"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




27 de Agosto, 2009


plus MARULL

Publicado en De Otros. el 27 de Agosto, 2009, 20:43 por MScalona

IRREMEDIABLE DEL AMOR QUE SE TIRÓ A MUERTO

 

 

 

 

Estabas llena de sombras y árboles perdidos.

Mi fervor resuena lejanamente se me duermen las palabras.

El ruido de tu sangre temeroso como un niño

te pueblo las manos de besos pero luego se volaron.

Hay una zona en tu alma yo he puesto todo mi amor

me duele, no puedo mostrarte los dedos.

El mar desprendido tú volverás la costa tibia sola,

ése es tu nombre de novia lo cual es soledad:

                 atar juntos

monedas y recuerdos es un extremo del pañuelo.

 

Como un ajedrecista de negro me extravío agitándome

                                                                    lejos

 

he tocado toda la noche

sobre la piel de la noche tú.

Pronunciando mi nombre, asustando las palabras;

asida al trote, al galope, a la carrera.

Ya no puedo guardar nada te devuelvo mi tristeza anterior.

Pasabas en el paisaje el paisaje es una dirección.

La pena que yo tenía andaba por el mundo.

Podría decirte desde entonces

pero ignorándolo sin guía andarás tu amor.

Siempre ahora más lejos de nosotros, sin azul casi

de tu último vestido con rumbo de adiós

Mi frente en la tierra separada visitadora

tu corazón golpea como una noticia.

 

Y dejarme así allá andaban mis años inútilmente

Tras los pedazos de diario que mueven el viento,   

los álamos de tu calle ahorcados meditando

se llenaron con silencio de las cercanías.

He corrido los tranvías, he mirado las ventanas de los

                                                   últimos pisos,

como una carta de luto te rodeé para escucharte.

Perteneces a las noches entre ruidos de baldes

y puertas sin aceite y sombras aterradas;

te arrancaron mis palabras llamándote

desde un alambre al sol trapo despedido.

Debo decir ahora para poder apartarte,

andar pasos de muchacho baleado en el centro de su

                                                               madrugada,

 

y como aún he de llevar un poco,

ciego te buscaré en mí, revisándome, anotando, verás

                                                          que te pierdes.

 

Ni el olor de tu sangre me pongo desolado,

sin golpearme en los ojos tus estremecimientos

                                                   resucitando,

eso que significa estar a mi lado única.

Así dejándote perdonado tengo que hacer,

entre ciudades sucede algo de lo nuestro:

agarro mi complejo y me voy solo al parque.

 

 

 

                                         FACUNDO  MARULL

 

               Carcarañá, SFE, 1915

A PARTIR DE MAÑANA viernes 28 de agosto, se venden todos los

libros de la colección Literatura de Rosario de el Diario LA CAPITAL

en el CLUB del Diario, un local que está en medio de la Galería Cassini,

entrada por Sarmiento al 700 y Córdoba al 1000. A  $ 24  c/ uno. 

Hay Marulles....!!!!!

POESÍA MINIMALISTA NORTEAMERICANA

Publicado en De Otros. el 27 de Agosto, 2009, 14:21 por sandra

A TODOS LOS CRIADORES DE CERDOS, MIS ANTEPASADOS.

                          

                     

Cuando como cerdo, el asunto es solemne.

Me estoy comiendo a mis ancestros.

ME estoy comiendo la tierra en que ellos trabajaban.

Borrachos cabezas de nabo, ladroens de caballos,

libertinos, brutos, trabajadores sucios,

los revivo dentro de mi sangre.

Si le añado ajo a mi cerdo

es por aquél que llegó a clérigo,

dejó la tierra, se ató a la ciudad

y se cambió de nombre para nuna más aparecer.

TO ALL HOG-RAISERS, MY ANCESTORS

When I eat pork, it´s solemn business.

I am eating my ancestors.

I am eating the land they worked on.

Turnip-headed drunks, horse thieves,

lechers, brutes, filthy laborers,

I revive you within my blood.

If I add garlic to my pork

it is for one who became a minister,

who left the land, city bound,

changed his name, never to be heard of again.

(CHARLES SIMIC).-

RESPUESTA A LA PREGUNTA DE UN HOMBRE:"¿QUÉ PUEDO HACER POR LA LIBERACIÓN DE LA MUJER?".

Lleva un vestido.

Lleva un vestido que tú misma has hecho, o has comprado en una tienda.

Lleva un vestido y bajo el vestido lleva elástico, alrededor de tus caderas y bajo tus pezones.

Lleva un vestido y bajo el vestido lleva una toalla sanitaria.

Lleva un vestido y lleva zapatos con tacos altos.

Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria debajo y zapatos de tacos altos en tus pies

y camina cuesta abajo por Telegraph Avenue.

Lleva un vestido con elástico y una toalla sanitaria

y zapatos de tacos altos por Telegraph Avenue

e intenta correr.

Encuentra un hombre.

Encuentra un hombre bueno que te gustaría que te pidiera una cita.

Encuentra un hombre bueno que te pedirá una cita.

Mantén tu vestido puesto.

Pídele al hombre bueno que te cita, que venga a cenar contigo.

Prepárale al hombre bueno una cena exquisita

que la cena esté pronta antes de que llegue

y tu vestido sea bonito y limpio y lleva una sonrisa.

Dile al hombre bueno que eres virgen

o que no tienes nada para evitar embarazarte,

o que te gustaría conocerlo mejor.

Mantén el vestido puesto.

Ve sola al cine.

Encuentra un trabajo.

Plancha tu vestido.

Lleva tu vestido planchado y prométele al jefe

que no quedarás en cinta (en tu caso es predecible) y que te gusta

escribir a máquina

y sé sincera y lleva tu sonrisa.

