"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




26 de Junio, 2007


More VILA MATAS about Bartleby...

Publicado en De Otros. el 26 de Junio, 2007, 18:57 por MScalona
 Enrique Vila Matas, nació en Barcelona en 1948

                                                                                                                                            

" Y luego me da por recordar una historia de copistas en México: la de Juan Rulfo y Augusto Monterroso, que durante años fueron escribientes en una tenebrosa oficina en la que, según mis noticias, se comportaban siempre como puros bartlebys, le tenían miedo al jefe porque éste tenía la manía de estrechar la mano de sus empleados cada día al terminar la jornada. Rulfo y Monterroso, copistas en Ciudad de México, se escondían muchas veces detrás de una columna porque pensaban que el jefe no quería despedirse de ellos sino despedirles para siempre.

      Ese temor al apretón de manos me trae ahora el recuerdo de la historia de la redacción de Pedro Páramo, que Juan Rulfo, su autor, explicó así, revelando su condición humana de copista: <<En mayo de 1954 compré un cuaderno escolar y apunté el primer capítulo de una novela que durante años había ido tomado forma en mi cabeza (…). Ignoro todavía de dónde salieron las intuiciones a las que debo Pedro Páramo. Fue como si alguien me lo dictara. De pronto, a media calle, se me ocurría una idea y la anotaba en papelitos verdes y azules.>>

      Tras el éxito de la novela que escribió como si fuera un copista, ya no volvió Rulfo a escribir nada más en treinta años. Con frecuencia se ha comprado su caso con el de Rimbaud, que tras publicar su segundo libro, a los diecinueve años, lo abandonó todo y se dedicó a la aventura, hasta su muerte, dos décadas después.

      Durante un tiempo, el pánico a ser despedido por el apretón de manos de su jefe convivió con el temor a la gente que se le acercaba para decirle que tenía que publicar más. Cuando le preguntaban por qué ya no escribía, Rulfo solía contestar:

      -Es que se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias.

      Su tío Celerino no era ningún invento. Existió realmente. Era un borracho que se ganaba la vida confirmando niños. Rulfo le acompañaba muchas veces y escuchaba las fabulosas historias que éste le contaba sobre su vida, la mayoría inventadas. Los cuentos de El Llano en llamas estuvieron a punto de titularse Los cuentos del tío Celerino. Rulfo dejó de escribir poco después de que éste muriera. La excusa del tío Celerino es de las más originales que conozco de entre todas las que han creado los escritos del No para justificar su abandono de la literatura.

      -¿Qué por qué no escribo? –se le oyó decir a Juan Rulfo en Caracas, en 1974-. Pues porque se me murió el tío Celerino, que era el que me contaba las historias. Siempre andaba platicando conmigo. Pero era muy mentiroso. Todo lo que me contaba eran puras mentiras, y entonces, naturalmente, lo que escribí eran puras mentiras. Algunas de las cosas que me platicó fueron sobre la miseria en la que había vivido. Pero no era tan pobre el tío Celerino. Él, debido a que era un hombre respetable, según dijo el arzobispo de allá por su rumbo, fue nombrado para confirmar niños, de pueblo en pueblo. Porque ésas eran tierras peligrosas y los sacerdotes tenían miedo de ir por allí. Yo le acompañaba muchas veces al tío Celerino. A cada lugar donde llegábamos había que confirmar a un niño y luego cobraba por confirmarlo. Toda esa historia no la he escrito, pero algún día quizá lo haga. Es interesante cómo nos fuimos rancheando, de pueblo en pueblo, confirmando criaturas, dándoles la bendición de Dios y esas cosas, ¿no? Y él era ateo, además.

                                                                                          

op  cit.   p.  16-17

sus pedidos son órdenes

Publicado en General el 26 de Junio, 2007, 18:34 por Germán Minguei

¿Habrá algún alma noble que cuelgue

Publicado en General el 26 de Junio, 2007, 17:27 por MScalona


su cartita a BARTLEBY ,  o es que nadie va a colgar una puta carta a BART LEVY...?                            

¿O será contagiosa la masturbación no escrituraria del oficinista, a la sazón (Bart Levy) judío lavador de      jeanses...?   Una cartita, please... plísssss... aunque más no sea un cuatro de copas, una sota de bastos o un cinco de espadas, la mano completa que solía ligar Bart cuando éramos pareja de truco...                 

vías

Publicado en General el 26 de Junio, 2007, 6:11 por tomasboasso

Cinco vías que demuestran la existencia de la sociedad hipócrita


1ra vía: El juzgamiento como actuación del juzgado: Es cierto y consta en actas que en este mundo hay personas que son juzgadas. Pero todo aquel que es juzgado es juzgado por otro. Por lo tanto, si quien juzga es juzgado a su vez, ha de ser juzgado por otro, y éste por otro. Más así no se puede proceder hasta el infinito... Luego es necesario llegar a un juez que no es juzgado por nadie; y éste todos entienden que es la sociedad.

 

2da vía: Experiencia de un orden de habladurías: Vemos que en este mundo sensible existe un orden de habladurías. Pero no vemos ni es posible que alguien hable de sí mismo, porque de lo contrario no existiría el chisme, lo cual es imposible. Ahora bien, no es posible que en el orden de habladurías se proceda hasta el infinito... Luego es necesario suponer una habladuría primera, que todos llaman sociedad.

 

3ra vía: La contingencia en la libertad: Nos encontramos con personas que tienen la posibilidad de ser libres y dejar de serlo, pues algunas se liberan y se corrompen. Ahora bien, quien tiene posibilidad de no ser libre alguna vez no lo es. De ahí que si todas las personas tuviesen la posibilidad de no ser libres, alguna vez nadie habría sido libre, y por consiguiente ahora tampoco, pues de la esclavitud procede la esclavitud. Pero dado que existen personas libres, es necesario que alguien sea absolutamente libre, y esto, en última instancia es la sociedad.

 

4ta vía: Diversos grados de semejanza en las personas: Encontramos en este mundo seres más o menos hermosos, más o menos honestos, más o menos buenos, y otras cualidades así. Ahora bien, el más y el menos se dicen de cosas diversas según la diversa aproximación a lo que es máximo en ese orden. Por eso ha de haber alguien que sea hermoso, honestísimo, máximamente bueno y, por consiguiente, máximo ser. Y como lo que es máximo en un género es causa de todo lo que contiene bajo ese género, ha de haber un máximo ser causa de la hermosura, de la honestidad, de la bondad y de las demás cualidades por el estilo; y éste es la sociedad.

 

5ta vía: El gobierno de los idiotas: Vemos que la mayoría de las personas carecen de conocimiento, esto es, los idiotas, obran con intención de fin… Ahora bien, los idiotas no tienden a un fin si no son dirigidos por algún cognoscente e inteligente. Luego existe algún ser inteligente que dirige a todos los idiotas a un fin; que es lo que llamamos sociedad.

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-