"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Abril del 2009


Juan José Becerra

Publicado en De Otros. el 30 de Abril, 2009, 12:55 por MScalona

MILES  DE  AÑOS

 

  (novela Ed. Emecé)   p. 9-12

 

 

Alguien tiró un perro vivo a los leones del zoológico. Esa es la noticia que puede encontrarse en la sección del diario que a Castellanos le interesa, junto a otras que cuentan la historia del bebé encerrado en un locker de aeropuerto, la de las tres mil personas hechas catorce mil pedazos en el ataque a las torres, y la del famoso equilibrista americano que ante la mirada de sus pequeños nietos, vestidos como él, pisó mal la cuerda tendida a lo ancho de un cañón el día de su cumpleaños.

La noticia describe la forma de espiral en que quedó el collar metálico del perro sobre los decorados de cemento que imitan la aspereza de un risco africano, el hábitat circense donde las fieras yacen prematuramente envejecidas, saciadas a medias o medio hambrientas: ni ellas lo saben.

En esas cuevas construidas en el ángulo de un foso cuyos fondos dan a un cruce de avenidas, pueden oírse por las tardes los rugidos de apropiación de un terreno inscripto en las oficinas de catastro como espacio público donado por la familia Gainza, cercado por las rejas y una hilera de niños obedientes a la crueldad común de su especie, quienes observan las sombras interiores y en ellas ven el poder luminoso de la naturaleza salvaje que admiran.

El diario recoge las impresiones personales del cronista más que el relato del testigo que vio un bulto humano correr entre los árboles con algo en andas que, según el testimonio, era un punto de metal brillando en la espesura de lo negro; una descripción que para el ministerio público y el periodista, atados a la tradición de asociar lo que está con lo que falta, para que no le falte tampoco al lector ni al ciudadano, era sin duda la evidencia de que detrás del brillo había un perro a punto de ser entregado en holocausto.

Luego la crónica  se disuelve en detalles sin relieve, en el estilo del cronista que ya no necesita del suceso una vez que ha sucedido, y en la opinión de personas que no han estado cerca de estos hechos, ni de otros sobre los que opinaron antes; ni del zoológico donde alguien dejo servida la presa, que no ha de haber sido suya si al soltarla no pensó un instante en retenerla, a las fieras que allí adentro volvieron a sentir el olor a sangre fresca en las zonas atrofiadas de su olfato y se entregaron a la precisa experiencia de lidiar con carne viva retorciéndose entre dientes después de haberse alimentado tantos años con cortes vacunos abombados y cubiertos por las moscas.

Día a día la noticia añade materiales muy diversos a este caso sin que ellos añadan precisiones. Hay testigos falsos que enjuagados en sudores pretenden incluirse como actores del suceso para verse valorados por los otros, conseguir algún descuento en los bares y mercados de la zona, siquiera, alguna compañía; y hay requisas sorpresivas a empleados, más extensas entre quienes alimentan a las fieras, las vacunan o las bañan. Aparecen en escena cerraduras violadas por palancas, candados bajo las cascadas de la lobería que habrán de trabarse por efecto del agua una vez secos, y destrabarse luego con tres gotas  de bebida cola; y movimientos sospechosos en la guardia de la noche, lámparas destruidas en senderos laterales y silencio en las autoridades del zoológico que no dan partes de prensa o informes oficiales porque, dicen, no cobran sus salarios desde hace cuatro meses.

Castellanos no ve un crimen grave en estos pormenores que reconstruyen el acontecimiento como un orden falso de los hechos sumado a otro verdadero; ve más bien un suceso extraordinario: el del primer paso hacia un tipo de delito que encontró una forma nueva en la idea antigua del abuso de la fuerza. Por su parte, el testimonio de aquel que en la penumbra vio un hombre alzando a un perro, cuando es norma ver al perro trasladarse por su cuenta, dice que el animal ha debido presentir el peligro al borde del abismo que separa a la fiera de aquellos que la hacinan, porque se oyeron en la calma de la noche unos ladridos inconclusos y luego un batir de uñas rascando las paredes sólidas del foso, buscando cavar y escapar tal vez por un boquete, una idea del can que no era mala pero a la que le faltó el tiempo en que debía ejecutarla.

El testigo vio correr el bulto humano que nunca llamó hombre por temor a caer en falso testimonio y corrió él mismo hacia la jaula, donde alcanzó a ver al perro que olió el peligro en el olor de los felinos y saltó de un lado a otro en un regreso instintivo a su vida de cachorro, trotó en círculos sin hallar la recta  de la fuga y se echó sobre el colchón de bosta seca a esperar que el instante infinito terminara y las fieras lo olieran; lo olieran y degustaran luego, tras presentarse a la entrada de la cueva y hacerle entender con la presencia que en si misma ya es un acto, que el asunto  había terminado mucho antes que cualquier coreografía de caza que hubiera podido suscitarse.         

 

 

JUAN JOSÉ BECERRA

Nació en Bs As. En 1965

redactor de InrocKuptibles, Crítica, Perfil.

para tener IDEA del legado...

Publicado en De Otros. el 29 de Abril, 2009, 19:44 por MScalona

UN HUÉSPED

                           

No sos mío

No estas en mi vida

A mi lado

No comés en mi mesa

Ni reís ni cantás

Ni vivís para mí.

Somos ajenos

Y yo misma

Y mi casa.

Sos un extraño

Un huésped

Que no busca no quiere

Más que una cama

A veces.

Qué puedo hacer

Cedértela.

Pero yo vivo sola.

                      

CARTA II

Estás lejos y al sur

Allí no son las cuatro.

Recostado en tu silla

Apoyado en la mesa del café

De tu cuarto

Tirado en una cama

La tuya o la de alguien

Que quisiera borrar

-estoy pensando en ti no en quienes buscan

A tu lado lo mismo que yo quiero-.

Estoy pensando en ti ya hace una hora

Tal ves media

No sé.

Cuando la luz se acabe

Sabré que son las nueve

Estiraré la colcha

Me pondré el traje negro

Y me pasaré el peine.

Iré a cenar

Es claro.

Pero en algún momento

Me volveré a este cuarto

Me tiraré en la cama

Y entonces tu recuerdo

Qué digo

Mi deseo de verte

Que me mires

Tu presencia de hombre que me falta en la vida

Se pondrán

Como ahora te pones en la tarde

Que ya es la noche

A ser

La sola única cosa

Que me importa en el mundo.

                      

QUE LÁSTIMA

Qué lástima

Que sea sólo esto

Que quede así

No sirva más

Esté acabado

Venga a parar en esto.

