Junio del 2008


S Ü S K I N D

Publicado en De Otros. el 30 de Junio, 2008, 14:25 por MScalona



Foto de Max Sauco


 

 

 

El Perfume

 

 

 

No había nadie en la calle. Las casas estaban vacías y silenciosas. Todos se habían ido al río a ver los fuegos artificiales. No estorbaba ningún penetrante olor humano, ningún potente tufo de pólvora. La calle olía a la mezcla habitual de agua, excrementos, ratas y verduras en descomposición, pero por encima de todo ello flotaba, clara y sutil, la estela que guiaba a Grenouille. A los pocos pasos desapareció tras los altos edificios la escasa luz nocturna del cielo y Grenouille siguió caminando en la oscuridad. No necesitaba ver; la fragancia lo guiaba sin posibilidad de error.

A los cincuenta metros dobló a la derecha la esquina de la Rue des Marais, una callejuela todavía más tenebrosa cuya anchura podía medirse con los brazos abiertos. Extrañamente, la fragancia no se intensificó, sólo adquirió más pureza y, a causa de esta pureza cada vez mayor, ganó una fuerza de atracción aun más poderosa. Grenouille avanzaba como un autómata. En un punto determinado la fragancia lo guió bruscamente hacia la derecha, al parecer contra la pared de una casa. Se topó con un umbral bajo que conducía al patio interior. Como en un sueño, Grenouille cruzó el umbral, dobló un recodo y salió a un segundo patio interior, de menor tamaño que el otro, donde por fin vio arder una luz: el cuadrilátero apenas medía unos pasos. De la pared sobresalía un tejado de madera inclinado y debajo de él, sobre una mesa, titilaba una vela. Una muchacha se hallaba sentada ante la mesa, limpiando ciruelas amarillas. Las sacaba de una cesta que tenía a su izquierda, las despezonaba y deshuesaba con un cuchillo y las dejaba caer en un balde. Debía tener trece o catorce años. Grenouille se detuvo. Supo inmediatamente de dónde procedía la fragancia que había seguido durante más de media milla desde la otra margen del río: no de ese patio sucio ni de las ciruelas amarillas. Procedía de la muchacha.

Por un momento se sintió tan confuso que creyó realmente no haber visto nunca en su vida nada tan bello como esa muchacha. Sólo veía su silueta desde atrás, a contraluz de la vela. Pensó, naturalmente, que jamás había olido nada tan hermoso. Sin embargo, como conocía los olores humanos, olores de hombres, mujeres y niños, no quería creer que una fragancia tan exquisita pudiera emanar de un ser humano. Casi siempre los seres humanos tenían un olor insignificante o detestable. El de los niños era insulso, el de los hombres consistía en orina, sudor fuerte y queso, el de las mujeres en grasa rancia y pescado podrido. Todos sus olores carecían  de interés y eran repugnantes… y por ello ahora ocurrió que Grenouille, por primera vez en su vida, desconfió de su nariz y tuvo que acudir a la ayuda visual para creer lo que olía. La confusión de sus sentidos no duró mucho; en realidad, necesitó sólo un momento para cerciorarse óptimamente y entregarse de nuevo, sin reservas, a las percepciones de su sentido del olfato. Ahora olía que ella era su hermano, olía el sudor de sus axilas, la grasa de sus cabellos, el olor a pescado de su sexo, y lo olía con el mayor placer. Su sudor era tan fresco como la brisa marina, el cebo de sus cabellos tan dulce como el aceite de nuez, su sexo olía como un ramo de nenúfares, su piel como la flor de durazno… y la combinación de estos elementos producía un perfume tan rico, tan equilibrado, tan fascinante, que todo cuanto Grenouille había olido hasta entonces en perfumes, todas las construcciones odoríferas que había creado en su imaginación, se le antojaron de repente una mera insensatez. Centenares de miles de fragancias parecieron perder todo su valor ante esta fragancia definida. Se trataba del principio supremo, del modelo según el cual clasificar todos los demás. Era la belleza pura.

