"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




5 de Enero, 2009


ADICCIÓN FATAL

Publicado en General el 5 de Enero, 2009, 20:47 por Celina

   Todas las tardes, aproximadamente a la misma hora, realiza el mismo ritual. Se pone los auriculares, calza las zapatillas deportivas y se recoge el pelo en una cola descuidada para salir a correr.

  Le causa un extraño placer sentir el sudor que se desliza por la frente y la espalda, mojándole la remera y marcándole seductoramente los pechos. Las calzas comprimen suavemente sus glúteos perfectamente delineados y más abajo, se pierden en la perfecta simetría de sus muslos. Toda ella emana un aura dulcemente salvaje y es totalmente conciente del efecto que provoca.

  Intuye las miradas masculinas sobre el contoneo de sus caderas, marcando el paso sobre el duro pavimento al mismo ritmo que ella. No se inmuta, su mirada está fija en un punto indeterminado, a lo sumo un tarareo imperceptible de alguna canción de moda

   Siempre realiza el mismo recorrido. Los elige mientras realiza sus ejercicios de rutina en el parque, paso obligado para todos los corredores. Observa minuciosamente a cada hombre hasta dar con el indicado. Deben ser de un tipo especial, creídos de sí mismos,demostrando una seguridad que no poseen; son los más vulnerables, necesitados de alguien como ella, que los adule, los seduzca.

   Su accionar es metódico, miradas insinuantes, sonrisas tímidas, preguntas obvias. El papel de chica ingenua le cae perfecto, se diría que nació para interpretarlo. Ellos confiados, toman la iniciativa. La pregunta es de rigor, ¿cuánto hace que corrés?. La cita, al otro día. No pueden esperar el día siguiente, seguros de que la atraparon, sin darse cuenta que ellos fueron cazados.

     Despliega magistralmente su arsenal, caen hechizados bajo su embrujo, ansiosos por probar su virilidad. Le fascina el olor que emana de sus cuerpos sudorosos,  es casi animal. En este punto, dejan de mostrarse confiados y se transforman en gatitos indefensos. Disfruta viendo cómo se sonrojan cuando se quita la remera, mirando extasiados sus pechos desbordantes del corpiño diminuto. Los alienta a hacer lo mismo, es excitante el contacto de dos cuerpos desconocidos hasta entonces, ocultándose de un posible observador, a la vez que los estimula el poder ser descubiertos. Demora el encuentro de sus labios, domina la situación, buscando, llevando, mostrando cómo y cuándo. Nunca pierde el control, cuando intuye que los tiene totalmente a su merced ejecuta el tiro de gracia. Se desnuda con deliberada lentitud, exasperante, haciendo de cada movimiento una eternidad. Los recuesta sobre el césped y a horcajadas sobre ellos, se deja acariciar, permitiéndose unos instantes de placer sólo físico, antes de sacar el cuchillo y clavárselos en la garganta, viendo como la sangre sale a borbotones, tiñéndolo todo de rojo , al mismo tiempo que una sensación de completo éxtasis la invade, dejándola exhausta, imposibilitada de ver más allá de su propio sentir.

  Pasados unos minutos, recobra la cordura, se viste sin prisa, se calza las zapatillas y se recoge el cabello,vuelve por último a colocarse los auriculares sintonizando su música preferida.

   No sabe cómo ni cuándo encontrará a su proxima presa.

