"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




28 de Junio, 2007


FABRI GANÓ EL PREMIO ALDANA

Publicado en General el 28 de Junio, 2007, 18:08 por MScalona

FABRICIO SIMEONI nació en Rosario en 1974

nuestro amigo del alma, EL POETA FABRICIO SIMEONI

OBTUVO EL 1º PREMIO DEL CONCURSO DE

POESÍA MUNICIPAL FELIPE ALDANA en autoría conjunta con

FERNANDO MARQUÍNEZ, otro querido amigo, por el libro 

"CAVIDADES DEL RECREO"...

                                                                                                                                      

totodavía recuerdo cuando dos años atrás, con Pablo Javkin lo propusimos como

ARTISTA DISTINGUIDO DE ROSARIO, y una sarta de pelotudos que versifican,

se quejaron agriamente diciendo que nosotros confundíamos la poesía con la silla de ruedas...

Esta vez el Jurado lo presidía HÉCTOR PÍCCOLI, y los que saben...  saben qué significa...

                                                                                                                            

Modestamente, yo hace rato que tenía escrito (el prólogo

 de SUB)que FABRI es una de las voces más originales,

vanguardista, fresca, innovadora y arriesgada del panorama

poético local. 

¡  SALUTE  RENGO  PUTO.... Y NO ME SORPRENDE EL PREMIO,

 LO QUE SORPRENDE ES LA JUSTICIA, cuando llega así,

de golpe, sin aviso...  !!!!   ¡ Qué alegría.....!!!!!!

Y SALUTE AL MERQUI, obvio...  que traccionó la mitad,

no tengo dudas...  preparen el FERNUTE, malandras marihuanos...

más Bartleby, Rulfo, Monterroso, Walser y el NO

Publicado en De Otros. el 28 de Junio, 2007, 11:28 por MScalona

      "" Pero Juan Rulfo no sólo tenía la historia de su tío Celerino para justificar que no escribía. A veces recurría a los marihuanos.

      -Ahora –decía- hasta los marihuanos publican libros. Han salido muchos libros por ahí muy raros, ¿no?, y yo he preferido guardar silencio.

      Sobre el mítico silencio de Juan Rulfo escribió Monterroso, su buen amigo en la oficina de copistas mexicanos, una aguda fábula, El zorro más sabio. En ella se habla de un Zorro que escribió dos libros de éxito y se dio con razón por satisfecho y pasaron los años y no publicaba otra cosa. Los demás comenzaron a murmurar y a preguntarse qué pasaba con el Zorro y cuando le encontraban en los cócteles se le acercaban a decirle que tenía que publicar más. Pero si ya he publicado dos libros, decía con cansancio el Zorro. Y muy buenos, le contestaban, por eso mismo tienes que publicar otro. El Zorro no lo decía, pero pensaba que en realidad lo que la gente quería era que publicara un libro malo. Pero como era el Zorro no lo hizo.

      Transcribir la fábula de Monterroso me ha reconciliado ya definitivamente con la dicha del copista. Adiós para siempre al trauma que me ocasionó mi padre. Ser copista no tiene nada de horrible. Cuando uno copia algo, pertenece a la estirpe de Bouvard y Pécuchet (los personajes de Flaubert) o de Simon Tanner (con su creador Walser a contraluz) o de los funcionarios anónimos del tribunal kafkiano.

      Se copista, además, es tener el honor de pertenecer a la constelación Bartleby. Con esa alegría he bajado hace unos momentos la cabeza y me he abismado en otros pensamientos. Estaba en mi casa, pero me he quedado medio dormido y me he trasladado a una oficina de copistas de Ciudad de México. Pupitres, mesas, sillas, butacas. Al fondo, una gran ventana por donde más que verse se dejaba caer un fragmento del paisaje de Comala. Y aún más al fondo, la puerta de salida con mi jefe tendiéndome la mano. ¿Era mi jefe de México o era mi jefe real? Breve confusión. Yo, que estaba afilando lápices, me daba cuenta de que no iba a tardar nada en ocultarme detrás de una columna. Esa columna me recordaba al biombo tras el que se ocultaba Bartleby cuando habían desmantelado ya la oficina de Wall Street en la que vivía.

      Yo me decía de pronto que, si alguien me descubría tras la columna y quería averiguar qué hacía allí, diría con alegría que era el copista que trabajaba con Monterroso, que a su vez trabajaba para el Zorro.

      -¿Y ese Monterroso también es, como Rulfo, un escritor del No?

      Pensaba que en cualquier momento podían hacerme esa pregunta. Y para ella ya tenía la respuesta:

      -No. Monterroso escribe ensayos, vacas, fábulas y moscas. Escribe poco pero escribe.

      Tras decir esto, me he despertado. Unas ganas enormes de copiar mi sueño en este cuaderno se han apoderado entonces de mí. Felicidad del copista.

      Por hoy ya basta. Continuaré mañana con mis notas a pie de página. Como escribió Walser en Jacob von Gunten: <<Hoy es necesario que deje de escribir. Me excita demasiado. Y las letras arden y bailan delante de mis ojos.>>"""

                                                                                                                           

 ENRIQUE VILA MATAS... op.  cit....   p. 18-19

CARTA ABIERTA A ANÓNIMO

Publicado en General el 28 de Junio, 2007, 11:04 por Saty

Seguramente como dice Covadlo Lázaro, el destino de esta carta sea engrosar el montón de cartas muertas, que terminan en un oscuro lugar sin ser leídas por su destinatario.

En este caso particular, así lo creo.

 Mi carta está dirigida a un ser privado de nombre, de lo que no puedo inferir si se trata de hombre o mujer y por lo tanto, me es sumamente complicado escribirle.

De todas maneras Sr. O Sra. Anónimo, quería decirle que usted estuvo efectivamente acertado/a en la corrección de la palabra “Welcombe”.Como usted hiciera notar tan acertadamente, se dice “Welcome”.

Sin embargo, y por favor no tome a mal lo que voy a decirle, cometió el error de no darse a conocer. Eso resulta un desperdicio para los lectores, ya que debido a su conocimiento tan certero del idioma inglés, podríamos aprovecharlo, si supiéramos quién es, para futuras traducciones de nuestras producciones literarias.

Desconozco los motivos para querer permanecer en tal anonimato, deduzco que usted tendrá sus razones, si bien siempre pensé que los que no dan la cara lo hacen porque no les gusta la que tienen. Y bueno, usted sabrá.

Antes de terminar, quería aclararle, por si no lo sabe, que el blog es un medio espléndido de aprendizaje y comunicación, siempre que estemos dispuestos a asumir nuestra identidad y nos hagamos cargo de nuestros errores y aciertos.

Como yo no tengo problema alguno en dar la cara (estoy conforme con quién soy) me voy a despedir de usted simplemente con mi nombre

                                                                                       Silvia Tombolini

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-