Grenouille vio con claridad que su vida ya no tendría sentido sin la posesión de esta fragancia. Debía conocerla con todas sus particularidades, hasta el más íntimo y sutil de sus pormenores; el simple recuerdo de su complejidad no le bastaba. Quería grabar el apoteósico perfume como un troquel en la negrura confusa de su alma, investigarlo exhaustivamente y en lo sucesivo sólo pensar, vivir y oler de acuerdo con las estructuras internas de esta fórmula mágica.

Se fue acercando despacio a la muchacha, aproximándose más y más hasta que estuvo bajo el rejado, a un paso detrás de ella. La muchacha no lo oyó. Tenía cabellos rojizos y llevaba un vestido gris sin mangas. Sus brazos eran muy blancos y las manos estaban amarillas por el jugo de las ciruelas partidas. Grenouille se inclinó sobre ella y aspiró su fragancia, ahora totalmente desprovista de mezclas, tal como emanaba de su nuca, de sus cabellos y del escote, y se dejó invadir por ella como por una leve brisa. Jamás había sentido un bienestar semejante.

              En cambio, la muchacha sintió frío.                       

 

 

 

PATRICK   SÜSKIND

Fraga. de novela homónima

Alemania,  1949

MaRÍa TOrRigLiA

Publicado en relatos el 30 de Junio, 2008, 13:37 por Monona

 La Abuela y el General

                     

                     

De espaldas a la puerta de entrada, sentada en su silla de ruedas; por su chalina gris, la reconocí. Llevaba puesto un gorro de lana y sostenía en brazos un perro de peluche envuelto en un pañuelo. La besé, me besó. Empezó hablando del perrito y del General que volvería a reclamarlo. No iba a permitir que se lo llevara. Le pregunté acerca del perrito, dónde lo había encontrado, si era feliz. Ella hablaba, me contestaba, le hablaba al perrito. Y al General. Sostuvimos esta semi conversación durante algunos minutos pues no era insostenible, como muchos pensarían, sino todo lo contrario. Le aseguré que el General no tenía derecho alguno al perrito, que era suyo, que la quería sólo a ella. Pero mis palabras no la atravesaban, tan sólo esa imagen, la del perrito al que protegía, tan sólo esa protección, que sólo ella podía brindar. Los dejé solos, a mi abuela y su nuevo amigo. Los dejé preguntándome qué pasaría con ellos, si el General vendría a reclamar su presa, si mi abuela cedería. Me dije que no. Apreté los dientes al cerrar la puerta y me aseguré que no, que nadie iba a separarlos. Acompañada de esa ficticia certidumbre abandoné aquel lugar inhóspito donde mi abuela se albergaba por voluntad ajena, y me dije que estaba acompañada, que el General nada podía contra ella. Pero quién es, me pregunté, este General que rapta perros en medio de la noche ? Y así, envuelta en fantasía ajena, caminé largo rato temiendo su llegada.

 MARÍA  - 1º año, jueves.

 MARÍA  - 1º año, jueves.

Anaïs Nin

Publicado en De Otros. el 29 de Junio, 2008, 19:46 por MScalona

DIARIO

                   

7 de diciembre de 1932

Me entrego a Henry (Miller), me hundo totalmente en su húmeda suavidad, hasta el punto que sólo queda la mujer y el pene, como si estuviéramos los dos encerrados en un útero, nadando en la carne fofa y la humedad que crea esa sensación aterciopelada que es el clímax de todo lo que una experimenta al nadar desnuda, al rozar la seda, al vibrar en el orgasmo. Es la desnudez, la oscuridad, esa deslumbrante sensación de carne y humedad que es el sexo, del que me levanto como de un baño mágico. Y no tiene fin: durante días vivo en la percepción de la carne; durante días la vida no penetra en mi cabeza, me acaricia y me rodea como él; la vida es una prolongación de sus caricias. Deja la impresión del roce de su carne en mi piel, en mi vientre y durante días no soy consciente sino de mis piernas. No hay un mundo en mi cabeza... el mundo entre las piernas... el mundo oscuro, vivo, húmedo.

                                                               

                                                                   Anaïs  Nin

Vaivén (poemita desde Salta)

Publicado en Poemitas. el 29 de Junio, 2008, 0:05 por Caro Musa

Un cartel, pasó.

Un poste de luz, pasó.

Una hilera de camiones.

Un cielo fijo

estrellado

inmóvil contra el vidrio donde veo mi perfil

de hipotética musa regordeta

prostituta de los años 20.

