"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




16 de Agosto, 2008


Un cuento vertiginoso, corto, escrito de un tirón, que carece de título

Publicado en General el 16 de Agosto, 2008, 18:34 por Juanjlp

 En la esquina de Laprida  y el río estaba parado Gregorio, en el medio de la avenida, distraído mirando su celular, más precisamente una noche de invierno, esperando cruzar hacia el lado del centro. Los autos pasaban rápido, eso lo irritaba, tenía una historia en su pasado con autos que van demasiado veloces. A lo lejos vio uno que venía aún más rápido, pasando autos imprudentemente por la derecha, haciendo zig zags; hacia él, fueron unos segundos en que intuyó que el auto, en la siguiente maniobra, perdería el control y se le vendría encima. En el segundo siguiente atinó a correrse un metro a su izquierda y resguardarse con la columna de iluminación. En  ese lugar impactó el auto, la columna se dobló bien abajo y cayó justo al lado de Gregorio, que quedó paralizado, como nos pasaría a cualquiera de nosotros, cinco segundos después, camino hacia el auto chocado.

         El vidrio estaba completamente destruido, el volante partido casi sobre el parabrisas y la cara del infeliz que manejaba apoyada en  el volante gimiendo sangre,  se acercó, abrió como pudo la puerta, levantó la cabeza del tipo, tomándolo de los pelos de la nuca con su mano izquierda, con la derecha comenzó a darle trompadas, sobre lo que quedaba de la cara, muchas, hasta que llego la policía, creo, o quizás se interrumpió antes.

         Fue difícil para  los jueces establecer si fue homicidio o el tipo hubiese muerto igualmente, los forense se vieron en un extraño compromiso, ya que el resto del cuerpo estaba igualmente dañado y con una importante pérdida de sangre. Los abogados de él, alegaron emoción violenta, de todos modos, fue declarado culpable, ya que a la compañía de seguros le convenía, no sé bien porqué; seguramente pagaba menos de esa manera, o nada. El tipo que acababa de morir, era Charlie Vergara, dueño de una importante distribuidora de alimentos en zona norte y unos segundos antes de empezar a manejar como un animal, recibió una llamada,  calculo que un momento antes de que Gregorio se situara en el centro de la avenida. La llamada era urgente, era Mauricio, el tipo de seguridad del depósito que le avisaba que Rocco, su amado rottweiler  de 60 kilogramos, tenía algo entre los dientes, más precisamente, a uno de los empleados del turno noche:  Javier Acuña tenía su cuello en la boca del perro.

           Mauricio se tomo el tiempo necesario para llamar al jefe: - Qué hago? Qué hago? -¡matá al perro, la concha de tu madre, para que mierda tenés el arma!, -es que Ud.… Charlie tiró el teléfono a un lado y pisó el acelerador, esto podía salirle carísimo. Javier, esa tarde, llevó a su nene a comprarse zapatillas nuevas, quizá por eso, cuando vio esa forma irreconocible en la oscuridad del terreno al fondo del depósito pensó: "qué raro, parece una zapatillita", se agachó a recogerla y lo que tocó era húmedo y pegajoso, el hueso más querido y reciente de Rocco, que no tardó en aparecer, y vengó en su cogote la afrenta. En ese instante, su mujer, sabiendo que Javier volvería mas tarde, le encargó el nene a su madre, y le envió un mensaje a su amante confirmándole una cita. El perro, en lugar de soltar al tipo, comenzó a zamarrearlo como a un juguete viejo, de esos de tela, que se desarmaban y empezaban a perder relleno.  Mauricio, que  no era capaz de ofrecerle seguridad a nadie, temblaba con la pistola en la oscuridad del patio; finalmente gatilló, sin ruido alguno, aunque ya no hacía falta: Rocco tenía algo muy parecido a una molleja colgándole de la boca. Una llamada a la casa de los Acuña, doña Pepa jamás atendía el teléfono luego de las diez de la noche, que suene nomás, total, si es algo importante nos vamos a enterar tarde o temprano.

                 Marita, la esposa de Javier estaba enamorada de su amante, dudándolo todo, ahora esperaba temblando en una esquina perdida del barrio. Espera inútil, porque Gregorio estaba demorado, muy demorado.

otro sostén para despabilar

Publicado en Fotitos. el 16 de Agosto, 2008, 14:32 por MScalona


Un sostén para despabilar

Publicado en relatos el 16 de Agosto, 2008, 12:02 por Lauisaia

 

Un sostén para despabilar

 

 

   El comprador ambulante llegaba al pueblo cada mes y se posaba en la esquina de mi casa. A mí me sorprendía la fuerza de su carro viejo  que no sólo lo llevaba de sitio en sitio sino que además le soportaba tanto peso. También tenía su voz una rara forma de encandilar.

   - Compro colchón viejo, estufa, respaldar de cama, y yo corría a la puerta para ver la concurrencia.

   Recuerdo una oportunidad en que crucé la calle para venderle a Nancy. Le había peinado una trenza que terminaba en un moño rojo. A él le impresionó el moño pero compraba muñecas si tenían los dos ojos, me dijo. Y no era que Nancy no los tuviera sólo que el ojo derecho tenía el párpado caído y para despertarla había que sostenérselo con un palito. En alguna pelea con Raúl debió haber sido. Cuando él quería hacerme gritar le clavaba algo en el ojo a Nancy o le arrancaba los pelos a Cecilia.

  Comencé a explicarle al comprador lo del palito. Quería convencerlo para que se la quedara. Un sostén para despabilar, me dijo. Pero justo detrás mío, en la cola, una señora gorda con dos colchones me apretujaba tanto que ya no pudimos continuar la conversación. Y ahí sigue Nancy, en la repisa, mirando el mundo por la mitad.

  Me llevó mucho tiempo interpretar la metáfora del palito y si bien se me olvida durante períodos completos, la recuerdo cada vez que algún sostén me suelta o me suelto.

   Es en esos momentos cuando quiero tener otra vez un carro y la voz tan fuerte de aquel comprador de usados.

  

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-