edit Alción, CUENTOS COMPLETOS

 

CORTO VIAJE SENTIMENTAL… Ed CEAL….  ITALO SVEVO

LA CONCIENCIA DE ZENO -  SENILIDAD -       " "  "   "  "  (Novelas. Alianza Ed)

POR ÚLTIMO, EL CUERVO…   cuentos Italo Calvino-  Tusquets

LOS AMORES DIFÍCILES…..         " " "    "  "  "  "  "-   idem

AL AMIGO QUE NO ME SALVÓ LA VIDA… novela-  Hervé Guibert, Tusquets

LOS SIETE LOCOS- LOS LANZALLAMAS-  AGUAFUERTES PORTEÑAS…  Ed. Planeta-Seix Barral.   ROBERTO  ARLT

UN KILO DE ORO, LOS OFICIOS TERRESTRES-OPERACIÓN MASACRE-  Rodolfo Walsh, Edic de la Flor

ALREDEDOR DE LA JAULA  Nov .  Haroldo Conti

MASCARÓ EL CAZADOR AMERICANO.  Nov.   Haroldo Conti, Sudamericana…

HAMACAS VOLADORAS – KINCÓN -   Emecé.    MIGUEL BRIANTE

CUARTELES DE INVIERNO –  Osvaldo Soriano

TRISTE, SOLITARIO Y FINAL…, "  "   "  "    "   "          Ed Emecé…

NOSOTROS DOS… novela  ---- Néstor Sánchez,       Edit  ALCIÓN 

QUÉ ME QUIERES AMOR...   Alfaguara. Cuentos.  MANUEL RIVAS

UN CORAZÓN TAN BLANCO...  Javier Marías.  Alfaguara.  Novela

BARTLEBY y Compañía.  Enrique Vila Matas. Anagrama.

SON DE MAR - Cuerpos Sucesivos. La Balada de Caín. Novelas. Alfaguara-Nadal.                      MANUEL    VICENT

EL DESORDEN DE TU NOMBRE. Alfaguara. Novela.  Juan José Millás.

BOQUITAS PINTADAS,  EL BESO DE LA MUJER ARAÑA, LA TRAICIÓN DE RITA HAYWORTH….       Ed. Seix Barral…   MANUEL   PUIG

FERDYDURKE…   novela Ed Sudamericana   WITOLD  GOMBROWICZ

 

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER… 

EL VALS DE LA DESPEDIDA

LA BROMA                                Tusquets… MILAN KUNDERA Edit

EL  DOCK. ... se consigue a $ 15.- en la librería de Sarmiento Casi Rioja, antes de llegar al ANSES… Una de las mejores novelas argentinas de los últimos 20 años.        Matilde Sánchez.           PLANETA

DERRUMBE.  Novela.  Daniel Guebel.  Sudamericana

LOS PADRES DE SHEREZADE. Eterna Cadencia. Daniel Guebel

La Experiencia de la Vida. y Trento  (novela).  Leónidas Lamborghini,         Interzona y AH Edit

LA INTEMPERIE,     Roger Plá, EMR

EXPIACIÓN,     Ian Mc Ewan,  Anagrama

ALEXANDRIA.  Cuentos. Ciudad Gótica.  MARCELO BRITOS

A VUELO DE PÁJARO, cuentos, JORGE RIESTRA, La Capital

LAS COLINAS DEL HAMBRE, novela ROSA WERNICKE, La Capital

 

PoEsÍa  :

 

        

           ODISEO CONFINADO… Leónidas Lamborghini. AH Edit

           LA CASA DEL AHORCADO, Horacio Castillo,      Colihue Ed.

           Voluntad de vivir manifestándose, Reynaldo Arenas,  AH Ed

           FACUNDO  MARULL   Ciudad en sábado. La capital Edit

            FELIPE ALDANA . Loco de Belleza.  LA CAPITAL ediciones

            LA DEMORA…  Carlos Battilana…  ed. Siesta

           LO ALBERGADO… María Paula Alzugaray.  Edición de autor.

           EL PORVENIR DE LOS MUERTOS.  Sebastián Riestra. Ed. Ciudad Gótica.

