"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




1 de Febrero, 2008


otro fragmento

Publicado en General el 1 de Febrero, 2008, 20:32 por negrointenso
 

Los productos del supermercado le provocaban mucha confusión: la sobrevaloración del pan tostado (en definitiva es pan viejo) encima eran tan sutiles que indicaban que el pan viejo era de gluten, sin sal, apto para celíacos, carente de sodio, una verdadera estafa era vender eso. Mercedes intuía esa información, en su país los productos eran mas precarios pero más sinceros, intuía, lo mordía y lo escupía, no tenía gusto a nada, ni a pan viejo. Las góndolas de los productos lácteos, ofrecían yogures de frutas tropicales, estaban de moda, esa temporada, las frutas tropicales pero estaban tan lejos del trópico que tenían gusto a perfume, sólo perfume, perfume barato.Todo se volvía ambiguo: vinagre de manzana, de alcohol, aceite de semillas de zapallo, de soja. La indignación de la oferta de te: te de menta, de poleo, de tilo, de frutos del bosque; 500 metros de cajitas de te y no encontraba te de te. La promiscuidad de los productos también se veía en los productos supuestamente más naturales, las verduras y las carnes: zanahorias bebes, espinacas bebes, milanesas de avestruz, bife de camello, shampoo de coco, crema de enjuague capilar con germen de trigo. La sofisticación alimentaria en estos lugares asustaba y además daba vergüenza.Tenía que comprar un regalo para la madre de la familia Cseniaquetzu, era su cumpleaños, finalmente, Mercedes eligió una caja, cuidadosamente diseñada, que contenía perfumados y delicados bombones, Smilaia (así se llamaba la madre de la familia Cseniaquetzu) agradeció el obsequio y se encargó de hacerle entender a Mercedes que se trataba de jabones, pequeños jaboncitos y no de bombones como suponía Mercedes.

mÁs bOLaÑo... 2666, p. 287-288

Publicado en De Otros. el 1 de Febrero, 2008, 18:08 por MScalona
 Roberto Bolaño -Chile, 1953-2003

Y si Kilapán no escribió el libro ? También era posible que Kilapán no existiera, es decir que no hubiera ningún Presidente de la Confederación Indígena de Chile, entre otras razones tal vez porque no existía esa Confederación Indígena, ni hubiera ningún Secretario de la Academia  de la Lengua Araucana, entre otras razones porque tal vez nunca existió esa Academia de la Lengua Araucana. Todo falso. Todo inexistente. Kilapán, bajo este prisma, pensó Amalfitano moviendo la cabeza al compás (ligerísimo) con que se movía el libro de Dieste al otro lado de la ventana, bien podía ser un nom de pluma de Pinochet, de los largos insomnios de Pinochet o de sus fructuosas madrugadas, cuando se levantaba a las seis de la mañana o a las cinco y media y tras ducharse y hacer un poco de ejercicio se encerraba en su biblioteca a repasar la injurias Internacionales, a meditar en la mala fama de que gozaba Chile en el extranjero. Pero no había que hacerse demasiadas ilusiones. La prosa de Kilapán, sin duda, podía ser la de Pinochet. Pero también podía ser la de Aylwin o la de Lagos. La prosa de Kalipán podía ser la de Frei (lo que ya era mucho decir) o la de cualquier neofascista de la derecha. En la prosa de Lonko Kilapán no sólo cabían todos los estilos de Chile sino también todas las tendencias políticas, desde los conservadores hasta los comunistas, desde los nuevos liberales hasta los viejos sobrevivientes del MIR, Kilapán era el lujo del castellano hablado y escrito en Chile, en sus fraseos aparecía no sólo la nariz  apergaminada del abate Molina, sino las carnicerías de Patricio Lynch, los interminables naufragios de la Esmeralda, el desierto de Atacama y las vacas pastando, las becas Guggenheim, los políticos socialistas alabando la política económica de la dictadura militar, las esquinas donde se vendían sopaipìllas fritas, el mote con huesillos, el fantasma del muro de Berlín que ondeaba en las inmóviles banderas rojas, los maltratos familiares, las putas de buen corazón, las casas baratas, lo que en Chile llamaban resentimiento y que Almafitano llamaba locura.

Pero lo que de verdad buscaba era un nombre. El nombre de la madre telépata de O´Higgins. Según Kilapán: Kinturay Treulen, hija de Killenkusi y de Waramanke Treulen. Según la historia oficial: doña Isabel Riquelme. Llegado a este punto Amalfitano decidió dejar de contemplar el libro de Dieste que se mecía (ligerísimo) en la oscuridad, y sentarse y pensar en el nombre de su propia madre: doña Eugenia Riquelme (en realidad doña Filia  María Eugenia Riquelme Graña). Tuvo un breve sobresalto. Se le pusieron los pelos de punta por espacio de cinco segundos. Trató de reírse pero no pudo.

Yo a usted lo comprendo, le dijo Marco Antonio Guerra. Digo, si no me equivoco, yo creo que lo comprendo. Usted es como yo y yo soy como usted. No estamos a gusto. Vivimos en un ambiente que nos asfixia. Hacemos como que no pasa nada, pero sí pasa. ¿Qué pasa? Nos asfixiamos, carajo. Usted se desfoga como puede. Yo doy o me dejo dar palizas. Pero no palizas cualquiera, palizas apocalípticas. Le voy a contar un secreto. A veces salgo por las noches y voy a bares que usted no se imagina. Allí me hago el puto. Pero no un puto cualquiera: uno fino, despreciativo, irónico, una margarita en el establo de los cerdos de Sonora. Por supuesto, yo de puto no tengo ni un pelo, eso se lo puedo jurar sobre la tumba de mi madre muerta. Pero igual lo finjo que soy. Un puto joto presumido y con dinero que mira a todos por encima del hombro. Y entonces sucede lo que tiene que suceder. Dos o tres zopilotes me invitan a salir afuera. Y comienza la madriza. Yo lo sé y no me importa. A veces son ellos los que salen malparados, sobre todo cuando voy con mi pistola. Otras veces soy yo. No me importa. Necesito estas pinches salidas. En ocasiones mis amigos, los pocos amigos que tengo, chavos de mi edad que  ya son licenciados, me dicen que debo cuidarme, que soy una bomba de  tiempo, que soy masoquista. Uno, al que quería mucho, me dijo que estas cosas solo alguien como yo podía permitírselas, porque tengo a mi padre que siempre me saca en los líos en que me meto. Pura casualidad, no más. Yo nunca le he pedido nada a mi papá. La verdad es que no tengo amigos, prefiero no tenerlos. Al menos, prefiero no tener amigos mexicanos. Los mexicanos estamos podridos, ¿lo sabía? Todos. Aquí no se salva nadie. Desde el presidente de la  republica hasta el payaso del subcomandante Marcos. Si yo fuera el subcomandante Marcos, ¿sabes lo que haría? Lanzaría un ataque con todo mi ejército sobre una ciudad cualquiera de Chiapas, siempre y cuando tuviera una fuerte guarnición militar. Allí inmolaría a mis pobre indios. Y luego probablemente me iría a vivir a Miami. ¿Qué clase de música le gusta?, pregunto Amalfitano. La música clásica maestro, Vivaldi, Cimarrona, Bach. ¿Y que libros suele leer? Antes leía de todo, maestro, y en grandes cantidades, hoy solo leo poesía. Sólo la poesía no está contaminada, sólo la poesía esta afuera del negocio. No sé si me entiende,  maestro. Sólo la poesía, y no toda, eso que quede claro, es alimento sano y no mierda

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-