"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




4 de Noviembre, 2009


plus Fabré

Publicado en De Otros. el 4 de Noviembre, 2009, 19:08 por MScalona

Presentí que hoy sería un día de recuerdos, uno más. No me gusta sentirme así, sin embargo, me había vuelto incapaz de luchar. Me asalta sin que pueda evitarlo. Pasé al cuarto de baño. Limpié la cocina como mi madre lo hacía hace cuarenta años, inútilmente, porque ya había limpiado todo el jueves a la noche. Y no había invitado a nadie esta semana. De golpe me detuve, guarde el cepillo y el trapo de mierda. Me dije que debía seguir intentándolo, ¿pero qué? No sabía más que esas palabras, debes seguir intentándolo. ¿De dónde había sacado esa idiotez? No sabía si salir. La lluvia llegó, por debajo de los aleros, al lado del Sena. En definitiva casi no tendríamos invierno. No tenía hambre. Esta semana había tenido bastante trabajo y me había arrojado a él son pensar en el fin de semana. Miré hacia el fondo de mi calle, tengo un departamento de tres ambientes. Terminé de pagarlo hace un año. Debería estar contento, sin embargo no me gusta Levallois, que cambió enormemente en los últimos años. Con frecuencia soy de esos tipos que no saben más que decir esta clase de cosas, tengo la impresión, del tipo: esto ha cambiado completamente, No se parece en nada, son idioteces, por lo tanto me las guardo para mí. Pero a veces sueño con alguien con quien compartirlas, una mujer que comprenda el sentido.

Son pensamientos de viejo, me dice Benjamín. Sé bien que tiene razón. Nunca le dije que me rondan desde la infancia. ¿Podría haberlo hablado con alguien más? Después del divorcio fui un tiempo a un psicólogo. Era por haber escuchado tanto hablar mal de mí… Bromeo, evidentemente. En realidad sólo quería desentendido durante muchos años, al entrar en esta vida que tan poco me sentaba, basada en mentiras y en convenciones. No hay segunda oportunidad. Pero yo siempre creo tenerla, sin embargo, de tanto en tanto. No tenía voluntad para salir este sábado, la oficina me había cansado demasiado, quizá hiciera las compras al final de la tarde. Me cruzaría con tipos como yo, se nos ve también, más jóvenes, esperar en el extremo del andén, en las grandes estaciones, al comienzo o al final  de las vacaciones escolares. ¿Cómo se llamaba ese con el que había simpatizado, por llamarlo de algún modo, el año que Benjamín y su madre pasaron en  el Sur, por Marsella? Ella había encontrado un puesto en CDI y había decidido poner la mayor distancia posible entre nosotros, entre Benjamín y yo, sobre todo, creo. No me había caído nada bien eso.

Traté de distraerme, quizá tuviera una llamada, o algo. Encendí la computadora, me enteré de las noticias del mundo en la página de inicio, y después fui al sitio de los encuentros. Debería cambiar mi foto, me dije. Años con este asunto y no es nada fácil conseguir un encuentro verdadero. Se habla, las palabras se suceden, y no se sabe demasiado quien seguirá mañana. Miré las nuevas inscripciones. Algunas personas me abonaban a distintos sitios, me preguntaba para que les sirviera. Se reconocían las fotos, pero tenían seudónimos diferentes. Indudablemente, aquí la soledad era  enorme, como una especie de océano, los mensajes de toda esta gente murmurando acerca de aquello. En los últimos años me había topado con dos o tres fanáticas de los eventos culturales que me habían hecho salir corriendo, al final de la sexta exposición o del quinto museo. También había habido una mujer queme gustaba, diez años menor que yo, pero había desaparecido al cabo de tres encuentros; no podía  reprocharle nada. Me había escrito quince días más tarde un largo mensaje adornado, en el que el sentido general era que más que a mi ella buscaba un tipo más joven, que fuera el padre de sus hijos. Tres mujeres con las que me había acostado, sin esperar ni desesperar, sólo eso. Muchas veces me hice daño con la computadora. Sin dudas hice daño también. ¿Pero como evitarlo? Charlé una hora mientras pensaba en Marc-André. Él había tenido más coraje que yo, al encontrar fuerzas para volver a empezar. No le había costado decidirse cuando conoció a Aicha. Cerré la computadora al cabo de una conversación agotadora sobre  los gustos musicales de una mujer que me explicaba cómo bajar los temas que le gustaban. Tenía un seudónimo idiota. Myosotis, era profesional de la salud. Adiós Myosotis. No era para verla con semejante seudónimo.  Seguía sin decidirme a salir de casa. No había tenido ninguna llamada antes de las seis de la tarde. Leí, y al mirar tres pisos más abajo, desde mi balcón, en la calle e prendían algunas luces. Vi gente que salía a pasear porque había parado de llover y porque lo disfrutaban, con frecuencia el tiempo corre inútilmente.

