"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




calentando con CLARICE

Publicado en De Otros. el 21 de Mayo, 2008, 13:09 por MScalona

         clarice lispector, BRA, 1920-1977

 

  FICCIÓN  O  NO

                        Estoy entrando en un mundo donde raramente me atrevo a entrar, pues ya pertenece a la crítica. Pero es que me sorprende un poco la discusión sobre si una novela es o no novela. Sin embargo, las mismas personas que no la clasifican como novela hablan de sus personajes, discuten sus motivos, analizan sus soluciones como posibles o no, adhieren o no a los sentimientos y pensamientos de los personajes. ¿Qué es ficción? Es, en suma, supongo, la creación de seres y acontecimientos que no existieron realmente pero a tal grado podrían existir que se vuelven vivo. Pero que el libro obedezca a una determinada forma de novela –sin ninguna irritación, je m´en fiche. Sé que la novela se haría mucho más novela de concepción clásica si yo la volviera más atractiva, con la descripción de algunas de las cosas que enmarcan una vida, un romance, un personaje, etc. Pero exactamente lo que no quiero es el marco. Convertir en atractivo un libro es un truco perfectamente legítimo. Prefiero, no obstante, escribir con el mínimo de trucos. Para mis lecturas prefiero lo atractivo, pues me cansa menos, exige menos de mí como lectora, pide poco de mí en cuanto a participación íntima. Pero para escribir quiero prescindir de todo lo que yo pueda prescindir: para quien escribe, esta experiencia vale la pena.

            ¿Por qué no ficción, sólo por no contar una serie de hechos que constituyen un enredo? ¿Por qué no ficción? No es autobiográfico ni es biográfico, y todo los pensamientos y emociones están relacionados con personajes que en el libro en cuestión piensan y se conmueven. Y si uso ese o aquel material como elemento de ficción, es un problema exclusivamente mío. Admito que de este libro se diga como se dice a veces de las personas: "¡Pero qué vida! Mal puede llamársela vida".

            En novelas donde la trayectoria interior del personaje apenas se aborda, la novela recibe el nombre de social o de aventura o de lo que quieran. Que para otro tipo de novela se aplique otro epíteto, llamándola "novela de…". En fin, mero problema de clasificación.

            Pero es claro que La Pasión según G.H. es una novela.

28 de febrero

FUTURO IMPROBABLE

            Alguna vez iré. Alguna vez iré sola, sin mi alma esa vez. Al espíritu, lo habré entregado a la familia y a los amigos con recomendaciones. No será difícil cuidar de él, exige poco, a veces se alimenta con diarios. No será difícil llevarlo al cine, cuando vayan. Mi alma yo la dejaré, cualquier animal la cobijará: serán vacaciones en otro paisaje, mirando a través de cualquier ventana llamada alma, cualquier ventana de ojos de gato o perro. De tigre, preferiría. Mi cuerpo, a ése me veré obligada a llevarlo. Pero le diré antes: ven conmigo, como única valija, sígueme como un perro. E iré hacia delante, sola, al fin ciega para los errores del mundo, hasta que tal vez encuentre en el aire algún bólido que me reviente. No es la violencia lo que busco, sino una fuerza todavía no clasificada pero que no por eso dejará de existir en el mínimo silencio que se desplaza. En ese instante hará mucho que la sangre ya habrá desaparecido. No sé cómo explicar que, sin alma, sin espíritu, y un cuerpo muerto –seré todavía yo- horriblemente lista. Pero dos y dos son cuatro y eso es lo contrario de una solución, es un callejón sin salida, puro problema arrollado en sí mismo. Para volver al "dos y dos son cuatro" es necesario volver, fingir saudade, encontrar el espíritu entregado a los amigos, y decir: ¡Cómo engordaste! Satisfecha hasta el tuétano por los seres que más amo. Estoy muriendo mi espíritu, siento eso, lo siento…

ME HAGO CARGO DEL MUNDO

            Soy una persona muy ocupada: me hago cargo del mundo. Todos los días miro desde el balcón el pedazo de playa con mar, y veo a veces que las espumas perecen más blancas y que a veces durante la noche las aguas avanzaron inquietas, veo eso por la marca que las olas dejaron en la arena. Miro los almendros de mi calle. Presto atención a si el cielo de noche, antes de irme a dormir y encargarme del mundo en forma de sueño, si el cielo de noche está estrellado y azul marino, porque ciertas noches en vez de negro parece azul marino. El cosmos me da mucho trabajo, sobre todo porque veo que Dios es el cosmos. De eso me ocupo con cierta aversión.