         EDUARDO D`ANNALa Máquina del Tiempo – Historia Moral- A la Intemperie

        VERÓNICA LAURINO,  25 malestares y algunos placeres.  Ciudad Gótica

        COMIDA  CHINA,  DESCARGA- LAURINO,  Edit Alción

        QUEMA,  Beto Frangi, Edit  Ciudad Gótica

         Ricardo Zelarayán, Poesía reunida, Ed Agonautas

          EDGARDO  ZOTTO…         Impluvium,   edit  Siesta

           SAM  SHEPARD.     Crónicas de Motel. Comp. Anagrama

            S U B    Fabricio Simeoni. Ciudad Gótica.

           LA DERIVA.  Osvaldo Aguirre.  Ed Beatriz Viterbo

           LA VIDA AFUERA,  EMR,  Pablo Makovsky

           ARIA DA CAPO,  Concepción Bertone, Ed del Dock

         Antologías:  OTRO PASTO - 19 de FONDO - PULPA - LOS QUE SIGUEN-

                          DODECAEDRO- POETAS DEL 3º MUNDO (Ciudad Gótica)

           CHARLES  BUKOWSKI   Fragmentos de un cuaderno manchado de vino.-  La Senda del Perdedor, Mujeres, Shakespeare no lo hizo, El Amor es un perro infernal, Se Busca una mujer, Erecciones, Eyaculaciones, Exhibiciones, La Máquina de coger…             

Y  CUALQUIERA DE  LOS CLÁSICOS QUE SIEMPRE NOMBRAMOS

       IDEA VILARIÑO  En lo más implacable de la noche, Ed Colihue

        ALEJANDRA  PIZARNIK  prosa y poesía completa Ed Lumen

        JOAQUÍN GIANNUZZI – poesía completa. Emecé

                            BLANCA VARELA

                            JAIME  SABINES

                            JORGE TEILLIER

                            PAUL ELUARD

                            RAÚL GUSTAVO  AGUIRRE

                            SILVINA  OCAMPO

                            CÉSAR  VALLEJO

                            OLGA OROZCO

                Ma Teresa ANDRUETTO

                               CLAUDIA MASÍN

                            JUANA BIGNOZZI, poesía completa  AH Edit

                         ARNALDO CALVEYRA, poesía reunida AH Edit

                MAROSA DI GIORGIO, Los Papeles Salvajes AH Edit

                      JUAN L. ORTÍZ

Poemas de  CORTÁZAR, en el libro    SALVO EL CREPÚSCULO

 

 

ENSAYOS

 

ENSAYOS  BONSAI, Fabián Casas, Emecé

MACEDONIO  FERNÁNDEZ,  Noé Jitrik, Emecé.

El Imperio de Pichincha, Rafael Ielpi, Ed Homo Sapiens

Alejandra Pizarnik,       por  César Aira

Cualquier libro de ROLAND BARTHES, siglo XXI, Paidós

Costas Extrañas,  John Coetzee, Mondadori

Historia de un idiota contada por sí mismo y Aprendizaje de la decepción,                        

                                FÉLIX DE AZÚA,  Ed. Anagrama, compactos

El Idioma de los argentinos,  BORGES, Emecé

El concepto de ficción,  Ed. Ariel.   JUAN J SAER

El arte de la novela.  Milan Kundera, Tusquets

MANUAL DE ESTILO,  María Negroni, Santiago Arcos Editor

LAS PALABRAS Y LAS COSAS, Michel Foucault, Ed. Siglo XXI

El Arco y la  Lira,  Octavio Paz, Fondo Cult. Económica, MEX

Breve Historia de la Literatura argentina.  Ed Taurus. MARTÍN PRIETO

Atributos de una Literatura de Entretenimiento.  Rev. RIEL nº 7.-

Aprendiz de Brujo-  Literatura y erotismo. Ed AH.  GEORGE BATAILLE

                           



LA NAVIDAD Y LA LLUVIA

Publicado en General el 24 de Diciembre, 2009, 13:02 por CELINA

                                                   LA NAVIDAD Y LA LLUVIA

 

    24 de diciembre. Llueve. No puedo dejar de pensar que a pesar de que la lluvia no me gusta, menos en Navidad,  mi perro no la va a pasar  mal. Por los petardos. Se supone que es un perro de caza, aunque nunca lo llevamos a cazar. Realmente la pasa mal en estas épocas. En realidad casi todo el verano, los ruidos de los petardos y afines empiezan a escucharse con las graduaciones, continúan para Navidad, Año Nuevo, Reyes y después por algún motivo, persisten. Por eso,  a pesar de que la lluvia no me gusta, pienso en Gerónimo-mi perro- y otros que como él, podrán descansar en paz. También habrá seguramente menos heridos por accidentes pirotécnicos. Otra cosa a favor de la lluvia. O la primera debería decir. Es la primera. Aunque no perdemos la costumbre y empezamos mirando para uno, nos creemos el ombligo del mundo. Y no lo somos. Corrijo, me alegro de que llueva para que los niños y sus padres irresponsables no puedan tirar cohetes y también  me alegro porque los perros no van a sufrir tanto. Aunque los accidentes de auto con las calles mojadas son más probables. Creo que mi problema es querer abarcar todo. Es imposible. No podemos controlar el mundo.

