"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




ejercicio erótico

Publicado en Cuentos el 14 de Octubre, 2009, 1:16 por Mayra

El puente

             

Verano es la estación preferida para aquellos librados de  trabajar en enero. En cambio para los obligados como yo, es la muerte misma disfrazada de daga caliente. Es una reflexión remachada cada vez que ingreso al colectivo prefiriendo viajar parada. Por lo menos cuando arranca algún soplo entre las axilas despega mi camisa. Evito así además los asientos grasientos y mojados.

La calle emparchada con brea hirviendo, herida y cicatrizada, me devuelve un calor resentido, vengador, espeso. Mi reino por un split, pienso.

Al final de la tarde mi límbico agoniza y respondo autómata ante  cualquier  estímulo. Paso por un bar. Una cerveza fría hiela mis pezones y una paleta de ventilador ayuda, pero no alcanza a evitar que corra una gota desde la nuca hacia mis nalgas. Me gusta pensar esa gota como un dedo experto. De una mano grande. De un antebrazo peludo. De un hombre morocho con sonrisa blanca. En una playa blanca también. Mis ojos al igual que mis aductores se entrecierran en el último trago.

En noches como hoy agradezco que la suerte me haya negado un departamento con balcón a la calle. El baño con agua fría reconforta. Blues suave y apago las luces. La toalla no molesta tanto. La exigua brisa nocturna termina de secar mi cuerpo en el contrafrente mientras sacudo mis cabellos. A oscuras enciendo un cigarrillo y echo la primera bocanada de humo desde el sexto piso hacia la luna. Noche estrellada, tampoco mañana lloverá.

 Inspecciono los techos de la cuadra. Algunos de chapa amenazan tortura. Una piscina envidiable que nadie disfruta. El ruido de la calle cada vez más lejano. Las luces en las ventanas de los otros edificios se  van extinguiendo como luciérnagas moribundas. Mi sensorio se va recuperando. La lucidez  por fin gana mi cabeza y ahora soy un gato en el tejado. Despierta por fin, al final del día.

Solo quedan tres ventanas con vida y la luz del cartel de la farmacia que se filtra entre los muros. Ahora verde. Ahora roja. Ahora verde. Ahora roja. Algo detiene mi escaneo en el contrafrente del otro edificio. Algo brilla. Sí. Algo parpadea espaciadamente. Sí. Es un cigarrillo en un balcón a oscuras. Será séptimo u octavo piso. Después los cuento bien. Alguien se adelanta y descansa sobre sus codos. La luz verde molesta. La roja no. Unos músculos despreocupados vestidos de rojo se marcan en el balcón. Intermitentemente veo a ese hombre en movimientos fraccionados como en una discoteca en los años ochenta. Está tomando algo. Seguro es whisky con hielo. Un hombre así seguro toma whisky, ninguna mariconeada como Daiquiri o Piña Colada.

Puedo ver que está solo. La luz de su supuesta habitación  en penumbras no evidencia rastro femenino. Si hubiera una mujer en su cama no le permitiría abandonarla. Yo no se lo permitiría. Lo entramparía por la cintura con mis piernas y en suave tijereta lo volvería a la cama. Le haría conocer el punto infinito entre las sábanas. Mis muslos se escaparían como peces en el agua. Provocadores. Instigadores. Para traerlo de regreso a su país, mi pubis. ¿Qué hace? ¿Me está mirando? Levanta la copa en ademán de brindis. ¡Qué vergüenza! Me ve. Me veo. Yo también me pinto de rojo con la luz de la farmacia. Lo saludo con la cabeza. Apago el cigarrillo. Desaparezco. Me lanzo a la cama boca arriba. Roja me duermo. No por la luz.

Verano. Enero. El día no da respiro. Colectivo. Sol. Calle. Cerveza. Gota. Dedo.

La noche me despierta lasciva después del baño. Noche estrellada. Tampoco va a llover. ¿Qué importa? Hoy me sirvo una limonada bien fría. Pretendo estar más tiempo en el balcón del contrafrente. Las luces se van apagando dibujando la misma oscuridad que ayer. Es interesante observar como se cumplen las rutinas. Definitivamente es séptimo piso. Hoy conté bien. Puedo divisar una luz verde como si fuera el televisor. Claro. Juega Central. No es gay, qué alivio. Preconcepto, pero alivio al fin. La luz roja lo muestra otra vez. Ahora con una toalla envolviendo sus piernas. Que buen gesto hacer causa común con la toalla. Un caballero. Hoy lo saludo yo, con mi limonada, y él eleva su whisky. ¡Que torpe! Se me suelta la toalla cuando levanto el brazo. Mi pecho izquierdo asoma inquieto como si quisiera conocerlo. Por suerte fue durante la luz verde. Ahora lo veo dando palmas arriba y la luz roja lo muestra sonriente. Me vio. Seguro sus dientes son bien blancos. Dejaría que me muerdan despacio. Cada centímetro de mi cuello hasta llegar a esa teta que aplaude. Nos quedamos mirando. Fumando. Pitando como si fueran nuestras lenguas. Indiferentes a ese puente invisible sobre los techos, las chapas, la piscina.

Verano. Enero. Puto calor. Hoy a la vuelta desciendo del colectivo una cuadra antes. El sol me derrite la nuca pero prefiero explorar la manzana. Trato de reconocer esos músculos en el supermercado de la vuelta. Su talle en el quiosco. Su sonrisa en la puerta de su edificio. Retiro la mirada esquiva ante cualquier persona que me observa y me mantengo encubierta. El calor me empuja a mi casa y respondo obediente.

Esta noche deja una lámpara encendida. La luz roja no le hacía justicia. Veo esa imagen en sacabocado como una estatua perfecta. Yo también ilumino mi living en actitud desafiante. Ahora puedo ver sus movimientos. Él los míos. Seguro nos entenderíamos en un abrazo único. Moviéndonos armónicamente mientras nuestros ombligos se saludan. Nuestros fluidos venéreos nos vuelven animales salvajes. Humedeciéndolo todo.

Verano. Enero. El día sigue transpirando. La calle sangrando. Solo hay fiebre en la ciudad.

La noche apenas lastimada con pocas estrellas. Algunas nubes se animan esperanzadas. El baño me refresca y el balcón me espera. Dejo un rastro de gotas que prueban mi ansiedad. Blues. Luces encendidas. Al otro lado del puente invisible un hombre desnudo, ahora sin toalla, fuma un cigarrillo. Bebe un whisky. Espero su saludo. Enciendo mi cigarrillo y su deseo dejando caer suavemente la toalla. Nos miramos fijamente. Ajenos al puente. Puedo ver como se hincha su tórax en cada inspiración. Lo escucho respirando en mi oreja como el único aliento vital en esta noche desierta. Desconocidos e íntimos. Desaparece. Oscuridad total.

Desconcertada levanto mi toalla sin entender nada. Al deseo no hay que encapricharse en entenderlo. Simplemente existe o no. Algo entre mis piernas late. Instintivamente arreglo mi cabello con los dedos. Me calzo y visto en segundos.

Bajo por el ascensor. Llego a la puerta de la calle y veo un hombre que se aleja de espaldas por la vereda. Lo reconozco. Es él. Llamo su atención. Gira. Veo unos dientes perfectamente blancos que imagino mordisqueando mis pezones rosados. Inspiro profundo.

-Ya me cogiste la mente, ¿cuando me vas a coger el resto? – le digo.

Subimos.

La noche se deshace  en truenos, gritos, orgasmos y agua. Lluvia de verano. Enero después de todo no es tan malo.

Mayra Rodríguez  12-10-09

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-