Yo voy

y todo el paisaje viene.

Una antena de teléfono.

Una plataforma espacial con sus

cohetes de soja o de leche.

Incesante titilar de lucecitas,

un pueblo

(también mi mano se refleja

con preciosa luz cenital).

Poste.

Poste.

Una señora le dice a otra que no hay nadie en el baño.

Se acercan

el consabido llanto,

el consabido reflejo,

el consabido túnel de vidrio por donde regreso a mi hendidura

/una estación de servicio/

fétida humeante.

Un puñado de luces como plato de nueces.

Quiero concentrarme en este artilugio

/un telo/

pero el TV con su pumba pumba

de traición y venganza

me despista la mirada de la media luna

roja perfecta doblada

sobre el asiento de mi acompañante.

Ya no puedo pensar:

ni caminando ni viajando

–me queda en suspenso el pensamiento

en ese único punto entre los ojos–.

Un árbol, por fin, ya está entrada la noche.

Pura fotografía, lucecitas.

La señora quiere un te, tiene várices.

Y se besan

el granjero convertido en rey y su esbelta

abnegada amorosa mujer que espera un niño

sobre un campo regado de muertos infrahumanos

estúpidos trolls

fácilmente influenciables por inexpertos parlanchines de magia negra.

La señora agradece, come, insomne,

será cosa de las várices o de este frío polar,

esta neblina este humo este cansancio

del trajinar espurio infructuoso del día

(fui por las vedettinas nuevas, para mentirle cómo me ocupo /hábilmente/

del estado de mi ropa interior. Ella

finge creerlo)

Este cansancio, decía,

que me cierra los ojos.

God - I V A

Publicado en General el 28 de Junio, 2008, 20:00 por MScalona

Bajo el reinado de Eduardo el Confesor, (1042-1066), rey de Inglaterra , el pueblo de Coventry, se ahogaba bajo los impuestos confiscatorios. Las súplicas para reducir dichos gravámenes fueron ignoradas por el conde de Mercia, encargado de reclamarlos. Ante los petidos del pueblo, la respuesta fue una nueva subida en dichos impuestos.

La esposa de Leofric, que así se llamaba el conde de Mercia, Godgifu, casta y de carácter piadoso, pidió a su marido que tuviera compasión. Tal fue su insistencia, que Leofric le hizo una propuesta:

"Pasea desnuda, montada sobre tu caballo, por el mercado del pueblo cuando esté lleno de gente".

Si era capaz, prometía perdonar las deudas impositivas a sus pobres súbditos.

Lady Godiva

Ante el asombro de él, ella aceptó sin más. Al día siguiente desnuda y a lomos de un caballo, se dirigió hacia el pueblo. Tan sólo la cubría su largo y ondulado cabello suelto. El conde de Mercia no tuvo más remedio que acceder a sus peticiones y ella ha pasado a la historia como Lady Godiva.

Su nombre anglosajón era Godgifu, que significa gift of God , esto es, regalo de Dios.

Godiva es la versión latina de este bello nombre.

ITALO SVEVO

Publicado en De Otros. el 28 de Junio, 2008, 12:56 por MScalona
 ITALIA, 1861-1928

CORTO VIAJE SENTIMENTAL

Con dulce violencia el señor Aghios se separó de su mujer y a paso rápido trató de perderse entre la multitud que se agolpaba a la entrada de la estación.

            Había que abreviar esos adioses ridículos, cuando no prolongados, entre dos viejos cónyugues. Estaba en uno de esos lugares donde todos andan apurados y no tienen tiempo para mirar al vecino, ni siquiera para reírse de él, pero el señor Aghios sentía constituirse en sí mismo a ese vecino que ríe. Es más, todo él se convertía en ese vecino. ¡Qué extraño! Debía fingir una tristeza que no tenía, cuando estaba lleno de alegría y de esperanza, y no veía la hora de ser dejado en paz y gozar. Por eso corría, para sustraerse antes a esas simulaciones. ¿Para qué tantas discusiones? Era cierto que desde hacía muchos años no se había separado de su mujer, pero un viaja a su casa natal, en Trieste, era cosa de la que no valía la pena hablar.

