"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




23 de Octubre, 2009


2040

Publicado en Humor el 23 de Octubre, 2009, 12:22 por MScalona

en el mundo se gasta cinco veces más dinero en implantes mamarios

y Viagra que para la investigación de la cura del Alzheimer.

Para el año 2040 habrá mucha gente con enormes tetas y

poderosas erecciones que no sabrán para qué o cómo usarlas.

DANI UMPI: La Sandra

Publicado en Aguafuerte el 23 de Octubre, 2009, 10:31 por MScalona

 Como a una loca
Dani Umpi

Mi budín de chocolate y frutillas espera que se lo coman rápido al lado de la montaña de pizza en caja. No sé para qué lo traje. En el taxi, me arrepentí de haberlo hecho y lo acaricié desganada. A las chicas les da pena comerlo, están acostumbradas a otra cosa. Estiran la mozzarella hasta obtener su porción y hablan con la boca llena de los médicos nuevos recién ingresados al hospital. Desbordan vasos con cerveza. Se ríen por cualquier pavada.

Soy la mayor, la que más tiempo hace que trabaja en el hospital, y recuerdo cómo ingresaron todas, cómo fueron creciendo y cambiando de peinados. Jamás me dieron importancia. Se llevan mejor entre ellas que conmigo y eso que ni siquiera tengo un cargo superior que las espante. Me siento diferente, aparte. Tampoco he insistido porque no soy de sociabilizar, ni de estar al tanto de los médicos nuevos, ni de lo feriados propicios para este tipo de reuniones entre compañeros de trabajo, ni de si es un gesto acorde y bien visto caer tan temprano, con un budín preparado por mi misma. Estoy en otra. Estoy saliendo, jubilándome, y ya no las veré por el resto de mi vida.

La reunión no acaba, me aburre, pero algo me frena y me impide volver a casa, dejarlas disfrutando su histeria. Tal vez el budín. Proponen dejarlo para lo último, como una torta de cumpleaños. Cuando ya no encuentran de qué hablar y las risas se toman su tiempo para salir, van a la computadora a buscar videos de YouTube. Se amontonan frente a la pantalla con gritos de adolescentes o viejas locas. Comienzan con freaks televisivos, bloopers, equívocos de estrellas mediáticas. Miro sus espaldas y me dan lástima. Las encuentro demasiado tontas con sus pizzas, sus cervezas, sus peinados de peluquería y sus rituales de diversión. ¿Con qué autoridad se burlan de todo? ¿Cómo es posible que personas tan pendientes del espejo no tengan en cuenta su propio patetismo en el momento de arquear la boca ante la desgracia ajena? No lo entiendo y tomo aún más distancia del grupo, miro la hora. Quiero tomar agua, pero sólo queda cerveza. Ni si quiera hay música. “¡Tenés que ver a ésta!” grita la nurse, haciéndome sitio en la montonera. Tengo que ir, no puedo hacerme la rarita, menos aun en esta fiesta, que me la hicieron para mí, para despedirme.

Me enseñan un video que les encanta. No me doy cuenta si está armado o se trata de una cámara oculta común y corriente. La señora borracha, en pleno ataque de vaya a saber qué, es filmada tras un accidente y confiesa, entre varias frases, que nunca fue al dentista y es sobrina del Che Guevara. Mis compañeras de trabajo estallan de risa, escupen cerveza por descuido, mueven el mouse y el parlamento se repite. Es algo mecánico como si estuvieran mirando una película de culto. No escucho completamente la voz de la señora del YouTube, sólo el coro de enfermeras, y es algo que me enerva, me saca de quicio. Río para dejarlas aún más contentas, por compromiso. Pido permiso para retirarme, pero la nurse vuelve a atacar. “¡Tenés que ver a esta otra!”. Tipea: “Sandra Mendoza Capitanich” y enter.

