"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




16 de Septiembre, 2009


PSICOSIS PROFILÁCTICA

Publicado en Aguafuerte el 16 de Septiembre, 2009, 1:24 por Mayra

Estábamos en un bar céntrico. Mi amiga embarazada comentaba con entusiasmo la utilidad de un esterilizador de mamaderas. Una de sus compañeras de psicoprofilaxis del parto se lo había recomendado.

Una polaroid de mi vida se instaló en mi retina como un collage del pasado.

Mis padres me paseaban heroicos sin casco en una Honda100. Descascados y descocados.  Yo era el jamón en un sándwich con ingredientes de lana. Crecí con los mocos colgando la mitad de mi infancia. La fiebre me la franqueaban con trapos fríos en la frente. Los bolos fecales con supositorios de vaselina o con dos cucharadas de aceite. Un asco, pero había que cagar. La mamadera duraba hasta la chocolatada de los cinco años cuando el pico de goma macerado se rajaba. De goma, igual que la bombacha.

Los berrinches me los curaban con un sopapo, un sacudón o una patada en el culo. Coca cola: un litro para toda la familia en extraordinarios eventos. Coca cola, Seven up o Fanta y ya basta de contar. Los horarios de almuerzo y cena eran sagrados. La siesta odiada y obligatoria.

Los veranos lluviosos chapoteábamos descalzos por la calle, por el barro, por la vida. Por  las espinas, los clavos y los cardos. Una Curita y seguíamos.

Los perros comían sobras del asado, del puchero, del arroz o de lo que tocara en suerte.

 Finalísima del humor iluminaba nuestra vida cada sábado por la noche. Lo más porno que veíamos era la lluvia de dólares, cuando el austral se desvalorizó. Antes no se habían avivado de ponerles vestidos volados y trasparentes a las participantes.

Mi amiga enumeraba con ímpetu el chupete para cada mes. Al séptimo chupete dejé de oírla disimuladamente y focalicé mi atención en su hijo de cuatro años. El pequeño manipulador se alejaba mirándonos, sabiendo que yo lo veía. En un instante se escabulló tras la moza y salió corriendo del bar. -¡El nene!- grité. Tiramos el bolso de futura mamá en la mesa y salimos tras él.

 El demonio disparaba en la peatonal llevándonos una ventaja vergonzosa. Mi amiga y yo desesperadas vociferando su nombre ante la cercanía con la calle furiosa que nos cruzaba. El mocoso no se detenía. Ya temíamos lo peor en un solo grito desgarrador. Frenó. Contuvo sus piecitos en el cordón como un equilibrista, mientras los autos atrás devolvían una imagen de película adelantada.

Cuando lo alcanzamos mi amiga lo tomó suavemente del hombro. Aún con la respiración entrecortada se inclinó y le dijo moviendo el índice:-¡Eso no se hace!- Pude ver decepcionada como el pibe sonreía vencedor. Yo esperaba un buen tirón de pelos, una patada o un pellizco. Un límite punzante, real y doloroso que deje claro que no debía repetir nada que se le parezca a esa aventurita macabra. Pero no fue así. Volvimos al bar y el nene se tomó otra Cola cola.

Escuchaba a mi amiga finamente gasificada retomar el discurso de todo lo que debe preveer una madre moderna. Al chico lo miraba a los ojos intentando reprocharle la corrida que me había cobrado.

Una madre moderna.¡Que evolución!

Cada generación triplica el plan vacunatorio anterior. Los niños no crecen sin Danonino y se excitan con Internet veinticuatro horas al día . Las mujeres no cagan sin Activia. Los perros sólo comen balanceados Dogui. Se respeta más a Papá Noel que a los abuelos. Una madre moderna sólo puede hablar con su hijo y pretende que éste interprete sus límites. Nunca un coscorrón, se vería muy mal.

Yo me pregunto ¿cómo pudimos sobrevivir sin la leche esterilizada? ¿Cómo es que no resulté asesina, adicta o golpeadora a pesar de algunas nalgadas recibidas? ¿Cuándo vamos a dejar de llamar indispensable a basura que nos meten por repetición, consumismo, ignorancia?

La profilaxis del cuerpo no garantiza el bienestar del alma y la omisión de los límites no garantiza la libertad. Espero recordar eso cuando sea madre.

 

Mayra Rodríguez 15-09-09

AGUA FUERTE y Bendita

Publicado en General el 16 de Septiembre, 2009, 1:05 por M. Ce Rivarola

Catequesis familiar.

Amarás a tu prójimo como a ti mismo o más que…

Antes

El día en que mi dulce hijita me sentó mirándome de cerca y seriamente dijo: -Quiero tomar la comunión-, yo estaba atravesando una etapa digamos complicadita. Podría sintetizarlo en pocas palabras: tres laburos, una madre depresiva, un novio borracho e impotente y ningún amante.