  Volviendo a la lluvia y a la Navidad, no me gusta que llueva, a pesar de todo lo que dije antes. Los seres humanos somos contradictorios, y yo no escapo a las generales de la ley. Prefiero la mesa larga en el patio de casa de mi papá, los centros de mesa, el patio iluminado, las luces de la pileta prendidas y las del árbol que queda adentro porque es muy grande, reflejadas en los vidrios. Las noches estrelladas, los colores de los fuegos artificiales.  Los ruidos de los autos, gente que va y viene, a reunirse con los suyos. Voy a extrañar al perro, que se acaba de morir, siempre molestándonos debajo de la mesa. Y aunque cada vez sea más difícil encontrar el espíritu navideño, que como dijo Caro Musa parece estar dentro de los paquetes Georgalos, hay que hacer el intento. O comprarse muchos paquetitos de garrapiñadas con almendras y almendras bañadas en chocolate, que son los que más me gustan. A lo mejor tenemos suerte y lo encontramos. Y si sigue sin aparecer, al menos nos comimos unas cuántas cosas ricas, y después nos arrepentimos porque son como miles de calorías. Total dijo Víctor Hugo Morales,  nos vamos a morir igual. Y otra personita me dijo, la única certeza es la muerte. Coincido y no. También y más importante, está la certeza de la vida, quiero que sea mi única certeza, mientras esté viva al menos. Después ya no importará.

   Definitivamente encontrar el espíritu navideño es más sencillo cuando hay chicos, la ansiedad por la llegada de papá Noel contagia a toda la familia, alguna que otra vez nos hemos disfrazado y gozado al ver sus caritas de asombro. Hemos buscado juntos el trineo en el cielo, nos hemos sorprendido con ellos cuando los regalos, mágicamente, aparecen debajo del arbolito. Los chicos crecen, por suerte, y se llevan sin querer un poco de esa magia. No hay que desesperar. Busquemos, concentrémonos, dentro nuestro hay un niño que aún cree que todo es posible. Todo es posible. No hay fórmulas mágicas, ni la televisión,  ni lo que podamos comprar o dejemos de comprar nos va a cambiar la vida. Vayamos a lo simple. Ese es el secreto. Un amigo que hace mucho que no vemos y nos sorprende con un llamado o mail, la sonrisa de los chicos, que siguen creyendo en Papá Noel, a pesar de que saben que no existe, la familia reunida en torno a la mesa, con sus idas y vueltas, pero juntos a pesar de todo, el brindis de las doce, los deseos de paz. Y por qué no, el recuerdo de alguien que ya no está entre nosotros. Recuerdo, del latín ri-cordaris, volver a pasar por el corazón.

    Este suele ser un tiempo de reflexión, de balance. Termina algo para volver a empezar, aunque en realidad nada cambie. El tiempo continúa, ajeno a nuestros intereses. Sinceramente creemos que el año próximo será mejor, nos ponemos nuevos objetivos, repensamos los que no alcanzamos. Nos renovamos. Creyentes o no, está bueno que intentemos que las cosas nos salgan mejor. Aunque después no se lo logre. No importa tanto. Ese, creo es el espíritu navideño, poner nuestra energía en el futuro. Acercarnos a los otros. Animarnos a un te quiero, acá estoy.

    Pensándolo de esta forma y a riesgo de ponerme cursi-  no se puede nadar contra la corriente- decreto que todo el año sea Navidad. Total hay tantos decretos inútiles y autoritarios, que uno más no hace la diferencia. O la hace toda.

                            ¡¡¡¡¡ FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO PARA TODOS!!!!!!

                                                                 CELINA

Otras navidades

Publicado en General el 24 de Diciembre, 2009, 12:34 por M. Ce Rivarola

Villancico

 

Yo canté con mil niños a coro en el monumento. Juanjo Cura fue un director muy apático y paciente. Por supuesto en casa nunca faltó el Rolli sec, si las margaritas.

