"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




13 de Julio, 2008


Otros dos (y es final)

Publicado en relatos el 13 de Julio, 2008, 22:33 por ACapo

De este lado del amplio ventanal

Está acostada boca arriba sobre algo que parece, sin serlo, una cama. Mas allá de sus pechos duros, bastante mas allá, un amplio ventanal por el que puede ver, cuando no tiene los ojos cerrados, la tarde escapando inflamada. Un día que podría ser cualquier día. Un instante, deja de jadear. No se retuerce, no se entrecorta. Gira su cabeza de un lado a otro. Y, en ese camino, cuando mira al frente, parado entre sus piernas abiertas, mas cerca de sus tetas que del amplio ventanal, ese hombre que viste algo de color verde. No olvidará ese color. Está serio, abocado a lo que debe hacer en ese momento. Movimientos cuidadosos, experiencias anteriores. Acaso una rutina. Ella, en tanto, sigue jadeando. Aun así se esfuerza por mirarlo. Es que supo acompañarla en los sucesos de los últimos tiempos. Penetrando los huecos que fue dejando su marido, que nunca pudo entender. Y mientras levanta su pubis desnudo puede razonar que este momento debía llegar. Y no lo olvidará. Porque ciertas cosas, simplemente, pasan. Su jadeo se acelera, grita. Y bruscamente expulsa el gozo. Acaba de parir a su primer hijo…


LA ÚLTIMA VEZ

La oscuridad ha hecho cabecera de playa, incluso en sus almas. Se conocen desde cuando las cosas eran menos complejas, todo por hacer, nada por perder. El le lleva ventaja en esto de quererla y se transforma en una suerte de Caballo de Troya. Se besan. Desesperan por ahogar cualquier jadeo, residuo del arrebato. Vuelven a besarse. No se volverán a ver.

VICENT nuestro de cada día...

Publicado en Aguafuerte el 13 de Julio, 2008, 11:50 por MGuelman

Lavabo

MANUEL VICENT  13/07/2008

www.elpais.com

A la hora de ir al baño en cualquier discoteca de moda se hace cada vez más difícil interpretar el símbolo que distingue el lavabo de hombres y el de mujeres. Antes de que llegara la posmodernidad en cada puerta estaba escrito con todas las letras la palabra caballeros y señoras. Bastaba con saber leer para no equivocarse, siempre que uno tuviera claro a qué género pertenecía. Fijar en la entrada del baño el autorretrato de Durero o la imagen de la Gioconda fue la primera alternativa clásica, pero después la disyuntiva se fue complicando. Una simple inicial, unos labios rojos o un bigote, una pipa o un tacón de aguja, un sombrero de copa o una pamela, signos cada vez más abstractos y ambiguos hacían que uno se confundiera en la encrucijada, sobre todo si iba borracho, hasta oír un grito detrás de la puerta equivocada. En un viaje reciente a Buenos Aires me llevé una sorpresa. La librería Clásica y Moderna de la calle Callao es a la vez café concert, botillería intelectual, refugio de lectores y artistas, un establecimiento regido por la divina Natu Poblet. En el momento de ir al baño, situado en un altillo, me encontré con mi foto en la puerta del lavabo de caballeros, sin más explicaciones. Se supone que en ese espacio mi imagen era el símbolo del género masculino, el guía que conducía a los hombres fisiológicamente hacia su destino. Consulté el caso con mi psicólogo, que es argentino, valga la redundancia. En principio yo no sabía si mi foto pagada a la puerta de un retrete de caballeros debería ser tomada como un homenaje o como una forma de mandarme a la mierda. El psicólogo me dijo que servir de hito en ese espacio era un reconocimiento más importante que cualquier medalla. De hecho, cuando entré en el establecimiento se produjo un revuelo entre las camareras del bar, los empleados de la librería y algunos clientes habituales sólo comparable al que se dedica a un gran personaje. Para ellos yo no era escritor ni periodista, sino el monarca absoluto de un reino de apenas tres metros cuadrados. Después pasé por la prueba de entrar en mi propio reino para ejercer mi función y dentro me encontré con uno de mis súbditos, que me miró con ojos espantados como si yo fuera un fantasma.

                                                                                

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-