Sumado a las dificultades de falta de tiempo y malestares de humor, estaba el otro problema: mi prejuiciosa idea sobre la iglesia católica. Institución que permaneció firme aún en tiempos de modernidad líquida. Lugar en donde se galardona el autoritarismo y la omnipotencia del poder divino, librado a las manos de sus fieles administradores de la verdad.

Un muro, perfecto y compactísimo como el de Berlín -pensaba muchas veces- imposible tambalear algo tan rígido, el miedo que infunde paraliza el intento.

La última vez que había entrado a una de ellas fue para su bautismo y ya por esa época me provocaba contractura de cuello, pero la aguanté, supuse  que si no la bautizaba una maldición caería sobre mí o peor sobre mi hermosa perlita. Una vez más había llegado el momento de regalarle  a Dios y a su iglesia otro sacrificio.

Me quedé callada ante su mirada de nena pobre pidiendo la golosina y lo primero que pensé fue explicarle mínimamente algo sobre la historia de la religión. Enseguida recordé el artículo que había leído hacía algunos años sobre necrofilia, parecía ser que los sacerdotes del antiguo Egipto inauguraron ese hobby, durante el proceso de embalsamamiento tenían relaciones sexuales con los cuerpos de siervos y nobles, como forma de demostrar su lugar en la escala social, arribita de todo, "puntapirámide" imaginé. Inmediatamente se me vinieron algunas ideas mezcladas ¿Cómo explicar ciertas cositas a una chiquita de ocho años angelicalmente llena de ilusiones? ¡Transposición didáctica ven a mí! Negativo. Mi novio Tandarika me miraba esperando la respuesta para estar en contra, sea cual fuere ésta, y ella me sonreía expectante. Sólo pude decir… Bueno.

Durante:

Los promotores de la catequesis familiar llenaron sus bocas blancas de palabras inmaculadas para referirse al padre G y yo los miraba desconfiada mientras pensaba en el punto.

-El padre G es tan generoso, adora las familias bien constituidas.- Cagué-cuando hay crisis de pareja él colabora para que sean superadas.

¡Pucha no haberlo conocido antes! Preferí no escuchar más, no fuera cosa que me arrepintiera y dudosamente decidida puse sus datos en la solicitud.

Unas semanas más tarde, cuadernito y lápiz en mano concurrí a mi primer encuentro. Ahí conocí a otro generoso, el guía espiritual José. Era un tipo robusto, chopera incorporada, cabello prolijamente cortadito y peinado, cachetes rasurados a la perfección. Muy ordenadito y con mirada inquisidora. Parecía inspector de tránsito, no no, policía que es peor.

Hablaba durante una hora manteniendo el mismo tono pausado de voz, si bemol, creo, mientras yo algunas veces me ponía el chip de no te escucho y otras el de que me importa. Lamentablemente siempre en los últimos minutos de monólogo el chip se me salía y con él alguna pregunta capciosa y contundente que hacía subir siete notas el tono de José y la mirada… ¡Cómo se le ponía! Parecían los ojos del intendente Chichi.

El eje transversal de la temática era evidente: Amarás a tu prójimo. Lo adiviné porque lo repetían tanto que me quedó grabado, aunque no me quedaba claro quién era, yo por las dudas amé y soporté.

De a poquito cada día fui conociendo más al padre G. Su palabra traía paz a las almas y enderezaba ramas torcidas. Como todo buen pastor, atraía a las ovejas que intentaban alejarse del rebaño. Convencía a las mujeres golpeadas para que sean más sumisas y comprendieran a los maridos cansados.

También tuve que escuchar que de tan buen sacerdote, colaboró arduamente y ad honórem con el proceso de reorganización nacional.

Participé además de la campaña anti- anticonceptivos y anti sexo. Pecado antes. Pecado extra. Pecado oral. Pecado. Pecado, pecado y más pecado. Por supuesto sin poder amainar, tres minutos antes de irme pregunté si estaban permitidas las fantasías. Pecadooooo!!! No me animé a decirle que me masturbaba, por lo que no me confesé.

Un año duró el castigo divino. Cuarenta y ocho tardes de sábado exactamente. Persevera y triunfarás, mi niña comulgó al fin.

Dios mediante:

Tarde comprobé que mi hija, además de recibir a Jesús se había aliado con el fantasma de Canterville. Con la ganancia de las estampas se compró un tv pantalla plana para su pieza y a otro tema.

Yo pasé por yoga, Pilates y unas cuantas sesiones de quinesiología, pero en realidad el cuello se me terminó de ablandar el día que pude conceptualizar al prójimo: se llamaba Opus y se apellidaba Dei.

Por supuesto, no lo amé.

                       Ce

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-