Todavía resonaba en mi garganta la z de paz cuando una cara de vieja buena con manos de lija tocó mi timbre. Mediodía de 25 de diciembre. Ya tenía trece años y piel azul.

Corrí desesperado por mi alcancía y le di un billete que no era de pan dulce ni familia, perforándome con sus arrugas me dio la bendición. Amén. Amen.

 

Mi señora dormía con un tirano. Tratando de no hacer ruido escalé la cucheta con los pies en punta, hice un nudo con mis músculos y en posición fetal lloré.

 

Absence- présence              

 

Inestable y decidido di un salto para asomarme al ombligo de su mundo, en ese instante se cortó la luz y ya no pude ver, el barrio se cerró con candados y rejas, pánico al choreo. También me asusté, supuse que esa cara nunca  volvería.

Tres años después en el baño, y con jabón en el espejo, escribí mi primer verso. La navidad no tiene nada de rojo y verde.

Ella despertó de su siesta con el alma impregnada de olor dulce y tuvo miedo. Pidiéndole al cerebro que flexione la rodilla pateó la gran bola de boñiga, mientras yo enumeraba palabras clasificándolas por categorías. Llovía, como hoy.

 

El abrazo de madre sostuvo mi cabeza pesada y me dio un cachetazo de vida. La boca

tarareaba: gurisito costero… duérmase…Me acunó.

                                                                                                  

 

                                                                                            Ce

Apostilla (Aprovechar el tiempo!)

Publicado en De Otros. el 24 de Diciembre, 2009, 12:12 por Gerardo
¡Aprovechar el tiempo!
¿Pero qué es el tiempo, que yo lo aproveche?
¡Aprovechar el tiempo!
Ningún día sin linea...
El trabajo honesto es superior...
El trabajo a la Virgilio, a la Milton...
¡Pero es tan difícil ser honesto o superior!
¡Es tan poco probable ser Milton o ser Virgilio!

¡Aprovechar el tiempo!
Sacar del alma los fragmentos precisos — ni más ni menos —
Para con ellos juntar los cubos ajustados
Que hacen grabados justos en la historia
(Y están justos también del lado de abajo que no se ve)...
Poner las sensaciones en un castillo de naipes, pobre China de los serenos,
Y los pensamientos en dominó, igual contra igual,
Y la voluntad en carambola difícil.
Imágenes de juegos o de paciencias o de pasatiempos —
Imágenes de la vida, imágenes de las vidas. Imágenes de la Vida.

Verbalismo...
Sí, verbalismo...
¡Aprovechar el tiempo!
No tener un minuto que el examen de la consciencia desconozca...
No tener un acto indefinido ni ficticio...

No tener un movimiento desconforme con los propósitos...
Buenas maneras del alma...
Elegancia de persistir...

¡Aprovechar el tiempo!
Mi corazón está cansado como mendigo verdadero.
Mi cerebro está listo como un fardo puesto de canto.
Mi canto (¡verbalismo!) está tal cual como está y es triste.
¡Aprovechar el tiempo!
Desde que comencé a escribir pasaron cinco minutos.
¿Los aproveché o no?
¡Si no sé si los aproveché, ¿qué sabré de otros minutos?!

(Pasajera que viajaras tantas veces en el mismo compartimiento conmigo
En el convoy suburbano,
¿Llegaste a interesarte por mí?
¿Aproveché el tiempo mirándote?
¿Cuál fue el ritmo de nuestro sosiego en el convoy andante?
¿Cuál fue el entendimiento que no llegamos a tener?
¿Cuál fue la vida que hubo en esto? ¿Qué fue esto en la vida?)

¡Aprovechar el tiempo!
¡Ah, déjenme no aprovechar nada!
¡Ni tiempo, ni ser, ni memorias de tiempo o de ser!...
Déjenme ser una hoja de árbol, temblando por la brisa,
La polvareda de un camino involuntario y solo,
El surco dejado en los caminos por las ruedas mientras no vienen otras,
El trompo del rapaz, que va a parar,
Y oscila, en el mismo movimiento que el del alma,
Y cae, como caen los dioses, en el suelo del Destino.

Álvaro de Campos

FELICES FIESTAS PARA TODOS!

Gerard

más Felicidades...!!!!

