"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




17 de Noviembre, 2008


Lunes puto

Publicado en Pavadas hechas texto, el 17 de Noviembre, 2008, 19:26 por Saty

Escribo…pienso…vuelvo a escribir. Voy en la búsqueda de un cuento o la novela.

Escritos que parecen querer apurar un desenlace o desmadejar historias. Pensamientos que no llegan a suplir las ausencias ni los desesperados intentos de lograr encajar todas las piezas del rompecabezas.

Hoy es un día cualquiera en el calendario, de esos intrascendentes, ni fecha de cumpleaños, ni noticia que alegre, ni día de pago de impuestos, ni siquiera uno donde se filtre alguna salida especial.

Es lunes, tal vez el día más detestable.

 

Durante toda la mañana una búsqueda constante de cosas para enmascarar los conflictos. Limpiar los restos que dejaron los perros en el patio, la comida, el supermercado, el ordenar la ropa tirada.

El orden es indistinto, no altera el producto. El resultado final siempre es el mismo, el cuerpo cansado y sin embargo, la mente que no puede desacelerar. Intento por enésima vez una frenada que otorgue una baja en esa adrenalina que quiere explotar.

“Negativo”, diría un policía, “nada de nada…nada”, sería para un adolescente, “qué lástima” diría mi madre, “intentar la salida del problema por otro lado” aconsejaría un psicólogo. Todos “no” como producto final.

Algún intento de dormir la siesta, para acortar la desazón y después sumergirme en el libro de Guiamet hasta terminarlo, devorando las páginas para saber si el final era el que había imaginado. Y otra vez el encuentro con la tristeza, la muerte, la soledad.

 

Debería haber elegido un best seller, pero mi profesor recalca que es muy comercial. Aunque creo que hoy lunes, hubiera sido útil. Escapar por las peripecias de cierto héroe fantástico y con un final feliz.

Hay días detestables en que uno debe elegir ojear una revista boluda como las que miro en la peluquería una vez al mes. Y no es que mi peluquero sea un boludo, ni siquiera es puto, es re buen tipo, pero tiene la virtud de tener revistas así. De esas que hoy vendrían bien. De las que invitan a no pensar porque si no, no podés camuflarte con los personajes.

 

Mientras escribía se me ha ocurrido un buen método para sacarnos de encima lo detestable de un lunes. Se me ocurrió al  escribir la palabra puto en la computadora. Inmediatamente la palabra quedó remarcada en rojo, no pasaba lo mismo con la máquina de escribir. Entonces cuando fui a “Ortografía y gramática” para ver por qué la palabra puto estaba remarcada me encontré con seis sugerencias para reemplazarla: auto, luto, pato, peto, pito, pudo. Y como yo quería que el puto siga siendo puto porque no tiene nada que ver con auto, menos con luto o pato y ni idea de que es peto, tuve que hacer clic en “omitir una vez”. Por ahí puede ocurrir que pito o pudo puedan tener algo que ver con el puto, pero para entonces ya escribimos nuevamente la palabra y ahora ya son como cinco las veces que la tenemos en rojita. Y me pasa, que me molesta sobremanera ese color rojo y entonces vuelvo al menú para omitir, una, dos, tres , cuatro, cinco veces la palabra innombrable porque si vuelvo a escribirla deberé omitirla otra vez.

La ventaja de todo esto es que nos pasamos el tiempo yendo y viniendo al menú Herramientas y mientras lo hacemos, nos olvidamos de qué mierda era lo que nos molestaba tanto en este lunes detestable.

Cuando te vas

Publicado en Poemitas. el 17 de Noviembre, 2008, 14:54 por Caro Musa

              Cuando te vas

 

 

 

 

Cuando te vas siento el hueco en el pecho

 

Y laten

 

        Cavidades

 

/aberturas/

 

               También los ojos/

 

 

Quedáte/ mejor/ vamos al cine/

 

 

¿Venís?