            En cambio, se había hablado desde hacía muchos días y continuamente. La decisión había sido dificilísima, precisamente, porque los dos la habían deseado, y los dos, para tomarla con seguridad, había creído necesario ocultar su deseo.

            Habría podido llorar si se hubiera tratado de una separación para toda la vida o, por lo menos, para gran parte de ésta. Pero así podía confesarse que se alejaba dichosamente. Tanto más cuanto sabía que también le hacía un favor a ella.

            En los últimos años la señora Aghios se había consagrado con un afecto apasionado y exclusivo a su hijo. Cuando éste estaba lejos se sentía sola, incluso junto al marido, y más sola porque no hablaba de su dolor, sabiendo que el señor Aghios se hubiera burlado. Pero el señor Aghios conocía ese dolor, se ofendía por no poder mitigarlo y fingía ignorarlo para no molestarse. "Una doble represión", pensaba el señor Aghios que había leído algunas obras filosóficas: "Doble, porque es mía y es suya".

            Ahora la señora Aghios había querido quedarse en Milán para no dejar solo al hijo, que debía rendir un examen importante. El señor Aghios no daba gran importancia a los exámenes que se pueden repetir y sabía además que su hijo, a quien no le disgustaba su estadía en Milán, los habría repetido con gusto. Pero ahora, si quería partir solo, también debía insistir para que la madre se quedara cuidando al hijo en tales circunstancias. Así, la señora se quedaba en Milán para complacer al marido, pero el señor Aghios, que había espiado concienzudamente el ánimo de su mujer, partía ofendido aunque sin decirlo, porque de otro modo hubiera comprometido la libertad de viajar solo.

            Era verdaderamente una despedida que había que abreviar, dado que, incluso a último momento, la señora Aghios era capaz de cambiar cualquier disposición si adivinaba cuál era el estado de las cosas.  Para ella era inadmisible no cumplir con su propio deber. Y el señor Aghios pensó que el leve rencor que sentía por su mujer, un sentimiento desagradabilísimo, desaparecería en cuanto lograra encontrarse solo. Corriendo fue ya más justo. La mujer, prolongando esos adioses, revelaba su remordimiento por dejarlo ir solo y él pensó: "¡ Qué honesta es ! No me ama en absoluto, pero hasta el final quiere mantener las promesas hechas en el altar. Lamenta no hacer lo que debería. ¡ Una gran pena para ella y una linda molestia para mí !"

Ed. CEAL,  p. 7-8

P i P u...

Publicado en Nuestra Letra. el 28 de Junio, 2008, 2:09 por Ivana Simeoni

Cuando todos estaban por llegar

1-Ahora estoy mirando

2-¿y mí té con limón?

1-No hay más para exprimir, y tampoco quieren pedirle a la abuela.

3-Ahora en casa se toma té de boldo, al que le gusta bien, y al que no, también...

-Abrí la boca, más, más.

 Uy, te sangra.

2-¿Hace mucho?

3-No, dos gotitas.

1-¿Medio agrio eh?

2-Le falta azúcar…

3-Entonces correlo de ahí que es su día.

1- Sí, prohibido mirar teveee.

-¿Te rasco la espalda?

3- No, ahora escupí, escupí y espera que te limpie…

1-Pasá, pasá el trapo.

-Dejá de borrar las huellas, no me gusta.

3-Bueno chicos, si no lo hago yo, ¿a ver? ¿Quién lo hace?

1-Como cuando invitamos al enfermero a que se siente en la mesa, ¿te acordas?

3-No sé si al final vale la pena, no te lava bien…

-Bueno, vos quedate ahí que ya vamos a encontrar el mejor fuenton para quedarnos…

-Cerrá y sacá la llave.

-Vos, poné la estufa en piloto y apagá la luz de afuera, vinieron 200 mangos de luz. Papel y sorete vamos a comer. Yo no sé Díos mío, yo no sé…

Lavé los platos y me acomodé. Fue la primera vez que me puse en lugar de mamá. Pobre, está cansada. Y si ella estuviera acá en la cocina también los secaría, los guardaría, pasaría el trapo y es más, diría, siempre entre estas cuatro paredes, pero nunca se la vería mas contenta que acá adentro. Porque mamá se queja, pero…

Al final tengo razón cuando digo que es borra huellas,  no deja nunca que recordemos por dónde vinimos, nos borra, nos hace desaparecer poniéndole brillo a los pisos, es increíble. Tiene que ver todo con las formas de mi hermano, pareciera como si todos hubiéramos sido  criados discapacitadamente bien, que apenas salimos de  casa, el cuerpo mismo pide el regreso. Pero el estar acá, es un choque permanente entre nosotros mismos, porque no existe espacio, somos muchos para tanto deslizamiento. 

