"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




22 de Marzo, 2009


Q U A S I M O D O

Publicado en De Otros. el 22 de Marzo, 2009, 20:24 por MScalona

                    

Nunca sabré nada de mi vida

oscura monótona sangre.

No sabré a quién amaba, a quién amo,

ahora que apretado, reducido a mis miembros,

en el dañado viento de marzo

enumero los males de los días descifrados.

Ya vuela la flor magra

de las ramas. Y yo espero

la paciencia de su vuelo irrevocable.

                          

                            

Amén para el domingo in albis

No me has traicionado, Señor:

de todo dolor

soy el primer nacido.

         

                   

Amén per la domenica in albis

Non m'hai traditto, Signore:

d'ogni dolore

son fatto primo natto.

               

                  

Quasimodo nació en Sicilia, Italia y vivió entre 1901 y 1968. En 1959 obtuvo el Premio Nóbel de Literatura.  Fue Ingeniero, pero desde muy joven dedicó su vida exclusivamente a la periodismo y la literatura.  Integra la corriente de poetas herméticos italianos junto a Ungaretti y Montale.

Rubén Vedovaldi

Publicado en De Otros. el 22 de Marzo, 2009, 20:07 por MScalona

Sin horizonte los màs

                             

      

                          

                         

                                             

Mares como ventanas

en la cabeza rota del ángel de la quema.

 

Cielos destrozados 

en el diablito corazón del nacido en basurales.

 

Días como insultos

látigos y piedras

 

despidos despidos despidos

despidos sociedad irresponsabilidad ilimitada

 

planes las pelotas

lanzas

en el costado de cada hijo del hombre hambre

 

(el camino se come los pies del caminante

 

y el dios número nos expulsa del mundo)

 

Mares?  cielos?  días?  caminos?

 

el horizonte es un amor que nunca alcanza.

CODICIA de vicent

Publicado en General el 22 de Marzo, 2009, 13:05 por pjavkin_

Junto a la iglesia Episcopal de la Trinidad, situada en el corazón financiero de Wall Street, hay un cementerio donde están enterrados algunos próceres del pueblo norteamericano. Subido a un cajón de Coca-Diet, en la puerta de la iglesia labrada con figuras de bronce que representan a Adán y Eva expulsados del paraíso, un sujeto desnudo bajo un pellejo de cabra y con una bandera de barras y estrellas en la mano de cuya asta pendía un gato muerto o anestesiado predicaba un final aterrador para la economía del mundo. "Oíd lo que dice el Señor", gritaba a la manera de un profeta muy airado. Un río de gente silenciosa con el espíritu en la punta de la nariz discurría por la acera sin volver el rostro hacia sus palabras de fuego; sólo le atendían algunos ejecutivos reclinados en las lápidas ennegrecidas del cementerio de la Trinidad, que a esa hora extraían un sándwich de atún de la bolsa de papel marrón y lo devoraban con saña. La voz de este sujeto arañada por el polvo de un lejano desierto describía un terrible panorama: han caído ya las torres más eminentes, la altivez de los magnates ha sido humillada, los ídolos de oro ya no existen, el dinero se ha convertido en escoria y los perros hartos de rapiñas ya no pueden ladrar. Pero en el futuro sucederá algo más horrible todavía, siguió clamando la ira de este profeta. Tarde o temprano esta crisis económica pasará y sobre una enorme extensión de bancos quebrados, empresas arruinadas, negocios hundidos y millones de parados, como en un campo de humeantes despojos, un día volverá a brotar la euforia debida a la inevitable codicia humana. Dentro de unos años, las orugas y hormigoneras reemprenderán la marcha allí donde dejó el tajo la especulación y en el extrarradio de las ciudades se extenderá hasta el mar un horizonte de grúas, de las cuales colgarán otra vez dioses con huevos de oro, pero después del baile volverá el castigo, y aún será peor la ruina. Con el sándwich en la mano, uno de los ejecutivos preguntó sin ocultar una morbosa ilusión: ¿Cuándo llegará la próxima codicia y comenzará de nuevo el baile? El profeta contestó: cuando los prohombres enterrados bajo vuestro trasero ordenen a las ratas que vuelvan a ocupar sus puestos en las altas finanzas.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-