                                                                      CELINA

Regalo de Reyes

Publicado en De Otros. el 5 de Enero, 2009, 17:53 por MScalona

NOCHE  DE  EPIFANÌA

              

                          

             

         Querido querido Jesús dios mío, perdoname que te lo cuente a vos justamente esta noche que debe ser un lío con todo lo de los chicos pobres y del África pero como ya escribí la carta de Matías no creo que esto lo pueda arreglar otra persona porque recién oí dar las doces y ellos ya deben andar por acá y capaz que lo traen, perdoname también que te diga de vos y no de tú como cuando rezo, pero si me pongo a pensar las palabras finas con el sueño que tengo voy a hacerme un matete o voy a parecer la tía Elvirita cuando se las quiere dar de educada. Me imagino que sabés que te habla Carola, la hermana de Matías, pero por si acaso te lo cuento como le dice papá a mamá que hay que contarles las cosas a los hombres, como si fueran tarados, vos contame las cosas como si yo fuera tarado y no me vengas con sobrentendidos. Matías vos sabés que es medio loco pero yo lo quiero porque tiene cinco y es liadísimo y es mi hermano, aunque al principio lo quería menos porque se hacía pis encima y se cagaba todo, vos perdoname pero no te voy a decir que se hacía po po, como la tilinga de Elvirita, y de todas maneras ahora apenas se caga de vez en cuando porque ya aprendió a sacarse los pantalones solo. Lo que más me gusta son los ojos que tiene, que parecen esos papeles celestes medio plateados de los ramos de flores, y también me gustan esos dientes parejitos que la verdad no sé para qué te salen tan parejos si después se te caen y te vuelven a salir y encima te crecen para cualquier lado y parecen serrucho, pero cuando se te caen éstos sí que estás frita como la abuela que se olvida la dentadura en cualquier parte y cuando yo era más chica y no sabía cómo era ese asunto de los dientes postizos casi me muero de la impresión cuando me los encontré en la pileta del baño. No sé cómo vine a parar acá pero lo que quería decirte es que a Matías yo no le puedo negar nada, y por eso escribí la carta. Ese chico la tiene completamente dominada, dice mamá, ese chico es la piel de Judas pero su hermana es el brazo ejecutor. Y siempre cuenta la vez que él me hizo quemar los zapatos de presillas. Como a lo mejor es un pecado y nunca lo confesé te lo digo a vos directamente para que me perdones directamente. Matías odiaba esos zapatos de presillas que son iguales para nosotras y para los varones, y tenía razón, si no me gustaba ni a mí, y como el pobre tenía cuatro y era tan chico que ni sabía prender un fósforo me hizo traer alcohol fino, o lo del alcohol fue una idea mía, no sé, y me dijo Carolita linda, quemalos. Lo que pasa es que te mira con esos ojos redondos y celestes que parecen bolillones y quién le niega nada, cómo te vas a negar a escribirle una carta a un chico que no sabe escribir y que se empaca en no decirle a nadie lo que quiere para el día de los reyes ni nunca pensó que a lo mejor los reyes son los padres. No es que yo esté muy segura, pero si no son los padres para qué necesitan saber qué pedís, y lo malo es eso, Jesús querido querido, lo malo es que ahora no estoy nada segura, porque si los reyes no son una de esas macanas que inventaron los grandes para que después la vida te desilusione, como dice Elvirita que tiene como veinticinco años y ya se quedó soltera, si los reyes son los reyes y son magos, vos no sabés, Jesús querido hijo de la santísima Virgen, lo que va a pasar en esta casa mañana a la mañana cuando se despierten, o dentro de un rato, porque a mí me parece que ya se lo trajeron. Y ahora que lo pienso esto tendría que estar contándoselo a la Virgen, que como es mujer y madre por ahí entiende mejor que vos este tipo de problemas de familia, pero ya que empecé no puedo cambiar de caballo en la mitad del río, como dice papá. Hace una semana que le andan dando vueltas, qué vas a pedir para el día de los reyes, Matías, qué te gusta, un trencito, un video juego, uno de esos para armar