"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




ANTONÍN ARTAUD

Publicado en De Otros. el 5 de Septiembre, 2009, 19:17 por MScalona

Artaud, (FR. 1895-1948)

               

                 


¿Qué se entiende por Auténtico Alienado?
Es un Hombre que prefiere volverse loco antes que traicionar una idea superior del honor humano.


En el alienado hay un genio incomprendido que cobija en la mente una idea que produce pavor, y que sólo puede encontrar en el delirio un escape a las opresiones que le prepara la vida.
En todo psiquiatra viviente hay un sórdido y repugnante atavismo que le hace ver en cada artista, en cada genio, a un enemigo.


Los asilos de alienados son refugios de magia negra deliberados y conscientes y el tema no es sólo que los médicos promuevan la magia por sus métodos terapéuticos híbridos y disruptivos sino que la practican. Si no hubieran aparecido los médicos, no hubieran existido los enfermos...
Pero veamos, los electroshocks jamás fueron una experiencia y agonizar en el electroshock es hacer pedazos una experiencia succionada por embriones del no-yo y que el hombre no volverá a encontrar...
 La medicina pervertida miente cada vez que muestra a un enfermo curado por las introversiones eléctricas de su método, yo sólo he visto a los aterrorizados del sistema, imposibilitados de reencontrar su yo. El que ha sido sometido al electroshock, no sale más de sus tinieblas y la vida disminuyó un grado...


Crear la muerte de esa manera artificial como lo hace la medicina actual es impulsar un reflujo de la nada que jamás fue provechoso para nadie.

Cada aplicación me sumió en un terror que duraba cada vez varias horas. Y no sin desesperación veía acercarse cada nueva aplicación pues sabía que perdería la conciencia una vez más y que durante una semana entera me vería además ahogándome en mí sin llegar a reconocerme sabiendo perfectamente que yo estaba en alguna parte; pero Dios sabe dónde y como si estuviese muerto.


Tengo que levantar una protesta por haber hallado en el electroshock a los muertos que no hubiese querido ver."

Mi cuerpo y yo no queremos que nadie disponga de él. No existe sismógrafo humano que permita a quién me mire, llegar a una evaluación de mi sufrimiento más exacta que aquella fulminante de mi espíritu. Toda la incierta ciencia de los hombres no es superior al conocimiento inmediato que puedo tener de mi ser. Soy el único juez de lo que hay en mí.

La lucidez de Van Gogh, deja a la psiquiatría reducida a un tugurio de gorilas, obcecados y perseguidos, que sólo tienen como recurso para atenuar los más terribles estados de angustia y opresión humana, una ridícula terminología.

El médico siempre tiene razón contra un encarcelado, porque le basta afirmar, y el enfermo siempre está en el error porque en tales casos aún sus afirmaciones de hechos entran en la categoría de un delirio catalogado, cualquiera sea la lucidez que emplee en expresarlos.

Soy aquel que ha sentido mejor el desconocimiento estupefaciente de su lengua en sus relaciones con el pensamiento. Soy aquel que mejor ha localizado el punto de sus más íntimos, de sus más insospechables deslizamientos. Me pierdo en mi pensamiento verdaderamente, tal como se sueña, tal como se entra súbitamente en el pensamiento.

Soy aquel que conoce los recovecos de la pérdida.

El hombre civilizado es un monstruo que ha desarrollado hasta el absurdo esa facultad que tenemos de derivar los pensamientos de nuestros actos, en vez de identificar nuestros actos con nuestros pensamientos.

            

                      

            

                      

            

                      

Nota: la historia clínica de Artaud, en el psiquiátrico (Ville Evrard) donde murió tiene el famoso diagnóstico de su médico, Dr. Jacques Látremòliere, que dice:  "este hombre se cree poeta".

Bueno, supongo que todos sabrán que ARTAUD es el padre de todo el teatro del absurdo del siglo XX, que es como decir, el padre de casi todo el teatro, poesía y buena parte de la narrativa del siglo. Casi nada de lo que se escribe desde él, no tiene algo de su crueldad, ironía, corrosión, autenticidad o compasión.  Este fragmento pertenece a su libro VAN GOGH, SUICIDADO POR LA SOCIEDAD

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-