"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




31 de Marzo, 2009


Muestra Fotográfica!

Publicado en General el 31 de Marzo, 2009, 17:49 por Patricio Magnano.
Patricio Magnano/ Muestra Fotográfica.


14 alumnos de Gustavo Frittegotto presentan pueblociudadcampo,  una muestra fotográfica que centra su eje en el conflicto entre los productores de soja y el gobierno, que los medios llegaron a titular "campo vs ciudad" acentuando aún más esta lejanía y estos sentimientos. Conflicto que repite el error de ver lo peor del otro, más diferencias, más distancias.
A través de la fotografía y con una vieja Rolleiflex, Gustavo Frittegotto recorrió con sus alumnos el campo, la ciudad y ese estado intermedio que es el pueblo, con el deseo de que en estas imágenes, en vez de ser campo vs. ciudad sea: 
pueblocampociudad.

Exponen: Matías Blanco, Madeleine Botet Delacaze, Claudia Cagnone, José María Dure, Elvira Favario, Lorena Guillen Vaschetti, Cristian Jerez, Agustina Macri, Patricio Magnano, Laura Oppici, Rubén Radyk, Cecilia Sarmiento y María Laura Sarraude.


Inauguración: Miércoles 1º de Abril 19:30 hs.
Lugar: C.E.C. (Centro de Expresiones Contemporáneas, Sargento Cabral y el Río Paraná, Rosario).





Ayelén Coduri. Ejercicio nº 2.-

Publicado en Nuestra Letra. el 31 de Marzo, 2009, 17:20 por MScalona

Nostalgia

- Mira Julio… "La Cumparsita" –dijo Regina y señaló a una pareja que bailaba tango.
Julio llevaba a Regina apoyada en su brazo. No tenían demasiado  apuro mientras paseaban por Plaza Francia y se detuvieron frente a la pareja ni bien Regina los advirtió bailando.

             Julio observaba contemplativo los firuletes  mientras que en  Regina cada movimiento hacía crecer un deseo de recuperar la juventud y  la valentía para bailar con Julio otra vez.

- Ah, como en los tiempos de antes –dijo Regina con un tono de melancolía más para si que para los oídos idos de Julio.

           Julio contó unas once personas aplaudiendo aquel emblema bandoleresco y el ímpetu con que la pareja hizo renacer en otro espacio, otro tiempo. Regina y Julio ya no se sentían tan solos. La pareja agradeció los aplausos pero cuando intentaron reincorporarse a la danza, se acercaron dos policías y comenzaron a discutir con los bailarines. Julio no podía escuchar de qué se trataba y cuando el hombre  y la mujer comenzaron a levantar el equipo de música, el sombrero y los CD, decidió acercarse él también.
- ¿Qué está pasando oficial? -le preguntó preocupado a uno de los policías.
Regina miraba de lejos cómo Julio y otros hombres discutían con los oficiales. Los bailarines no tenían permiso de actuar en la vía pública, no habían pagado.
- Pero... ¿qué permiso? ¡Si están bailando! –dijo Julio con la voz estridente y grave que no censuraba cuando algo lo ponía nervioso y las palabras entrecortadas pero contundentes y espontáneas sin ser procesadas ni un segundo por la razón- ¡Estamos en democracia, che! ¡Déjenlos bailar!

           Julio volvió donde Regina se encontraba esperándolo. Colocó su brazo de manera que ella pudiera enlazarse con él. Él con su mano libre, tomó su otra mano para comprobar que el brazo que sostenía al de Regina estuviera bien asegurado.
- No cambió nada querida –le dijo mientras comenzaban a caminar de nuevo.

                          

                          

                                   

                                   

            Ayelén Coduri   (22)   Est. Comunicación Social

Ariadna Machain - Ejercicio nº 2.-

Publicado en Nuestra Letra. el 31 de Marzo, 2009, 13:27 por MScalona

Nirvana

 

 

Como todos los días, agobiada y confundida por el insomnio de la noche anterior, volvía a su casa después del trabajo. Caminaba agitada, con el rumbo fijo y segura como quien conoce el camino señalado por la costumbre.

Avanzaba indiferente, prediciendo que no habría cambios en el cartel de las ofertas del día de la vieja verdulería que con el sucesor de turno permanecía vigente. Esta vez, quizá como consecuencia de un nuevo invernadero o de modernos plaguicidas, los cajones de madera se habían multiplicado, traspasando los límites de las baldosas rotas que antecedían la vidriera, irrumpiendo el frente del tapial vecino. La pared, revestida desorganizadamente con afiches de ideologías combinadas, anunciaba la utopía de un futuro que no era cercano. En medio de ellos, en los huecos libres y como fruto de la inspiración alcohólica-divina se asomaba con furia un graffiti que decía: “La realidad atenta contra los mandatos más recónditos del amor”.

Interrumpiendo su reflexión, el resto de sus sentidos comenzaba a sentir el perfume de las flores exhibidas al público que, por autoría de los artilugios predeterminados de los aniversarios comerciales, debían mantenerse frescas, entremezcladas con las que auténticas, se encontraban marchitas en los balcones.

La cotidianeidad repetía los hábitos de las bocinas y el humo contaminado afirmaban el aire de occidente cuando de pronto, casi bruscamente, aparecían sin consultarla, el éxtasis, la gloria.

Lo presentía y las emociones más sublimes se apoderaban de ella. A lo lejos podía verlo, en el mismo instante que las hojas de otoño caían cerca de sus pies, recordándole aquel día en que las gotas de lluvia mojaron sus zapatos nuevos, esos que con tanto entusiasmo había comprado para la fiesta en que lo cruzó por primera vez.