Que lástima que no

Pudiéramos

Sirviéramos

Que no sepamos ya

Que ya no demos más

Que estemos ya tan secos.

Qué lástima

Que lástima

Estar muertos

Faltar

A tan hondo deber

A tan preciada cita

A un amor tan seguro.

                         

YO QUISIERA

Yo quisiera llorando

Decírtelo

Mostrarte

Decirte destrucción

Y que tú me entendieras

O decirte se fue

El verano se fue

O decirte

No te amo

Y que tú me entendieras.

                           

 

O FUERON NUEVE

Tal vez tuvimos sólo siete noches

No sé

No las conté

Cómo hubiera podido.

Tal vez no más que seis o fueron nueve.

No sé

Pero valieron

Como el más largo amor.

Tal vez

De cuatro o cinco noches como ésas

Pero precisamente como ésas

Tal vez

Pueda vivirse

Como de un largo amor

Toda una vida.

                                      

ME PREGUNTO

No pensarás a veces

No volverás los ojos

A aquel estante al libro

Que volví a su lugar

A aquella mesa de café en Malvín

Ya tarde

Al aire libre

Conmigo y los muchachos

O tal vez al café pajarería

De donde huí y deje que me alcanzaras.

No te acordás

Supongo

De mi puerta entreabriéndose

A las dos de la tarde

Y tú sombrero

Que por fin regresabas.

No te acordás

Seguro

No sabés que una noche

Te esperé y fue una noche

De amor

Y no viniste

Y fui feliz vagando por la casa

Escuchando la escalera

Esperándote.

Hubo también las noches

-torpe de mí

Te odiaba-

En que llamabas

-dígame

Cómo ordeno esta serie

Es mejor esto o esto-

Y esa otra en el suelo

Con luna y mis retratos

Tirado por ahí que todavía

Tienen manchas de vino.

O la noche terrible en que tú estabas

Llorando por teléfono

Nunca lloré decías

Y yo mi amor mi amor

-te había echado

Había muerto-

Y yo mi amor

Mi amor

Y yo estaba con otro.

                        

CASI TODAS LAS VECES

Conozco tu ternura

Como la misma palma de mi mano.

A veces entre sueños la recuerdo

Como si ya la hubiese perdido alguna vez.

Casi todas las noches

Casi todas las veces que me duermo

En ese mismo instante

Tú con tu grave abrazo me confinas

Me rodeas

Me envuelves en la tibia caverna de tu sueño

Y apoyas mi cabeza sobre tu hombro.

                                                                                        

                                

 IDEA  VILARIÑO - Uruguay, 1920-2009

     

EPIDEMIA

Publicado en relatos el 29 de Abril, 2009, 13:53 por Gerardo Bussi

El día que el gobierno decretó el estado sitio con motivo de una extraña epidemia, estaba en el subte de la línea H, que cruza Rosario de este a oeste, volviendo del trabajo. Cuando llegué a la puerta de mi departamento, dos hombres uniformados con una gran caja de cartón a su lado me estaban esperando. Antes que pudiera decir algo, uno de ellos me mostró una credencial en la que sólo pude leer "Ministerio de Seguridad". Ya en el interior de mi casa, y sin que nadie dijera nada, abrieron la caja y comenzaron a sacar cables y no menos de seis pequeñas cámaras, idénticas a las que podía ver diariamente por toda la ciudad. Se retiraron sin decir palabra y cuando escuché el golpe de la puerta cerrándose, abrí los ojos. Con la garganta seca y por instinto, caminé hacia el televisor. Lo prendí y apareció una escena de operación triunfo. Cambié de canal, y ahora había gente agolpaba frente a un hospital para recibir una vacuna. Lo apagué y volví lentamente a mi cama. Mientras iba perdiendo la conciencia apoyado sobre la almohada, descubrí que la cara de uno de los pronosticadores del tiempo era muy parecida a una foto de Orwell que había visto en un libro. Demasiadas coincidencias, fue mi ultimo pensamiento.

NO VES ?

Publicado en Poemitas. el 29 de Abril, 2009, 11:51 por Beto Frangi

NO VES ?

       

       

       

No ves

cómo las escaleras mecánicas

escupen gente

sin parar?

Has visto

las paredes descascararse

en su rosa más viejo?

Viste el crucifijo

caer en la licuadora?

Quién diría amigos

que todos los santos días

beberíamos

la sangre de tobillos molidos!

Has visto entonces

las ciudades escupir las almas?

Cazar las ilusiones

de un abuelo?

Incendiar los boques

de un artista?

Tendremos que andar

darle tiempo

a tu risa

si es que ya no lo hay

para la tristeza

Pero no ves también,

cómo el agua

se escabulle

entre tus dedos

cuando la intentas atrapar?

New York, 2/10/08  -  Beto

                                                           

                        

TRES

 

 

 

Tres tiros en el cráneo.

A sangre fría

 sin preguntas al borde del canal

boca abajo

como olfateando.

 

Los hilos de agua turbia

avanzan por el lomo

por las botellas rotas

los pastos de ojos ciegos

aguardan cuerpo a tierra detrás del junco filoso.

Las moscas no hablan.

Los perros ni mú.

 

No fueron cohetes a la luna,

fijate bien

fueron tiros en un cráneo

tres

afirmó el Jefe.

Ajuste de cuentas

arrebato de loco

El cuerpo

                        se va

                                           se fue

 

Una mujer llora

 la madre

  del hijo.

 

 

B e t o

C h u b a s c o s

Publicado en relatos el 29 de Abril, 2009, 10:33 por MCRivarola

Chubascos:

 

La noche menos esperada gané una importante apuesta a un hombrecito interesante que quería seducirme.

Lloverá- le dije.  Basándome en mi tesina sobre el comportamiento de las nubes en otoño y luego de horas de relectura de marco teórico: Epistemonubeología I y II de Norbert Plum.  Además, porque pude vislumbrar a mi perro Garbanzo acostado panza arriba suplicándole a la luna.

El hombre plateado aceptó humildemente la derrota y pidióme que elija el premio.

Quiero algo de excesos- aseguré, sobredosis de locura, emociones altas. Flotar hasta estamparme en el machimbre y balbucear.

Comprendiendo perfectamente lo que quería, aquel señor me entregó un libro de cuentos.

 

Ce/

 

diario de Idea sin él...

Publicado en homenaje el 28 de Abril, 2009, 20:29 por MScalona

Diarios, 1994

Mayo 28. Él está internado, que está grave, que todo indica que esto es el final. Que no se dé cuenta. Nunca quiso ni pensar en la muerte. En un CTI. No sabe estar enfermo.