            Observo a un niño de diez años, vestido con harapos y flaquísimo. Tendrá una futura tuberculosis, si es que ya no la tiene.

            En el jardín Botánico, luego, quedo exhausta, tengo que hacerme cargo con mi mirada de las mil plantas y árboles, y sobre todo de las victorias regias.

            Que se note que no menciono ni una vez mis impresiones emotivas: lúcidamente sólo hablo de algunas de las millares de cosas y personas de las que me encargo. Tampoco se trata de un empleo pues no gano dinero con eso. Tan sólo me entero de cómo es el  mundo.

            ¿Si hacerse cargo del mundo de trabajo?  Sí. Y recuerdo un rostro terriblemente inexpresivo de una mujer que vi en la calle. Me hago cargo de los miles de favelados de arriba de las laderas. Observo en mí misma los cambios de estación: yo claramente cambio con ellas.

            Me han de preguntar por qué me hago cargo del mundo: es que nací; así, todo es de mi incumbencia. Y soy responsable por todo lo que existe, incluso las guerras y los crímenes de leso cuerpo y lesa alma. Soy inclusive responsable por el Dios que está en constante cósmica evolución para mejor.

            Me ocupo desde niña de una fila de hormigas: ellas andan en fila india cargando un pedacito de hoja, lo que no impide que cada una, al encontrarse con una fila de hormigas que viene en dirección opuesta, pare para decir algo a las otras.

            Leí el célebre libro sobre las abejas, y me hice cargo desde entonces de las abejas, especialmente de la reina madre. Las abejas vuelan y lidian con flores: esto yo lo constaté.

            Pero las hormigas tienen una cintura muy finita. En ella, pequeña como es, cabe todo un mundo que, si no presto atención, se me escapa: sentido instintivo de organización, lenguaje que supera lo supersónico para nuestros oídos, y probablemente los sentimientos instintivos de amor-sentimiento, pues hablan. Me hice cargo de las hormigas cuando era pequeña, y ahora, que yo quería tanto poder verlas de nuevo, no encuentro ni una. Que no hubo matanza de ellas, lo sé porque si la hubiera habido yo me habría enterado. Ocuparse del mundo exige también mucha paciencia: tengo que esperar el día en que aparezca una hormiga. Paciencia: observar las flores abriéndose imperceptible y lentamente.

            Sólo que no encontré todavía a quién rendir cuentas.

LLORANDO QUEDO

            … yo lo vi de repente y era un hombre tan extraordinariamente lindo y viril que yo sentía una alegría de creación. No es que lo quisiera para mí así como no quiero la Luna las noches en que se vuelve leve y frígida como una perla. Así como no quiero para mí a un niño de nueve años que vi, con cabellos de arcángel, corriendo detrás se su pelota. Lo que yo quería de todo era sólo mirar. El hombre miró un instante hacia mí y sonrió con calma: él sabía lo bello que era, y sé que él sabía que yo no lo quería para mí, él sonrió porque no sintió ninguna amenaza. (Los seres excepcionales están más expuestos a peligros que el común de las personas.) Crucé la calle y tomé un taxi. La brisa me erizaba los cabellos de la nuca y era otoño, pero parecía preanunciar una nueva primavera como si el verano agotador mereciera la frescura del nacimiento de las flores. Pero era otoño y las hojas amarilleaban en los almendros. Estaba tan feliz que me encogí en un rincón del taxi con miedo pues la felicidad también duele. Y todo eso causado por la visión de un hombre lindo. Yo seguía sin quererlo para mí, pero él de algún modo me había dado con su sonrisa de camaradería entre personas que se entienden. A esa altura, cerca del viaducto del Museo de Arte Moderno, yo ya no me sentía fea, y el otoño me pareció una amenaza dirigida contra mí. Tuve entonces ganas de llorar quedo.

del libro  REVELACIÓN DE UN MUNDO----  Edit  Adriana Hidalgo

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-