"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




1 de Noviembre, 2007


Nosotros

Publicado en General el 1 de Noviembre, 2007, 23:04 por Saty

A veces la gente me pregunta cómo hicimos para llegar hasta acá.

Ponen cara de asombro y me dicen que no es común, que ahora todos se separan, que es raro, que cómo puede ser. Y yo, hilvano una respuesta, en un desesperado intento de no sentirme diferente, pero no puedo evitar cierta sensación de culpa.

“No se trata de sobrevivir solamente”

Como si con esa frase pudiera resumirlo todo. Y me parece que los conformo, o al menos, no me preguntan más.

Pero después, de noche, cuando el silencio abraza toda la casa y solamente oigo tu  respiración, yo también me pregunto y empiezo a descascarar nuestra historia, capa a capa como pelando una cebolla, hasta que llego al centro. Y cuando ya no quedan capas por sacar, me digo:

No se trata de sobrevivir solamente,

Es abrir los ojos cada mañana, dar vuelta la cara para el lado donde dormís y que una sonrisa me confirme que sos la persona con quien quiero despertarme cada vez.

Sorprenderme

Aún en las cosas cotidianas,

Escucharte

Y que me dé placer hacerlo aunque hablemos de trabajo,

Divertirme

Con tus olvidos y que tu impuntualidad ya no moleste.

Se trata de que aceptes mis cambios de humor y que te rías de ellos, que cada noche nos vayamos a la cama juntos con ganas de estar juntos. Que aunque conozca de memoria lo que pensás, me admire aún hoy la forma en que lo decís y que si bien a veces me exaspera tu carácter intolerante entienda tus razones para que seas de ese modo.

Deberíamos estar cansados el uno del otro. El tedio es la muerte del amor…dicen. Pero aún tengo cosas que descubrir de vos y hay tantas que no sabés de mí, que te intrigo.

Todavía me preocupa lo que hacés cuando no estás conmigo, pero me gusta que tengas otro mundo en el que yo no esté, igual que necesito ese  espacio donde no sos vos el referente.

A veces yo también me pregunto cómo llegamos hasta acá sin desgastarnos. Será que a los ojos del otro nunca somos los mismos.

Y que basta ver la forma en que me miras para saber que sigo viva.

No se trata de estar juntos por costumbre, ni de mirar a un costado cuando algo no nos gusta. Ni se trata de soportarnos, porque hay veces en que no te soporto. Ni tampoco de hacer lo que le agrada al otro, porque hay cosas que hago que a vos no te gustan.

No se trata de cambiar sino que cambie la manera de vernos cada día.

El Vals de la Despedida

Publicado en De Otros. el 1 de Noviembre, 2007, 19:30 por MScalona

Kundera nació en PRAGA en 1929

2

            Fue una conversación horrible. En cuanto oyó la voz de ella por el teléfono, se asustó.

            Siempre le habían dado miedo las mujeres, aunque ninguna le creyese cuando lo decía y lo considerasen sólo una broma, producto de su coquetería.

            -¿Cómo te va? –preguntó él.

            -No muy bien –respondió.

            -¿Por qué?

            -Necesito hablar contigo –dijo ella en tono patético.

            Aquél era precisamente el tono patético que él esperaba desde hacía años con horror.

            -Sí –dijo con voz angustiada.

            Ella repitió:

            -Necesito hablar contigo. Es importante.

            -¿Qué ha pasado?

            -Soy una persona distinta a la que tú conociste.

            Era incapaz de hablar. Tardó un rato en repetir:

            -¿Por qué?

            -Hace ya seis semanas que no me viene.

            Haciendo un esfuerzo dijo:

            -Es posible que no sea nada. A veces ocurre y no significa nada.

            -No, esta vez se trata de eso.

            -Es imposible. Es sencillamente imposible. Al menos no puede ser por mi culpa.

            Ella se ofendió:

            -Pero ¿por quién me tomas?