30. Llamo a Madrid pero sólo me atiende Paquita llorando. No hay esperanzas... Después me llamó Quela, me quedé llorando con desconsuelo.

(...) Dicen que ya lo incineraron. Es un poquito de cenizas, todo aquel hombre, el amor mío.

Junio 94. (...) Cómo estoy. No puedo decir nada. No sé. No consigo entenderme con lo que me pasa. Comienzo por no haber sabido nunca cómo pude enamorarme de él; la mujer que era yo, la que soy, no hubieran podido amarlo. No. Si de todas maneras sucedió, qué tiene que ver el que era él entonces con él ahora. Nosotros y él padecimos. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos, le dije en Madrid. Creo que bromeando. - Somos, me dijo serio, como reprochándome.

-¿Somos? No sé. Y aún así, leyendo el poema que salió en Brecha -No te veré morir-. Yo ya sabía todo, ya sabía esto. Lo había padecido íntegramente en esos versos.

More IDEA

Publicado en homenaje el 28 de Abril, 2009, 19:34 por MScalona

Montevidea

Marcelo Scalona * publicado en el site oficial de Onetti y en la revista italiana TREBALL

Podría ser millonaria. Le bastaría con autorizar a Editorial Planeta para que publique el epistolario de cincuenta años de su amor difícil con Juan Carlos Onetti. Se vendería más que El amor en los tiempos del cólera. La última carta (15 carillas dicen), Onetti se la escribió diez días antes de morir, a los 86 años. Fue un amor que atravesó media centuria, tres matrimonios de él y la eternidad de ella. Una vez dejaron de verse durante diez años... ¿Y qué...? Las cartas están celosamente guardadas por un amigo de ella, profesor de letras montevideano, que podrá publicarlas solamente después de la muerte de Idea. ¿Quién dijo que todos los hombres tienen precio?
Podría ser famosa, pero jamás quiso entrevistas, prensa, publicidad, agentes. ¿Carrera literaria? No sé... es poeta. La periodista yanqui Judy Berri-Bravo tuvo que venir siete veces de USA para hacerle una nota completa. Recién en 1997 (a los 77 años) aceptó que le hicieran una entrevista filmada de la que quedó el video Idea (Peyrou-Rocca). La Suplicante (1er. libro, 1947), siempre militó en poesía: la voz del viento, el secreto, letra pequeña y su obra completa cabe en un tomo. Difícil de conseguir, en una edición por demás discreta y simple (Ed. Cal y Canto, 1996). Fue traductora, profesora, crítica, fundó la revista Número con Mario Benedetti, le puso letra al nuevo himno nacional uruguayo y a muchas de las canciones de Viglietti, Zitarrosa y Los Olimareños. Yo no sé si los uruguayos lo saben (entiendo que sí), pero ella es su último numen. ¿Se animarán a ponerla en los billetes como a los artistas varones, Figari, Torres García? No será Batlle, claro, quien ponga a esa niña anarquista militante de 83 años en la moneda, pero desde su lecho de siempre enferma (huesos, asma, la pena) es la llama votiva del Uruguay. Postrada en esa cama de la calle Anzani, desde el Barrio Buceo, ilumina el bello paisito, que para unos es la Suiza sudaca, y para nosotros, una Viena o Montparnasse del fin del mundo.
Hasta ese lugar fui el sábado 31 de enero, previa cita telefónica donde me advirtió que sería breve y de parado; que le dolía mucho la espalda, que no podría levantarse. Llovía en Montevideo del modo que lo describe Onetti en el último renglón de su última novela (Cuando ya no importe): "...hay en esta ciudad un cementerio marino más hermoso que el poema.... la losa no protege totalmente de la lluvia y además, como ya fue escrito, lloverá siempre".
El camino es más directo por Avenida Italia en vez de La Rambla. Al 3600, se dobla a la derecha y ya. Es un barrio clase media baja, una casa común; me recordó mi calle Ayolas, solo que en vez de los silos del puerto, rejas, galpones o clubes privados, ellos tienen una rambla pública, popular y tan ancha como ese río con olas. Nada de rejas, ni puertos de palos ni clubes de yates, ni tantos bares concesionados. La costa parece de la gente, un espacio libre, público, popular, gratuito.
Reconoció con alegría a Rosario, a Página/12. Tiene la voz más dulce, profunda y soñadora que puede hacer pensar que va a cumplir cuarenta y tres el mes que viene. Sonríe con la boca y sufre en los ojos, pero ningún dolor ha podido borrarle las señas de madona renacentista.  ¿Reportaje? No... ¿para qué? No está de ánimo, quizá otra vuelta... Se disculpa. Estuvo bien que ni se me ocurriera una cámara de fotos.  Sentí que no iba a verla, pero cuando dije que era escritor, que tenía tres libros, uno nuevo, cambió el viento. Con esa voz avariciosa que sólo tienen los enamorados, dijo: - ¿Y tiene algún libro para mí? Pero fue como una súplica, como si de verdad, para ella, a los 83 años y después de haber leído todo, un libro nuevo, otro libro de alguien (ignorado por supuesto) fuese de verdad importante. - Entonces sí... llámeme el sábado y pasa.
Le gustó el título Compostura de Muñecas. Recordó que era uno de los pasatiempos favoritos de Roberto Arlt, y yo recordé que cuando Onetti le llevó El Pozo a Arlt, el alemán le preguntó a su secretario en Crítica: - ¿Decime che... Aníbal, yo publiqué algún libro este año?
- No señor, este año no...
- Entonces, éste, es el mejor libro del año...
Me acordé de la escena, pero no la dije. Ni loco iba a recordarle a Onetti. Ni palabra sobre eso, está todo en Construcción de la noche (Gilio-Domínguez, Ed. Planeta, 1993). Yo no iba por chismes, quería ver la lámpara suplicante, una de las últimas con vida (junto a Marosa) de aquella corte de los milagros de la palabra: Orozco, Silvina, Alejandra...
Una habitación como la nuestra, revuelta, libros y revistas por todas partes, tazas, medicamentos, un aspirador manual para el asma, vi la marca "Oxibrón" y recordé otras noches mías. Temblé pensando en los manuscritos que podía haber dando vueltas por allí. Una hermana silenciosa la asiste. Me tiende la mano, saludo antiguo. La foto de mi libro le parece de su álbum familiar. Justamente, mi tía Adela, tendría su misma edad. Y todo es muy breve, casi un saludo, me pongo torpe, me queda grande la escena o la mujer. Es tan dulce, tan pausada, tan segura. Me escribe una dedicatoria en su último libro de 40 poemas (No, 1989). Espera la mía en el mío.
Y enseguida se vuelve a ir lejos. Le prometo volver si un día está mejor y podemos hablar un rato. Si yo estoy mejor, quizá podamos hablar un rato. En la despedida me juego y agachándome nos rozamos las mejillas. Caramba... estoy conmovido. ¿Sabré qué mejilla estoy besando? Entiendo que sí, pero no puedo hablar por un rato. El último poema del último libro son apenas dos versos: "Inútil decir más./ Nombrar alcanza".
Todo el camino a Rosario, el mapa es una sucesión de mujeres: Santa Lucía, Colonia, Dolores, Mercedes, Santa María de Onetti, Victoria y Rosario. Todas las ciudades son mujeres y una mujer es una ciudad. ¿Qué esperan los uruguayos...? ¿No se dan cuenta...? No es Montevideo. Ya no. Algún día sabrán que era Montevidea.

