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Publicado en De Otros. el 29 de Agosto, 2008, 19:09 por MScalona|
CON EL SOL DE LOS AVELLANOS
No creí nunca Que vería brillar de nuevo a Venus Sobre los techos lejanos del Regimiento Ni que en la mañana Reverdecieran los pasos de la infancia Bajo esos pinos donde las ovejas lamen tiernamente El sol, Ni que una voz adolescente Me preguntara cómo se llaman las estrellas A las que nunca me he preocupado de dar nombre.
Tú eres el mediodía misterioso Del silencio de parque Donde vemos luchar a un niño hace años con un ganso, Allí el sol al abandonar los avellanos Nos deja los relatos De los muertos que amamos Y se me reveló tu presencia Con el mismo resplandor Del hacha con que el amigo corta leña.
Alguien pasa silbando Una canción que habla de nosotros. Nunca me has preguntado qué será de nosotros: Sólo me has preguntado el nombre de una estrella.
Junto a ti he sido quien debiera haber sido.
(pág. 126)
A JACK KEROUAC
Jack, a pesar de todo pienso que temías “la andrajosa melancolía de envejecer”. Me cuesta creer en los dioses en los elegidos de los dioses y en los vagabundos del Drama y por eso me hubiera gustado estar en tu funeral y que Sinatra hubiese cantado: “No hay nada más que un corazón solitario”.
(pág. 128)
LEWIS CARROLL
Un profesor de matemáticas de Oxford El reverendo Dodgson Ligeramente tartamudo y zurdo Nos deja en la primera casilla de otro mundo Allí para el unicornio somos monstruos fabulosos Y se oye el ruido de armaduras De caballeros que piensan mejor cuando están cabeza abajo
El señor Dodgson pasea con tres niñitas Tal vez sueña fotografiarlas desnudas Pero estamos en el siglo XIX En plena Era Victoriana Y se contenta con escribirles cartas festivas Con narrales historias Sobre el otro lado del espejo y ver fluir sus tiernos rostros en el atardecer de una barca
El nombre Alicia significa ahora Aventura Y cuando lleguemos a la octava casilla Empezaremos a ser reyes En un juego que ya no vamos a olvidar.
(Pág. 130)
HERMANA
a Martín Sorescu
Vivo en la apariencia de un mundo Tú no sabes ni puedes saberlo Tú no puedes conocer a mi hermana. Yo mismo apenas la conozco Porque murió antes de que yo naciera Y esa llaga adelantó mi llegada.
Por eso crecí antes de lo debido Y la primavera es una rápida hojarasca Y el verano un congelado reloj de arena.
Ya sólo puedo yacer en el lecho de mi hermana muerta. El vacío de mi hermana me sigue cada día. Cuando yo muera habré muerto antes de su muerte.
(pág. 160)
JORGE TEILLIER
CRÓNICAS del FORASTERO, Ed. Colihue |