                    

                      op. cit. p. 34-37

                      op. cit. p. 34-37

EL CASAMIENTO

Publicado en General el 4 de Noviembre, 2009, 14:54 por CELINA

 

        “A.C: ¿ desea por esposo a J.B y promete serle fiel, amarlo y respetarlo hasta que la muerte los separe”?

       No puedo creer que todavía se digan estas cosas. Parece sacado de las películas en blanco y negro que veía mi abuela o de uno de esos culebrones mejicanos o venezolanos. Ni cuando tenía 13 años los miraba. Y ahora tengo que estar escuchándolo en el casamiento de mi mejor amiga con ese mamarracho

  

     "J.B desea por esposo a A.C y prometer serle fiel, amarla y respetarla para toda la vida....”?
  

     ¿Serle fiel?  Si nunca dejó de ponerle los cuernos, no lo va a hacer ahora. No está en su naturaleza. Y ella pobre, creidísima de que es toda virtud. Y quién soy yo para ilustrarla al respecto, las cosas llegaron  lejos. Cargaré con la culpa el resto de mi vida, pero nunca me atreví a abrir la boca. Terceros siempre en discordia. Además ella se cree Cenicienta casándose con el Príncipe azul. No sería justo de mi parte pincharle el globo.
  
Justo en ese momento todos se sentaron y yo los imité. Hacía años que no pisaba una Iglesia, creo que desde mi Primera Comunión. Si cierro los ojos me puedo ver quieta como una estatua con un vestido blanco largo hasta los tobillos y un moño en la cabeza. En ese entonces, creía firmemente que Dios mismo estaba presente con su hijo Jesús en la ceremonia. Aunque nunca me quedó demasiado claro cómo Dios y Jesús eran y no eran la misma persona. Para contradecir el dicho de que tres son multitud, está también el Espíritu Santo. Pura confusión. La de la Comunión debe ser la única foto de mi infancia en la que estoy peinada, casi linda. En todas las otras mi pelo es un total desastre, siempre revuelto. Y  para darme la razón, al lado está mi hermana, con su largo y lacio pelo pelirrojo de muñeca.
   
Estaba aburrida. Para matar el tiempo me puse a mirar a la gente. En primerísima fila, todos los parientes vestidos de gala y con fingida cara de estar emocionados. Unas cuantas señoras ridículas con unos sombreros que me hicieron acordar a los que usa la Reina de Inglaterra. Otra ridícula, con todos esos ingleses que la idolatran. Dicen ser del Primer Mundo y todavía tienen reyes y reinas. Pensar que me encantaba estudiar la historia de Inglaterra, Ricardo Corazón de León y Enrique VIII, Ana Bolena y su final trágico. Lo único bueno que aprendí en ese colegio es inglés, tan necesario en el mundo actual. Todavía no me queda muy claro para qué.

              

         "Ahora los novios dan testimonio de su amor ante los presentes"

 

  ¿Qué es eso del tesimonio de su amor? Ya no saben qué inventar para justificar la plata que te sacan. Es el colmo, pagar para casarse.
    
La Iglesia está repleta. Se nota que es un casamiento de gente paqueta. Por la ropa. El olor a naftalina se confunde con el de perfumes caros. Entremezclado seguro habrá  alguno de imitación. La verdad no estoy seguro de qué hago acá. Me invitó la amiga de la novia, aunque acabo de conocerla. Menos mal que me puse traje y corbata. Y me afeité. Me parece que está allá adelante. Está rebuena y parece una mina piola, un poco rayada quizás, total mi intención no es casarme. Desde la primer mirada pasó algo entre nosotros. Piel o como sea le llamen. Me encontré pensando cómo sería en la cama.  Siempre catalogo a las chicas que conozco: amigas-amantes-mejor perderlas-posibilidad de noviazgo. Las categorías no son inamovibles, una que empezó como amiga, puede convertirse en amante y después pasar a más vale perderla o convertirse en novia. Toda combinación es posible y en cualquier dirección. Ésta empieza como amante, después vemos, aunque no creo que de para más. Voy a acercarme, no tengo idea adónde es la fiesta y no me la quiero perder, sobre todo ahora que me aguanté la ceremonia.

             “Y ahora digamos entre todos la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro....”