El que no se mueve, también quiere demostrar que hay movimiento, dice Fabri. Por eso mis piernas tienden a acelerarse a un ritmo que no va nadie. Es como que desde su quietud nos impulsara a que hagamos, tal vez, un poco más de la cuenta. Pero en fin, cosas que el haría y no puede. Entonces estoy en el comedor hasta que se vuelve un subgrupo. Papá, sin dejar de mirar televisión, va a pedirme un café. Mamá, que va a pasar con el escobillón dos o tres veces más -aunque sea de noche y traiga mala suerte-, Lucas va a seguir durmiendo, y Fabri, desde la computadora hablando con el Naturally Speaking, va a pedirme un té con limón antes de que le laven los dientes. Y yo, un punto atrás, tratando de leer cosas que no tengan que ver con la concentración.

IVANA  SIMEONI

Mariano Aliau

Publicado en Nuestra Letra. el 28 de Junio, 2008, 1:56 por M-Aliau

TERRAZAS LISÉRGICAS

 El gris de la  tarde se multiplica en la  terraza en donde conversan los tres jovenes. Dos de ellos estan sentados en el piso, con la espalda apoyada en la pared de la única dependencia de la azotea, el tercero se halla de pie, asomado a la baranda. Alejados de miradas censuradoras, alternan en sus manos un cigarrillo de marihuana. La tranquilidad solo es interrumpida por algún arrebato de tos irritante y seca.

-    ¿Tan fea era la mina de anoche?

-         El tolo Gallego  con peluca.

-         Bueh… venís mejorando...

-         ¿Vos decís que llego, gordo?

-         Ni idea.

-         Ni en pedo. ¿A quien le toca? ¿A vos Nari?

-         Para mi llego.

-         Pasame que le doy la ultima seca, que tengo que manejar.

-         ....

-         Pega bien éste.

-         Más que bien, es Tyson. ¿Armaste uno solo, Nari? ¿Y qué? ¿Fumado manejás mal?

-         Ajá.

-         Bajate de ahí! Que en ese estado te caes al vacío de jeta, tipo la película de ayer... ¿Cuál era?

-         Qué loco, si me agarra alcoholemia no me da nada, pero un antidoping no paso ni en pedo... Vanilla sky, qué buena está Penélope Cruz.

-         Chota película, pero me gustó el final. Tomá, no quiero más.

-         Aunque la historia sea mala, si el final es bueno, te compra. Sino, mirá Bernardo, se murió el día del periodista y nos cagó a todos.

-         Le tengo más miedo a la alcoholemia que a la muerte.

-         ....

-         Se me secó la garganta.

-         Allá está la canilla.

-         Ya sé, me acuerdo de cuando tirábamos bombuchas.

-         Dentro de poco, al que agarren manejando borracho, lo empalan en la plaza San Martín. O lo queman vivo en una ceremonia pública, mientras se leen pasajes de la Biblia.

-         A mi me gustaba Bernardo.

-         Me quedo con Penélope.

-         ....

-         Sabés que me di cuenta de una cosa: alcoholemia atenta contra el amor.

-         ¡Cagué! Se movió el guardia, ahora si que no llego. Lo meo al del del carrito de panchos, entonces.

-          No, que le compro siempre.  ¿Te acordás cuando tirábamos bombuchas, gordo?

-         Sí, el mejor deporte del mundo. ¿Cómo te puede gustar Bernardo, Nari? Era un facho, un garca impresentable.

-         Si, pero salió mostrando un huevo.

-         .....

-         Uyy, ¡Miralo al gordo! Le pegó de nuevo de sonrisita silenciosa. Che, ya no queda casi nada. ¿Lo tiro?

-         Alcoholemia atenta contra la vida.

-         ¡Como rompés las pelotas con alcoholemia!