                                       

NOTAel encuentro fue el 31 de enero de 2004 en su casa de calle Anzani y Bv. Italia, barrio Buceo, de Montevideo, aún vivía su hermana Poema, que la cuidaba y que, curiosamente, murió antes que Idea. El único rastro tangible fue su letra derrengada dedicándome su último libro de Ed. Arca, "NO".

más de IDEA

Publicado en homenaje el 28 de Abril, 2009, 19:31 por MScalona
venerdì, 29 luglio 2005
Juan Carlos Onetti, scrittore



Marcelo Scalona,

Montevidea*

"Ormai non sarai più
in un giorno venturo
non saprò dove abiti
con chi
nemmeno se ti ricordi
non mi stringerai fra le braccia mai più
come quella sera
mai
non ti toccherò un’altra volta
non ti vedrò morire"


(Idea Vilariño: "Ormai no")

Potrebbe essere miliardaria. Le basterebbe autorizzare l’editrice Planeta affinchè pubblichi l’epistolario dei 50 anni del suo amore difficile con Giancarlo Onetti. Si venderebbe di più di "L’amore nei tempi del Colera”. L’ultima lettera (15 fogli dicono), Onetti gliela scrisse dieci giorni prima di morire, a 86 anni. Fu un amore che percose mezzo secolo, tre matrimoni di lui e la perennità di lei. Una volta smisero di vedersi durante 10 anni... E che? Le lettere sono scrupulosamente custodite da un amico di lei, professore di lettere montevideano, che lui potrà pubblicarle solo dopo la morte di Idea. Chi disse che tutti gli uomini hanno un prezzo...?
Potrebbe essere famosa, però mai volle né interviste, né stampa, né pubblicità, né agenti. Carriera letteraria? Non so ...è poeta. La giornalista americana Judy Berri-Bravo dovette venire sette volte dagli Stati Uniti per farle un‘ intervista integrale. Appena nel 1997 (ai 77 anni) accettó un’intervista registrata della quale rimase il video "Idea” (Peyrou-Rocca). La supplicante (1º libro, 1947) sempre militò in poesia: la voce del vento, il segreto, caratteri piccoli e la sua opera completa entrano in un volume difficile da ottenere, in una pubblicazione assai moderata e semplice (Ed. Cal y Canto, 1996). Fu traduttrice, professoressa, critica. Fondò la rivista "Numero” con Mario Benedetti, scrisse la lettera al nuovo inno nazionale uruguaiano e a molte delle canzoni di Viglietti, Zitarrosa e Los Olimareños. Io non so se gli uruguaiani lo sanno (penso di sí) ma lei è il loro ultimo nume. Se la sentiranno di metterla nelle banconote come quegli artisti maschi, Figari, Torres García? Non sarà Batlle, certo, colui che metta quella bambina anarchica attivista di 83 anni sulla moneta, ma dal suo letto di sempre malata (ossa, asma, la pena) è l’ultima fiamma sacra dell’Uruguay. Immobile in quel letto di via Anzani, del Quartiere Buceo, illumina il bel paeseto, il quale per alcuni è la Svizzera Sudamericana, e per noi una Vienna o Montparnasse della fine del mondo.
Fino a quel posto andai sabato 31 gennaio; prima un appuntamento telefonico per avvertirmi che sarebbe corta e in piedi; che le faceva assai male la schiena, che non potrebbe alzarsi. Pioveva a Montevideo come lo descrive Onetti nell’ultima riga della sua ultima novella (Quando ormai non sia importante): "...in questa città c’è un cimitero marino più bello di quello del poema... il marmo non protegge completamente dalla pioggia. eppure, come fu ormai scritto, pioverà sempre”.
Il percorso è più diretto per Corso Italia invece di La Rambla. Al 3600, si gira a destra ed eccoci. È un rione classe media bassa, una casa modesta, mi fece ricordare la mia via Ayolas, ma al posto dei depositi del porto, inferriate, magazzini o club privati, loro hanno un lungomare pubblico, popolare e tanto largo quanto quel fiume con onde. Niente inferriate nè porti di pali nè club nautici, nè tanti bar. La costiera sembra della gente, uno spazio libero, pubblico, popolare, gratuito.
Riconobbe con gioia Rosario e Pagina /12. Ha la voce più dolce, profonda e fantastica che ci può far pensare che il mese venturo avrà 43 anni. Sorride con la bocca e soffre negli occhi, ma nessun dolore ha potuto cancellare in lei le tracce di Madonna rinascimentale. Intervista? No... ma perchè? Non si sente bene, forse in un’altra occasione... Si scusa. Meno male che non avevo pensato a una camera di foto. Sentii che non avrei potuto vederla, ma quando io dissi che ero scrittore, che avevo 3 libri pubblicati, uno nuovo, modificò il vento. Con quella voce ambiziosa che solo hanno gli innamorati, disse: - E ha qualche libro per me? Ma fu quasi una preghiera, come se in realtà, per lei, agli 83 anni e dopo aver letto tutto, un nuovo libro, un altro libro di qualcuno (sconosciuto senz’altro) fosse certamente importante. Allora sí... mi telefoni sabato e viene da me.
Le piacque il titolo: "Restauro di bambole”. Ricordò che era uno dei divertimenti preferiti da Roberto Arlt, e io ricordai che quando Onetti portò "Il Pozzo” ad Arlt, il tedesco domandò al suo segretario in "Critica”: - Dimmi... Annibale, io pubblicai qualche libro quest’anno?
- No signore, quest’anno no...
- Allora, questo, è il miglior libro dell’anno...
Ricordai la scena, ma non gliela dissi. Non volevo farle ricordare a Onetti. Nemmeno una parola su ciò, tutto ci sta in "Costruzione della notte” (Gilio-Domínguez, Ed. Planeta, 1993). Io non ci andavo per pettegolezzi, volevo vedere la lampada implorante, una delle ultime con vita (insieme a Marosa Di Giorgio) di quella corte dei miracoli della parola: Orozco, Silvina Ocampo, Alejandra Pizanik...
Una stanza simile a quella nostra, disordinata, libri e riviste ovunque, tazze, medicine, un inalatore manuale, vidi il marchio "Oxibrón” e rimpiansi altre notti mie. Tremai pensando nei manoscritti che potrebbero essere stati in giro li. Una sorella silente la aiuta. Mi allunga la sua mano, saluto antico. La foto del mio libro le pare presa dal suo album famigliare. Appunto, mia zia Adela, avrebbe la sua stessa età.
E tutto è molto fugace, quasi un saluto, divento idiota, sono troppo grandi per me la scena o la donna. È così dolce, così calma, così sicura. Mi scrive una dedica sul suo ultimo libro di 40 poemi ("No”, 1989). Spera la mia sul mio.
E in breve riparte lontano. Le giuro di tornarci se un altro giorno si sente meglio e possiamo conversare un pò. Se io mi sento meglio, forse possiamo conversare un po’. Nella partenza rischio tutto ed inchinandomi ci tocchiamo, appena le guance. Ma guarda un po’... mi sento commosso. Saprò quale quancia sto baciando? Capisco che sí, ma non posso parlare per un bel po’. L’ultimo poema del suo ultimo libro sono appena due versi: "Inutile dire di più./ Chiamare è sufficiente”
Tutto il percorso verso Rosario, la carta topografica è una processione di donne: Santa Lucia, Colonia, Dolores, Mercedes, Santa María de Onetti, Victoria e Rosario. Tutte le città sono donne e una donna è una città. Cosa aspettano gli uruguaiani? Non se ne accorgono? Non è Montevideo. Ormai no. Un giorno si renderanno conto che era Montevidea.

