Crónica de una muerte anunciada
Publicado en Nuestra Letra. el 16 de Julio, 2008, 19:17 por Saty|
Acabo de hablar con vos. Sé que vienen tiempos de silencio y me he propuesto no llorar como lo hice una vez. Eso, lo de llorar tanto, digo, dejó un rastro indeleble, de aquellos que no se pueden sacar ni con quitamanchas porque siempre les queda esa aureola blanquecina que odio. Y encima, ese maldito olor. Después, al final, hay que lavar igual la ropa y entonces, es lo mismo que nada. Nada… eso es lo que tengo de vos. “No sos mi amante, sos mi mujer”, dijiste. Patético me suena. Un cliché. Y de los peores. Tan trillado, tan paradójicamente esperado. Por eso es que me suena patético, porque yo estaba esperando que lo dijeras. Para sentirme mejor. Para no pensar que lo nuestro era algo que se terminaba. Y se me viene a la mente el título “Crónica de una muerte anunciada”. Y sí. Se sabía. Lo decían todos. Menos yo, todo el mundo. Yo, ni sé dónde estaba. Creo que estaba creyendo en que tal vez un día podríamos estar juntos. Como aquella vez. Pero tuviste que hablar, o mejor dicho, tuve que llamarte. Y apenas escuché tu voz, supe que algo andaba mal. “Perdonáme, no quise abrir tus mails”. “Sé que fui egoísta, perdonáme.” Dos veces. Como si la sumatoria pudiera impedir que se instalara entre nosotros esa sensación de finitud. Por primera vez noté que estabas lejos. Tan lejos que ni podía imaginar tu cara. Suerte la tuya que no tuviste que enfrentarme. Porque te hubiese costado, te juro. Calculo que por lo menos tendrías que haber fingido tristeza. Pero no. Te la hice fácil y te llamé. Y no fue necesario que explicaras nada. “Entiendo, no tenés que pedirme perdón”, dije, justo antes de sentir que colgabas el teléfono.
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