"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




30 de Mayo, 2008


PER (more) LONGHER

Publicado en De Otros. el 30 de Mayo, 2008, 22:38 por MScalona


                                                                                   

                                                                                  

                                                                                  

POR  QUÉ  SEREMOS  TAN  HERMOSAS

 

 

 

Por qué seremos tan perversas, tan mezquinas

(tan derramadas, tan abiertas)

y abriremos la puerta de calle al

monstruo que mora en las esquinas, o

sea el cielo como una explosión de vaselina

como un chisporroteo, como un tiro clavado en la nalguicie –y

por qué seremos tan tentadoras, tan bonitas

los llamaremos por sus nombres cuando todos nos sienten

    ( o sea, cuando nadie nos escucha)

Por qué seremos tan pizpiretas, charlatanas

tan solteronas, tan dementes.

 

por qué estaremos en esta densa fronda

agitando la intimidad de las malezas

como una blandura escandalosa cuyos vellos se agiten muellemente

al ritmo de una música tropical, brasilera.

 

Por qué

seremos tan disparatadas y brillantes

abordaremos con tocado de pluma el latrocinio

            desparramando gráciles sentencias

            que no retrasarán la salva, no

pero que al menos permitirán guiñarle el ojo al fusilero

Por qué seremos tan despatarradas, tan obesas

sorbiendo en lentas aspiraciones el zumo de las noches

peligrosas

tan entregadas, tan masoquistas, tan

-hedonísticamente hablando-

por qué seremos tan gozosas, tan gustosas

que no nos bastará el gesto airado del muchacho,

su curvada muñeca:

pretenderemos desollar su cuerpo

y extraer las secretas esponjas de la axila

tan denostadas, tan groseras

Por qué creeremos en la inmediatez

en la proximidad de los milagros

circuidas de coros de vírgenes suicidas y asesinos dichosos

tan arriesgadas, tan audaces

pringando de dulces cremas los tocadores

cachando, curioseando

Por qué seremos tan superficiales, tan ligeras

encantadas de ahogarnos en las pieles

            que nos recuerdan animales pavorosos y extintos

            fogosos, gigantescos

Por qué seremos tan sirenas, tan reinas

abroqueladas por los infinitos marasmos del romanticismo

tan lánguidas, tan magras.

Por qué tan quebradizas las ojeras, tan pajiza la ojeada

tan de reaparecer en los estanques donde hubimos de hundirnos

salpicando, chorreando la felonía de la vida

tan nauseabunda, tan errática.

 

 

 

                                         Néstor Perlongher

sobre Walfisch-LISPECTOR en Ross

Publicado en Sugerencias. el 30 de Mayo, 2008, 16:15 por MScalona

----- Original Message -----
From: edu
Sent: Friday, May 30, 2008 8:02 AM
Subject: Re:
                                   

Lo de Ross estuvo maravilloso, realmente has logrado hacer confluir a un grupo muy interesante que se relaciona con vos y con el mundo de la literatura. Muy bueno poder disfrutar del placer que esta gente transmite al haber aprendido a bucear entre las palabras, a llegar a sentir lo que el autor sentía al escribirlo, a poder apreciar los girones de interioridad que a veces se van desprendiendo del autor, y sentir entonces que hay algo que los relaciona (a lector y autor), tal vez como el agua de lluvia se relaciona con la lluvia. Impactante esa parte del cuento de Clarice Lispector; eso de contrastar la materialidad y la espiritualidad en casi todas las cosas, y que esa dualidad, de alguna manera y más allá de la cosmovisión de cada uno, se da también en los seres humanos. La materialidad del agua de lluvia, sin la mágica instantaneidad en la que se ve conformando una masiva unicidad dividida en millones de pequeñas gotas suspendidas en el aire, es sólo agua; la lluvia, como fenómeno en sí mismo, tiene una entidad propia, que según la intensidad con la que cae, el paisaje que le sirva de marco, y tantísimas otras cosas, puede llegar a la relacionarse con alguna parte de algún yo según las circunstancias que se dieran en la interioridad del yo en ese momento. Eso que se relaciona es lo inmencionable, lo indefinible, no por imposibilidad de hacerlo sino por la innecesariedad de hacerlo; para qué limitar en conceptos ideas y sensaciones que tal vez sólo difieran en el modo en que se expresan... (otra vez la dualidad de materia y espíritu, o como quiera no llamárselo) como si la exterioridad de la palabra no reflejara realmente aquel significado que fuimos a buscar dentro nuestro al elegirla pero que salió fomando parte del discurso. Es casi mágica esa relación que existe entre la interioridad (espiritualidad?) de las cosas, eso que las identifica y que tal vez (seguramente) tenga que ver con la calidad de "estar vivo", como la lluvia a diferencia de la roca y que sin embargo no agradece por eso (no tengo los textos, fui uno de los que los compartió, y tengo que fijarme si está entre el material que vos mandaste antes de la charla). Me encantaría continuar charlas sobre estos temas, y más me encantaría poder participar de ese tipo de reuniones de vez en cuando. Ya sé (me estuvieron contando) que hay un grupo que está en otro nivel, es más, ni están con vos, porque los echaste... con onda y por todo lo bueno que eso significa en cuanto al camino que cada uno ha recorrido ya. Pero bueno, de vez en cuando, tratando de no interferir la fluidez que se va dando, pero absorbiendo ese placer que contagian al exhibir la pasión que les produce la literatura, me encataría poder compartir ese tipo de experiencias.  Un abrazo.  Eduardo Oroño


La próxima vez

Publicado en Nuestra Letra. el 30 de Mayo, 2008, 12:24 por Saty

Cada minuto se me hace más insoportable la idea de tener que enfrentarla. No sé si será peor sentarme en la misma mesa y tener que mirarla, o cuando empiece a contarme de su separación. Porque seguro que el tema sale. Realmente me preocupa su reacción, si bien el tipo era  un desgraciado y le metió los cuernos durante todos los años que estuvieron juntos. Se encamó con cuanta mina se le cruzó y ella como una tarada lo perdonó cada vez. Ella, tan inteligente, preparada, hermosa. No entiendo qué hacía con un pobre tipo como él, sin estudios y en ese lugar de mierda. Realmente no sé qué le vio. Todavía me pregunto, después de tantos años, por qué largó todo para irse a vivir con él en ese pueblo de mala muerte.