* Traduzione dallo spagnolo, Professoressa Karina M. Elmir

[Onetti Website. El Original.]

http://www.borris-mayer.net/onetti/idea_scalona2.html

a la una de la mañana...

Publicado en homenaje el 28 de Abril, 2009, 13:47 por MScalona

hoy, en MontevIde(a), a los 88 años murió la más grande poeta viva de América,

IDEA VILARIÑO  

                                   

              

YA NO

               


Ya no será,
ya no viviremos juntos, no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa, no te tendré de noche
no te besaré al irme, nunca sabrás quien fui
por qué me amaron otros.

No llegaré a saber por qué ni cómo, nunca
ni si era de verdad lo que dijiste que era,
ni quién fuiste, ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido vivir juntos,
querernos, esperarnos, estar.

Ya no soy más que yo para siempre y tú
Ya no serás para mí más que tú.
Ya no estás en un día futuro
no sabré dónde vives, con quién
ni si te acuerdas.

No me abrazarás nunca como esa noche, nunca.
No volveré a tocarte. No te veré morir.

                      

                   


SI MURIERA ESTA NOCHE

Si muriera esta noche
si pudiera morir
si me muriera
si este coito feroz
interminable
peleado y sin clemencia
abrazo sin piedad
beso sin tregua
alcanzara su colmo y se aflojara
si ahora mismo
si ahora
entornando los ojos me muriera
sintiera que ya está
que ya el afán cesó
y la luz ya no fuera un haz de espadas
y el aire ya no fuera un haz de espadas
y el dolor de los otros y el amor y vivir
y todo ya no fuera un haz de espadas
y acabara conmigo
para mí
para siempre
y que ya no doliera
y que ya no doliera.


La Llamada

Publicado en relatos el 28 de Abril, 2009, 9:47 por Mayra Rodríguez

La llamada

            

        

Sabía lo que sucedería si atendía el teléfono. Su voz disfónica ya la haría suspirar al inicio de la conversación. Cuando dijera su nombre, sus piernas temblarían y necesitaría sentarse. Sería inevitable encender un cigarrillo para vaya a saber qué nerviosismo y escucharse relajada. Su voz no era tan intimidante como su silencio. En el que ella se proyectaba acariciada, mansa, bruscamente estremecida y  deseada. Se habían encontrado cada jueves durante seis meses y debía tomar una decisión.

Ring ring. Pensó en sus hijos. Ring ring. Ya son adolescentes y bastos en ingratitud. Ring ring. Donde estaría aquel joven que la hacía reír años atrás. Ring ring. Recordó los castillos fabricados en la playa. Ring ring. La navidad cuando Martín se quebró el dedo del pie. Ring ring. Permaneció con la mano sobre el tubo entre las palpitaciones y el llanto espasmódico. Ring ring. Liberación. Ring ring. Culpa. Ring ring. Deseo. Ring ring. Pecado. Ring ring. Ring ring. Ring ring…

Mayra Rodríguez


Graffitis

Publicado en General el 27 de Abril, 2009, 17:26 por Bruno Preatoni

          

               Paisaje urbano actual. Calle sucia, contaminación sonora y visual. El graffiti es quizá uno de los últimos (aunque creo que su “masividad” es relativamente reciente) vestigios de humanidad en el paisaje metropolitano. Es la resistencia. La voz de los oprimidos, antes expresada por la prensa partidaria, hoy es propiedad de blogs y stencil que pululan en el espacio físico o virtual, que llenan cada grieta que se abre en el sistema con aquello que “permanece tapado” en discursos oficiales políticos, periodísticos y académicos.

                Me caen bien los stencil y los grafittis y en el recorrido ciclístico no son pocas las oportunidades en que me detengo a observarlos en vistas de inferir detrás de lo “dicho” algo más. Datos sobre el autor, momentos en los que fue hecho (de día, de noche), si la letra es de mujer o de varón y cosas así.

                Particularmente me gustan los “originales”. Los que se atreven,  esos que se juegan el cuerpo. Los imagino producidos por una especie de guerrilla urbana que ataca focalmente y desaparece en la oscuridad de la madrugada.

                En la escuela de cadetes de policía, que forma parte de mi itinerario, hay uno que reza: “Fábrica de cubos”. Es mi preferido.

