"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




31 de Diciembre, 2008


Salinger (el cazador oculto) cumple 90

Publicado en homenaje el 31 de Diciembre, 2008, 16:12 por MScalona
  Jerome Salinger, 01-01-1919
                                                              
                                                      

Pocas imágenes. El autor de El Cazador Oculto odia la fama, por eso huye de las cámaras. Aquí, una de las escasas fotos que circulan de él.

Le bastaron cuatro libros breves y una desaparición extensa para fabricar su propia leyenda. Jerome David Salinger cumplirá mañana 90 años de mitología y son muy pocos los que pueden determinar si ha encanecido. Salinger, como tantas veces se ha dicho, dejó de tener un rostro para los lectores en 1980, cuando concedió su última entrevista.

Hubo un tiempo en que este autor, nacido en pleno Nueva York, hijo de un judío importador de quesos kosher y una judía conversa, tuvo un rostro enmarcado en contadas fotografías que avalaron su fama.

En 1951, tras publicaciones auspiciosas en las revistas del momento, dio un salto a la fama que tanto lo amargaría. Publicó El cazador oculto, exportó su nombre al mundo entero y entonces su rostro de 32 años, serio y a la gomina, se hizo popular. Sucede que, para muchos, aquella novela inventó, antes que el rock and roll, la rebeldía del adolescente. Su protagonista, Holden Caufield, pasó a ser el emblema incorrecto de los lectores quinceañeros de todos los tiempos (hasta hoy se venden cada año 250 mil ejemplares). Sufriendo los asedios que recibe un nuevo ícono, J.D. Salinger se dio cuenta, aterrado, de que había perdido la que juzgaba la propiedad esencial de un escritor: su intimidad. Casi sin pensarlo se encerró en una mansión amurallada a un costado de Nueva York.

Vinieron, con el tiempo, tres libros que sortearon su encierro y que mantuvieron con dignidad su temple de narrador.

En 1953 publicó su colección de cuentos, Nueve cuentos; en 1961, Franny y Zooey, y en 1963, como un narrador agónico al borde de una muerte impuesta por sí mismo, Salinger entregó su último suspiro: Levantad, carpinteros, la viga del tejado y Seymour: una introducción. Ese año se puede constatar con exactitud su fallecimiento como escritor, aunque posteriormente haya sacado la voz en un puñado de entrevistas y ahora esté cumpliendo, como un silencioso ser humano, unos solitarios 90 años.

Siempre apuntó a los dramas de la juventud y por eso la crítica lo ha calificado como un escritor adolescente. Pero, más exactamente, en cuatro obras literarias, Salinger pareció escribir una sola trama: las tragedias de la díscola familia Glass.

En cada libro retrató, con un guiño o de forma directa, los conflictos de los Glass. Una familia que se descomponía en cada texto y que cerró su trayectoria con esas últimas páginas dedicadas al suicidio del hermano mayor Seymour. Por eso quizá muchos puedan pensar que, con o sin conciencia, Salinger trazó una obra tan perfecta que ya no le cabían nuevos episodios.

El encierro de Salinger, eso sí, tuvo interrupciones públicas. En 1974, por ejemplo, a punto de apagar sus intervenciones, señaló a The New York Times: “Me gusta escribir. Amo escribir. Pero escribo sólo para mí mismo y para mi placer”. Los rumores desde esos días han supuesto que Salinger, el ermitaño de New Hampshire, ha seguido escribiendo. Los mitos más entusiastas imaginan que prepara obras misteriosas. Lo cierto es que no hay nada seguro. Y en verdad las interrupciones más bulladas que ha tenido su encierro han sido por los detalles de su vida privada que se han escapado de su mansión.

En la década de los ochenta, Salinger asomó el rostro para batirse legalmente con su biógrafo, Ian Hamilton, quien habría publicado material epistolar privado del escritor. También se ha visto, desde su reclusión, en medio de polémicas sentimentales. Una amante despechada, Joyce Maynard, lo desnudó en su libro de memorias. Su propia hija, Margaret Salinger, retrató en otro libro su cuidada intimidad. Margaret habló de obsesiones exóticas: Salinger se despierta cada mañana y se bebe su orina. Salinger casi nunca tenía sexo con la madre de Margaret. Salinger no dejaba que su mujer viera a sus parientes. Salinger, en fin, es raro. Una rareza que nadie puede discutir y que tiene un posible origen hindú. A partir de los años sesenta se interesó por el budismo zen y no sólo amuralló su casa sino también su mente.

Cada cierto tiempo alguien grita en la prensa que vio a Salinger comprando en el supermercado. O que lo vieron de la mano de una joven rubia. Otros dicen que a veces sale a cazar y apunta a los intrusos con un arma. Las hipótesis seguirán. Lo único que está certificado es el dato biográfico. El 1 de enero J.D. Salinger cumple 90 años. Está vivo, tiene un rostro invisible y todo lo demás es leyenda.
                                                   

Pilar Almagro Paz

Publicado en Poemitas. el 31 de Diciembre, 2008, 8:26 por MScalona

                         

TRENES

                

         1.

         me dejó

         del otro lado

         del andén

         sin que me diera cuenta

         esperaba

         un tren

         desconocido

        

         subí en el último vagón

         apoyé mi codo

         en la ventana

de metal

         y sentí el peso

         del aire

         al lado de las bicicletas

         el viento

         en cada parada

         me recordaba

         que siempre

         transito

         lugares

        

         sin destino.

        

2.

                       

         el café con leche

         pudo atrasar

         10 minutos

la llegada

         de un abrazo

         y sin dudar

         pedí

         dos medialunas.

                          

 

         3.

                       

         yo quería salir

         viva

de allí

él quería

estar vivo

para verme

llegar.

                   

4.

               

besos

arriba

en la puerta

en el tren

         en el ascensor

         en el pasillo

         con agua

         en la entrada

         en la puerta

         otra vez

         en la escalera

         atrás del vidrio

         besos

         y en la calle

         simplemente

         dos

         extraños.

               

                

         5.

                      

         perdí un colectivo

         por un minuto

antes de salir

compré otro pasaje

cuatro horas más tarde

nada de lo que pudiera

perder

en aquel viaje

tuvo menos sentido

                

6.

                

la fragilidad

de un techo de chapa

y cuatro piedras

una

en cada esquina

y

tu mensaje

que decía:

ya llegué

y te espero.

                 

7.

               

Ella pensó:

Sólo quiero llevarme el olor de su saliva seca en mi cuello.

    

8.

       

él dijo:

sólo quiero quedarme allí.

             

9.

               

una mujer

con un vestido de botones

se pinta las uñas

en el frente de su casa

sobre el portón

la canción corre

y cambio de asiento

el cartel de <<se vende>>

me hizo

pensar en vos y yo

lijando el piso

de una casa

cualquier casa.

                          

 

                                        

                                        

                                        

                           

                           

                           

                               

                               

            poemas incluídos en la ANTOLOGÍA POETAS DEL TERCER MUNDO

dde reciente aparición, Edit Ciudad Gótica, Rosario, 2008

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-