"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




6 de Junio, 2007


Anoche comenzamos el Taller de Lectura y Análisis

Publicado en General el 6 de Junio, 2007, 17:00 por MScalona


¡Excelente capital de lectores... !

Estoy muy entusiasmado,  se trata de un grupo con algunos lectores "conejos"  (esos compulsivos que leen hasta las fechas de expiración del champú anticaspa...), cosa que comparto, admiro y me gusta especialmente en las personas.   El gran lector y futuro escritor es esa clase de lector:  CONEJO Y CÓMPLICE, diría Cortázar.  Lo de lector "HEMBRA" (Cortázar sic),creo que está vencido, o perimido, como el champú anticaspa... Los asistentes al taller de lectura y análisis de textos, son:

                                                                                                 

1.-   María Eugenia Craviotto

2.-   Beltran Ruíz

3.-   Florencia Lanzillota      

4.-   Nicolás Morris            

5.-   Iael Balbachán         

6.-   Silvia Stel                             

7.-   María Laura Carloni

8.-   Adriana Medina          

9.-    Mabel Savarino 

10.-  Clara De Luise 

11.-   María R. Nocera

12.-   Karina Elmir

13.-    Melina  Yemal

...después de leer BARTLEBY, de Melville.

Publicado en De Otros. el 6 de Junio, 2007, 16:45 por MScalona


Estimado señor Bartleby,

            Casi con seguridad, el destino de ésta sea engrosar el montón de cartas muertas que, de acuerdo con cierto rumor, usted clasificó durante muchos años en una oscura oficina de correos. ¿Está muerta una carta que nunca llega a destino? Me lo pregunto, y me pregunto si usted se lo habría preguntado en su día, en caso de haber sido cierto el rumor de marras. Pero por ley natural el que escribe una carta está vivo y, al gozar de tal estado, supone que también vive el destinatario. ¿En qué momento la muerte se apodera de la correspondencia? ¿En qué momento se seca el río de las esperanzas y uno empieza a percibir su propia vida como una carta sin destinatario?

            Lo imagino a usted, señor Bartleby, en la soledad nocturna de los sábados, en Wall Street. Lo imagino cuando intentaba olvidar el itinerario trucado de las cartas sin futuro y procuraba dormir en ese compacto espacio silente, en ese trozo momentáneamente muerto de ciudad, tan alejado de otros seres humanos y de cualquier manifestación de amor vivo. Creo poder verlo, como un fantasma de piedra en su rincón, detrás del biombo, junto a su mesa de trabajo. O de pie, frente a la ventana, para contemplar el firmamento de muros de ladrillo. ¿Qué cosas veía y oía usted, señor Bartleby, en su soledad empecinada? Por no oír, usted no oía ladridos ni maullidos, ni siquiera el zumbido de una mosca. Nada había en ese universo inorgánico; nada, aparte de usted y de sus recuerdos de cartas muertas. ¿Qué oía entonces, señor Bartleby, aparte de su respiración resignada y sus pensamientos lúgubres?

            Me pregunto si en su soledad y ensimismamiento soñaría con países lejanos que nunca ha visitado. ¿Tal vez navegaba en sueños por extensos y cálidos océanos atravesados por la línea del ecuador? Qué diferente sería ese paisaje soñado, de los ennegrecidos patios de luz –tan faltos de luz- que usted contemplaba desde su ventana. ¿Soñaba con mares borrascosos y garzos donde imperaría alguna malévola ballena? ¿Se imaginaría a sí mismo como un joven marino que deserta en una isla poblada de palmeras y antropófagos? ¿Habría preferido tal destino antes que el de empleado de Correos y escribiente? ¿Cómo habría preferido que fuese su vida, señor Bartleby? ¿Acaso habría preferido ser funcionario de Aduanas? ¿Escritor ignoto, tal vez, aunque merecedor de una fama injustamente negada en vida?

            Ya ve que trato de comprenderlo, señor Bartleby. Intento, con mi mejor voluntad, desentrañar los motivos de su existencia, ha podido dejar de sentirse intrigado. Su terquedad y cerrazón lo ha colocado en una zona de misterio, y cuando tratamos de interpretarlo acabamos, sin remedio, pensando en nosotros mismos. Entre el templado silencio del monje y la incapacidad comunicativa del autista, existen infinidad de posibilidades al pretender clasificar su conducta, señor Bartleby. Pero cualquiera que sea el juicio que emitamos, éste se vuelve contra nosotros.

            Sí, trato de comprenderlo. Pero lo mismo me sucede con su empleador, y la compasión que usted me inspira no es menor que la que siento por él, con quien, además, me solidarizo: la paciencia y la buena disposición de éste por su persona me resultan cualidades no menos enigmáticas que la conducta impasible de usted hacia ese buen representante de un mundo ordenado, apacible y cristiano.