Los hijos de dolores

Publicado en Nuestra Letra. el 27 de Abril, 2009, 0:05 por .:. Fran .:.
imagen

Publiqué el cuento "Los Hijos de Dolores"  (que ganó el primer premio de la categoria 1 año junto al de Sandra Fabi en el concurso "Scalona 2008")  en mi blog. (era un poco largo para postearlo acá)  para leerlo hacer click acá   
 (vean tambien las imagenes que están buenas)

La pregunta de Freud

Publicado en General el 26 de Abril, 2009, 16:16 por MScalona

LA  PREGUNTA  DE  FREUD

 

Germán García

                 

 

            Me llama la atención el hecho de que a veces usamos deseo y placer como la misma palabra. Se usa deseo para decir: “me encanta”, pero deseo no significa “lo que me gusta”.  Casi todas las lenguas latinas tienen tres palabras:  deseo, placer y goce. La mejor definición de deseo que encontré es: “la presencia de una ausencia”. Hacer presente de algún modo algo que está ausente. La frase de Freud -¿qué quieren las mujeres?- no se refiere exactamente a lo que se le adjudica tradicionalmente. Hace 80 años era casi una regla de cortesía: “Nunca sabemos lo que una mujer quiere”, se decía. Eran tiempos en que sus discípulas se sublevaban para matar al padre viejo y castrador.

           Lo que hoy sí sabemos es que la sexualidad femenina es difusa, no está localizada, mientras que la sexualidad masculina está centrada en el pene. Lacan habla de manera fetichista del deseo masculino y de la manera erotomaníaca de la sexualidad femenina. Erotomanía quiere decir la “certeza de ser amada infinitamente por alguien”. Lo que está en juego en las mujeres tiene algo más del orden de ser amada: la tranqulidad de no tener que rendir examen, ni hacer ninguna performance, ni estar más o menos bella. Una mujer quiere ser amada. Es una respuesta posible, no la única.

            Para el varón no hay sexualidad completa sin penetración. Eso no habla tanto de lo que una mujer quiere como de lo que un hombre quiere: cifrar su potencia en su capacidad eréctil. Decía el rey Salomón que hay cuatro cosas que no dejan huella: el pájaro en el aire, el pez en el agua, la serpiente en la piedra y el hombre en la mujer.

            El hombre quiere dejar una huella. Por eso la retórica femenina incluye el “uy, nunca me pasó algo así… nunca me sentí como esta vez…” y lo dice, para sostener esa ilusión en el varón.

            Decía Lacan: “La imagen que una mujer tiene de sí misma no difiere de las imágenes que una sociedad tiene de las mujeres”. Esa frase plantea algo que han discutido las feministas: que las identidades femeninas serían más lábiles y cambiantes que las masculinas. Si la sociedad tiene la imagen de que la mujer es libre, la mujer se hace libre a esa imagen. La moda funciona como ejemplo práctico de identificación, y por eso las historias de la moda circulan más de mujer a mujer que de hombre a hombre. La que obliga a estar muchas horas en el gimnasio es otra mujer”.

 

 

 

 

Director Fundación Descartes, de la Escuela Argentina de Orientación Lacaniana y miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis.-

 

LA NACIÓN,  Revista,  26-04-2009

¡ ALERTA OMS - OCP- SRA !

Publicado en Parodias el 26 de Abril, 2009, 11:22 por MScalona

Mendoza asegura que no se irá. 

Esta Mujer tendría DENGUE  y/o GRIPE PORCINA  (desde chiquita)

e informa la OMS, junto con la OCP (la policía de Murphy), la SRA (Señora

Sociedad Rural Argentina, que sabe mucho de cerdos) que el virus ya ha comenzado

a MUTAR con extrañas cepas, por ejemplo, la fase dos sería...

FASE    TRES  ( rumbo a la A-Fasia)

Etapa de TRANSMISIÓN

ETAPA  FINAL:     LA  PANDEMIA

Todavía quedan personas NO infectadas que deben usar barbijos...

Cristina, Randazzo y Capitanich

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EL AGUA EN LOS FLOREROS

Publicado en Parodias el 25 de Abril, 2009, 8:36 por amanda poliester

A los 40 llora

con because

cree ciegamente

que dios lo escucha cuando crea los astros.

Las escorpianas ven debajo del agua

-dice  la abogada de origen armenio

     mientras un tipo firma que cobrará en cuotas

          el seguro de muerte

                   de alguien que trabajó

                           y que nadie recuerda actualmente en la empresa.

Pero señora

                                      ( y es entonces que casi

                                       justifica el genocidio)

qué hago con eso

si está prohibida el agua en los floreros.

A los 40 no entiende

cómo el mosquito sabe

cuáles son los pobres.

Duda

si será un aguijón programado por monsanto

para la selección de la especie.

Sebastián Riestra

Publicado en De Otros. el 24 de Abril, 2009, 10:10 por MScalona

Santa Rita

                                  

Chile es un país de poetas. Nadie sabe por qué (tal vez el estado de pureza en que se preserva el español que usan), en la angosta y larga franja encerrada entre el Ande y el Pacífico surgen grandes poetas con naturalidad y frecuencia.
La lista es larga. Empieza con Pablo Neruda y Vicente Huidobro. Sigue con Gabriela Mistral (aunque a mí me parezca francamente insoportable), Pablo de Rokha, Nicanor Parra, Enrique Lihn... Pero a mí me emociona la obra de Jorge Teillier.
Y cuando viajé a Chile, años atrás, fui tras sus pasos. Tras su estela, porque Teillier murió hace exactamente trece años, el 22 de abril de 1996.

Éramos dos. Conmigo iba Carolina, mi mujer de aquellos años. Llegamos a Santiago y enseguida empecé el recorrido por las librerías. Los libros chilenos son caros para nuestro bolsillo argentino posdevaluación. Y lo grave es que aquí no se distribuyen. Entonces, con la querible excepción de una antología publicada por la editorial Colihue en 1999 –“Crónica del forastero”–, encontrar en nuestro país la poesía de Teillier en “formato papel” es misión casi imposible. Sólo queda apelar a internet. ¿Pero hay algo más hermoso que un libro?

Fue un relámpago. Nos sentamos en un café, yo pedí el pisco sour de rigor y abrí el volumen recién comprado. Y allí estaba la frase. Fueron las primeras palabras que leí, eran la dedicatoria de un poema: “A Sebastián y Carolina”, decía. Nos miramos.

Sólo después, buscando detalles biográficos en otro libro comprado en Viña del Mar, supe que Sebastián y Carolina no éramos nosotros dos (¿o sí?) sino los hijos de Teillier, con quienes tenía una relación de gran proximidad y afecto. Tampoco sabía, cuando comencé a escribir este texto, que Teillier había muerto un 22 de abril.
Algunos creen en las casualidades. Yo no.