Encuentra un trabajo o acógete al seguro social.

Pide prestado un niño y acógete al seguro social.

Pide prestado un niño y quédate en casa todo el día con el niño,

o anda a un parque público con el niño y lleva al niño

a la oficina del seguro social

y llora y di que tu hombre te dejó

y sé humilde y lleva tu vestido, tu sonrisa, y no repliques,

mantén el vestido puesto,

prepara cenas exquisitas,

aléjate de Telegraph Avenue,

y aún así, nunca sabrás

ni la mitad, ni en un millón de años.

                     

(SUSAN GRIFFIN).-

los clásicos invencibles

Publicado en De Otros. el 27 de Agosto, 2009, 11:34 por MScalona

A  LEÓN  WERTH

      

Pido perdón a los niños por haber dedicado

este libro a una persona grande. Tengo una seria

excusa: esta persona grande es el mejor amigo

que tengo en el mundo. Tengo otra excusa: esta

persona grande puede comprender todo; hasta

los libros para niños. Tengo una tercera excusa:

esta persona grande vive en Francia, donde tiene

hambre y frío. Tiene verdadera necesidad de

consuelo. Si todas estas excusas no fueran suficientes,

quiero dedicar este libro al niño que

esta  persona grande fue en otro tiempo. Todas

las personas grandes han sido niños antes. (Pero

pocas lo recuerdan). Corrijo, pues, mi dedicatoria:

A LEÓN WERTH

CUANDO ERA NIÑO

            

              

nota:   es la dedicatoria de EL PRINCIPITO,

nota:   es la dedicatoria de EL PRINCIPITO,

de Antoine de Saint Exúpery

Otro fragmento de la novela... el gran amor

Publicado en General el 27 de Agosto, 2009, 1:24 por Saty

 

“Uno se cree

Que las mató

El tiempo y la ausencia

Pero su tren

Vendió boleto

De ida y vuelta

 

Son aquellas pequeñas cosas

Que nos dejó un tiempo de rosas

En un rincón,

En un papel,

O en un cajón.

 

Como un ladrón

Te acechan detrás

De la puerta.

Te tienen tan

A su merced

Como hojas muertas

 

Que el viento arrastra allá o aquí

Que te sonríen tristes y

Nos hacen que

Lloremos cuando

Nadie nos ve.”

 

En el silencio de la habitación solo se escucha la voz grave de Serrat, proveniente de un viejo grabador.

 

Esteban está sentado, la mirada fija en el botón que aprieta una y otra vez, con metódica repetición al terminar la canción.

Sus nietos le regalaron un equipo de audio para su último cumpleaños, pero él insiste con su gastado aparato poseedor de un sentido de pertenencia del que carece el otro.

Por eso apenas los chicos le dieron el enorme paquete, lo guardó sin abrir en el placard.

 

Esteban Molina aún conserva un cuerpo atlético. Aunque está jubilado, todos los días camina las dieciocho cuadras que lo separan de su antiguo trabajo. El portero, que lo conoce, lo deja pasar y entonces él recorre los pasillos del edificio, saludando a cada persona que cruza, hasta detenerse en la puerta de su oficina. Ritualmente cada día, se queda allí mirando durante unos minutos, para después volver sobre sus pasos.

 

En el café “Los Orientales”, se sienta en una mesa al lado de la ventana y toma el mismo café con crema a media mañana. No quiere resignar ese pequeño paseo rutinario ni aún en los días de lluvia o frío intenso.

 

Pero esta mañana, no se ha sentido muy bien y prefirió quedarse en su departamento.

“Lloremos cuando nadie nos ve.” Unos segundos de silencio. Vuelve a apretar el botón. “Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia…” y la canción comienza nuevamente.

 

- Papá, ¿podés poner otra? La vas a gastar.

 

Esteban no contesta, no la oye, tan inmerso en las palabras, tan pegado a los recuerdos que inexplicablemente hoy se han apropiado de él.

 

Tengo miedo. Miedo a dormirme y no volver a despertarme. Pero no creas que es un miedo a dejar esta vida que me ha sido esquiva muchas veces, ni siquiera es un miedo desconocido. Lo he sentido muchas otras veces durante todos estos años. Es el miedo de los asuntos pendientes, de la ausencia de explicaciones. Es un miedo que nace desde   esa imposibilidad mía de no haberte podido decir los por qué de tantas cosas y que no me han permitido vivir con tranquilidad. Y no pienses que en mi afán de saldar esta cuenta busco alguna excusa tonta, porque he tenido motivos y de sobra para no hablarte, para no contactarte, para borrarte de mi vida de la manera más terrible que puede alguien hacerlo. Pero tengo miedo de que el tiempo sea ingrato con nosotros y de repente me muera o me entere que estás muerta y ya no poder explicarte. Ese mismo tiempo que solamente ha servido para borrar los recuerdos ingratos y me lleva a evocarte desde la pasión. Este dolor en mi pecho, que preocupa a los médicos y a mi familia, es sin dudas, un dolor físico, que a menudo me quita la respiración y se exacerba cuando pienso en todo lo que te debo, en lo que hubiera querido hacer y no hice, en la convicción cada vez mayor de haberle causado una pena inmensa a la persona que más amé en la vida.

No hay peor muerte que la que no nos ocurre. Esa muerte latente, la que nos encuentra viviendo a pesar de que se nos ha agotado la capacidad de amor y de odio, cuando todo se resume a transcurrir en una suerte de catalepsia insustancial.

Así estoy yo, así es mi vida hoy, un destierro total de proyecciones donde lo único que me mantiene vivo, el único motivo por el que sigo estando, es por mi necesidad de volver a verte una vez más.

 

                                                      --------------

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-