"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Terrorótico, que leí en la FEL

Publicado en relatos el 29 de Octubre, 2009, 11:26 por Berón

No me busques

 

Siempre le habían gustado los pies desnudos; blancos, casi nacarados y con suaves venitas púrpuras que recorren el talón, atraviesan el nudillo y se pierden entre las piernas de mujeres a veces no tan magníficas, pero con uñas redondeadas y dedos finos y huesudos, sin margen de error, con pequeños huecos para besar, chupar, apretar con la lengua y mordisquear apenas, lo suficiente para un gemido corto, una respiración distinta. A ella le gustaba eso, la caricia, los senos rozados y los pezones que, a poco de lenguas perdidas; se endurecían. Y le gustaba su espalda y su cola, morder, besar, succionar y darlo vuelta en las sábanas y sentir también sus venas y, aunque parezca tonto, no entender de esas durezas que, a esa altura, no son bromas ni chiste fácil de oficina. Y ahí estaban, entre labios, entre brazos incómodos y manos calientes, y respirar y ojos en blanco y algún grito y alguna palabra que se dice sólo ahí y humedades y agitación y palmadas y un “si” largo, no pensado. Vino un viento desde algún lugar, una brisa incómoda en ese hotel al que nunca habían ido, era antiguo y tenía mucha madera y arañas de vidrio y luz tenue ( no estaban todas las lamparitas). El chiflete que se filtró por debajo de la puerta del baño lo dejó tonto. Le pegó en el estómago; un hielo en el ombligo y sobre el pecho. Paró las caricias. Se levant, un ruido fuerte, un grito, los espantó. Levantáron el tubo del teléfono. No se oía nada, los dedos pasaron de los cuerpos a las teclas y el corazón latía fuerte, en los dos latía. Fue a la puerta del baño, intentó abrirla; puso la mano en el picaporte, en ese hielo de bronce. Apret, giró y sintió un dolor intenso en los nudillos, la palma se le congeló. Se escuchaba desde el otro lado de la puerta un ruido igual al mar, cuando se pone el oído en los caracoles, luego un viento, un ulular. Ella se quedó en la cama, se puso el pantalón, el corpiño y las sandalias pero el píe comenzó a sangrarle, se le marcaron las venitas en la blanca pierna torneada y, como una bolsa plástica ,le explotaron, le llegó a él esa sangre oscura, pegajosa y la puerta desde donde venía ese ruido sin sentido comenzó a temblar como un terremoto, como que algo empujaba desde atrás. Ella se tapaba las piernas con las manos púrpuras, casi negras de sangre. Por algo él mantuvo la erección, la sangre no se movio del pene, no buscó la otra sangre,la de ella, que corrió y se tiró por la ventana, aunque nunca se encontró su cuerpo en la calle, un piso abajo.

 

 

 

                                                      Berón

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-