"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




30 de Julio, 2007


L I S P E C T O R

Publicado en De Otros. el 30 de Julio, 2007, 22:36 por MScalona
Clarice Lispector, nació en Ucrania -1920- pero desde los 2 años vivió en Brasil, donde murió en 1977.

UNA GALLINA

            Era una gallina de domingo. Todavía vivía porque no pasaba de las nueve de la mañana. Parecía calma. Desde el sábado se había encogido en un rincón de la cocina. No miraba a nadie, nadie la miraba a ella. Aun cuando la eligieron, palpando su intimidad con indiferencia, no supieron decir si era gorda o flaca. Nunca se adivinaría en ella un anhelo.

            Por eso fue una sorpresa cuando la vieron abrir las alas de vuelo corto, hinchar el pecho y, en dos o tres intentos, alcanzar el muro de la terraza. Todavía vaciló un instante –el tiempo para que la cocinera diera un grito- y en breve estaba en la terraza del vecino, de donde, en otro vuelo desordenado, alcanzó un tejado. Allá quedó como un adorno mal colocado, dudando ora en uno, ora en otro pie. La familia fue llamada con urgencia y consternada vio el almuerzo junto a una chimenea. El dueño de la casa, recordando la doble necesidad de hacer esporádicamente algún deporte y almorzar, vistió radiante un pantalón de baño y resolvió seguir el itinerario de la gallina: con saltos cautelosos alcanzó el tejado donde ésta, vacilante y trémula, escogía con premura otro rumbo. La persecución se tornó más intensa. De tejado en tejado recorrió más de una manzana de la calle. Poco afecta a una lucha más salvaje por la vida, la gallina debía decir por sí misma los caminos a tomar, sin ningún auxilio de su raza. El hombre, sin embargo, era un cazador adormecido. Y por ínfima que fuese la presa había sonado para él el grito de conquista.

            Sola en el mundo, sin padre ni madre, ella corría, respiraba agitada, muda, concentrada. A veces, en la fuga, sobrevolaba ansiosa un mundo de tejados y mientras el hombre trepaba a otros dificultosamente, ella tenía tiempo de recuperarse por un momento. ¡Y entonces parecía tan libre!

            Estúpida, tímida y libre. No victoriosa como sería un gallo en fuga. ¿Qué es lo que había en sus vísceras para hacer de ella un ser? La gallina es un ser. Aunque es cierto que no se podría contar con ella para nada. Ni ella misma contaba consigo, de la manera en que el gallo cree en su cresta. Su única ventaja era que había tantas gallinas, que aunque muriera una surgiría en ese mismo instante otra tan igual como si fuese ella misma.

            Finalmente, una de las veces que se detuvo para gozar su fuga, el hombre la alcanzó. Entre gritos y plumas, ella fue apresada. Y enseguida cargada en triunfo por una ala a través de las tejas, y depositada en el piso de la cocina con cierta violencia. Todavía atontada, se sacudió un poco, entre cacareos roncos e indecisos.

            Fue entonces cuando sucedió. De puros nervios la gallina puso un huevo. Sorprendida, exhausta. Quizás fue prematuro. Pero después que naciera a la maternidad parecía una vieja madre acostumbrada a ella. Sentada sobre el huevo quedó respirando mientras abría y cerraba los ojos. Su corazón tan pequeño en un plato, ahora elevaba y bajaba las plumas llenando de tibieza aquello que nunca pasaría de ser un huevo. Solamente la niña estaba cerca y observaba todo, aterrorizada. Apenas consiguió desprenderse del acontecimiento se despegó del suelo y escapó a los gritos:

            -¡Mamá, mamá no mates a la gallina, ella puso un huevo!, ¡ella quiere nuestro bien!

            Todos corrieron de nuevo a la cocina y enmudecidos rodearon a la joven parturienta. Entibiando a su hijo, ella no estaba ni suave ni arisca, ni alegre ni triste, no era nada, solamente una gallina. Lo que no sugería ningún sentimiento especial. El padre, la madre, la hija, hacía ya bastante tiempo que la miraban, sin experimentar ningún sentimiento determinado. Nunca nadie acarició la cabeza de la gallina. El padre, por fin, decidió con cierta brusquedad:

            -¡Si mandas matar a esta gallina, nunca más volveré a comer gallina en la vida!