Publicado en Sugerencias. el 24 de Diciembre, 2009, 11:32 por MScalona

F e l i c i d a d e s !!!!!!!!!!!

Publicado en Sugerencias. el 23 de Diciembre, 2009, 16:32 por MScalona


 LOS quiero mucho a todos, a los que viajan y andan poco, a los que se piensan que son tontos, a los que creen que el mundo está donde ellos, a los callados, a los que se callan, a lo lindos, a los feos, y a mí, a mí tb me quiero y quiero que todos pasemos un lindo día y un año IM PRE SIO NAN TE!!! besos a todos (y a todas)
 
P:  no hago distincion de géneros, eso se lo dejamos a Crist y a Binner, Dénle???



Quise reproducir para todos este mensaje que CLAUDIO BERÓN mandó a sus compañeros de 2º año,
porque me parece muy inteligente y poético (el texto, ja) y me parece que debe ser más o menos unánime
para todos nosotros... adhiero a las palabras del "compañero" Berónberón... y que sigan los éxitos sin hesitarse aunque sí un poquito excitados

ANTONIO DI BENEDETTO

Publicado en De Otros. el 23 de Diciembre, 2009, 14:38 por MScalona

Tengo a Marcela sin que nunca la haya cortejado. Se lo hago notar, porque pienso que es bueno ver claro, y le pido que,  a su vez, sea clara conmigo.

Opina que no era necesario cortejarla, que yo soy así y me entiende.

Me parece que tampoco le he dicho una palabra de cariño. Marcela confirma que no, que hasta ahora ninguna.

Le explico que si no lo hago es porque no me sentiría cómodo. Puede darse cuenta y me disculpa.

No obstante, para que todo esté claro, debe saber que en otro tiempo las dije, le digo que amé.

Yo era estudiante y ella poseía un encanto despejado y puro. Teníamos 17 años, que es la edad de querer bien, y nos queríamos con nobleza.

Repentinamente, sin embargo, me aparté de ella. Me proponía volver, solo que omití decírselo.

Estuve lejos, permanecí en silencio. Pero regresé, a su encuentro. Se había casado con otro.

Aún más me retraje. La defendí del remordimiento: que, borrándome, nunca llegara a descubrir que no tuvo fe en mí.

Digo que no puedo saber si con ella habría resultado, porque, al menos ahora, considero que uno se casa con cierta persona y después esa persona cambia, y por lo común es otra, ya no le interesa, o no le interesa de igual manera. O entiende casarse con alguien, pero únicamente se casa con la juventud de ese alguien, y la juventud no dura.

Marcela está de acuerdo y le declaro que aquella persona sigue siendo para mí aquella persona, porque nunca más la he visto y la recuerdo de 17 años.

Marcela dice que todavía la amo. Admito que puede ser, pero sostengo que me inquietaría que ella, a su vez, todavía me ame, porque soy otra persona y no mejor, ni por fuera ni por dentro, que cuando tenía 17 años.

Pero en todo caso se trata de una conversación inadecuada porque es melancolía, aunque le hará ver, a Marcela, que en general todo lo que uno considera fundamentalmente bueno para sí mismo, no es posible. Y que esto también reza para mí relación con ella, que es fundamentalmente buena y no obstante tiene un plazo, no se cuál es, aunque con seguridad ella lo ha establecido.

Marcela calla y como estamos en la oscuridad y muy cerca nos anudamos con pasión y después le digo que lo que ella desee hacer conmigo, yo lo haré, pero asimismo no me contesta, lo cual me humilla.

        Es viernes, el tercer viernes del mes, pero no importa, ni fijo la atención en ello.

       Sólo que necesariamente me perturbo porque no encuentro a quien debía esperarme, corta mi trayecto y me atrapa un insistidor, huyo de otro notorio adhesivo, tropiezo con gente cubierta de púas, trepo a un ómnibus que me aleje y es una mortífera caldera de gas, busco el aire de la plaza y luego el agua fresca de la fuente, pero ahí, desde un banco, e asedian los despojos lamentables de una mujer.

Me enderezo, busco la belleza. Hay, está, circula. Casi abunda. Los cuerpos esbeltos, las cabezas en alto de la juventud, un rostro, unos ojos, los colores que desciende del aire a las personas, una frente adulta, una fina mano en vuelo… surgen, pasan… se pierden en el torrente de la fealdad humana.

Hay días así.

