"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




28 de Julio, 2007


...un relato de MARCOS, el Subcomandante...

Publicado en De Otros. el 28 de Julio, 2007, 13:41 por MScalona


Mex-07 (636)

EL VIEJO ANTONIO

( 26 relatos)   Edit. Ciach, p. 123-126

    Subcomandante  MARCOS

XXV

            Cuenta el viejo Antonio que cuando era joven su padre don Antonio le enseñó a matar al león sin arma de fuego. Cuenta el viejo Antonio que cuando era joven Antonio y su padre era el viejo Antonio le contó la historia que ahora me dicta al oído para que la mar la conozca de mis labios. El viejo Antonio me la cuenta así nomás, pero yo llamo a esta

La historia del león y el espejo

            "El león primero descuartiza a su víctima, después bebe la sangre comiendo el corazón y deja los restos para los zopilotes. Nada hay que pueda contra la fuerza del león. No hay animal que se le enfrente ni hombre que no le huya. Al león sólo lo puede derrotar una fuerza igualmente brutal, sanguinaria y poderosa."

            El entonces viejo Antonio del entonces joven Antonio, forjó su cigarrillo con doblador y, fingiendo que ponía atención a los troncos que convergían en la luminosa estrella de fuego de la fogata, miró de reojo al joven Antonio. No esperó mucho porque el joven Antonio preguntó:

            -¿Y cuál es esta fuerza tan grande para derrotar al león?

            El viejo Antonio de entonces le tendió al joven Antonio de entonces un espejo.

            -¿Yo? –preguntó el entonces joven Antonio mirándose en el redondo espejito.

            El viejo Antonio de entonces se sonrió de buena gana (eso dice el joven Antonio de entonces) y le quitó el espejo.

            -No, tú no –le respondió.

            Al mostrarte el espejo quise decir que la fuerza que podía derrotar al león era la misma del león. Sólo el propio león podía derrotar al león.

            -¡Ah! –dice el entonces joven Antonio que dijo por decir algo.

            El entonces viejo Antonio entendió que el entonces joven Antonio no había entendido nada y siguió contando la historia.

            "Cuando entendimos que sólo el león podía derrotar al león empezamos a pensar en cómo hacer para que el león se enfrentara consigo mismo. Los viejos más viejos de la comunidad dijeron que había que conocer al león y nombraron a un joven para que lo conociera."

            -¿Tú? –interrumpe el entonces joven Antonio.

            El entonces viejo Antonio asiente con su silencio y, después de reacomodar los troncos de la hoguera, continúa:

            "Subieron al joven a lo alto de una Ceiba y al pie de ésta dejaron una ternera amarrada. Se fueron. El joven debía observar lo que el león hacía con la ternera, esperar a que se fuera y regresar a la comunidad a contar lo que había visto. Así se hizo, el león llegó y mató y descuartizó a la ternera, después se bebió su sangre comiendo el corazón y se fue cuando ya los zopilotes rondaban esperando su turno.

            "El joven fue a la comunidad y contó lo que vio, los viejos más viejos pensaron un rato y dijeron: "Que la muerte que da el matador sea su muerte", y le entregaron al joven un espejo, unos clavos para herraje y una ternera.

            "Mañana es la noche de la justicia, dijeron los viejos y se regresaron a sus pensamientos.

            "El joven no entendió. Se fue a su champa y allí estuvo un buen rato mirando el juego. Allí estaba y llegó su padre de él y le preguntó qué le pasaba; el joven le contó todo. Su padre del joven quedó en silencio junto a él y, después de un rato, habló. El joven sonreía mientras escuchaba a su padre.

            "Al otro día, cuando la tarde ya se doraba y el gris de la noche se dejaba caer sobre las copas de los árboles, el joven salió de la comunidad y se fue al pie de la ceiba llevando a la ternera. Cuando llegó al pie del árbol madre, mató a la ternera y le sacó el corazón. Después rompió el espejo en muchos pedacitos y los pegó en el corazón con la misma sangre, después abrió el corazón y le metió los calvos de herraje. Devolvió el corazón al pecho de la ternera y con estacas hizo una armazón para mantenerla en pie, como si estuviera viva. Subió el joven a lo alto de la ceiba y allí esperó. Arriba, mientras la noche se dejaba caer de los árboles al suelo, recordó las palabras de su padre: "La misma muerte con la que el matador lo mirará".

            "Ya la noche era toda en el tiempo de abajo cuando llegó el león. Se acercó el animal y, de un salto, atacó a la ternera y la descuartizó. Cuando lamió el corazón, el león desconfió de que la sangre estuviera seca, pero los espejos rotos le lastimaron la lengua al león y la hicieron sangrar. Así que el león pensó que la sangre de su boca era la del corazón de la ternera y, excitado, mordió el corazón entero. Los clavos de herraje lo hicieron sangrar más, pero el león siguió pensando que la sangre que tenía en la boca era la de la ternera. Masticando y masticando, el león más y más se hería a sí mismo y más sangraba y más y más masticaba.

            "Así estuvo el león hasta que murió desangrado.

            "El joven regresó con las garras del león como collar y lo mostró a los viejos más viejos de la comunidad.

            "Ellos se sonrieron y le dijeron: "No son las garras las que debes guardar como trofeo de la victoria, sino el espejo".

            Así cuenta el viejo Antonio que se mata el león.

            Pero, además del espejito, el viejo Antonio siempre carga su vieja escopeta de chispa.

            "Es por si el león no conoce la historia", me dice sonriendo y guiñando un ojo.

Por este relato, fue que MANUEL VÁZQUEZ MONTALBÁN, bautizó a Marcos como EL SEÑOR DE LOS ESPEJOS, y así llamó a su novela "MARCOS, el señor de los espejos", año 2000, Edit. Alfaguara y Punto de Lectura. Vázquez Montalbán se quedó a vivir casi dos años en San Cristóbal de las Casas.-

Mex-07 (638)

este lugar se llama PLAZA DE LAS 3 CULTURAS- Indígena-Hispánica y Mexicana. Está en DF.

Allí están las ruinas de Tlatelolco, donde reinaba uno de los dos jefes aztecas al llegar Cortés. En 1519, lo que hoy es el DF o México, en manos de los aztecas, se dividía en dos centros de poder: uno a cargo de Moctezuma, en la zona que hoy es el centro o el Zócalo, ahí están sus ruinas también. El otro centro de poder estaba en Tlatelolco (también en el DF), a cargo de Cuahutemoc. Moctezuma era más político y Tlatelolco más bien comercial o económico.  Mientras que Moctezuma fue engañado y seducido por Cortés (¿les suena en la historia de este continente...?), Cuahutemoc entendió que venían a conquistarlos y someterlos y peleó, pero obviamente, la pólvora venció al puñal.  Sin embargo, Cuahutemoc es el símbolo e ídolo de los mexicanos, como signo de dignidad, identidad, lucha y resistencia.  Tiene monumentos y siguen llamando a sus niños con su nombre. Allí, sobre las ruinas del palacio de Cuahutemoc, el 2-10-68, la policía y los militares mexicanos, asesinaron en una noche a 300 estudiantes que se oponían a la intervención de la UNIVERSIDAD, la que fruto de esa resistencia, consiguió mantener la autonomía respecto al gobierno nacional y hasta hoy es la UNAM.  O sea, una universidad que NO es ni ESTATAL ni PRIVADA, no es del gobierno ni de un empresario, ES ELLA, UNIVERSIDAD... AUTÓNOMA... qué maravilla... se autogestiona, autoadministra y autogobierna... no es de ningún partido, empresa ni del gobierno... es ella...

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-