            -¡Y yo tampoco! –juró la niña con ardor.

            La madre, cansada, se encogió de hombros.

            Inconsciente de la vida que le fuera entregada, la gallina pasó a vivir con la familia. La niña, de regreso del colegio, arrojaba la cartera lejos sin interrumpir sus corridas hacia la cocina. El padre todavía recordaba, de vez en cuando: "Y pensar que yo la obligué a correr en ese estado!" La gallina se transformó en la reina de la casa. Todos, menos ella, lo sabían. Continuó su existencia entre la cocina y los fondos de la casa, usando de sus dos capacidades: la apatía y el sobresalto.

            Pero cuando todos estaban quietos en la casa y parecían haberla olvidado, se llenaba de un pequeño valor, restos de la gran fuga, y circulaba por los ladrillos, levantando el cuerpo por detrás de la cabeza pausadamente, como en un campo, aunque la pequeña cabeza la traicionara: moviéndose ya rápido y vibrátil, con el viejo susto de su especie mecanizado.

            Una vez u otra, al final más raramente, la gallina recordaba que se había recortado contra el aire al borde del tejado, pronta a renunciar. En esos momentos llenaba los pulmones con el aire impuro de la cocina y, si les hubiese sido dado cantar a las hembras, ella, si bien no cantaría, por lo menos quedaría más contenta. Aunque ni siquiera en esos instantes la expresión de su vacía cabeza se alteraba. En la fuga, en el descanso, cuando dio a luz, o mordisqueando maíz, la suya continuaba siendo una cabeza de gallina, la misma que fuera desdeñada en los comienzos de los siglos.

            Hasta que un día la mataron, la comieron, y pasaron los años.

                                                                                                                       

                                                                                                                       

                del libro de cuentos LAZOS DE FAMILIA, Edit Montesinos

Descompresión

Publicado en General el 30 de Julio, 2007, 21:22 por lilian

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Había una vez un presente, que 

de fugaz

-cruce de pasado y futuro-

e inquietante

comenzó a ensancharse.

Aparecieron los umbrales

luego la nitidez

de una gota en la luz

Nunca supo si fue azar o elección

cuando su alegría,

Canilla

sí... la alegría simple

y sin motivo

le agregó otro pligue al rostro.

Copi-rigth

Publicado en General el 30 de Julio, 2007, 16:52 por Germán Minguei
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, frente al pelotón de fusilamiento el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde en que, al despertar de un sueño agitado, Gregorio Samsa se encontró en su cama transformado en un horrible insecto.(...) En otro lugar de la Mancha, Samsa escuchó asombrado las palabras de Lady Chatterley: "Espérame en tu casa del bosque. Iré con Justine, y llevaré sogas y un látigo, como a ti te gusta". Mientras tanto, el coronel Buendía hacía morisquetas a los integrantes del pelotón de fusilamiento (...)

Cuando despertó, un hilo de saliva se desprendía de su boca y se derramaba plácido sobre la hoja. Se asomó a la ventana: llovía con intensidad. Su instinto creador lo impulsaba a aprovechar esta imagen de la naturaleza. Tomando hojas sueltas de la pila de fotocopias que le había traído su vecina, Amparo, buscó "Literatura y naturaleza". Leyó: "Égloga". ¿Y si escribía una égloga? Continuó: "Composición poética del género bucólico, caracterizada por una visión idealizada del campo". Pensó que la visión idealizada del campo la tenía, ya que nunca había pisado ninguno. Pero le sonó mal eso del “cólico”, y probó otra continuación:

Una mañana, al despertar de un sueño agitado, un horrible insecto se encontró en su cueva transformado en Gregorio Samsa. Le dio muchísimo asco (...)

(Zodape de COPI-RIGHT, PLAGIOS LITERARIOS Y POLÍTICA AL DESNUDO,  de Luis Pescetti)

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-