"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




21 de Noviembre, 2007


morHaruki - 2º p.

Publicado en De Otros. el 21 de Noviembre, 2007, 16:47 por MScalona

 Murakami nació en Japón en 1949

Durante el día me encargaba de diversos asuntos y, al llegar la noche, me daba una vuelta por los bares, me sentaba frente a la barra y, mientras saboreaba un cóctel, observaba las reacciones de los clientes, controlaba el trabajo de mis empleados y escuchaba música. Cada mes le devolvía a mi suegro parte del préstamo, pero, con todo, mis ingresos eran considerables. Nos compramos un apartamento de cuatro habitaciones en Aoyama y un BMW 320. Y tuvimos un segundo hijo. Otra niña. Me había convertido en padre de dos niñas.

            Al cumplir treinta y seis años, tenía un pequeño chalé en Hakone. Mi mujer se compró un  Jeep Cherokee de color rojo para ir de compras y llevar a las niñas. Los bares devengaban unas ganancias considerables y, con ese capital, podía haber abierto un tercer establecimiento, pero no tenía ninguna intención de hacerlo. Al aumentar el número de locales, dejaría de poder atender a los mínimos detalles y, sólo con administrarlos, quedaría exhausto. Además, no quería sacrificar más aún mi tiempo libre. Consulté a mi suegro y él me aconsejó invertir el dinero que me sobrara en Bolsa o en la compra de bienes inmuebles. Eso no representaría esfuerzo ni requeriría tiempo. Pero yo no sabía absolutamente nada sobre Bolsa ni sobre bienes inmuebles. Cuando se lo comenté, mi suegro repuso: <<Los detalles déjamelos a mí. Tú haz lo que te diga y todo irá bien. Estas cosas tienen su secreto>>. Invertí siguiendo sus indicaciones, y en un corto periodo de tiempo me reportó unas ganancias considerables.

            -Bueno, ya lo has visto –dijo-. Todas las cosas tienen su secreto. Puedes trabajar cien años en una empresa y no lograr nada. Para triunfar, hace falta tener suerte e inteligencia. Eso por descontado. Pero no basta. Si no tienes el capital necesario, no hay nada que hacer. Pero más importante todavía es conocer el secreto, llamémosle así. Si no lo conoces, aunque reúnas todo lo demás, no vas a ninguna parte.

            -Ya veo –dije.

            Entendía perfectamente lo que intentaba explicarme. El <<secreto>> del que hablaba era el sistema que él había credo. Un sólido y complejo sistema para captar información útil, desplegar una red de contactos, invertir y obtener beneficios. Beneficios que, a veces, se multiplicarían eludiendo hábilmente las leyes o el sistema de impuestos, o cambiando de nombre, de forma.

            Si no hubiera conocido a mi suegro, quizás aún estaría en la editorial redactando libros de texto. Viviría en aquel apartamento de mala muerte de Nishiogikubo y conduciría todavía un Toyota Corona de segunda mano con el aire acondicionado estropeado. Había sabido jugar bien mis cartas. Había abierto dos bares en un corto lapso de tiempo, había empleado a más de treinta personas y había conseguido unas ganancias muy superiores a la media. La administración era tan acertada que habría admirado a un asesor fiscal, y mis locales gozaban de buena reputación. Con todo, no era la única persona en el mundo que poseía estas capacidades. Habría otras muchas que hubieran podido lograr lo mismo. Pero, sin el capital y el <<secreto>> de mi suegro, yo solo no habría conseguido nada. Al pensarlo, sentía cierto malestar. Me daba la impresión de haber llegado adonde estaba jugando con ventaja, pasando sólo yo por atajos ilícitos. Nosotros pertenecíamos a la generación de la última mitad de los sesenta y principios de los setenta, habíamos vivido la época de las violentas luchas estudiantiles. Nos gustara o no, pertenecíamos a aquella época. La nuestra, a grandes rasgos, era la generación que había alzado un <<No>> a la lógica del neocapitalismo avanzado que había devorado los ideales surgidos en la posguerra. Como mínimo, yo me daba cuenta. Aquélla había sido la fiebre violenta que acompañaba al punto de inflexión de la sociedad. Pero el mundo en el que me encontraba se asentaba sobre la lógica de ese capitalismo avanzado. Y, sin que lo hubiera advertido, ese mundo me había absorbido por entero. <<Ésta no parece mi vida.>> Se me ocurrió de repente parado ante un semáforo en la avenida Aoyama, al volante de mi BMW mientras escuchaba Viaje de Invierno, de Schubert. Era como si estuviera viviendo una existencia que me había preparado otra persona, en el lugar dispuesto por otro. ¿Hasta qué punto la persona llamada yo era o no realmente yo? Aquellas manos que asían el volante, ¿eran las mías? El paisaje que me rodeaba, ¿hasta qué punto era real? Cuanto más pensaba en ello, menos lo sabía.

            Sin embargo, llevaba una vida feliz. No tenía ninguna queja. Amaba a mi mujer. Yukiko era serena y considerada. Después de los partos, había empezado a engordar y sus intereses principales se reducían a las dietas y la gimnasia. Pero yo la encontraba tan guapa como siempre. Me gustaba estar con ella y hacerle el amor. Poseía algo que me daba sosiego y seguridad. Y bajo ningún concepto hubiese querido volver a la vida triste y solitaria que había llevado a mis veinte años. <<Éste es mi lugar>>, pensaba. <<Aquí me siento amado y protegido. Y, al mismo tiempo, amo y protejo a mi mujer y a mis hijas. >> Era una experiencia totalmente nueva para mí y, verme en esa posición fue un descubrimiento inesperado.

            Llevaba cada día a mi hija mayor a una guardería privada y los dos cantábamos canciones infantiles, a coro, con la cinta que sonaba por el estéreo del coche. Luego volvía a casa y, antes de irme a la pequeña oficina que había alquilado cerca, jugaba con mi hija pequeña. Los fines de semana de verano íbamos al chalé de Hakone y allí mirábamos los fuegos artificiales, íbamos en bote, paseábamos por la montaña.

            Mientras mi mujer estaba encinta, tuve algunas aventuras. Pero no fueron nada serio ni tampoco duraron demasiado. Sólo me acosté una o dos veces con cada una. A lo sumo, tres veces. A decir verdad, ni siquiera tenía una conciencia clara de ser infiel. Lo único que deseaba era acostarme con alguien y a ellas les sucedía lo mismo. No pretendía ir más allá y, por este motivo, elegía a mi pareja con precaución. Quizá quería probar algo acostándome con otras mujeres. ¿Qué podía descubrir yo en ellas?, ¿qué descubrirían ellas en mí?

HARUKI  MURAKAMI

"Al Sur de la frontera, al oeste del Sol"  Ed. Tusquets.   P.  92-95

mañana jueves, PLAN "A"... (Plan B... ?)

Publicado en General el 21 de Noviembre, 2007, 11:26 por MScalona

mañana  JUEVES estoy invitado a un panel

de escritores,  lingüistas y comunicadores

para hablar sobre el tema de los cambios

de la lengua, NEOLOGISMOS, auge del

castellano, cánones, nuevos usos,

consecuencias en los discursos, etc...

 

Canal 3, de 14 a 15 hs...

...ya sé lo que quieren saber...

no sé si va Jack esta vez...

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-