            Entiendo, señor Bartleby, que su jefe era un hombre con acusada debilidad de carácter. Tal vez por ese rasgo Turkey abusaba de su paciencia por las tardes, aunque el buen abogado prefería atribuir las insolencias del inglés a las malas digestiones y la tristeza que acompaña el declinar del día. Su empleador era, en cualquier caso, un hombre de juicio benévolo. Ese temperamento indulgente le permitía soportar las inapropiadas brusquedades matinales de Nippers, sabedor que la buena cerveza atemperaría por la tarde el malhumor de su auxiliar. Por mi parte, opino que tendría que haber sido más enérgico con sus subalternos, incluyéndolo a usted, señor Bartleby, que se negó a colaborar casi desde el principio.

            Sin embargo, su empleador, aunque falto del empuje y la combatividad de los hombres de su tiempo (que moldearon la gran nación americana), no era del todo un hombre sin importancia: el mismo Juan Jacobo Astor recurrió a sus servicios profesionales. Decir Juan Jacobo Astor, llenarse la boca con ese nombre contundente y sonoro, no es decir poco: el potentado, que pasó parte de su vida dedicado al comercio de pieles, llegó a establecer en las costas del Pacífico una gran factoría con el nombre de Astoria; dirigió sus capitales al comercio de Cantón, e hizo una inmensa fortuna. Antes de morir, a los ochenta y cinco años, legó en su testamento una gran suma destinada a construir una biblioteca en Nueva York, dotada con cien mil volúmenes, entre los cuales con toda seguridad no habrían de faltar las obras de Nathaniel Hawthorne. ¿Cómo ha osado usted, señor Bartleby, negar su pobre colaboración al hombre que mereció la buena opinión del finado Juan Jacobo Astor? Y por cierto, al mencionarlo no puedo menos que evocar  a otros paladines que forjaron la nación americana: pienso en los Vanderbilt, en Andrew Carnegie, en John Davison Rockefeller, en William Randolph Hearst, en John Pierpont Morgan y, por qué no, también en el célebre matador de búfalos y pieles rojas William Frederick Cody. Fueron contemporáneos suyos y de su empleador, pero a diferencia de ellos, ustedes dos rehusaron el mundo de la acción para sumirse en la vida muelle y aspirar a las prebendas del burócrata municipal, que no más lejos apuntaban las ambiciones del buen señor abogado; o para refugiarse –como usted lo hizo- en la melancolía, y por qué no decirlo, en el rechazo de las saludables pasiones humanas; esto es, en l total apatía. Si hubiese dependido de ustedes dos, señor Bartleby, jamás se habría construido el Canal de Panamá. La gente que es como ustedes no mueve el mundo, y cualquier mañana despiertan transformados en insectos cascarudos.

            Habría preferido no haber llegado a esta zona de reproches y conjunciones condicionales, tan de su gusto, señor Bartleby, pero es que toda su vida y la de su empleador fueron interminables sumas de condicionales. La acumulación de equívocos los han hecho prefigurar otras parejas célebres de la vida americana: pienso en Stan Laurel y Oliver Ardí, quienes tras su cabriolas de cómicos dejaban vislumbrar la tragedia del hombre urbano tan alejado de la épica del Far West. Pienso en otros dúos de trágicos risibles, como los que años más tarde encarnaron Walter Mathau y Jack Lemmon en los filmes <<En bandeja de plata>> y <<Primera plana>>. En escenarios tan ajenos a las praderas que cantara Walt Whitman, ellos representaron el pertinaz malentendido hacia donde de desvió nuestra sociedad, señor Bartleby. Preferiría no haberlo dicho. Preferiría que su mutismo y terquedad no me hubiesen conmovido. Preferiría que su manía de dejarse estar y ese feroz nihilismo, que no abandonó ni en la cárcel, me hubiesen sido indiferentes. Preferiría que la blanda y convencional bondad de su empleador no me irritara tanto. Pero, ¿qué puedo hacer, estimado señor Bartleby, si cada vez que los evoco a ustedes me parece que pienso en mí?

            Suyo afectuosamente,

                                                                                                          Lázaro Covadlo

Covadlo nació en Argentina en 1937,

pero desde fines de los 70 reside

en Sitges, España.

Taller de Literatura Francesa

Publicado en General el 6 de Junio, 2007, 10:51 por MScalona

Taller de Literatura Francesa

A cargo del Lic. Simon Bernard (Bourdeaux 3 – Université de Paris 8)

                                          Tel : 4966-1790

                                                                 e-mail : bernarsimon@gmail.com

                                           **Los seminarios se dictarán en francés**

Comienzo de los cursos: 20, 21, 22 de junio.

