"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




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Publicado en homenaje el 28 de Abril, 2009, 19:34 por MScalona

Montevidea

Marcelo Scalona * publicado en el site oficial de Onetti y en la revista italiana TREBALL

Podría ser millonaria. Le bastaría con autorizar a Editorial Planeta para que publique el epistolario de cincuenta años de su amor difícil con Juan Carlos Onetti. Se vendería más que El amor en los tiempos del cólera. La última carta (15 carillas dicen), Onetti se la escribió diez días antes de morir, a los 86 años. Fue un amor que atravesó media centuria, tres matrimonios de él y la eternidad de ella. Una vez dejaron de verse durante diez años... ¿Y qué...? Las cartas están celosamente guardadas por un amigo de ella, profesor de letras montevideano, que podrá publicarlas solamente después de la muerte de Idea. ¿Quién dijo que todos los hombres tienen precio?
Podría ser famosa, pero jamás quiso entrevistas, prensa, publicidad, agentes. ¿Carrera literaria? No sé... es poeta. La periodista yanqui Judy Berri-Bravo tuvo que venir siete veces de USA para hacerle una nota completa. Recién en 1997 (a los 77 años) aceptó que le hicieran una entrevista filmada de la que quedó el video Idea (Peyrou-Rocca). La Suplicante (1er. libro, 1947), siempre militó en poesía: la voz del viento, el secreto, letra pequeña y su obra completa cabe en un tomo. Difícil de conseguir, en una edición por demás discreta y simple (Ed. Cal y Canto, 1996). Fue traductora, profesora, crítica, fundó la revista Número con Mario Benedetti, le puso letra al nuevo himno nacional uruguayo y a muchas de las canciones de Viglietti, Zitarrosa y Los Olimareños. Yo no sé si los uruguayos lo saben (entiendo que sí), pero ella es su último numen. ¿Se animarán a ponerla en los billetes como a los artistas varones, Figari, Torres García? No será Batlle, claro, quien ponga a esa niña anarquista militante de 83 años en la moneda, pero desde su lecho de siempre enferma (huesos, asma, la pena) es la llama votiva del Uruguay. Postrada en esa cama de la calle Anzani, desde el Barrio Buceo, ilumina el bello paisito, que para unos es la Suiza sudaca, y para nosotros, una Viena o Montparnasse del fin del mundo.
Hasta ese lugar fui el sábado 31 de enero, previa cita telefónica donde me advirtió que sería breve y de parado; que le dolía mucho la espalda, que no podría levantarse. Llovía en Montevideo del modo que lo describe Onetti en el último renglón de su última novela (Cuando ya no importe): "...hay en esta ciudad un cementerio marino más hermoso que el poema.... la losa no protege totalmente de la lluvia y además, como ya fue escrito, lloverá siempre".
El camino es más directo por Avenida Italia en vez de La Rambla. Al 3600, se dobla a la derecha y ya. Es un barrio clase media baja, una casa común; me recordó mi calle Ayolas, solo que en vez de los silos del puerto, rejas, galpones o clubes privados, ellos tienen una rambla pública, popular y tan ancha como ese río con olas. Nada de rejas, ni puertos de palos ni clubes de yates, ni tantos bares concesionados. La costa parece de la gente, un espacio libre, público, popular, gratuito.
Reconoció con alegría a Rosario, a Página/12. Tiene la voz más dulce, profunda y soñadora que puede hacer pensar que va a cumplir cuarenta y tres el mes que viene. Sonríe con la boca y sufre en los ojos, pero ningún dolor ha podido borrarle las señas de madona renacentista.  ¿Reportaje? No... ¿para qué? No está de ánimo, quizá otra vuelta... Se disculpa. Estuvo bien que ni se me ocurriera una cámara de fotos.  Sentí que no iba a verla, pero cuando dije que era escritor, que tenía tres libros, uno nuevo, cambió el viento. Con esa voz avariciosa que sólo tienen los enamorados, dijo: - ¿Y tiene algún libro para mí? Pero fue como una súplica, como si de verdad, para ella, a los 83 años y después de haber leído todo, un libro nuevo, otro libro de alguien (ignorado por supuesto) fuese de verdad importante. - Entonces sí... llámeme el sábado y pasa.
Le gustó el título Compostura de Muñecas. Recordó que era uno de los pasatiempos favoritos de Roberto Arlt, y yo recordé que cuando Onetti le llevó El Pozo a Arlt, el alemán le preguntó a su secretario en Crítica: - ¿Decime che... Aníbal, yo publiqué algún libro este año?
- No señor, este año no...
- Entonces, éste, es el mejor libro del año...
Me acordé de la escena, pero no la dije. Ni loco iba a recordarle a Onetti. Ni palabra sobre eso, está todo en Construcción de la noche (Gilio-Domínguez, Ed. Planeta, 1993). Yo no iba por chismes, quería ver la lámpara suplicante, una de las últimas con vida (junto a Marosa) de aquella corte de los milagros de la palabra: Orozco, Silvina, Alejandra...
Una habitación como la nuestra, revuelta, libros y revistas por todas partes, tazas, medicamentos, un aspirador manual para el asma, vi la marca "Oxibrón" y recordé otras noches mías. Temblé pensando en los manuscritos que podía haber dando vueltas por allí. Una hermana silenciosa la asiste. Me tiende la mano, saludo antiguo. La foto de mi libro le parece de su álbum familiar. Justamente, mi tía Adela, tendría su misma edad. Y todo es muy breve, casi un saludo, me pongo torpe, me queda grande la escena o la mujer. Es tan dulce, tan pausada, tan segura. Me escribe una dedicatoria en su último libro de 40 poemas (No, 1989). Espera la mía en el mío.
Y enseguida se vuelve a ir lejos. Le prometo volver si un día está mejor y podemos hablar un rato. Si yo estoy mejor, quizá podamos hablar un rato. En la despedida me juego y agachándome nos rozamos las mejillas. Caramba... estoy conmovido. ¿Sabré qué mejilla estoy besando? Entiendo que sí, pero no puedo hablar por un rato. El último poema del último libro son apenas dos versos: "Inútil decir más./ Nombrar alcanza".
Todo el camino a Rosario, el mapa es una sucesión de mujeres: Santa Lucía, Colonia, Dolores, Mercedes, Santa María de Onetti, Victoria y Rosario. Todas las ciudades son mujeres y una mujer es una ciudad. ¿Qué esperan los uruguayos...? ¿No se dan cuenta...? No es Montevideo. Ya no. Algún día sabrán que era Montevidea.

                                       

NOTAel encuentro fue el 31 de enero de 2004 en su casa de calle Anzani y Bv. Italia, barrio Buceo, de Montevideo, aún vivía su hermana Poema, que la cuidaba y que, curiosamente, murió antes que Idea. El único rastro tangible fue su letra derrengada dedicándome su último libro de Ed. Arca, "NO".

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-