            Tenía miedo de ofenderla porque ella le daba miedo:

            -No, no he querido ofenderte, por qué iba yo a querer ofenderte, lo único que digo es que no ha podido ser conmigo, no tienes nada que temer, es simplemente imposible, fisiológicamente imposible.

            -Si es así, no te enfades –dijo muy ofendida-. Perdona que te haya molestado.

            -No, no, no –temía que le colgase-. ¡Has hecho bien en llamar! Estoy encantado de poder ayudarte. Por supuesto que todo se puede resolver.

            -¿Qué quieres decir con eso de resolver?

            No supo qué decir. No se atrevía a llamar a las cosas por su nombre:

            -Pues… resolver.

            -No cuentes con eso que estás pensando. De eso ni hablar. Eso no lo haría ni aunque tuviese que destrozar mi vida.

            El terror le volvió a helar la sangre pero, esta vez, atacó tímidamente:

            -Entonces, ¿para qué me llamas si no quieres hablar conmigo de eso? ¿Quieres que te aconseje o ya lo tienes todo decidido?

            -Quiero que me aconsejes.

            -Iré a verte.

            -¿Cuándo?

            -Ya te avisaré.

            -Bueno.

            -Entonces hasta pronto.

            -Hasta pronto.

            Colgó el teléfono y regresó a la sala donde estaba su orquesta.

            -Señores, se acabó el ensayo –dijo-. Hoy ya no puedo más.

3

            Cuando colgó el teléfono estaba roja de excitación. La había ofendido la reacción de Klima a su noticia. Por lo demás, estaba ofendida desde hacía mucho tiempo.

            Se habían conocido dos meses antes, cuando el famoso trompetista actuó con su orquesta en el balneario. Después del concierto hubo una juerga a la que la invitaron. El trompetista le dio prioridad ante todas las demás y pasó la noche con ella.

            Desde entonces no había dado señales de vida. Ella le había enviado dos postales y él no había respondido a ninguna de las dos. Una vez estuvo en la capital y le llamó por teléfono al teatro en el que, según las informaciones de que disponía, ensayaba con su orquesta. El hombre que cogió el teléfono le preguntó su nombre y le dijo que iría a ver si Klima estaba por allí. Al rato volvió con la noticia de que el ensayo había terminado y el trompetista se había marchado. Ella pensó que no quería ponerse y sintió un rencor aún mayor, porque por entonces había empezado ya a tener miedo de estar embarazada.

            << ¡Así que es fisiológicamente imposible! ¡Qué fácil es decirlo, fisiológicamente imposible! ¡Me gustaría saber lo que dirá cuando nazca!>>

            Sus dos compañeras, excitadas, le dieron la razón. Desde el día en que ella les anunció, en la sala saturada de vapor, que la noche anterior había vivido una experiencia indescriptible con aquel hombre famoso, el trompetista se había convertido en propiedad de todas sus compañeras. Su imagen habitaba en la sala donde se turnaban para atender a las pacientes y, cada vez que en algún sitio se oía su nombre, se reían para sus adentros, como si se hablase de alguien a quien conociesen íntimamente. Y cuando se enteraron de que Ruzena estaba embarazada, les inundó una extraña alegría, porque desde ese momento él estaba físicamente presente en la profundidad del cuerpo de Ruzena.

            -Está bien, está bien, chica, tranquilízate –le dijo la cuarentona, dándole una palmada en la espalda-. He encontrado algo para ti –y abrió ante sus ojos una revista bastante grasienta y manoseada-: ¡Mira!

            Las tres se pusieron a mirar la fotografía de una morena joven y guapa que estaba en un escenario con un micrófono junto a la boca.

            Ruzena intentaba leer su destino en aquel par de centímetros cuadrados.

            -No sabía que fuera tan joven- dijo con temor.

            -¡Pero qué va! –se rió la cuarentona-: Es una foto de hace diez años. Si los dos tienen la misma edad.

            ¡No tiene nada que hacer contigo!

LA DESPEDIDA,    Ed. Tusquets, p. 4-7

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-