Aguafuerte nacional
Publicado en Aguafuerte el 22 de Mayo, 2008, 19:30 por May Barta|
INDUSTRIA NACIONAL
La tranquilidad y el silencio del domingo solitario me deprimen. Trato de levantarme pero a veces no consigo reponerme inventando salidas, cines o deportes varios. La semana pasada decidí comprar una heladera. No hay que perder de vista que estamos en la era en que no conviene arreglar lo que se rompe sino comprar artefactos nuevos. Es un clásico escuchar: "Los repuestos de este modelo no se consiguen señora"; "Si, este repuesto lo puedo conseguir, lo tengo que pedir a Buenos Aires y va a tardar 20 días en llegar. Eso sí, prepárese porque viene a precio dólar" y luego el consabido: "Mire… qué le puedo cobrar de mano de obra, menos que cien pesitos... imposible". ¡¡¡ Socorro!!! De repente me vi atraída por la catarata de ofertas de precios y facilidades promocionadas por famosas casas de artículos de hogar. No importa el precio, 150 cuotas de diez pesitos. Sí, me alcanza, las puedo pagar, me da el cuero. ¡Hecho! Y allí estaba, recorriendo los locales. Una tras otra abrí las puertas de cada una de las ansiadas "máquinas". Tantos anaqueles. Comparé capacidades, colores, tamaños. Pero de pronto me asaltó un interrogante: ¿adónde están los productos de industria nacional, pregunté con curiosidad? ¡Pero señora! ¿para qué busca uno nacional? Son mas caros y le aseguro que no los va a encontrar con la última tecnología. Mire este artefacto. Se lo recomiendo, viene de Brasil. Este otro de Méjico y esta preciosura, de Malasia. Sin pensarlo, la recorrida se había convertido en un tour por distintos países. Y como en el paseo no conseguí el "Hecho en Argentina" terminé comprando el "Made in Kamchatka". Por supuesto, eso, sin detenerme a analizar el precio final. Sólo calculé si la cuota se ajustaba a mi bolsillo. Volví a casa y empeñada en mi curiosidad, me dediqué a revisar cuantas propagandas tuve a mano, de revistas, diarios, folletos. Me seguí preguntando: ¿Adónde están los productos nacionales? ¿Hay productos nacionales? No quería pensar que la política de estado de los últimos años no la fomentara. Tampoco quería convencerme de que el negocio estaba en la importación y la política de subsidios desigual, que revienta a la industria nacional. Para nada. Abatida, volví a mi estado de depresión. Retomé el fatigoso esplín del domingo a la tarde. Miré el reloj. Eran las 7. Un vacío me invadió. Ya se, dije, "me doy un baño de inmersión". "Tal vez el agua caliente y la espuma van a ayudar a que me relaje". Abrí la canilla y esperé un rato hasta que la bañera se llenara. Traté de sumergirme, pero … hummm, ni aún queriendo podría haberme suicidado. ¡¡¡¡¡¡No tenía la profundidad suficiente!!!!!!!!!! En medio de mi angustia descubrí cuál era la falla. La bendita bañadera era una auténtica INDUSTRIA NACIONAL. May Barta |
Comentarios (1)
William Faulkner, EE.UU. 1897-1962. (Nóbel 1949)