En la medida en que el viaje avanzaba, el vino blanco seco y la luz del Pacífico iban creciendo en nosotros y la idea surgió de pronto, una noche fresca junto al océano. Íbamos a buscar la tumba de Teillier. Íbamos a charlar con el amigo.

No fue fácil saber dónde estaba sepultado el poeta. Había muerto en Viña pero lo habían enterrado en una ciudad cercana, La Ligua. En Chile el mar está al lado de la montaña. Y entonces, pasar de la vista del Pacífico azul a un paisaje que recuerda el valle de Traslasierra en Córdoba puede llevar un par de horas. Salimos rumbo a La Ligua con el corazón liviano. El día era claro. Atravesamos túneles y más túneles. El mar se fue: subíamos. Y de pronto apareció la ciudad, entre sierras peladas. Gobernaba el viento.

La Ligua es famosa por sus dulces, de los que Teillier era fanático. Apenas bajamos del colectivo nos embriagó el aire transparente. Y en la terminal (el “rodoviario”, le dicen ellos), vendedores ambulantes ofrecían doradas colaciones que nos trajeron imágenes de infancia, de brazos desnudos de mujer, de azúcar en los labios y de repasadores blancos sobre la mesa de la cocina. Almorzamos liviano y salimos hacia el cementerio. Un ómnibus pequeño nos llevó directo, trepando los faldeos. Nos acompañaban escolares de aspecto humilde y sonrisa abierta. Iban bajando de a uno entre las casitas. El cementerio estaba al final del recorrido, en la punta de un cerro. Llegamos y quedamos en soledad. Apenas el sol de la tarde. Y el silencio.

Nos costó encontrar a alguien que nos orientara en esa módica jungla de lápidas y cruces. Pero tras un rato de búsqueda apareció un empleado. Ante la pregunta, se orientó rápido: “¿El poeta?”, dijo. Sí. El poeta. “Está allá al fondo, contra la pared, debajo de una santa rita”.

La “pared” era un tapial bajito de ladrillos pintados con una mano de cal. No medía más de dos metros y medio. Contra ese sencillo muro, bajo las flores violáceas de la santa rita, en tierra, y homenajeado apenas por una placa metálica, descansaba uno de los más grandes poetas en lengua española del último tramo del siglo veinte. Me senté en un banco de cemento. Estaba feliz, pero triste.

El poeta dormía en la tarde. A mi memoria vinieron algunos fragmentos de un texto suyo llamado “Despedida”:

Me despido de los amigos silenciosos
a los que sólo les importa saber
dónde se puede beber algo de vino,
y para los cuales todos los días
no son sino un pretexto
para entonar canciones pasadas de moda.

Me despido de una muchacha
que sin preguntarme si la amaba o no la amaba
caminó conmigo y se acostó conmigo
cualquiera tarde de esas que se llenan
de humaredas de hojas quemándose en las acequias.
Me despido de una muchacha
cuyo rostro suelo ver en sueños
iluminado por la triste mirada
de trenes que parten bajo la lluvia.

Me despido de la memoria
y me despido de la nostalgia
–la sal y el agua
de mis días sin objeto–
y me despido de estos poemas:
palabras, palabras –un poco de aire
movido por los labios–, palabras
para ocultar quizás lo único verdadero:
que respiramos y dejamos de respirar.


Que la santa rita proteja tu sueño, Jorge. Te llevamos con nosotros para siempre.

                     

                                       

www.lacapital.com.ar

Un cuento corto... casi real

Publicado en Cuentos el 23 de Abril, 2009, 15:24 por Saty

Aurora está sentada frente al televisor con la mirada fija.

Hace horas que está así, en ese sillón de cuero negro que se niega a admitir el paso del tiempo. Sus manos no dejan de moverse al ritmo de la música que escapa de la pantalla y sus labios se mueven nerviosamente mientras emite un murmullo denso y continuo.

Una y otra vez, sin desviar sus ojos de la caja negra.

 

Aurora tiene el pelo entrecano, los ojos grises y un cuerpo delgado al que no logran esconder sus ropas holgadas. Hace mucho tiempo que nadie acaricia ese cuerpo.

Desde la muerte de su marido, Aurora vive sola. Solamente le ha quedado de otra época más feliz, una gata mugrosa que aparece por la casa cuando tiene hambre.

Ella pertenece a esa generación de la charla con vecinas en la puerta de casa, de las compras en el almacén y las tardes zurciendo medias. No sabe de Internet, ni cd´s, ni de ipods, menos aún de comunicación virtual.

Aurora es vieja y lo sabe. Tiene plena conciencia de su vejez. Del dolor de espalda que no se le va, de las carnes caídas, de su deterioro. Aunque se empeñe es demostrar que no entiende lo que le preguntan y parezca abstraerse en un mundo único y ajeno. Aurora es vieja pero no quiere ni puede permitirse que los demás sepan que lo sabe. Prefiere que crean que está senil, perdida, como dicen.

Su vida desde hace años, no tiene otro sentido más que el de sobrevivir. Por eso, todos los días repite la misma rutina. Se levanta ni bien sale el sol, pone la pava a calentar y se sienta a tomar mate con bizcochos.

Sus hijos la van a visitar todos los días, pero ella apenas si contesta cuando le preguntan si está bien, si necesita algo, si tiene ganas de hablar “¿qué te pasa mamá, estás triste?”

Y Aurora niega con la cabeza. Deja el mate sobre la mesa, camina pesadamente hasta el estar, enciende la televisión, sintoniza el canal de música y se sienta en el sillón.

Así todos los días, hasta que llega la noche.

De vez en cuando, se enoja y comienza a gritar, a vociferar palabras que solo ella sabe lo que intentan decir. Pero son solo segundos. Después, vuelve a caer en un estado de ensoñación y pierde su mirada en la nada.

 

No hay dudas de que está enamorado de mí, me lo dijo el otro día muy claramente. Yo sé que es más joven, pero qué importa, para el amor no hay edad me decía mi mamá y se casó con papá que le llevaba como veinte años.

Cada vez que lo veo se empeña en tratarme de usted y a mí eso me enternece, porque demuestra lo educado que es.

“No olvide que la espero, no espere que la olvide, si por usted me muero, me muero cuando ríe corazón. No olvide que la quiero, no quiera que la olvide, si cada vez que puedo, me pierdo en el sonido de su voz.”