casitas. Matías nada. Decinos qué pediste, Matías, querés un triciclo. Nada. Los reyes saben lo que quiero. Sí, Matías, pero igual tenés que contarnos para que te ayudemos a pedir nosotros. Matías nada y que si el regalo es para él no precisa que nadie se meta, y ellos mirá cómo Carolita nos dijo que pidió una bicicleta para que nosotros también pidamos con ella, y él a mí qué me importa Carolita el regalo es para mí y ellos son magos y saben todo. Y yo creo que es cierto que saben todo, porque desde hace un rato tengo la impresión de que ya se lo trajeron pero no pienso prender la luz ni abrir los ojos, debe medir como siete metros, y lo peor es que la carta  de Matías la escribí yo. Pero no sólo a mí me tiene dominada, también a la abuela y a mamá. Me acuerdo la vez que me vio sin bombachas y se puso a llorar y a gritar como desesperado que yo no tenía pito, que lo había perdido o me lo habían cortado o qué se yo qué burradas y mamá casi se desnuda para mostrarle que las mujeres no necesitamos ningún pito, hasta que papá le dijo pero qué estás haciendo, Mecha, te volviste loca. Y mamá dijo qué le va a pasar  al chico si me mira, degenerado, o no te das cuenta que creen que han mutilado a la nena. Pero se va a impresionar, Mecha, decía papá. Cómo se va impresionar a los cinco años, cómo un inocente de cinco años se va a impresionar de su propia madre. Entonces la abuela dijo algo de vello púdico y ahí medio que me perdí. Tu marido lo dice por el bello público, dijo la abuela, y mamá se calmó de golpe, pero Matías seguía llorando como un huérfano y no había modo de convencerlo, o sea que los tiene dominados a todos, no a mí sola. Mamá dijo me depilo, y papá dijo ¡Mecha! Y la abuela que es viejísima y por eso sabe más dijo hacé que te toque y listo, con los pantalones que usás se va a dar cuenta enseguida, y la verdad que no me acuerdo cómo terminó porque cada vez tengo más sueño. Sí, Jesús querido de mi corazón, ya sé que estás esperando que te cuente lo de la carta, pero si no te explico los pormenores, como dice papá cuando discute con mamá, vos, Mecha, explicame bien los pormenores y no me andes con evasivas, si no te explico sin evasivas los pormenores de mi casa y cómo es mi hermano Matías cuando se empaca, cómo te explico lo de la carta. Porque al final le dijeron que escribiera una carta, y él que cómo iba a escribir, tiene razón el pobre chico, si apenas cumplió cinco y es analfabeto, y ellos vos Matías dictanos Matías o mamita o la abuela o Elvirita la escriben, y él que le compren un mecano y se vayan todos a la mierda, vos perdoname Jesús pero Matías no tiene mucho vocabulario, no como yo que todos se admiran del vocabulario que tengo y a lo mejor fue por eso que él me lo pidió a mí. Escribime la carta, Carolita linda, y me hizo jurar con los dedos en cruz que no se lo diga a nadie o me caigo muerta y cómo le voy a negar nada cuando me mira con esos ojos o será que salí a mi madre, como dice papá, y tengo el sí fácil. Sí, le dije, dictame. Vos poné señores reyes magos, y yo le dije mejor pongo queridos, y Matías vos poné señores y que lo quiero a rayas. Pero mirá que lo leí en Lo sé todo que algunos miden como siete metros, contando la cola miden como siete metros. Fenómeno, dijo Matías, cuáles son los mejores. Los de Bengala, dije yo. Entonces poné queridos y que lo quiero de Bengala y poné que sea de verdad, dijo Matías, a ver si me traen uno de esos de paño lenci para tarados. Y lo que yo creo Jesús de mi corazón es que ya se lo trajeron, lo oigo respirar entre mi cama y la de Matías, debe ser afelpado, debe ser tan hermoso, oigo cómo abanica suavemente su cola sobre la alfombra, ay lo que va ser mañana esta casa, lo que va a ser dentro de un rato cuando yo me duerma y papá entre a dejar mi bicicleta y el mecano de Matías, y por favor, cuando me castigues, acordate que me acordé de los chicos pobres y del África.

                                              

                                    

ABELARDO  CASTILLO

El espejo que tiembla, Ed Seix Barral,  p. 33-38

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-