 

 

Tengo caracoles en la mochila

 

                 Y arena en los zapatos

 

Traigo el mar,

 

El cielo grutense

 

                     /siempre en movimiento/

 

Y claro la botella con aire patagónico

 

(Que vende un pícaro sujeto en Internet)

 

 

Mirá todo lo que te ofrezco:

 

 

              Es magia pura

 

 

Y eso que todavía no saqué mi arsenal

 

De trenzas gauchas

 

                    (Las hice a mano/ con cuero de potro / y de cabra)

 

 

Y ni si quiera viste

 

La cantidad de ciudades que atesoro/vibran

           

         Intensamente en partes de mi cuerpo

 

Amaneceres furiosos/ terribles noches a cielo abierto

 

           (No creerías las estrellas que he contado)

 

     Lluvias

 

Conversaciones exquisitas/ ¿porqué no?

 

 

Poseo insospechados talentos/ mucho tacto/

 

Soy quizás/ probablemente algo sádica/

    

       /lo mínimo indispensable/

 

Pero esa no es razón

 

              Para que vayas tan aprisa/ huyendo como

 

                              El gato aquel sobre un tejado caliente

 

                    / ¿O tibio?/

 

Además me robás el merecido triunfo

 

De inenarrables batallas en la nuca

 

 

                           Huir primero/ mi premio.

                                            

 

                                       

CAROLINA  MUSA

para entender algo más de ENRARECIDO

Publicado en General el 17 de Noviembre, 2008, 13:58 por MScalona

Orfeo y Eurídice

         El mismo Orfeo, uno de los Argonautas de Jasón, tuvo desgraciado fin.

Después de la expedición a la Còlquida, se estableció en Tracia,

y allí se casó con la bella ninfa Eurìdice.

Un día en que su querida esposa huía de la amorosa persecución del

pastor Aristeo, no vio una serpiente oculta en la espesura de la hierba,

que la mordió. Eurìdice falleció a consecuencia de la horrible picadura.

Desde entonces, Orfeo trató en vano de consolarse de su pena,

llenando las montañas de la Tracia con los sones de la lira que le

regalara Apolo. Nada podía arrancarle su dolor, y a todas horas

lo perseguía el recuerdo de Eurìdice.

            No pudiendo vivir sin ella, quiso buscarla en las sombrías

estancias en que moran los corazones que no saben enternecerse con

los ruegos humanos. Con todo, a los acentos  melódicos de su lira,

las sombras livianas y los espectros de los que viven sin luz corrieron

en tropel. Escuchaban silenciosos como pájaros durante la noche.

            Dejaron de silbar las serpientes que forman la cabellera

de las intratables Erinias. El cerebro apaciguó los tres abismos de sus

bocas y paró la rueda de Ixiòn. Finalmente, Orfeo, después de abordar

al inexorable rey de las sombras, obtuvo el favor de sacar a Eurìdice

a la luz del sol. Pero su ruego fue atendido con la condición precisa

de no mirar atrás para ver si su amada lo seguía. Entonces, en el preciso

instante en que iban ya ambos a respirar en el claro día,

la inquietud del amor perturbó al desgraciado amante.

Impaciente ya de ver a Eurìdice, Orfeo se volvió, y con una sola mirada

dirigida a su esposa, echó a perder el fruto de tantos trabajos.

            Eurìdice se hurtó a sus ojos como humo que se pierde en los aires.

En vano insistió en correr tras ella: el barquero infernal no le permitió

repasar la laguna Estigia. Se cuenta que el inconsolable esposo,

durante siete meses enteros, permaneció posado en la escarpada roca,

retumbando las contiguas soledades con los cantos de sus desgracias

para escucharlo. Su corazón se libertó para siempre del yugo del amor

y del himeneo. Sus sollozos eran continuos.

            Las Bacantes, ofendidas por tan fiel recuerdo y viéndose

desdeñadas por Orfeo a todas horas, celosas, se abalanzaron sobre

él una noche santa y descuartizaron su cuerpo. Las Musas, a las cuales

tan fielmente sirviera y acatara, recogieron sus despojos y los sepultaron

al pie del Olimpo. Su cabeza y su lira, arrojadas a un río, aparecieron,

llevadas por la corriente, en la playa de la isla de Lesbos, donde fueron

piadosamente recogidas y guardadas.                  

MARIO  MEUNIER

La Leyenda Dorada

Mitología Griega

p.  184-5

Libros de la Esfinge

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-