¿Acaso hay  muestra de amor más grande que esas palabras? ¿Es incorrecto sentir el impulso de decirle que sí, de ofrecerle también yo mi amor, cuando se juega con palabras tan sentidas, nacidas de lo más profundo de su ser? Aunque la realidad me diga que debo negarme a este amor y comprenda que somos de mundos distintos, aunque piense que su juventud puede llegar a ser un impedimento y todos me repitan que estoy loca.

 

Daniela llega muy temprano esa mañana. Por respeto, toca el timbre de la casa de su madre aunque tenga la llave para abrir. Le parece que no hacerlo es una violación a su intimidad, ella ha sido criada así y no tiene por qué cambiar ahora.

Espera unos minutos, los suficientes para darse cuenta de que Aurora no vendrá a abrirle. Desde adentro llega el sonido inconfundible de una canción de Vicentico, la misma que la mujer oye todos los días.

Decide entrar.

Encuentra a Aurora sentada en el sillón. La mujer no responde al saludo, ni siquiera se da vuelta cuando su hija le toca el brazo.

Daniela va hasta la cocina y comienza a ordenar las cosas que han quedado sobre la mesa. Busca un vaso de agua y las pastillas que tiene que tomar su madre. Vuelve al estar. Le alcanza a Aurora el vaso. Ésta abre la boca como una autómata y espera que Daniela ponga  la pastilla en su lengua. Cierra la boca. Traga rápidamente. No puede permitirse un solo segundo de distracción.

Él le está hablando y su hija solo quiere importunarla.

“Espera que lo nuestro se termine”, piensa. “Seguro que la muy zorra se dio cuenta que me ama y no lo soporta.”

 

Modelo de Aguafuerte

Publicado en Aguafuerte el 23 de Abril, 2009, 14:05 por MScalona

El párroco de la calle de la muerte

Jorge Fernández Díaz
LA NACION

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1121062&pid=6292865&toi=6262

el Cura José María Di Paola

Mp3 (lo último de El hit del verano)

Publicado en Poemitas. el 22 de Abril, 2009, 20:34 por ramiro y tomás

              

Sombrero blanco y perlas, transpiración

up and down, chulomático de vinilo

barbita belcebú, limousine repleta de gatitos y moscas sin alas,

blanca tez & black soul.

Enter download, la bandeja de entrada se encuentra servida.

U.S.B: Unites States of Bites.

Culito bombóm carne latina, helicópteros y sushi

hay que aprender inglés to win a Grammy in Miami.

MTV en mute, Winamp on shuffle.


Tres acordes camioneta, distorsión. Pantalones

escoceses y rimel, yo sufrí mucho, humitos dulces

Pico Pala Pendejas, dos estribillos de gira

por los bares del Oeste.

Mochilita negra de Alcohol, llaverito del Che

estampa desgastada. Los dos freaks del Nacional

llenaron estadios. Porristas under & wear. ¿Hay vida

más allá de los 27?


Hace calor para bata roja en The Banfield Mansion,

el motor del respirador no se oye, las nenas

acampan desde anoche sobre várices de taco alto

polvo, rouge colorado, recuerdan

esos dedos... esa pelvis... ahhh, conejitas al horno

con manzana en la boca, hoy no

y no sé hasta cuándo.


User, Password, Regístrese ya:

Microsoft no es dios pero está en todas partes,

golpea la puerta, un pulso electrónico

nave espacial, anteojitos de sol con onda

la pastipista hierve,

el universo se unifica

en el agua mineral

que transparenta dos pezones


redondos y carnosos

de señora madura, primera fila, Grand Rex

cantante acento caribe

buena presencia

gira mundial: Madrid, Quito, La Paz, Buenos Aires,

promoción SMS: mandá Poeta al 2020

con la entrada anticipada te regalamos un papagayo.


Paco pega, rohypnol y tinto también pega,

al rallador le quedan resto de zanahoria,

a los espejos de mandanga.

Birra y patovica pegan. Octavo show

al hilo de la tanga y al borde del dengue.

Te digo:

eh, vó! que te cuidá con la yuta, sí.. vó! vigilante con queso, dónde vá?

no te hagá el careta y vení, nomehagáirabucáte..é

vó! que tu mujétamabuéna que cajero automático

te vámoairabucáaputito, dónde vá?

no te hagá el piola y atame el chorizo ehh

mirá que acá somotodoguáapoeeh?

vo! gil de goma con manteca

un peso pal bondi, tré pal vino y dié pal morfi

dale quevó tené vó

gil con queso

vó!

puto

dónde vá?


La de anoche era mala, Brown sugar.

Ginebra y speed para salir de la cama.

Fashion emergency: backstage.

Maquillaje no pega. Maquillaje tapa.

Ojeras más allá de los gestos

penumbras

intemperie

luces, cámara, photoshop.

Metamorfosis de vestidos metafóricos.

Se me corre un blues entre las piernas.


Todo lo que tomaste,

todo lo que mentiste,

todo lo que esnifaste, mataste, moriste,

respira hondo, no va a doler,

un barco que se aleja

en el horizonte perdido de tus ojos de ácido.

Los escorpios que pinchaste,

todo aquel al que influiste,

toda la que transaste, cortaste, fumaste,

2 azules con pintitas a las 5 am

2 rojas y el jarabe al mediodía.

Después de comer

quiero que salgas

un rato al parque

con tu mp3.

                                     

Relatito-Tarea

Publicado en relatos el 22 de Abril, 2009, 16:19 por FArtana

CAFÉ CEPILLO

 

Las palabras siempre saben cómo hacerse necesarias. Incluso a veces es imprescindible hablar con uno mismo y aclarar algunas cuestiones. Anoche, en la calle, me crucé con un hombre perfectamente normal y común, en franco soliloquio. Alcancé a identificar un par de palabras: café y cepillo. Él se percató de mi mirada, clavándome la vista con la misma falta de tacto con que yo lo miraba. Ambos apuramos el paso para zanjar esa incómoda situación. Quedé pensando en como ensamblar café y cepillo dentro de un contexto coherente. Café, cepillo, café, cepillo… ¿Qué podían tener en común esas dos palabras? Café, cepillo, café, cepillo. Y en eso estaba, en ese minúsculo dilema, cuando alcé la vista y volví a cruzar miradas indisimulables e incómodas con otro paseante nocturno. Entonces encontré el ensamble que buscaba. Café-cepillo es el nombre de un virus contagioso que se transmite por la mirada y ataca a quienes hablamos solos por la calle.

                                                     Fernando Artana

Artículos anteriores en Abril del 2009

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-