"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




19 de Julio, 2009


Viernes 17, 1º A , H1N1

Publicado en Fotitos. el 19 de Julio, 2009, 22:16 por MScalona

Taller11 by you.

Taller1 Taller3

María L. Pesoa, Mayra Rodríguez, Ricardo Parma, Ariadna Machain, Bruno

Preatoni y Fernando Artana.

Taller6Taller10

Taller9 

Taller4 by you.

Florencia Oviedo, Feli Maini (de pie), Marce y María Ce. Rivarola


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Ejercicio Tres Miradas

Publicado en Nuestra Letra. el 19 de Julio, 2009, 16:47 por Gerardo Bussi

CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO

 Club social y deportivo

FOTOGRAFICO

 

El escudo torcido colgado en la pared, remite al frente de un castillo medieval. Entrando, a la derecha, hay una mesa con cinco personas que a juzgar por sus miradas, ocupan un lugar importante en la institución. Justo enfrente de ellos, hay un estante con trofeos amontonados, uniformados por un color dorado opaco logrado por pinceladas que nunca fueron dadas. Del otro lado, una maquina cuadrada y repleta de botones emite la  melodía de “naranjo en flor” interpretada por el fantasma de la opera. Atravesando el salón, aproximadamente a la mitad, la puerta de salida al otro lado del ambiente comienza a desdibujarse. Es ahí cuando pueden divisarse, como señales de STOP, dos carteles rectangulares en donde con letras rojas se lee “EMPANADAS” y “SANDWICHES” sobre una gran heladera-buffet. Con solo leerlos, la puerta de salida se materializa mágicamente frente al  transeúnte y un gran asador emerge como un iceberg detrás de un amplio ventanal. Accionando el picaporte de la puerta, y con la primer brisa que se filtra hacia el interior, entran sonrisas, ruido de vasos chocándose y un aplauso para el asador.

 

CINEMATOGRAFICO

 

Todo comenzó con una pequeña escaramuza después de un tango. Tres parejas bailaban apretadas unas a otras en un salón espacioso, y un roce de codos durante el interminable “adiós” del cantante, que ponía punto final a la canción, basto como declaración de duelo. Uno de los bailarines, forastero de camisa roja y corbata negra, mezcla del facha martel y cacho castaña, con rubia platinada pegada a su lado, dirigió una mirada suspicaz hacia otra mesa mientras se acomodaba en su silla. Desde el otro lado de la pista, un hombre canoso, de buso adidas azul y rojo, tardo en decodificar el mensaje el tiempo que tarda un chorro de soda en llegar al interior de un vaso. La respuesta salio en forma de tiro por elevación de voz. El hombre de buso adidas cerro sus ojos, como invocando un espíritu ancestral, y comenzó a cantar a capella una chacarera, que fue acompañada con un leve golpeteo de dedos en la mesa por parte de sus acompañantes. Los tibios aplausos calientes que sonaron a su alrededor, se convirtieron en un viento zonda que levanto al forastero de su mesa. Este comenzó a tirar de sus cuerdas vocales con la fuerza de pretender sentar a su lado en ese instante al mismísimo Julio Sosa. Después hubo un silencio muy parecido al respeto, que fue cortado abruptamente por la renguera del mozo de traje blanco y moño, que entro en escena trayendo hielo.

 

 

 

AUTOBIOGRAFICO

 

Cuando llegué, pude comprobar con precisión radiográfica la expresión “frió que cala los huesos”. Empuje la puerta vidriada y me encontré parado frente a una mesa cubierta con un paño rojo. Detrás, había cinco personas que me sometían a una mirada entre analítica y desconfiada. Me detuve al instante, como frente a una barrera invisible, y recién al cabo de unos segundos seguí caminando. En mi trayecto, casi me choca un petiso peinado a la gomina, con un pequeño bolso en su mano, que apenas me miro y se alejo rengueando. Llegue por fin a un gran asador, en donde estaba mi amigo Cristian, que cumplía años, y su gente. Al segundo brindis con el asador (el humano), una voz tanguera se escucho desde el interior invitándonos a pasar. Me pareció conocida, y durante la cena reconocí quien era, después de estar un tiempo mirando a una persona de baja estatura, traje blanco y moño, que se acercaba continuamente  rengueando ante el menor parpadeo de los comensales. A eso de las 4 de la mañana, creí reconocer el “modus operandi” del lugar, cuando uno de los integrantes de la mesa examinadora de la llegada, posaba su amplia sonrisa en el hombro de los invitados preguntándoles después de cada canción, “¿que les gustaría escuchar?. Un rato después, salude a Cristian, y cuando la puerta vidriada se cerro detrás de mi, pude percibir a través del extraño perfume de mi ropa, la sensación imprecisa de haber estado en un “club social y deportivo”.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-