"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




relato erótico

Publicado en relatos el 25 de Octubre, 2009, 15:24 por Mayra

 

La pluma

 

Llegó más tarde de lo previsto. Recorrió su desnudo, tendido boca abajo en la cama. Primero con admiración. Después con pretensión. Ella había quedado dormida soñando nieve en su espalda. La luz tenue de la luna se colaba en la persiana rayándola con sombras. Sus carnes firmes distorsionaban  la imagen como cuadro de Dalí. Hermosa, suspiró.

Dos copas de vino en la mesa lloraban paciencia. Velas consumidas denunciaban la espera.

Sacó una pluma del bolsillo y se dispuso a despertarla apaciblemente. Comenzó pasando la pluma por las plantas de los pies. Entre los dedos. Con delicadeza. Ella respondió a las cosquillas con una sonrisa leve, todavía dormida. Dibujó círculos en sus tobillos y líneas en sus pantorrillas.

 La pluma como un pincel se deslizó por sus piernas diseñando una cartografía de deseo y persuasión, incorporando al sueño de ella un estado febril. Desde sus muslos se acercaba insinuante al triángulo de las Bermudas. Ese receso oscuro y húmedo que la atraía. Luego se alejaba provocadora como ola en la playa y repetía el ritual. Ella por fin despertó, aún confusa,  separando sus piernas. Sintió un aire resbaladizo en su pubis y lo reconoció. 

Ahora la pluma tomaba distancia de esa playa magnética y ascendía por los morros blancos hacia su espalda. Descansando sin apremio en ese valle interglúteo. Ya no guiada por la mano sino por el aliento de ese hombre impuntual. Ella permaneció con los ojos cerrados queriendo prolongar el placer y demorar el reproche.

La pluma escaló cada vértebra en giros incompletos con cada soplido. Danzando entre sus escápulas acarició cada centímetro de piel  hasta su nuca. Ella espiaba sobre su hombro. Los dedos de él separaron su cabello y el último baile de la pluma fue seguido de un beso en el cuello. Sintió el peso de ese cuerpo sobre ella. La mano de ese hombre que tomaba su pecho como arrancando la fruta de un limonero. Las ingles llenas de espuma sobre su triángulo oscuro. Las oscilaciones que pedían alivio a su vientre.

Lo separó con su hombro haciéndolo rodar sobre la cama. Más despierta que nunca. Se sentó en el borde y desde ahí lo miró.

        Tarde – le dijo.

        Te tomás todo con demasiado peso. Dale vení…- respondió él acariciando su brazo como otras veces.

        Y vos sos demasiado volátil. -  lo miró con desprecio – Como tu pluma.

Se levantó. Se dio  un baño. Cuando volvió a la habitación lo despertó y  exigió que le devolviera la copia de la llave.

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-