"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




entrevista a HOUELLEBECQ

Publicado en General el 5 de Diciembre, 2007, 16:30 por MScalona

entrevista de LUISA CORRADINI, para ADN Cultura

diario LA NACIÓN- Argentina- sábado 1-12-2007.-


            -¿Por qué escribió en su blog "cuando era escritor"? ¿Ha decidido dejar de escribir?

            -Es que escritor no es una profesión. No veo por qué, cuando uno no escribe, tiene que presentarse como escritor –explicó a adncultura en una entrevista exclusiva, pocas semanas antes de viajar a Buenos Aires.

            Dialogar por teléfono con Houellebecq es una de las experiencias más desconcertantes que puede vivir un periodista en su carrera. Michel Houellebecq no habla, susurra; no explica, sugiere; no participa, se somete; no dice la verdad, miente con descaro; no se entusiasma, se aburre mortalmente. Entrevistarlo es simplemente una lotería: imposible hacer esfuerzos para arrancarle una palabra o una idea si el ejercicio le cae en un día de spleen. Y Dios sabe si los tiene.

            ¿Qué hacer con alguien que atraviesa la vida como una condena? Para él, "el sólo hecho de existir ya es una desgracia" y "el hombre no es más que un adolescente disminuido".

            -¿En verdad usted es totalmente insensible a la juventud, a la belleza y a la energía?

            -Sí.

            -¿Y por qué razón?

            -No sé.

            -¿Es cierto que, para usted, la muerte justifica la vida?

            -Eso es un disparate. ¿De dónde sacó eso?

            -De una entrevista que dio hace un tiempo a una revista. Allí decía, además: "Saber morir bien debería ser un objetivo fundamental".

            -Condeno con energía esa afirmación. Yo no puedo haber dicho eso.

            -Antes de ir más lejos, ¿es verdad que usted es partidario de mentir cada vez que le resulta posible, sobre todo en las entrevistas?

            -Yo creo que no hay que dudar en decir cualquier cosa cuando la pregunta es desagradable.

            -Pero, en el caso de su biografía, usted también suele cambiar detalles con frecuencia.

            -Puede ser.

            Michel Thomas –según el registro civil-, es un quincuagenario inexorablemente deprimido que cultiva una relación ambigua, casi autobiográfica, con los personajes de sus novelas, esos antihéroes apagados que tanto se le parecen.

            De aspecto más bien común para los cánones franceses de la sofisticación, anti-star por excelencia, Houellebecq se imagina a sí mismo como un icono kitsch posmoderno.

            "Con su expresión desencantada y su caminar dubitativo, se parece más a un vagabundo que a un literato mundialmente célebre", escribió el periódico británico The Observer.

            Hijo de un guía de alta montaña en la isla de La Reunión y de una pionera de medicinas alternativas que nunca se ocuparon de él, el pequeño Michel creció con sus abuelos en un barrio deprimente de la periferia de París.

            Tiene un diploma de ingeniero agrónomo, fue analista-programador informático en la Asamblea Nacional y guarda en los ferrocarriles franceses.

            En 1994 publicó su primer libro, Ampliación del campo de batalla, que se llegó a comparar con El extranjero, de Albert Camus. Por entonces ya se había divorciado de su primera mujer, había tenido un hijo, Etienne, y había sido internado en un hospital psiquiátrico, víctima de su primera depresión.

            -¿Es verdad que usted no siente una simpatía particular por los psicoanalistas?

            -Algo así. Con la excusa de reconstruir el "yo", los psicoanalistas realizan, en realidad, una escandalosa destrucción del ser humano.

            Se segunda novela, Las partículas elementales (1998), fue un éxito editorial que vendió 500.000 ejemplares en Francia. Es la historia de Michel y Bruno, dos medio hermanos que crecen entre los años 1960 y 1970 y que terminan sintiéndose traicionados por las falsas promesas de liberación de esa época. Desencantado, Bruno se consagra a la búsqueda de la felación perfecta, mientras que Michel, un científico especialista en la eugenesia, trabaja con éxito en la erradicación del género humano. Ese libro le valió una merecida fama de misógino.

            En la trama, Houellebecq mata a sus dos heroínas y hace un retrato feroz de la madre de Michel (¿su propia madre?), adepta del amor libre. En otra novela, uno de sus personajes femeninos es liquidado por terroristas islámicos… En pocas palabras, las mujeres no son muy bien tratadas en las novelas de Houellebecq. Algunas de sus heroínas "no disfrutan como se debe del sexo" y otras "son incapaces de conocer el amor".

            Houellebecq retomó los temas siniestros de Las partículas elementales en su siguiente libro, Plataforma (2001), donde describe en términos terriblemente crudos el mundo del turismo sexual en Asia. La historia culmina con un atentado islamista donde muere la amante del narrador (que también se llama Michel).

            Poco antes de la publicación del libro, después de haber bebido algunas copas de más, Houellebecq desencadenó la ira y las amenazas de la comunidad musulmana de Francia tras declarar en una entrevista: "El Islam es la más boluda (sic) y las más asesina de todas las religiones".

            El escándalo se produjo en 2001, pocos días antes del atentado terrorista contra las torres gemelas en Nueva York. Para mucha gente, Houellebecq se transformó de inmediato en una especie de profeta cuyas tesis sobre el derrumbe de la civilización occidental parecían imbuidas de un auténtico contenido premonitorio.

            -Aunque mucho se ha escrito sobre ese escándalo, no puedo dejar de preguntarle la razón de esa afirmación.

            -Yo creo que no vale la pena seguir elaborando sobre esas declaraciones. Mejor lo dejamos así.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-