"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




hablando de textos-collage...

Publicado en relatos el 24 de Noviembre, 2009, 14:51 por MScalona

Oración  por  Adela

 

 

 

              Le pregunté a mi vieja si el perro era de verdad. Dijo que sí, que la chacra estaba llena de perros. Que entonces no había otros juguetes y que sus favoritos eran ranas y sapos de las zanjas.  Que ella les ponía nombres, que eran sus muñecos. Que hablaba con ellos y que también hablaba sola, porque aquello era el campo y era 1930. Que no había escuelas y no había mucho para ver en Los Cardos, Gálvez o Las Rosas. Que el abuelo era mediero y según dónde arrendase, eran de aquí y de allá.

 

- Tal vez hayamos visto un circo, pero no estoy segura.  Quizá fue después... ya en Rosario, o me lo soñé.  O me lo contaron tus tíos; los varones sí sabían ir hasta el pueblo y veían cosas... siempre se acordaban de haber visto a los guitarristas de Gardel en San Genaro.

 

-¿Quién es la de la foto?

 

- Tu tía Ñata, Adela, mi hermana mayor.

 

               Luego me quedé mirando la foto y extasiado, no pude evitar preguntarle si era de verdad. Si esa niña (mi tía), era de verdad.

                                                       

                                                

* * *

 

 

                Justo acababa de terminar de leer "Oración por Owen", de John Irving, y el personaje es descripto como un muñeco, un niño pequeño pero muy bonito y con rasgos de escultura fina, mármol biselado, porcelana y cosas así.  Owen es un niño superdotado que al mismo tiempo está signado por una cantidad de hechos extraordinarios. Luego se va revelando como una especie de santo o ángel, pero nada ortodoxo ni almibarado. Una especie de fenómeno religioso: un niño enviado por Dios para revelarse únicamente a su amigo, John Wheelright, el narrador de Gravesend,  New Hampshire. 

 

    Owen me recuerda a Aliocha, el hermanito menor de los Karamazov, imposible soltar el libro, como en la biblia rusa, uno se encariña tanto con el pequeñín, que a medida que pasan los días invade al lector con una felicidad extraña, y le surge un deseo irrefrenable de salvarlo, retenerlo... cómo decirlo... la última página se vive como una triste despedida, no por el fin de la historia, sino del libro.

 

    Me hizo tanta impresión la novela, que casi termino yendo a misa. Ja, creo que la última vez todavía era en latín. Tuve un deseo profundo de hacerlo. De rezar; de hablar con alguien que Owen parece revelar en el relato. O con el mismo Owen, o con Irving o con Aliocha.

 

    Al final no fui, pero alcancé a escribir un cuento sobre un anciano que se persigna, que hace una señal de la cruz muy fervorosa y repentina después de años de agnosis, y mientras hace el gesto sagrado, él mismo se jura que no volverá a repetirlo, por las dudas.  No tiene importancia el cuento. Quizá yo mismo, todavía, vaya a misa y una noche de estas haga un Padrenuestro o un Miserere antes de dormirme. Lo normal.

 

    Y el mismo día, luego, después de la lectura y con esa recidiva cristiana de Owen y mi cuento, y la foto de mi tía Adela, fui a tomar un café con Pablo Makovsky.  Owen lo hubiese atribuido a la providencia o a una especie de Epifanía, porque Pablo, es el único tipo en Rosario que puede disputar conmigo quién ha leído y tiene, más libros de León Bloy.  Dos aves raras en comunión con un escritor francés del siglo XIX, un místico, un peregrino de lo absoluto, un fanático católico.

 

    Bloy es el escritor religioso, que aún en la peor ruina de mi fe, he mantenido vivo en mi corazón.  Con Pablo empezamos a cambiar figuritas y al final acordamos que sumando títulos, nos conviene la alianza, llenar el álbum y compartirlo. Yo le cuento, como a todos, que Luis Gusmán lo ha plagiado vergonzosamente en su novela "Brillos" (Ed. Sudamericana, 1971), copiándole palabra por palabra la página primera de "El Desesperado", probablemente, una de las mejores primeras páginas que puedan leerse en la historia de la literatura. Gusmán ha robado, pero no es boludo.  Total, habrá pensado, ya nadie lee a León Bloy, salvo nosotros dos. O tres, Gusmán también lo lee. Pero allí no acaban las casualidades, "Oración por Owen" comienza con un epígrafe de León Bloy (Irving lo cita, obviamente) y eso sí que es asombroso: que alguien lo esté leyendo ahora, en New Hampshire.

 

 

* * *

 

 

     Y entonces vuelvo a la foto de mi tía, y viendo esa manita de la pequeña Adela agarrando el barandal de la silla, y ese vestido de ángel y ese rostro puro de Bouguereau verdadero, real, encarnado; y esas órbitas de color del cielo, y esas piernitas que ni siquiera pueden doblar del asiento, y esos zapatitos charolados y esas medias breves y el voladito de la falda, y esa cofia de enfermera y ese labio inferior mordido por alguna decepción o cansancio... Y yo no sé... Me recuerdo de todo lo que me ha dicho mi madre y de todo lo que yo sé que fue la vida de mi tía, y del pequeño Owen, que también las pasó negras y de León Bloy,  mártir laico en la hoguera de las editoriales... Entonces casi me sale el gesto y luego el murmullo o la letanía: la vida es un dolor y me duele tanto viendo esa foto; la belleza me duele, la integridad...  que puedan perderse, que se acaben. ¿Es que puede ir a la nada algo así tan puro y bonito?  Owen, León, Pablo, Aliocha, alguien que me diga:

 

 – ¿Dios, si estás en alguna parte, es que no existe un cielo para las muñecas?

 

 

 

Del libro COMPOSTURA DE MUÑECAS,  Ed. Homo Sapiens, 2003.-

 

La foto debajo es la tapa del libro

 

y pertenece a  ADELA STOCCO, hermana de mi vieja, hacia  1925.-

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-