"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




SEAN VALIENTES

Publicado en General el 28 de Agosto, 2009, 15:29 por CELINA

                                                 APARIENCIAS

    

     Se levantaba cansada. Su vida se había reducido a puras apariencias. Simular que todo estaba bien, que deambulaba entre un amor para toda la vida, un trabajo ideal, una casa magnífica decorada al estilo Feng-shui con patio, parrillero y pileta e incluso un perro que una vez por semana iba a la peluquería canina. Ese día toda la casa despedía el aroma a perfume del perro. No había persona que entrase a su casa el día que Rufo (así se llamaba el ovejero alemán) volvía de su baño semanal  que no dijese:-¡Qué bien huele tu casa!, y en realidad querían decir que su vida era decididamente maravillosa. Porque nada triste podría pasarle a alguien que posee un perro que huele tan bien.

   “Las apariencias son muy importantes” solía decirle su madre. Escuchaba a sus padres discutir y gritarse casi todas las noches. Cuando le preguntaban cómo había sido su infancia ella decía: -Bastante gritona. La miraban raro y no preguntaban más. Su mamá se levantaba con los ojos hinchados de tanto llorar. La veía maquillarse frente al espejo de su cómoda, poniendo especial cuidado en disimular las ojeras. Era la reina del disfraz.  –No importa cómo te sientas -le decía -si la gente te ve bien, creerán que eres confiable. Ella no se animaba a preguntarle si no era importante decir siempre la verdad; el asunto la confundía bastante.
  Ahora ella pasaba cada mañana un largo rato en el baño cepillándose los dientes, poniéndose cremas para no envejecer, otras para humectar la piel, peinándose  y se tomaba más de veinte minutos en decidir qué ropa ponerse. No era lo mismo un día soleado de primavera, uno lluvioso de otoño o un sofocante día de Enero. Tenía ropa para cada estación, prolijamente ordenada para no mezclarla. Dos veces por año pasaba un día entero guardando en cajas la ropa correspondiente al otoño-invierno o primavera-verano, le ponía bolsitas perfumadas, las etiquetaba y subía al altillo. Tenía cajas de diferentes colores. Roja para las fotos de su infancia, azul con recuerdos de la escuela,  verde para cartas de amigas y ex-novios . A veces sentía que su vida se había reducido a cosas guardadas en cajas. Aprovechaba el cambio de estación para separar la ropa que no quería o la había cansado y la ponía en bolsas para la señora que limpiaba o para llevar a la iglesia. Eso la hacía sentir bien. Todo ese dinero gastado encontraba finalmente una utilidad importante.

  El tener todo meticulosamente planeado le daba seguridad. Por eso no le gustaba cuando se encontraba repentinamente con su marido, en algún momento que estaba distraída como cuando salía del baño o volvía de la cocina y pensaba ¿quién es este señor que vive conmigo? A veces le costaba reconocerlo. ¿Siempre había tenido ese mechón de pelo más claro? o ¿ese tic es nuevo? Solía parpadear repetidas veces cuando una pregunta lo descolocaba. Como si repentinamente hablara en chino y él por más que lo intentase, no lograra entenderla.

-¿Cómo te fue en el trabajo hoy?-le preguntaba tratando de ser amable.

- (no contesta)

-Supongo que eso significa "Me fue bárbaro ¿y a vos?"

 - A mí también, gracias por preguntar.Un par de veces pensé en arrojarme desde el balcón de la oficina y experimentar la sensación de caída libre pero después me acordé de que no había colgado la ropa. No te quedó ninguna camisa limpia.

  Entonces la miraba con una mueca, frustrado intento de sonrisa, no muy seguro de si hablaba en serio. Después volvía a zambullirse en la caja boba. Se quedaba con el tenedor a medio camino de su boca cuando escuchaba: “si querés saber cómo soy en la cama llamá al 0800…..” y cuando se sentía observado preguntaba algo tonto como “¿Te cambiaste el color del pelo?”.  Nunca se había teñido.

    Era como volver a descubrirlo, con la diferencia de que éste no le gustaba tanto. Lo encontraba común y algo excedido de peso. “Para toda la vida” se habían dicho creyéndose invencibles. No tenía idea de cuándo las cosas habían cambiado. Cuándo fue que empezó a ser más importante agrandar la casa, decorarla a la última moda y cambiar el auto todos los años. Cuándo dejaron de pasar tiempo juntos o dormir entrelazados, pierna sobre pierna, enroscados, manos y dedos buscándose en la oscuridad, pulpos de cuatro piernas y cuatro brazos, aferrándose al otro hasta confundir las soledades. Cuándo el sexo se volvió rutinario para después simplemente desaparecer. Cuándo necesitó un amante.

    La última vez que hicieron el amor ella cerró los ojos y pensó en pájaros y nubes mientras sentía la respiración de él cada vez más agitada taladrándole los oídos. Después se quedó muy quieta, hasta que se durmió.

    Había tenido varios amantes en los últimos años. Nunca le duraban mucho. Eran cuerpos tibios que le daban calor, que le infundían un poco de pasión a su vida burguesa. Quería sentirse misteriosa, interesante. Era cuidadosa y le gustaba planear lugares para encontrarse y pensar excusas por si  le preguntaba. Nunca necesitó dar explicaciones.

    Se había acostumbrado al circo de su vida, eran pésimos malabaristas, todo se les caía encima. A veces hacían de payasos o magos, pero nunca conseguían reírse ni hacer que salieran conejos de la galera o que el pañuelo se transformase en paloma. Un mal truco, la magia había desparecido. 

  Le habían enseñado a aparentar y eso era lo que hacía. Demasiadas cosas deberían cambiar y después de todo, le gustaba su casa decorada al estilo Feng-shui, el patio con parrillero, la pileta, y sobre todo le gustaba Rufo, su ovejero, y el olor a perfume que despedía los días que iba a la peluquería. Hacía que su casa oliera tan, pero tan bien.  

                                                                                                               CELINA

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-