En segundos, los recuerdos de aquella noche se reproducían en su mente y mientras avanzaba por la vereda de calle Corrientes, en la memoria, todo su ser bailaba fluidamente con la música que resonaba sin darle tregua en su interior.

Permanecía en ella la sensación ambivalente, eterna y efímera, que ni los pasajes bíblicos más elevados en algún tiempo profetizados habían alcanzado. “El estado Nirvana” había leído alguna vez, aunque sabía que lejos estaba de protagonizar un gurú meditando bajo un ombú.

Invadiendo sus sentimientos de mujer, los recuerdos de la libertad de su infancia se entrometían en su retina. Por un momento, el relato de Salvador Gaviota, aquel viejo libro del que sólo recordaba las fotografías impresas de quien, asumiendo el papel principal, había desafiado el psicoanálisis freudiano más desarrollado, apartándose de su instinto animal más elemental para desplegar sus alas más allá de la presa del día.

Respiraba profundamente, convirtiéndose en aquella que años atrás se deslizaba sin preocupaciones sobre un tobogán, sintiendo el temor de que el camino la llevara hasta abajo y terminara con el encanto.

Como la marea, en su interior, las emociones. Por fuera, la frialdad, resistiéndose a las órdenes autoritarias del azar que precisamente ese mediodía húmedo y nublado había escrito el encuentro.

Él, con su hombría definida y el cabello despeinado le dijo “Hola”, sin detener su marcha.

Ella, a través de gestos que la preservaban, le sonrió con la melancolía interna de saberse aterrizar de uno de los viajes más profundos que jamás hubiese emprendido.

Sus pasos programados a destino la llevaban adelante y nuevamente, la realidad la interpelaba por medio de la fachada del edificio viejo y desolado. Llegaba a casa, podía intuirlo por el olor a sopa que venía desde las alturas, saliéndose de las habitaciones antiguas y confundiéndose con las improvisadas e inseguras notas musicales que sin figura definida salían desde un piano de la planta baja. Inconscientemente sus manos revolvían la cartera, buscando la llave de la puerta principal.

En ese momento, sin insinuarlo, las gotas de lluvia mojaban sus zapatos nuevos, esos que había comprado para caminar aliviada después del trabajo y los que, minutos atrás, habían atravesado la vereda en que lo cruzó por segunda vez. De pronto, en el recuerdo, casi bruscamente, aparecían sin consultarla, el éxtasis y la gloria.

                            

                     

                    

 

ARIADNA  MACHAIN    (26)  Abogada

 

Rubén Musante - Ejercicio 1.-

Publicado en Nuestra Letra. el 31 de Marzo, 2009, 13:20 por MScalona

LENGUAJE  EXPRESIVO

                               

Departamento de aproximadamente cien metros cuadrados en un  primer piso de Laprida al 500. La puerta  del edificio es importante; una construcción  de cincuenta años, de techos altos, luminoso. Se accede al living por un pasillo, originalmente decorado con pinturas, fotografías y esculturas. Los sillones son confortables y cálidos.  Una  nutrida biblioteca da cuenta de las lecturas del dueño de casa. La decoración  tiene  un estilo ecléctico (por ejemplo: fotos en blanco y negro de escritores, un antifaz dorado colocado al descuido, cortinas artesanales, fotogramas de actrices  y modelos). Además tiene aire acondicionado. La cocina es lo suficientemente amplia con ventana al Norte. Tiene algunas cuadros y se repite  una foto pequeña  que hay en living (primer plano de Valeria Mazza). Un tarro de café Tilly y una botella de Baileys están colocados  a la vista. Al costado hay un patio con escalera  a la terraza.    

                                       

      

LENGUAJE  LITERARIO

                               

A medio vestir rodeó la sala con los pies descalzos como eje y una aureola de libros la cercó,  miró a los amos de esas paredes y reconoció al viejo ciego. No detectó a esos perros de caza de vidas ajenas, ni a Cortázar, ni al pobre Denevi. Menos a Steinbeck. Sólo a Borges, la foto era buena, pero ella  hubiera elegido  la del viejo volando en globo con su novia japonesa, felices, al viento. Se sintió engañada. Acá no vivía un abogado, al menos era lo que dijo ser, demasiadas novelas, poesía, pinturas, sillones en tonos pasteles. Tenia buen ojo, sabia de resucitar conventillos, de reciclar zaguanes en patios de invierno, altillos en suites. Su trabajo tenía falsedad, hacer que lo barato parezca caro; los espacios mezquinos, generosos. Aún así detestaba la mentira explícita o sospechada, sobretodo si  el pecador era un hombre.  Era una viciosa de la verdad, aún habiendo sido su garante ejecutada. En un múltiple choice automático podía ligar casas con oficios. Qué hacía este tipo, pensó. Se dejó engatusar por una cortina pintada a mano, palpó el lienzo pesado que filtraba la luz del norte. Lo olió. No era minimalista ni clásico, ni siquiera  rosarino, este lugar era mestizo, Lichtenstein con Frida, el flash  de Sara Facio con la Monroe entrando al cielo. Desde el baño el golpeteo de una ducha la apuró con su ropa. Supo que hacer con los  restos nocturnos de la fiesta, a la resaca  la aguanto, al  antifaz dorado le escribió un número en el borde interior y lo colgó cruzado en la fotografía de Borges. Nada más triste que el cotillón  a las ocho de la mañana. Mientras salía ignoró una reproducción de Kandinsky que le hacía sombra a un diploma  en  derecho. En el palier se puso los zapatos, se peinó con los dedos y se fue.

                                         

                                         

                                         

                                         

                                         

                                                     

                                                     

                                                     

                                                     

 

RUBÉN DARÍO MUSANTE   (46)   Est.  Universitarios.

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Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-