"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




20 de Diciembre, 2008


D U R A S : Escribir

Publicado en De Otros. el 20 de Diciembre, 2008, 20:07 por MScalona

marguerite duras

                          

Llorar, es necesario que esto también suceda.

Aunque llorar sea inútil, creo que, con todo, es necesario llorar. Porque la desesperación es tangible. Permanece. El recuerdo de la desesperación, permanece. A veces mata.

Escribir.

No puedo.

Nadie puede.

Hay que decirlo: no se puede.

Y se escribe.

Lo desconocido que uno lleva en sí mismo: escribir, eso es lo que se consigue. Eso o nada.

Se puede hablar de un mal del escribir.

No es sencillo lo que intento decir, pero creo que es algo en lo que podemos coincidir, camaradas de todo el mundo.

Hay una locura de escribir que existe en sí misma, una locura de escribir furiosa, pero no se está loco debido a esa locura de escribir. Al contrario.

La escritura es lo desconocido. Antes de escribir no sabemos nada de lo que vamos a escribir. Y con total lucidez.

Es lo desconocido de sí, de su cabeza, de su cuerpo. Escribir no es ni siquiera una reflexión, es una especie de facultad  que se posee junto a su persona, paralelamente a ella, de otra persona que aparece y avanza, invisible, dotada de pensamiento, de cólera, y que a veces, por propio quehacer, está en peligro de perder la vida.

Si se supiera algo de lo que se va a escribir, antes de hacerlo, antes de escribir, nunca se escribiría. No valdría la pena.

Escribir es intentar saber qué escribiríamos si escribiésemos -sólo lo sabemos después- antes, es la cuestión más peligrosa que podemos planteamos. Pero también es la más habitual.

La escritura: la escritura llega como el viento, está desnuda, es la tinta, es lo escrito, y pasa como nada en la vida, nada, excepto eso, la vida.

                                 

                                           

                                           

                                           

"Escribir",  Ed. Tusquets, p. 54-56

"Escribir",  Ed. Tusquets, p. 54-56

"Escribir",  Ed. Tusquets, p. 54-56

COMIDAS Y AFECTOS

Publicado en General el 20 de Diciembre, 2008, 9:35 por Celina

   Una de las tantas mujeres que habitan dentro mío y con la cual me siento muy a gusto es la mujer cocinera. No es profesional ni de cerca, pero todo lo hace con mucha dedicación.

    Una de las mejores partes es la de los scons o madalenas, esas tardes frías de invierno en la que se mezclan el aroma tibio del horno, el gris lluvioso del día, el pegote del dulce de leche, la chocolatada caliente con la tele atorada en el Disney Channel. El invierno realmente no me gusta, pero la calidez de mi cocina en esos días le da un toque entrañable, difícil de igualar.

   Cuando cocino, suelo proyectarme fuera de mí y retrotraerme a mi infancia, rememorando otras tardes de invierno, en otra casa  diferente pero a la vez muy .parecida a la mía. Dejo de ser yo y veo a mi mamá, cocinando tortas o unas madalenas casi igualitas a las que yo hago; es que una madre no necesita expresar su cariño en palabras, muchas veces éstas sobran; se transforman en recetas de la abuela o inventadas, preparadas con esmero para algún acontecimiento importante o de apuro para tomar la leche y volverla especial. Simples actos, como el de cocinar y producir el deleite de nuestros hijos, es una de las tantas formas de decirles que los amamos, intentando transmitírselos con cada ingrediente , deseando que se funda con sus células y se incorpore, y ellos a su vez el día de mañana, cuando estén de este otro lado, puedan dárselo a sus propios hijos, y  así de generación en generación nos una a todos un mismo afecto, el gusto por las cosas ricas y por esta forma tan particular y placentera de transmitirla. Amor de padres e hijos, el mejor.

      En  mi familia las comidas siempre ocuparon un lugar destacado, desde los cumpleaños hasta la Navidad, pasando por una sencilla reunión de amigos, y es una de las cosas que más han marcado mi vida. Cómo no recordar a mi papá en la cocina rellenando carrés de cerdo o pollos para Nochebuena, con más de 30 grados de calor, o más lejos aún, a mi nona amasando los ravioles para el 25. O a mi mamá, armando centros de mesa, eligiendo y cortando flores, sacando los cubiertos y platos que sólo se utilizan en ocasiones especiales.

    Porque como dije antes, a veces las palabras sobran, y el amor hecho gesto concreto no se olvida nunca. Menos si tiene gusto a chocolate o tuco.

                                                                                                 CELINA

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-