En una sesión de la Cámara de Diputados del Chaco, la esposa del gobernador Capitanich insulta a una diputada. Mis compañeras lloran de la risa como si fuera el espectáculo más hilarante del mundo. Lo saben de memoria. Ciento ocho mil visitas. Es un libreto que han aprendido por puro placer y tiran una palabra tras otra de un modo perfectamente coordinado con los puntos, las comas y los gestos de Sandra en la grabación. Recuerdo cuando nos juntábamos con mis hermanas y repetíamos algunos diálogos de China Zorrilla en Esperando la carroza, pero esto no es lo mismo. No es el festejo por una caricatura tan bien lograda, sino una fascinación eufórica, extrañísima para mí, que vuelve a ese episodio una ficción, una puesta en escena chistosa, televisiva, sin contexto alguno ni antes ni después. Para ellas es lo mismo que la sobrina del Che Guevara, que la vedette tropezando o la gordita bailando en traje de baño. No puedo seguir el ritmo de las risotadas y pienso en el Chaco, en el viaje que hicimos con mis hermanas hace años. Ellas, juntando ramitas de quebracho blanco y yerba carnicera. Cosas lindas.

Sandra, desquiciada, no puede controlarse. No sé de qué habla, apenas la conozco de verla en la tele cada tanto. No comprendo el problema y parece que tampoco importa. Ninguna de las presentes lo entiende del todo pero parece ser muy gracioso. Siento que el Chaco es algo que está muy lejos, como los recuerdos con mis hermanas. “¡Cómo se ve que no sabés lo que es tener quimio encima”, grita Sandra y la cerveza vuelve a escupirse. Entonces sí pido que paren el video, que apaguen la compu, que no me gusta lo que estamos haciendo. Es un pedido en voz baja que le hago sólo a la nurse, que es la que tengo más cerca. Ni bola. Subo el tono pero no me escuchan, incluso aplauden. Me adueño del mouse y cierro las ventanas de internet de un manotazo. Se hace el silencio y me miran como a una loca. Eso es lo que parezco y probablemente sea.

No saben qué decir. Tampoco yo que estoy furiosa. Mi respiración se vuelve pesada, trago el aire con cansancio en bocanadas. Busco qué decir revoleando los ojos, buscándoles las miradas. Me mareo de mí misma. Me saqué. No puedo controlarme. ¡Qué manga de imbéciles! Las insulto de pies a cabeza como Sandra, porque ellas sí que no saben lo que es tener una quimio encima. Pueden llevarles pastillas, bañar y alimentar a todos los enfermos de cáncer del hospital, pero no entienden, ni les importa demasiado, ni se preocuparon cuando falté tantos días, ni se extrañaron con mi jubilación tan prematura, ni nada. No les importé y ahora están acá, como unas taradas, festejando mi angustia y el tiempo que perdí en ese trabajo de mierda, riéndose de una señora que grita que tiene cáncer de seno. “Que esté enferma no justifica su ataque”, sentencia la nurse haciéndose la gran sabionda. Quiero darle una cachetada, pero me contengo y me marcho sin hablar, no sin antes tirarles el budín por las cabezas.

Mientras busco un taxi y camino sin rumbo, vuelvo a verme con mis hermanas en la excursión de ecoturismo, muertas de calor en unos montes, parques, fotografiándonos junto a meteoritos, orquídeas. Fantaseo con la posibilidad de irme a vivir allí, pero es una opción que no dura ni tres segundos en mi cabeza. Me calmo y pienso que tal vez debo volver a pedirles perdón a mis compañeras. Tener cáncer no justifica mis ataques, es cierto. Justo pasa un taxi, lo tomo y vuelvo a mi casa. “Que me pidan perdón ellas”, como dijo Sandra. O, mejor, que ni hablen, porque, seguramente, van a decir que no pasó nada. Son así, allá ellas. Por suerte no volveré a verlas jamás en mi vida a estas taradas.

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Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-