"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




10 de Agosto, 2007


ya sé... es un poquito asqueroso...

Publicado en General el 10 de Agosto, 2007, 14:20 por mel

El día que los horneros perdieron mi respeto.

Ese día fue un domingo de agosto, el primero, para mayor precisión. Yo volvía del velatorio de la abuela de una amiga, tema que me despierta dos inquietudes: la finitud y la entrada a una etapa de la vida donde los velatorios de los abuelos se intercalan con los casamientos de los amigos, situaciones ambas que despiertan en mi mucha ansiedad.

La cuestión es que este invierno estaba siendo particularmente helado, era como si el clima quisiera demostrar que podía ser hostil y despiadado y, de alguna manera, taparle la boca a todos esos que decían, y cito textualmente: “inviernos eran los de antes, cuando había que sacar los calzoncillos de punto”. A eso de las cuatro y media de la tarde dominguera, más calma que cualquier tarde de semana, pero incluso más que las de otros domingos, estaba yo esperando el colectivo en la esquina de Francia y Salta, colectivo que llegué a pensar nunca pasaría.

Para los que frecuentan la zona  no es novedad, que en las noches de fin de semana, una caravana de jóvenes alcoholizados recorra las veredas de la hermana fea de Oroño, es decir, Francia, para llegar a  Madame, boliche donde la diversión es una constante y partir acompañado una posibilidad. Tampoco son novedad las consecuencias escatológicas que asoman con el sol en las veredas de la zona. Demasiado alcohol, pocos baños y un chori caliente y bien cargado en las heladas madrugadas son combinaciones más que fatales, aún para un estomago entrenado.

Pero volviendo al tema de los horneros , debo decir que siempre experimente hacia ellos una mezcla de respeto, admiración y aprecio. Desconozco si existen en otras partes del mundo, y ya que no vi ninguno en mis viajes, asumí que eran patrimonio exclusivo de nuestras pampas. Pájaro discreto, arquitecto de la naturaleza, trabajador incansable, compañeros fieles hasta la muerte, qué características más nobles podría tener este  cobrizo pajarito??

Parada allí, sin demasiado que hacer, comencé observar mi entorno, los árboles pelados, el gimnasio vacío, recuerdos, muchos recuerdos empezaron a sobrevolar mi mente,  pero eso da para  otra historia. Llamó mi atención un ejemplar de esta especie que se acercaba lentamente por el cordón de la vereda. Hermoso, con su discreto plumaje resplandeciendo bajo la tenue luz del sol invernal, con su caminar elegante, parecía no alterarlo mi presencia. Desplegué mis cualidades de ornitóloga y me quede largo rato observando. En su búsqueda de alimento el pajarito se dirigió hacia la entrada de una casa, ahí, donde había un gran charco de vómito, no hace falta entrar en detalles. Continúe observando, él se adentraba aún más en el charco, de tener rodillas, diría que estaba enterrado hasta ahí. Comenzó a escarbar con patas y pico, a seleccionar lo que más le gustaba de aquella mezcla inmunda. No pude soportarlo más, zapateando me acerqué para espantarlo. Pensé que quizás el pobrecito no se había dado cuenta en donde se estaba metiendo, pero al avanzar unos pasos hacia ahí, el olor despejó mis dudas.

Quedé  contenta por haberlo salvado de una intoxicación,  pero a los pocos minutos lo descubrí acercándose nuevamente, esta vez desafiante. Me miraba a los ojos, avanzaba dos pasos y lo hacia de nuevo, me medía en mi reacción. Cuando me di cuenta estaba nuevamente metido hasta las rodillas, si es que las tiene. Volví a espantarlo, pero ahora con rabia.

Finalmente el desvencijado 112 llegó. Así fue como los horneros perdieron mi respeto, apuesto cualquier cosa a que ese pájaro volvió una y otra vez al charco, a saciar su hambre y a embriagarse con los restos de la inmundicia humana.

Relato

Publicado en General el 10 de Agosto, 2007, 14:16 por mel

Estacionamos el auto al final de la Bounge,

Ahí donde forma un ángulo con el mar.

En la radio Calamaro,

A mi lado vos, callado...

Un vapor blanco elevándose del mate.

Afuera, el viento helado hostigador

Levantando la arena, corriendo a las nubes,

Incitando al mar a descargar

Su ira a puñetazos contra la playa

Salpicando sus babas.

Afuera, el domingo santo que se va

Dejando atrás carreteras congestionadas

Y hoteles vacíos.

Digo: “no hay ejemplo más concreto de nostalgia

Que un atardecer de domingo

En una ciudad balnearia fuera de temporada”

“¿Nostalgia? ¿De qué?”

Sonrío y te miro,

Siempre hermoso contra la luz crepuscular.

Nunca me entendiste, no?

Amago a besarte, pero no puedo

La nostalgia se sentó entre nosotros...

Nostalgia de lo que no tenemos,

Que nunca tuvimos y

Quizás nunca tengamos.

Nostalgia, que antes de disolverse

En la noche,

Me acaricia la cara.

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-