"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Cuento Clásico

Publicado en Cuentos el 30 de Junio, 2009, 11:14 por Feli Maini

                                                   POZO  CIEGO

                          

                   

Ya me puse la bata y  cuando me la pongo, no salgo más. El Negro me reta, quiere que vaya al mercadito a comprar comida. Que vaya él, me tiene cansada, siempre a los gritos, me dice que estoy vieja, fea, creo que lo que no le gustan son las pantuflas, me acuerdo de “un tigre en el tanque”,  Yo tengo dos tigres en los pies. Y bueno, es invierno y son cómodas, después de años de andar en la calle el frío se me metió adentro, se me pegó en los huesos. Igual  ya no me mira y ya no me importa. Yo, coger no quiero, menos con él. Dice que estoy gorda (no es cierto), la doctora de la salita me dijo que es la madurez. Y el descanso,  ahora que no trabajo, estoy todo el día en casa, un poco me aburro, veo la tele y  como mucho bizcochito de grasa con el mate .Estoy siempre sola, limpio un poco, cocino para mí y la ayudo con los chicos a la Elsa; ella está grande y tiene que criar tres nietos. Algo tengo que hacer, a lo mejor busco otro profe que me enseñe a escribir, el mío se me murió. Antes andaba mas ocupada, me arreglaba para salir a trabajar, me cosía la ropa y me teñía, porqué el Negro, plata para mí, nunca me dio. Eso sí, comida siempre había y vino, mucho vino. Me acuerdo esa noche que llegó con el Gringo y con el Mole y se pusieron en pedo acá, en casa, rompieron la carpetita de la mesa y el cuadro de la Eva, vomitaron todo. Y las otras cosas que hicieron, me dio un asco, tenía tanta bronca. Le dije al Negro pero se enojó. Al día siguiente, cuando volví de la salita, me pidió perdón, me dijo que se ponía cabrón por culpa mía, que no lo tengo que retar cuando está con los amigos, que es mi obligación atenderlos bien. Las otras veces también me pidió perdón pero después se olvidaba. Por eso es mejor que no venga tanto a la casa, pero no sé que hace en la calle todo el día. El domingo le pregunté y me gritó gorda puta, me dijo que a mí no me interesaba lo que hacía, que tenía que trabajar, y que no jodiera mucho porqué me sacaba de nuevo a la calle. Está bien, mejor que haga algo, así se queda afuera. A mí me cansaba mucho ir a Coronda, queda muy lejos, había que llevarle comida y ropa; las visitas eran una vez al mes, eso por lo menos me daba tiempo a trabajar un poco para juntar unos pesos. Igual acá todo estaba más tranquilo  con él encerrado, y yo no andaba con miedo.

 

 

 

 

Sr.Director:

               Lamento la demora en enviarle el informe pero no me fue fácil volver a entrevistar a la señora Lujan. Las primeras veces que fui no estaba en su domicilio. A la cuarta visita me atendió una vecina, la señora Elsa, me dijo que Lujan estaba internada. Cuando pregunté si estaba enferma, miró para abajo y en forma entrecortada y en voz baja habló de fractura, de puntos, de golpes, de que pobre Lujan no sé porqué no lo echa a la mierda al Negro ese, y así siguió. No pude armar muy bien la historia, se encerró en su casa apenas vió a los hombres que venían por el pasillo. Estaba asustada. Ellos tampoco quisieron hablar conmigo. La verdad que el que me atendió, me habló en forma muy violenta, me echó, dijo que no volviera, que no metiera la nariz en sus cosas. Dejé pasar un mes y volví. Finalmente la encontré  el Martes. Usted sabe que tengo experiencia en  temas de familia, pero no pude dejar de sorprenderme cuando la vi: un gran tajo, ya casi cicatrizado, le cruzaba la frente; el ojo todavía estaba morado y rojizo con un derrame importante; el brazo derecho enyesado y presentaba dificultades al caminar. Me hizo pasar, me convidó con mate y bizcochos (usted siempre pide detalles) y me contó todo o casi todo. Le adjunto en un archivo todos los detalles de la historia para que los incorpore al legajo. Le ofrecí acompañarla a hacer la denuncia pero se negó. Seguramente tiene miedo aunque debo decir que la vi extrañamente tranquila. Mi recomendación como asistente social es que hay que conseguir una vivienda para sacarla de esa casa, brindarle ayuda médica y sicológica y asesorarla legalmente ,explicarle sus derechos y evitar por todos los medios posibles que sufra mas daños. Le acompaño la solicitud de alojamiento en el Hogar Paulino y le enviaré un nuevo informe después de la próxima visita. Le solicito a Ud.  le dé a  esta petición carácter de urgente.

 

 

 

 

Ayer me vino a ver la chica esta, la asistente social. Buenita la piba, la hice pasar y tomamos mate y bizcochitos. Hablamos mucho. Me pidió que le contara todo. Y le dije que todo, todo, me daba un poco de vergüenza. Pero después me fue saliendo. Le conté de la primera vez. Hacia poco que vivíamos juntos y una noche el Negro vino y me dijo que me arreglara, que íbamos a salir, me puse la minifalda roja esa que le gustaba y la musculosa con brillitos, me miró y me dijo que me pusiera tacos altos. Pensé que me llevaba a bailar, me gustaba salir con él, yo era chica y el Negro era lindo. Fuimos al boliche del  Pardo, tomamos cerveza, era verano, me divertía, pero al rato se fue y vino con un tipo gordo con cara de malo. Ese fue el primero. Al principio no quise, no entendía nada, le pedía por favor, yo le decía que  era su mujer, que cómo me hacía eso, lloraba mucho, pero igual me llevaron a la pieza de atrás y me obligaron. Después también lloré mucho, no podía parar. Cuando volvimos a casa me dijo que me iba a enseñar a obedecerle. Y me enseñó bien fuerte. Cuando me curé, me sacó de nuevo a la calle, me llevaba a la esquina de la vía o detrás de la estación. Y me vigilaba toda la noche. De madrugada volvíamos juntos a la casa. Al principio me encerraba con llave cuando salía pero después se olvidaba, total, yo me quedaba, adónde iba a ir. A él también lo atendía, se reía y decía que para el esposo era gratis, a mí no me gustaba mucho porqué hacía cosas raras. Después del aborto engordé, estaba triste, me dio por comer todo el día, entonces me llevaba a la parada de los camioneros. Además traía  los amigos a casa, la noche esa que se emborracharon me hizo atenderlos a todos, muchas veces. Por suerte a la semana siguiente lo agarró la cana, y lo llevaron a Coronda. Y le dije a la piba que la cárcel le había hecho bien porqué desde que volvió andaba poco por la casa,  hasta que pasó lo  del Viernes Santo. Ese día le pregunté otra vez en que estaba trabajando, y se enojó…. estaba borracho. Y se enojó mucho. Lo peor fue lo que me hizo con la botella, todavía no camino bien. Pero bueno, por fin estoy tranquila. La chica dice que tengo que hacer la denuncia. Para qué. Y que me tengo que mudar. Pero yo no quiero irme de acá, ahora es mi casa, tengo todas mis cosas y mis recuerdos. Se que el Negro no va a volver. Así que está bien. Lo más importante que tengo que hacer es terminar de tapar el pozo ciego. Y después voy a vivir en paz. Puedo buscar algún trabajito .Y quien sabe, a lo mejor hasta consigo un buen hombre que me cuide.

 

 

 

                                                            FELICITAS  MAINI

 

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-