Aguila Dorada
Publicado en relatos el 2 de Julio, 2008, 19:03 por Descarga|
Estoy encerrado. Es lo que pienso a la medianoche, mientras voy hacia una de las salidas de la terminal de ómnibus. Miro las puertas desde cierta distancia. A simple vista, no hay ningún indicio de que estén cerradas. Las luces y el movimiento de vehículos en la calle me hacen desistir de la aproximación. Desde aquí no parece posible que algo nos separe de la animación externa. Vuelvo al hall. Veo cómo la gente se repliega en dirección a los andenes y ha desaparecido la eficacia de los televisores como sitios de agregación. Mi nuevo pensamiento es que sobre las puertas deben haberse desplegado membranas. Lo mismo ocurre durante los asaltos a pleno día, donde una lámina discreta separa el trauma del rodamiento de la rutina en el exterior. Ya hace rato que nadie entra a la terminal. Un grupo de personas nos hemos aproximado, nos miramos con esa compulsión que da la necesidad y que tiene que ser rápidamente renovada porque desaparece. Cruzamos los registros de confianza que permite nuestra condición transitoria: edades, equipaje, parejas, una carpeta contra el pecho, el teléfono celular siempre en la mano. Es insuficiente. Me agobio. Camino nuevamente por el pasillo principal. Hay mucho espacio, me animo como un peón que no ve dificultad en alcanzar a la reina. Llego hasta un local de alfajores, doblo a la izquierda y voy por otro pasillo más angosto, donde las pilas de cajas con el monumento a la bandera que hacen de cortina se interrumpen en un espejo rectangular que llega hasta el piso. Soy una reina. Desfilo frente a las boleterías: Tata Rápido, El Norte Bis, Del Sur y Media Agua. Cuando llego al hall, veo el reflejo de un ómnibus que ingresa. Miro la hora. Camino en diagonal sobre el piso particulado de números de lotería y del fono gay. Me acerco al andén. En un costado del micro dice Aguila Dorada. Lo releo desinteresado en la gente que se agupa. Espero que ingrese toda la fila de pasajeros como si ejerciera alguna supervisión. Tengo una armonía voluptuosa.
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