"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Crítica

Publicado en General el 9 de Abril, 2008, 0:51 por negrointenso
mario trejo presenta hoy su antología poética, acompañado por noé jitrik
"Ahora Me Dicen Duro de Matar"
08.04.2008

Multifacético. Guionista de cine, autor teatral, periodista, actor, fotógrafo, profesor. Siempre poeta.

"Aunque estoy muy arropado por los amigos, tengo una debilidad extrema: quisiera estar mejorado para la presentación, porque tengo que hablar y no puedo fingir, no quiero estar con la cara triste." El poeta Mario Trejo acaba de pasar quince días internado, está casi ciego y combate un cáncer de vejiga. Cada tanto, sin embargo, se da ánimo con humor: "¿Sabe cómo me dicen? Duro de matar". Así que hoy a las 19 estará en la Casa de la Cultura para presentar su Antología poética (editada por el Fondo Nacional de las Artes) con la compañía del escritor y académico Noé Jitrik y de los actores Aldo Barbero y Leonor Manso, quienes leerán algunos de sus versos.

Trejo es un personaje multifacético: fue guionista de cine, autor teatral, periodista, actor, fotógrafo y profesor. Su pasado se puebla de vivencias y trabajos compartidos con grandes artistas: Bernardo Bertolucci, que fue su amigo y lo consideraba "un poeta genial", lo dirigió en el documental La vía del petróleo; Astor Piazzolla musicalizó algunos de sus poemas ("Escándalos privados", por ejemplo) y él le puso letra a una melodía del músico, Los pájaros perdidos. "Piazzolla también compuso para el poema "A propósito de la palabra Dios", pero nunca supe dónde fue a parar", apunta Trejo.

Con No hay piedad para Hamlet, escrita junto a su amigo Alberto Vanasco, ganó el Premio Municipal de Buenos Aires y el Premio Nacional Florencio Sánchez. La obra se estrenó en 1948 y se repuso en los 60 en el Instituto Di Tella, donde también fueron montadas Libertad y otras intoxicaciones y Reconstrucción de la Ópera de Viena. "Yo tengo premios de televisión –dice Trejo–. El primer Martín Fierro que se otorgó, en el año 59, fue para mí y para Osvaldo Dragún, por Historias de jóvenes, un programa al que llevé gente como Dalmiro Sáenz, Germán Rozenmacher, David Viñas."

"Entrevisté a gente muy fuerte, a grandes como Yasser Arafat", rememora Trejo, que ejerció el oficio de periodista radial y gráfico. En 1946 publicó su primer poemario, Celdas de sangre, al que siguieron El uso de la palabra (que reúne tres libros, Crítica de la razón poética, El amor cuerpo a cuerpo y Lingua Franca), La lengua capital y Orgasmo y otros poemas. En 1964 le dieron el premio Casa de las Américas.

Como los datos sobre su lugar de nacimiento (1926) son ambiguos parece oportuno preguntarle: "Mire, eso sólo le importa a la policía y a la aduana", responde. Se le discute un poco su hipótesis y entonces cuenta. "Es que ni yo sé si nací en Ushuaia o en La Plata, no sé esa parte de la historia –explica–. Un hermano de mi padre estaba preso en una cárcel del sur, y pudo haber sido ahí; o tal vez nací en La Plata, porque el fundador del Teatro Argentino, don Pepe Podestá, era pariente. No sé." Trejo vivió muchos años fuera del país, sobre todo en España. "En los 70 olí que algo no andaba bien, mi sobrino andaba con los fierros –cuenta–. Armé mi salida del país en horas. Y cuando fui a embarcarme, una mañana, me cobraron coima para sacar las maletas. Un fantoche este país." Fue el 9 de diciembre de 1974. "Acababan de matar al abogado Ortega Peña y a un periodista que era amigo mío, Leopoldo Barraza –evoca–. La noche que lo mataron yo estaba con él. Ahí dije "me voy, no aguanto más". Y me salvé. Estábamos en casa de Martha Peluffo y hacíamos intercambio: yo te doy coca, vos me das hachís. Y yo tenía una materia muy importante, ácido lisérgico."

"Lo más fuerte del mundo es el deseo –dice Trejo–. Y una vez saciado ya no existe: muere." Ha leído poco y nada de los poetas jóvenes. "Y te voy a decir algo: he colgado los botines de la poesía. Es decir, escribo todo el tiempo, pero no sé si es poesía o qué. Yo no estoy en las maripositas. Lo que me importa más es lo filosófico: a mí acercame a los presocráticos. Cuando digo lo de las maripositas no hay que caer en el otro extremo, que hablan de Baldomero Fernández Moreno y dicen "ay, 70 balcones". No, era un grandísimo, terrible poeta. Hay que leer el Soneto a la crucifixión, que escribió por los años 30."

Está entusiasmado con la vuelta de una obra suya al teatro pero prefiere no anticipar: por superstición."Por eso no tengo nada contra las religiones –explica–. La vida no da nada, nos deja solos, abandonados, y creo que el pobre ser humano que no ha alcanzado ni lo que se llama la cultura se tiene que agarrar de algo. Es un ahogado en el mar y está bien que se agarre, mientras no le haga daño a terceros. Como yo, que me he drogado, pero jamás me di una inyección ni aconsejaría a nadie que lo haga."

Trejo está escribiendo sobre su vida y la poesía. "De Oliverio Girondo, de Enrique Molina, de Alberto Vanasco, poetas que la gente olvida –dice–. Esas cosas te resienten. Son heridas." ¿Habla de él, también, se siente poco reconocido? "Mire, yo les doy oportunidades, he estado fuera del país no sé cuántos miles de años para que tengan pretextos, pero creo que son un poco demasiado injustos. ¿Pero sabe por qué? Por ignorancia. En primer lugar, no me han leído. Y no han leído nada, porque son muy ignorantes. Me parece todo tan ridículo que no va más."

"Maestro esencial, agudo, sutil, irónico, la poesía de Mario Trejo es palabra plena: fuga de consignas para huir de la historieta", anotó Liliana Heer en el Preámbulo de esta antología. "En resumen: / más vale ser cabeza de león que cola de ratón. / El mejor modo de esperar es ir al encuentro", escribió Trejo en Apuntes para una crítica de la razón poética. "La vida es difícil sobre todo cuando uno es joven –dice Trejo–. La juventud es un período muy de boludez extrema. De omnipotencia, de creer que yo lo sé todo, y no es así. Hay que sentarse, cebar unos mates y meditar. Creo que eso es lo mejor que hay."

"No hay tiempo que perder / en mitos y melancolías", escribió Trejo. "Exactamente –dice–. Y son versos de cuando tenía veintipico."

Ver nota de opinión "Un nobel para Trejo", en la sección Cultura.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-