 

Es una noche de mierda, las cuatro cuadras hasta la parada de colectivos se me están haciendo eternas. Deben ser los 5º bajo cero. Apuro el paso porque me parece ver que es el 103 el que se acerca. Me arrepiento de haberme puesto pollera y tacos altos, en lugar de unos jeans. Pensar que tardé horas en elegir la ropa, mirándome al espejo hasta encontrar el conjunto adecuado. ¿Adecuado para qué? ¡Qué boluda! Como si a alguien pudiera importarle lo que me pongo. Y menos a ella. A ella seguro que no. Nunca me dijo nada de mi ropa.

Poco importa ahora, pero si tan solo hubiese hablado antes, es probable que las cosas hubieran sido diferentes. Pero no me animé. Ese día en la playa, cuando nos quedamos solas, tendría que habérselo dicho, pero justo vino un pelotudo a pedirnos fuego y después, me pareció que estaba de mal humor. Fue el día que me contó que lo había encontrado con otra en su propia casa. Y no tuvo mejor idea que venir a buscarme para contarme. Y para que no se desesperara se me ocurrió llevarla a la playa.

 

El colectivero tiene la radio encendida y están diciendo que la temperatura es  record del mes en muchos años. Y encima a mí se me enganchó la media al subir. Debe ser la falta de costumbre. Ahora parezco una mujer de la vida con las medias corridas. Debería haber optado por algo más abrigado y práctico, pero quería verme bien cuando me encontrara con ella.

Me tortura pensar en lo que voy a decirle y sé con certeza lo que me va a contestar cuando yo empiece con la perorata de que no tiene que sentirse mal, que él era un hijo de puta. Sí. Porque le voy a decir que era un hijo de puta. Si se lo merece el muy imbécil. Tenía servido todo en bandeja, ella que lo amaba con locura y que se desvivía para hacer todo lo que él le decía. Y sin embargo la cagó. Mal.

 

No sé si bajarme una cuadra antes para tener tiempo de calmar mis nervios. Seguro que ella ya me está esperando porque si hay algo que le gusta es la puntualidad y quedamos a las ocho.

La razón me dice que debo dejar que ella comience a hablar. Escuchar como siempre la escuché, asentir con la cabeza aunque piense lo contrario, apretarle la mano en señal de amistad.

Me acuerdo de esa vez que habíamos tomado como locas y a duras penas logramos llegar a mi casa. Ahí también escuché. Hasta que se quedó dormida. Y el reloj que era de mi abuela, estuvo dando campanadas toda la noche y yo no podía dormir. La miraba, acostada a mi lado, parecía una nena, tan inocente en su madurez.

Dicen que las cosas por algo suceden y debe ser cierto porque esa vez tampoco pude confesarle nada.

 

La cuestión es agarrar coraje apenas entre al bar. Estoy pensando que no la voy a dejar hablar primero y le voy a largar como un chorro todo lo que me da vueltas en la cabeza, porque si no va a ocurrir como siempre que no digo nada. Y estoy harta de no decirle nada.

Pero apenas entro y la veo, sentada contra la ventana, con la mirada perdida en no sé que recóndito pensamiento, se me olvida todo. ¡Está tan linda y tan triste a la vez!

 Lo más terrible es, que se levanta y me abraza tan fuerte como siempre abraza ella. Con esa manera tan sincera de demostrar los afectos. Cómo explicarle que le he mentido todos estos años, que cuando estábamos juntas nunca pude ser sincera. Decirle que no ya no puedo ser más su amiga. Sé, que apenas hable, la voy a perder. No voy a tolerar si su mirada es de desprecio o si noto un tono irónico en su voz.

 

“Te estaba esperando”, dice. Y en su voz presiento un dejo de ansiedad. Y empieza a hablar. Y yo hago como que la escucho mientras me cuenta de cómo lo extraña, y noto que está por llorar cuando llega a la parte en que me dice, que su separación es definitiva, que él ya retiró toda su ropa de la casa y se mudó a otro lado.

Mis manos están frías, pero estoy feliz. Definitivamente. Estoy escuchando lo que venía esperando hace tanto tiempo. Que él la dejó.

“¿Vos que harías?”

“Yo…nada. Está claro que no te quiere más”.

Y me rompe el corazón cuando le digo esas palabras. Las únicas que digo. Porque a pesar de todo, como siempre, no logro decirle que la amo. No me animo. No soportaría no volver a verla y me excuso, diciendo que el frío me debe haber hecho mal. Que me voy a casa, que me perdone.

Y salgo de ahí, casi corriendo, mientras me digo “la próxima vez, la próxima”.

 

 

 

 

no sos vos, soy yo...

Publicado en Humor el 30 de Mayo, 2008, 8:57 por MScalona

 

LINIERS -  www.lanacion.com.ar

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-