-         Y sí, fijate. La gente borracha, coge más seguido. Si se coge seguido, se procrea más; si alcoholemia no permite que la gente tome, la gente coge menos y también hay menos embarazos. Es como yo digo, alcoholemia atenta contra el amor, contra la vida. Lo tiro, no queda casi nada. ¿No estás de acuerdo gordo…?

¿De acuerdo con qué? ¿Con coger? Calculo que sí ¿Con la alcoholemia? Que se yo. Es la parca vestida de zorro. No sé, no sé, mirá lo que me  pregunta este narigón, yo si los veo me bajo a hacerles paquete, les muestro un huevo como Bernardo,  despúes saco una nueve y les tiro, iré preso, pero después de semejante quilombo… ¿Quién me va hacer el test?,  prefiero un par de dias preso y no 6 meses sin auto, y encima pagar una fortuna. Cuando me larguen, para festejar me pongo en pedo.  Salgo a manejar y la paso a buscar a la gorda, y si empieza con la cantinela de que otra vez en pedo y no cambio mas, saco una nueve y le tiro, y si se enoja le regalo flores o una vainilla,  y si eso no basta le cuento de la trola de anoche, que era parecida a un gallego, con semejante historia ni se va a acordar de los tiros, menos del pedo, y si me larga, me quedó con  Penélope… no , esa no, debe estar con algún millonario en un yate, y el tipo debe tener anteojos negros chiquititos, con un habano en la boca y un grupo de susanos que se rien de todos los chistes que hace, mientras tanto acaricia la boa que tiene alrededor del cuello. No, ese me gana, ya lo dijo Jacobo, billetera mata galán, sí, pero escuchá: fama mata billetera, y Robledo mató como a 16.  Entonces mejor me quedo con la gorda y la llevo a comer a Gorostarzu, o al panchero de abajo, y le voy a avisar al Nari que no lo mee, que a la gorda nunca le gustaron los panchos meados, y me van a decir que quien me creo que soy, que lo deje al Nari mear tranquilo y que porque defiendo al panchero, que me hago el padre tereso de calcuto, pero les explico que no, que no me hago el amable, porque ni la gorda me ama, pero tampoco quiero ser tan odiable, como el panchero, que todos odiamos y algo habria que hacerle, deci que no tengo una nueve porque sino….

-         ¿Y gordo? ¿Qué hago? ¿Querés más o lo tiro?

                                                             MARIANO   ALIAU

1º Año - Jueves

Demasiado ego

Publicado en General el 27 de Junio, 2008, 18:50 por negrointenso

http://www.culturamasiva.blogspot.com/

En este blog me hicieron una extensa entrevista, la cara de miedo es la mía. vero.

DOMINGO... última función

Publicado en Sugerencias. el 26 de Junio, 2008, 18:30 por MScalona

Obra teatral como perfecta estructura barthiana :

CORRERÍA INTRATABLE DE

UN YO ENAMORADO-DESAMORADO QUE HABLA

USANDO OTROS DISCURSOS PARA EL SUYO PROPIO (intertextualidad, música

,danza, poesía, canciones)

AL TIEMPO QUE EL RELATO (historia objetiva)PROVIENE DE DISTINTAS VÍAS 

(coralidad, mismo personaje interpretado por distintos actores, alteraciones

de tiempo y espacio, alteraciones de la subjetividad, escenario abierto)

CON ÉNFASIS EN LA TENSIÓN INTERNA DE LOS PERSONAJES

y DESBARATAMIENTO DE PARADIGMAS Y CLICHÉS...

... Semánticamente (sentido)  es entretenida, reflexiva, sentimental, cómica,

     con rasgos de drama, parodia y absurdo... dura 50 min, entrada  $  15.-

Excelente la puesta de vestuario, luces, danza, sonido, etc...

                LECCIÓN DE ESTRUCTURA POSMODERNA...

