"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




28 de Diciembre, 2007


Esquina Traverso y Lepratti...

Publicado en homenaje el 28 de Diciembre, 2007, 16:54 por MScalona


la semana pasada, el artista plástico FERNANDO TRAVERSO, pintor de las 350 bicicletas (350) intervenciones en "nuestras" paredes de Rosario, en homenaje a los (aproximados) 350 desaparecidos políticos de Rosario durante la última dictadura, se hallaba pintando el nombre POCHO LEPRATTI en algunas esquinas de calle Pte Roca (Roca es nuestro primer genocida popular) y lo estaba haciendo el 19 de diciembre por la noche, en que se conmemoraban los 6 años de los muertos por la represión del 2001, donde entregara su vida, el maestro y asistente social, POCHO LEPRATTI, en una escuelita de barrio Las Flores, donde fue absurda y salvajemente asesinado por la policía del ex gobernador corredor de Fórmula Uno... ahora bien... en ese momento, 19-12-2007, FERNANDO FUE DETENIDO POR LA POLICÍA y prontuariado por "alteración del orden" (leer EL PROCESO de Kafka...), como respuesta, los grupos sociales y militantes, levantaron "otra" pared nuestra frente a la sede de gobernación, el viernes 21, para pintarla a piacere, con la otra parte de la verdad (recordar aquí el concepto de ficción de Juan José Saer... edit. Ariel) ...

o sea, como dice el graffitti... 

LA DICTADURA TERMINÓ,

PERO EL PROCESO CONTINÚA.

C O E T Z E E

Publicado en De Otros. el 28 de Diciembre, 2007, 16:02 por MScalona

 John Maxwell Coetzee, 1940, Sudáfrica, Premio Nóbel Liter. 2003


                                                                                                               

La vi por primera vez en la lavandería. Era a media mañana de un tranquilo día de primavera y yo estaba sentado, mirando cómo la colada daba vueltas, cuando entró aquella asombrosa joven. Asombrosa porque lo último que esperaba era semejante aparición; también porque el vestido rojo tomate que llevaba era asombroso en su brevedad.

El espectáculo que yo daba también debió de sobresaltarla: un viejo encogido en un rincón que a primera vista podría ser un vagabundo de la calle. Hola, me dijo fríamente, y entonces fue a lo suyo, que consistía en vaciar dos bolsas de lona blanca en una lavadora de carga superior, unas bolsas en las que parecían predominar las prendas interiores masculinas.

Bonito día, le dije. Sí, replicó, de espaldas a mí. ¿Es usted nueva?, le pregunté, refiriéndome a si era nueva en las torres Sydenham, aunque también eran posibles otros significados, ¿eres nueva en este planeta?, por ejemplo. No, dijo ella. Cómo chirría el intento de mantener una conversación. Vivo en la planta baja, le dije. Esta clase de tácticas me están permitidas, se achacarán a la locuacidad. Qué hombre tan charlatán, le dirá ella al propietario de la camisa rosa con el cuello blanco, me ha costado librarme de él, una no quiere ser descortés. Vivo en la planta baja desde 1995 y aún no conozco a todos mis vecinos, le dije. Sí, replicó ella, y nada más, una sola palabra que significaba

Sí, oigo lo que dice y estoy de acuerdo, es trágico no saber quiénes son tus vecinos, pero es lo que ocurre en la gran ciudad y ahora he de ocuparme de otras cosas, así que ¿podríamos dejar que este intercambio de cortesía de rigor fallezca de muerte natural?

Tiene el cabello negro, muy negro, una hermosura osamenta. Cierto brillo dorado en la piel, <<suavemente radiante>> podría ser el término preciso. En cuanto al vestido rojo brillante, tal vez no sea la prenda que habría elegido si hubiera esperado la compañía de un desconocido en la lavandería a las once de la mañana de un día laboral. Vestido rojo y chanclas. Esa clase de chanclas que son una continuación de los pies.

Mientras la miraba me invadió un dolor, un dolor metafísico, que no traté de reprimir. Y de una manera intuitiva ella lo supo, supo que al viejo sentado en una silla de plástico en el rincón le ocurría algo personal, algo relacionado con la edad, al pesar y la tristeza de las cosas. Algo que a ella no le gustaba en particular, que no quería recordar, aunque era un atributo a ella, a su belleza y frescura, así como a la brevedad de su vestido. De haber procedido de otro hombre, de haber tenido un significado más sencillo y directo, podría haber estado más dispuesta a aceptarlo de buen grado; pero viniendo de un viejo su significado era demasiado difuso y melancólico para un  bonito día en el que tienes prisa por terminar las tareas.

Transcurrió una semana antes de que volviera a verla (en un bloque de pisos bien diseñado como este, no es fácil seguir la pista de tus vecinos), y solo fugazmente, cuando cruzó la puerta principal enfundada en unos pantalones blancos que resaltaban un trasero casi perfecto que podría ser angelical. Dios, concédeme un solo deseo antes de morir, susurré; pero me embargó la vergüenza por la concreción del deseo, y lo retiré.

                                                                                                                   

                                                                                                                   

                                                                                                                   

                                                                                                                   

                                                                                                                               

                                                                                                                               

                                                                                                                               

                                                                                                                               

DIARIO DE UN MAL AÑO,  p. 1-10, Edit Mondadori

DIARIO DE UN MAL AÑO,  p. 1-10, Edit Mondadori

25 años de LUNA... anoche...

Publicado en homenaje el 28 de Diciembre, 2007, 2:42 por MScalona

Lunita rosarina

Los que la caminan hace años o décadas (el automóvil no vale) saben que la noche es un mar. Quienes navegan en sus aguas conocen bien el valor de los puertos. Los puertos son pocos. Son cada vez menos.
   El tiempo es implacable. Barre con las personas y también con los lugares. Y entonces, quienes vivieron otra época pierden las referencias físicas, se quedan sin paisaje. A veces, no saben ni siquiera dónde están: su ciudad, la que ellos anduvieron, ya no existe. Excepto en la memoria.
   Por eso tienen tanto valor los sitios que sobreviven, los viejos puertos que siguen abiertos a las naves de altura y también a los botecitos, a las balsas, a los náufragos. Por calle Tucumán entre San Martín y avenida Belgrano se abre, invicto, uno de esos puertos del pasado, que continúa siendo refugio de los veteranos y también es irresistible imán para los jóvenes. Se llamó, allá a principios de los ochenta, San Telmo. Después pasó a ser Luna.
   El jueves pasado Luna cumplió un cuarto de siglo. Veinticinco años de copas y de música y de encuentros y de noches largas que trepaban sigilosas a buscar su madrugada. Varias generaciones de rosarinos conocen bien su patio con el árbol (un ficus benjamina) abierto en el centro con sus ramas tentaculares apuntando al cielo oscuro. Y caminan de memoria por su estructura en ele, bajan también de memoria su escalera aunque el alcohol ingerido no ayude a la estabilidad del cuerpo ni a la fortaleza del alma.
   Tantas cosas han pasado en Luna. Seguirán pasando en Luna si tenemos suerte.
   Muchos amores han nacido bajo su techo. De los eternos, de los breves, de los imposibles.
   Y miles de amistades se han forjado entre sus muros viejos, entre guiño y guiño, entre copa y copa.
   El jueves, los fieles volvimos al templo.
   Una vez más.



SEBASTIÁN RIESTRA     www.lacapital.com.ar  28-12-2007

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-