ANTONIO   DI  BENEDETTO, 

Mendoza (ARG) 1922-1984

De la novela LOS SUICIDAS, Edit  AH  p. 167-169

BOLAÑO, novela póstuma

Publicado en De Otros. el 22 de Diciembre, 2009, 14:50 por MScalona

VII

Los sábados y domingos eran los peores días, porque estábamos los cuatro y no teníamos  nada que hacer. Durante el resto de la semana mi hermano y sus amigos salían (o eso me decía a mí cuando regresaba a casa) a buscar trabajo, pero nunca encontraban nada, ni siquiera algo temporal, una faena de algunas horas que le proporcionara un poco de dinero para ir tirando.

Por las noches, cuando me iba a mi habitación (ellos seguían viendo la tele hasta la madrugada), pensaba en mis padres, en el accidente, en las zigzagueantes carreteras del sur, y todo me parecía tan lejano que me hacía llorar de rabia.

Cuando esto ocurría me levantaba como impulsada por un resorte, volvía a la sala, le hacía una seña a cualquiera de los amigos de mi hermano (sin importarme además, que éste me viera) y me lo llevaba a mi habitación, donde hacíamos el amor hasta que me quedaba dormida y podía por fin soñar al menos, con otras cosas.

No me gustaba mi vida. Las noches seguían siendo claras y diáfanas, pero yo estaba dejando de ser una huérfana y comenzaba a internarme en un territorio aún más precario donde no tardaría en ser una delincuente.

¿Qué clase de delincuente? Daba lo mismo. A mí me era indiferente, aunque por supuesto sabía que en el reino de la delincuencia había muchos grados y escalones y que, por mucho que intentara, yo jamás podría acceder a los sitios más elevados.

Tenía miedo de ser una puta. No me hubiera gustado ser una puta. Sin embargo intuía que todo era cuestión de acostumbrarse. A veces apretaba los puños, mientras estaba en la peluquería, trabajando, e intentaba imaginar mi futuro. Ladrona, asesina, vendedora de drogas al por menor, contrabandista, estafadora. No,  estafadora probablemente no, porque los estafadores siempre tienen un maestro que les enseña, ¿y a mí quién me iba a enseñar nada? Tampoco me hubiera gustado ser vendedora de drogas. No me gustan los drogadictos. No tengo nada contra ellos, pero tratar con drogadictos todo el día me parecía algo insoportable (ahora no, ahora ya no me lo parece, ahora  creo que los que están con los drogadictos son una especie de santos y que los drogadictos mismos son santos también). En momentos de gran exaltación me veía como ladrona o asesina. En el fondo sabía que lo más  viable era ser puta. 

Fuera como fuera, por aquellos días yo intuía que me estaba acercando de manera inexorable al territorio de la delincuencia y esa cercanía me mareaba, me emborrachaba, dormía mal,  tenía sueños donde nada significaba nada, sueños sin ataduras donde yo tenía el valor de hacer lo que quería, aunque las cosas que hacía en los sueños no eran precisamente las cosas que hubiera hecho en la vida real, las cosas que me apetecía hacer en la vida real.

En el fondo siempre he sido una persona sencilla. Ahora soy una persona sencilla y antes, cuando las noches eran igual de claras que el día, también. No me daba cuenta, pero lo era. Me miraba y la luz del espejo me enceguecía. No daba reposo a mi alma. Pero era una persona sencilla, de lo contrario hubiera salido disparada para arriba y ahora todo sería diferente.

A partir de este momento mi historia se hace más borrosa aún.

Roberto  Bolaño, 

UNA NOVELITA LUMPEN, p. 69-71, Ed. Anagrama

Paco Urondo

Publicado en De Otros. el 21 de Diciembre, 2009, 17:53 por Caro Musa

Mensaje cifrado



Sólo te pido que dejemos este parque, que
abandonemos
sus municiones, sus reproches para irnos por ahí,
como cascaritas
divertidas de pálidos carnavales; hielo y materia de olvido.
              Porque
entre tirones y sufrimientos, la cosa se ha puesto
tan fácil, tal fácil, que nadie
puede resolver sus entusiasmos, ordenar sus
festejos.



Paco Urondo
Poemas Póstumos (1970-1972)

marce: feliz cumple!

Publicado en cumpleaños! el 21 de Diciembre, 2009, 17:33 por todos tus talleres


FiesBlog07 (90 por marceloscalona.

Artículos anteriores en Diciembre del 2009

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-