Sebastián Riestra

Publicado en De Otros. el 26 de Junio, 2008, 9:06 por MScalona
INCORREGIBLE

                                         

La noche que era suya ya no es más.
Hace frío en junio y muerde. Por más que levante las solapas del saco, busque en el bolsillo interior izquierdo (al lado del corazón) la petaca y le dé un beso largo y reconfortante, la soledad sube desde el río y se instala en las veredas heladas.
La noche, que era suya, es menos suya.
Sus amigos no andan por ningún lado. Se quedan en su casa mirando DVD"s o la repetición de los partidos de la Eurocopa. Y entonces a él le queda la dura tarea de entrar solo y estar solo en los bares semivacíos donde sólo se ven caras desconocidas. O a veces alguna cara parecida a la de él, de veterano incorregible. (Normalmente, algún separado reciente que contempla con extrañeza el paisaje abandonado hace muchos años, cuando la década del ochenta se cerraba entre decepciones múltiples y arrancaban los implacables noventas. Es fácil detectar al recién ingresado al club: lo vende su expresión de desamparo, su mirada de absoluto desconcierto combinado con el brillo lúbrico que le provocan las veinteañeras).
La noche que era ya no es y claro, él tampoco es lo que era.
Por ejemplo: ya no fuma. Ya no toma ginebra con hielo, tan hermosa como peligrosa, y se ha visto obligado a cambiar whisky por fernet si pretende evitar prematuros zigzagueos. Si sigue así, lo espera la cerveza.
Por ejemplo: ya no saluda a más de la mitad de los presentes en el boliche. Apenas si de vez en cuando intercambia un cabeceo o un parco cómo andás entre la niebla espesa del tabaco.
Por ejemplo: aunque de esto, mejor no habla.
La noche ya no es más suya.
 Pero sigue habiendo brillos agazapados en la sombra, cuchillos que cortan dulcemente, sorpresas que se abren como rosas en el pecho de la oscuridad.
El no se resigna, no renuncia, no abandona.
Espera.

La espera.

                                                                        

http://www.lacapital.com.ar/columnistas/sriestra/noticia_0024.html

ritual

Publicado en General el 25 de Junio, 2008, 16:35 por lilian

Gracias Señor

 Ud., con lo ocupado que anda y alcanzarme hasta mi casa. Y el detalle de haber  preguntado por que no estuve en la fiesta de fin de año.

Pero le seré muy sincera, necesito trabajar. Me siento cómoda en el estudio.

De tal modo entenderá porque no acepté su invitación a cenar.

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Pero permita que me extienda, déjeme dar una explicación.
Lo primero que no sabe es lo mucho que me costó, lo azul que estaba el cielo cuando puse mis ojos en busca de alguna señal.
Y no es que sea pacata, usted a eso lo sospecha, no?
Yo creo que a buen entendedor…
No se le ha pasado por alto que en la calle, en la empresa soy una lady, y supone que  en la cama una puta.
Póngase contento, lo declaro "buen junador"
No es que cobre, obvio…me refiero a otra cosa.
A sintonía, a generosidad de cuerpo-alma.
A pez en el agua.

Entonces porque no
, dirá usted.

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 Exacto.

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El problema –y no es pequeño- es que en el momento de la vida destinado a entender la diferencia entre sexo y amor yo andaba ocupada en otra cosa…y lo fui postergando.

Ud. vio que durante mi almuerzo leo a Murakami. Bien, él dice que el sexo nos ayuda a abandonar por un rato el mundo exterior y entrar en nosotros mismos. También que es  una forma de comunicación y a la vez algo festivo, que implica que hubo una historia detrás.
Eso no nos falta, no es así?

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Entiendo que no.
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Y sabrá que  Freud sostenía que todas las actividades humanas derivan del sexo.  Su entendimiento del tema es distinto al mío…claro, tampoco vivimos en la misma época…pero algunas de las ideas de este hombre ya depositaron  algo como una antigua capa en mí, casi como una información genética.

Sí creo, siento, que gozo de una sexualidad sanísima que no hace otra cosa que despertar envidia y comentarios maledicientes.

Me importa poco a la hora del deseo…quizás debería importarme más.

Quizás sería más inteligente.

No exagerar con eso de sentirme libre.

Claro que no elijo a cualquiera, no crea.

Si, soy bastante exigente.

Y aprendí a desligarme de las personas que no me hacen bien.
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¿?
……………………………………………………………………………………..

No es su caso, por cierto, Ud. me cae muy bien. Habrá notado… nunca un gesto de desagrado por las horas extras.

Quizás lo que no ha visto, escribano, es el temblor.

Esa vibración en el aire, cuando me dirijo a su despacho.

