"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




1 de Marzo, 2008


más jardines

Publicado en General el 1 de Marzo, 2008, 18:34 por negrointenso
 

Desde chico, practicaba yoga, su madre era profesora “el yoga es una forma de vida” le decía y él no entendía, pero lo practicaba, hacía todos los ejercicios diarios. Ahora, de grande seguía practicando, hacía los ejercicios pero no creía que fuera una forma de vida, no hacía caso de lo que le decía su profesora “Visualicen que están en la orilla del mar, respiren el olor a mar…” o “Coloquen su energía vivificadora en los riñones y píntenlos de color naranja…” A quién se le ocurría pintarse los riñones de naranja y oler el mar donde había una alfombra con olor a otros cuerpos sudorosos?. La profesora les pedía que dejaran su conciencia en blanco, la mente sin pensamientos, concentrarse sólo en la respiración, en definitiva les pedía que se convirtieran en pulmones. Udo se oponía. Su mente se llenaba de pensamientos y se reía internamente.

En el transcurso de su vida había cambiado muchas veces de “maestro” (como se hacían llamar) pero nunca había dejado de practicar el yoga, Udo tenía un cuerpo flexible como un junco al viento. Sus “maestros” a veces habían resultado verdaderos farsantes, conocía uno que aprovechaba las clases para manosear a sus alumnos con la excusa de corregir las posturas y luego ofrecía clases individuales a los más bellos. Udo abandonó sus clases, aunque no lo hubiera manoseado ni lo hubiera invitado a tomar sus clases individuales y un tiempo después se enteró por el periódico que el “maestro” estaba practicando yoga en una celda de una cárcel, condenado por intento de violación, abuso de menores y malversación de fondos de la Fundación para una vida en Armonía, que él mismo dirigía. En una época se había anotado en unos cursos de Tai chi chuan, quería experimentar, los cursos se daban al aire libre, en un parque, resultó ser muy relajante y reconfortante, pero un día fueron interrumpidas las clases, corría el rumor que el “maestro” le daba tal palizas a su mujer que ésta había terminado hospitalizada y él debió darse a la fuga. El rumor corrió y el maestro cayó de su pedestal y se quedó sin sus discípulos.

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Publicado en De Otros. el 1 de Marzo, 2008, 18:24 por MScalona

La erosión

a Charo Bogarín

                Llueve sobre dos mujeres de ocho años.

                Se trama el destino en ese hilo de agua

                que las recorta del paisaje y las salva de pertenecer a él.

                Viven de la imprudencia de pensarse a sí mismas

                en un sitio distante. En sus charlas Buenos Aires es exótica

                a la par de Bangladesh. Van a irse, no esta tarde,

                pero ya están advertidas de la crueldad de partir.

                Eso las hace acercarse como dos refugiadas racionándose

                el calor. Aún así –la parte por el todo- creen en la alegría

                porque han pasado la tarde riendo juntas,

                enamoradas la una de la otra y las dos de esa risa.

                La futura espera de esas horas perdidas va a ser infinita.

Otro de los locos

               

El cuerpo se fatiga en la búsqueda por horas

                y horas. Palas, cedazos y la misma soledad

                que en el comienzo. Rumor de voces en la limpia

                claridad del mediodía. Voy a seguir cavando

                en el mismo lugar. Hay una piedra que los antiguos

                cazadores de fortuna llamaban el oro de los locos:

                tenía un brillo deslumbrante, aún más espléndido

                que el del oro verdadero. Esto era lo único

                que delataba su impostura: esa belleza excesiva,

                imposible. Voy a seguir cavando en el mismo

                lugar, mientras miro la extensión de este desierto

                como si fueran los mismísimo ojos de la fortuna

                que me mira, sólo a mí en esta luz. Que me elige.

                Me sorprendo del fracaso cada vez, como de un don.

                Viajan a través de mí los paisajes del azar, o de la suerte,

                siempre esquivos. En mi cedazo, el barro es hermoso

                y se diría que brilla en su opacidad y me enceguece.

                En la hermosura siempre hay un consuelo.

Ana Cristina César

Publicado en De Otros. el 1 de Marzo, 2008, 12:59 por MScalona
Brasil, 1952-1983

Psicografía


También yo salgo sin rumbo
y procuro una síntesis en las demoras
cazo obsesiones con fría temperancia y digo
de corazón: no supe y digo
de la palabra: no digo (todavía no puedo creer
en la vida) y vomito el verso como quien saluda
y vivo como quien despide la rabia de haber visto



del libro Álbum de retazos. Antología crítica bilingüe, Corregidor.

ESCENAS  DE  ABRIL

Miro mucho tiempo el cuerpo de un poema
hasta perder de vista lo que no sea cuerpo
y sentir separado entre los dientes
un hilo de sangre
en las encías

Por enfrentamiento del deseo
insisto en la maldad de escribir
pero no sé si la diosa sube a la superficie
o apenas me castiga con sus aullidos.
Desde la amura de este barco
quiero tanto los senos de la sirena.

En estas circunstancias, el picaflor
viene siempre por millares

Este es el cuarto, Augusto.

Avisó que venía.
Me lavé las axilas y los piececitos.

Preparé té.
Por si me olía...

Ay, qué mareo me da el
                                          azúcar del deseo.

Mario Benedetti

Publicado en De Otros. el 1 de Marzo, 2008, 12:38 por MScalona
nació en Uruguay en 1920

Bandoneón

                                       

                                    

me jode confesarlo

pero la vida es también un bandoneón

hay quien sostiene que lo toca dios

pero yo estoy seguro que es troilo

ya que dios apenas toca el arpa

y mal

fuere quien fuere lo cierto es

que nos estira en un solo ademán purísimo

y luego nos reduce de a poco a casi a nada

y claro nos arranca confesiones

quejas que son clamores

vértebras de alegría

esperanzas que vuelven

como los hijos pródigos

y sobre todo como los estribillos

me jode confesarlo

porque lo cierto es que hoy en día

pocos

quieren ser tango

la natural tendencia

es a ser rumba o mambo o chachachá

o merengue o bolero o tal vez casino

en último caso valsecito o milonga

pasodoble jamás

pero cuando dios o pichuco o quien sea

toma entre sus manos la vida bandoneón

y le sugiere que llore o regocije

uno siente el tremendo decoro de ser tango

y se deja cantar y ni se acuerda

que allá espera

el estuche.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-