     No me acuerdo de esta parte. Espero que nadie se de cuenta de que sólo muevo la boca. El cura me miró un par de veces. Es joven y bastante lindo. ¿Será virgen? Pobre y si no lo es peor, no poder volver a sentir el calor de un cuerpo. Aunque si no sabe lo que es, no lo puede extrañar. Me gustaría saber por qué toman una decisión así, habiendo tantos oficios y profesiones. Capaz que es uno de esos que cogen con todas y a más de una deja embarazada o peor aún, un pedófilo. Nunca se sabe. Me parece que me está mirando las tetas, este vestido me queda demasiado ajustado, se lo pedí prestado a mi hermana que pesa menos que yo. Voy a comer poco, tengo miedo de que se rompa. Lo único bueno de esto es que ya se termina. Sólo queda la parte de emborracharme e intentar amanecer con alguien a mi lado.

  Ahora empezaba la parte final. Instintivamente me di vuelta esperando ver entrar a un caniche blanco llevando un platito con los anillos. Por suerte no pasó. Desde el fondo un tipo me sonreía.  Creo que es  primo de mi amiga. Parece que me quiere decir algo.

               "Que lo que Dios ha unido, el hombre no lo separe”

    Linda frase, pero tremenda boludez. Me la imagino a mi mamá diciéndole a mi papá, “no querido, no podés dejarme porque estamos unidos por el mismísimo Dios”. Igual mi viejo se hubiese mandado a mudar, la cosa no daba para más. Me imaginé a mi amiga en ese mismo lugar dentro de unos años. Pensar que la que se fijó primero en J.B fui yo, me gustó de entrada. Él se acercó porque era amiga de A. Era preciosa. Parece mentira ahora con diez kilos de más. Y el muy hijo de puta tan lindo como siempre. Nunca le conté a A que él me gustaba.  Enseguida me di cuenta de cómo venía la mano, uno de mis tantos talentos inútiles, miro a alguien y sé qué está pensando. A ver si terminaba yo en el altar dando el sí. Igual se me tiró varias veces, pero yo lo esquivé. Los novios de mis amigas son sagrados.
  
Otra vez el flaco ese que me mira. Ahora se acerca. ¿De dónde lo conozco? Uh! ya me acordé, si yo lo invité. Esto me pasa por atolondrada. Me acuerdo que nos caímos bien, pero ahora no sé si tengo ganas de soportarlo toda la noche. Debo frenar mis impulsos. Algo tiene, me acuerdo que cuando lo conocí me encontré pensando cómo sería en la cama. Y a él le habrá pasado lo mismo, sino no estaría disfrazado como muñequito de torta.

-Hola, ¿cómo estás? Linda ceremonia- dice

-Sííi!!!-contesto, pensando tan linda como la mierda.

-¿Te acordás de mí no?

-Sí, me reacuerdo. ¡Qué suerte que viniste! La vamos a pasar bárbaro.

  Enseguida tuvimos que hacer silencio porque los de adelante se daban vuelta a cada rato poniendo cara de ¡Cállense! que ahora viene la parte donde se ponen los anillos, se besan y son felices para siempre.

    La ceremonia llegaba a su fin. Los novios después de besarse se agarraron de la mano y caminaron a la salida. Cuando pasaron a mi lado, A me miró a los ojos y sonrió. Se la veía feliz. Atrás de ellos salieron el séquito de parientes, las viejas de sombreritos ridículos y el resto. Yo me quedé sentada esperando con el flaco al que había invitado y del que ni me acordaba el nombre. Se me ocurrió pensar que nunca iba a casarme. No me importaba. Nos levantamos y fuimos hacia la puerta. Nos cruzamos con el cura que salía a saludar. De cerca parecía más joven. No tenía cara de cura, si es que tienen alguna en especial. Me acerqué y lo saludé. De paso le pregunté cuándo podía hablar con él. A lo mejor me podía aclarar el famoso misterio de la Trinidad. Hacía demasiado tiempo que no entendía nada.

 

                                                                   CELINA

Algo de Borges.

Publicado en General el 4 de Noviembre, 2009, 12:00 por Felicitas Maini

El amenazado

Jorge Luis Borges

Es el amor. Tendré que ocultarme o que huir.
Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. La
hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es
la única.
¿De
qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras,
la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el
áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena
amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los
hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis
muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño?
Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo.
Ya el cántaro se quiebra sobre la fuente, ya el hombre se
levanta a la voz del ave, ya se han oscurecido los que miran
por las ventanas, pero la sombra no ha traído la paz.
Es, ya lo sé, el amor: la ansiedad y el alivio de oír tu voz,
la espera y la memoria, el horror de vivir en lo sucesivo.
Es el amor con sus mitologías, con sus pequeñas magias inútiles.
Hay una esquina por la que no me atrevo a pasar.
Ya los ejércitos me cercan, las hordas.
(Esta habitación es irreal; ella no la ha visto.)
El nombre de una mujer me delata.
Me duele una mujer en todo el cuerpo.

Jorge Luis Borges
El oro de los tigres (1972)

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-