Pero no quiero abusar de la ilusión, sabe?

Yo también pienso que el sexo es la puerta más común para entrar en las profundidades de la mente. Hay otras puertas, como la enfermedad mental o la creación, pero el sexo es la que se me da más fácil. Intuyo que en eso nos parecemos.
…………………………………………………………………………………………

Estoy seguro.
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Ahora esa singularidad suya… llamarme "amor"... desde que lo escuché hubo algo como una nota desafinada.
Pensaba que usted estaba un poquito confundido. Con todo respeto.
Que no se puede amar lo que no se conoce, que con eso no se juega.
Y que eso...no esta ni bien ni mal... pero… llena con imaginación todo lo que realmente aún hoy no sabe de mí. Con como le gustaría que fuera...obvio.

Claro que entonces era muy pronto para decirlo…hubiera sonado pedante decirle sin más…no se equivoque… y lo más importante, demasiada solemnidad, no? Y lo dejé pasar.

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Lo bien que hizo.

………………………………………………………………………………………………………………………………
Por aquella época estaba absorta en disfrutar coincidencias como a quien le toca una buena racha.
Que le guste el café, que cuando llueve necesite aquellas cartas.
Pensaba también que lo hacemos todos...y casi siempre en las relaciones humanas...no importa si nuevas de dos horas o  prolongadas, de años...no importa si nacieron en Internet o en una farmacia.
Le agregamos un plus.
No cree?
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No estoy seguro.
…………………………………………………………………………………………………………………………...

Porque en mi caso, sólo una sutil señal pero -que se entienda-, algo concreto, que se yo, por ejemplo aquella mirada transparente, aquel intersticio por donde creí ver su alma…
Y algo erróneo sucede.
Como haber hecho clic con el Mouse en una entrada a un sitio oculto y laberíntico.
Así, sin más, cuando quiero acordar ya estoy en esa operación "relleno" con-como- yo-lo-deseo.
Después el laberinto me da la opción como a un jugador empedernido de seguir apostando.
Dos o tres fichas de "avance" y llego a la casilla "vuelva-a-imaginar"
Claro que  desde el mundo real siguen llegando señales suyas.
Las  voy vivenciando desde un yo muy atento, muy receptivo. De eso ya se habrá dado cuenta.
Cuando parece estar tan encantado como yo…si, cuando percibo la fugaz certeza "está contento de haberme conocido", pienso -¿Que le gustará de mí?
Y no llego a ninguna conclusión.
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Todo.
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Sólo digo que enmarañados están lo real con lo deseado...

…Y se  me esfuman las inseguridades,  que a los hombres les gustan tetonas, que las arrugas, que esto y aquello.

Sólo brillo.

Porque se que el erotismo pasa por otro lado.
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Seguro.
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Brillo, sin más.

No es un ejercicio refinado de histeria.

Ni es una adicción.

Siento…mire, es difícil de explicar…como que voy entrando al mar a nadar un día plácido y cálido.

El agua fresca en mis pies y la arena húmeda entre los dedos son algo que me tengo muy merecido.

Es que nunca se sintió brillar?

Es estar en la boca del torbellino, saberlo.

A punto de emborracharse, ese instante previo.

Usted, por ejemplo brilla cuando su hija menor lo llama.

Y –me ha pasado- sabe, me siento obligada a advertirle, me pongo intratable cuando me enamoro.

Porque no logro, como diríamos, las medias tintas. Cuando me enamoro me enamoro. Quizás por eso mientras pueda pensar, trato de tomar mis recaudos.
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No hay problemas.
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Y –decía- me doy perfecta cuenta que el inconveniente es mío.

 Amor y sexo. No los puedo desentrañar.
Ya se que a veces es muy sencillo...en las películas...en las series de TV cuando se exageran o lo uno o lo otro, o lo uno sin lo otro.

Quizás, después de todo no importe. No me haga caso.

Quizás sea que le temo al dolor.

Eso es.
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Todo muy lindo.

Entonces?
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Nada, que no me entiende.

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Ya hice las reservas.

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 Y si me permite ducharme primero, escribano?

A que hora tenemos mesa?

A Escribir para BOGA

Publicado en Sugerencias. el 25 de Junio, 2008, 15:52 por MScalona