"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




En un bar de Kentouky

Publicado en Cuentos el 14 de Octubre, 2007, 16:56 por slb

En un bar de kentouky

La cosa era más o menos así: una mesera repartiendo daditos o pequeñas rosquitas a la vez que agitaba su jarra de café de mesa en mesa, con un delantal espantoso que hacía juego con los manteles. Cinco tipos de gorrita en la barra angurrientos, dándose vueltas cada vez que la flaca sin culo iba y venía. Por la ventana varios camiones estacionados.

Yo en una mesa junto a la ventana.Podría ser yo en Milwaukee, en Toronto o yo en Choele Choel; lo cierto es que observaba a la mesera flaca de lindos ojos de aquí para ya, sin sueño pero con las ojeras hasta los tobillos, limpiando la escarcha de mugre de las mesas y los ceniceros repletos. Era el típico forastero que en un pueblo olvidado busca estirar un poco las piernas después de un largo viaje. Y tras la caja registradora la misma gorda malhumorada de siempre, haciendo cuentas en una pequeña libreta y esperando el momento para mirar inquisidora a la muchacha que por error ha dejado caer una copa. No recuerdo si la máquina que pasaba una música somnolienta estaba junto a la puerta que conducía al baño o si en realidad existía, pero las notas provenían de algún lugar; la música era tenue pero estaba, la música era Tom Waits. Supongo que mi concentración estaba endiablada, era un mal día. Me había levantado en un hotel sin ganas. Vender muebles se había transformado en una rutina espantosa y el único pensamiento del día giraba en torno a si debía tirar todo a un hoyo o extender el letargo: el miedo no es zonzo y casi siempre debe pagar deudas. Prolongaría la angustia. Y fue justo cuando iba a detenerme en el rubro de los clasificados que el tipo entró sonriente; lo vi justo después de que atravesara el enorme portal de vidrio, pero el vapor de la taza borroneó su imagen unos segundos. A pesar de las gafas supe quién era, no recordaba exactamente el nombre, pero creí estar seguro de haberlo visto trabajar en no menos de tres películas. Era muy parecido a un ministro del gobierno que por casualidad estaba en la tapa del periódico y eso me causaba gracia, no mucha.Creo que en Fargo el tipo hizo un papelito, o no, era en Los sospechosos de siempre. Bah, no sé, el muchacho entro al bar y hasta allí nada raro, caminó unos pasos mirando hacia los costados relojeando el ámbito y se llevó la mano hacia el bolsillo interno del saco. A esa altura yo lo miraba como se contempla un perro tuerto a punto de cruzar la avenida, sabiendo que el tipo era el único que podía interrumpir la abulia del lugar, que en breves segundos pasaría algo inesperado. Me anticipé e imaginando sentí alegría cuando vaciaba el cargador en la nuca de un camionero, y todos corríamos y nos íbamos sin pagar….Nada de esto ocurrió. El muchacho sacó un ramito de rosas escuálidas y esperó que la flaca de lindos ojos se diera vuelta. Ésta, apenas lo registró se quedó tiesa, luego la bandeja voló por los aires y la pequinesa- la chiquilla parecía tener rasgos orientales, de allí mi bautismo- se le abalanzó logrando que el tipo cayera. Una vez desparramados los dos en el piso comenzó una lucha encarnizada. Él, regulando sus fuerzas, trataba solo de impedir la catarata de golpes. Ella, como el mismísimo demonio, aullaba y clamaba algún tipo de venganza, pues no dejaba de poner toda la sangre y la voluntad en cada uno de sus puños.

¿Qué hubiera pasado si uno de los gordos camioneros, en el afán por controlar la situación, no hubiese tirado una de las botellas de cerveza que se encontraba solitaria en la mesa inmediata a la lucha? , Absolutamente nadie esperó que el gran trozo de vidrio fuese a parar cercano a las garras de la pequinesa.

El tipo, me la juego, perdió el ojo. Digo me la juego porque fue allí mismo que una chica de ojos lindos con ojeras me apagó sin preguntar el televisor, diciéndome que la disculpe, que era medianoche y debía cerrar.

La miré dos segundos y no pude enojarme. Supe con certeza que la vería dentro de seis años en un colectivo o en el cumpleaños de un amigo. Tomaríamos cerveza y nos reiríamos en otra cita. Viviríamos juntos, tendríamos dos hijos, una casa y seis nietos.

Yo me moriría antes que ella. La miré seis segundos más y estuve a punto de querér explicárselo. Las leyes del destino no deben alterarse leí en un pésimo libro de metafísica o autoayuda una vez esperando al dentista. Recordé aquello y medité.

 La chica estaba a punto de darme la espalda bufando por tener delante a un tonto empedernido. Por ahora tendría que conformarme con esperar un nuevo encuentro.

Subí al auto y en el espejo retrovisor me ví con ella recostado en un sillón espumoso, ya viejos los dos, observando el final de la película clase b. Ahora sí, en un bar de Kentouky creo, o algo parecido.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-