El objetivo del taller es realizar y compartir una serie de lecturas relativas al más reconocido de los géneros: la Novela ( Roman). El curso se divide en dos partes: podrás optar bien por el camino de la "novela clásica", comenzando aquí en el siglo XIX, o bien por el taller "hacia la nueva novela", que aborda los fundamentos de la novela moderna. Luego, de la mano del ensayo L'Ere du Soupçon de Nathalie Sarraute, trabajaremos sus ideas sobre el pasaje de la novela clásica a la "nueva novela," como la llamó Alain Robbe-Grillet. Desde allí trazaremos un camino de lecturas, señalando tanto las fuertes singularidades así como todo aquello que contribuye a colocar a estos textos entre las obras de arte más admiradas y estudiadas. Cafés de por medio, en un ambiente calido y sin cadenas, los invito a sumergirnos en el fascinante universo de la novela de un modo diferente, en el cual las herramientas a tomar están pensadas para contribuir a un creciente aprendizaje tanto de la lengua como de la literatura francesa.   

Les propongo el siguiente programa:

« Le Roman Classique »

(La novela clásica)

- 18 encuentros (Miércoles de 19h a 20h30) -

1)      La noción de « clásico » (Borges, Saint-Beuve, Calvino).

Análisis comparado de dos textos representativos. La era de la sospecha (L'Ere du Soupçon) de Nathalie Sarraute. (2 encuentros)

2)      « Las grandes novelas del siglo XIX ». La Comedia Humana ( La Comedie Humaine) de Balzac, Rojo y Negro (Le Rouge et le Noir) de Stendhal. (4 encuentros).

3)      La novela histórica.

Jules Michelet, La hechicera ( La Sorcière) ; Victor Hugo, Notre Dame de Paris, Prosper Merimée, Carmen). (4 encuentros).

4)      El caso Flaubert : Madame Bovary, La educación sentimental (L'Education Sentimentale). (3 encuentros)

5)      Del Realismo al Naturalismo: Zola y la « novela experimental ». (3 encuentros)

6)      Marcel Proust – Explicación de Contra Saint-Beu ve (Contre Saint-Beuve).

Del tiempo perdido al tiempo reencontrado. Extractos. (2 encuentros)

Vers le « Nouveau Roman »...

(Hacia la « nueva novela »)

                                                      -18 encuentros (Viernes de 19h a 20h30) -

1)      Explicación de La era de la sospecha (L'Ere du Soupçon ) de Nathalie Sarraute.

Los precursores de una literatura nueva: Fedor Dostoievsky y Franz Kafka ( Memorias del subsuelo, El proceso). (4)

2)      Viaje al fondo de la noche ( Voyage au bout de la nuit), de Louis-Ferdinand Céline. (2)

3)      Camus, Sartre – Entre el absurdo y "el existencialismo". (4)

4)      Abordaje de la « Nueva Novela ». Textos y teorías (Alain Robbe-Grillet, Italo Calvino, Michel Butor). (2)

5)      Commentaires de un extracto de Moderato Cantabile de Marguerite Duras.

El innombrable ( L'Innomable) de Samuel Beckett. (3)

6)      Les "Sous-conversations" de Nathalie Sarraute. (2)

7)      Presentación de una obra contemporánea a elección.

Le Mouvement Surréaliste en France.

                                                               El movimiento surrealista en Francia.

                                                                         (Jueves de 19h a 20h30)

Como tercera alternativa, los invito a adentrarnos en el movimiento surrealista en Francia desde el principio de los años '20 hasta el fin de los años '60. La participación activa de todos hará de estas reuniones un espacio de reflexión con potencial y capacidad para encarar la pregunta: ¿qué es la actividad surrealista?, buscando sus modos de expresión y su inscripción en la Historia de la mano de sus principales autores. Estudiaremos, en particular, textos de André Breton, Paul Eluard, Antonin Artaud, Louis Aragon, Phillipe Soupault, como también las obras de Max Ernst y de Salvador Dalí.

1)      ¿Qué es el surrealismo? – Estudio del Primer manifiesto del Surrealismo (1924) – Presentación del contexto histórico y social – Exploración de los primeros temas y prácticas de los surrealistas. (2)

2)      Del Dadaismo al Surrealismo – Convergencias y divergencias entre Tristan Tzara y André Breton – Primeras morales et estéticas de los Surrealistas : « el rechazo de los códigos usuales », « el azar objetivo », « la liberación del pensamiento », « la analogía contra la lógica », « el lenguaje del inconsciente y el mensaje automático », « el elogio de la locura » ... (2)

3)      « El poeta debe hacerse vidente a través de una larga, inmensa y razonada desnormatización de todos los sentidos » - La herencia revindicada de Rimbaud y Baudelaire. Estudio de las Correspondencias de Baudelaire – Alquimia del verbo (Alchimie du Verbe) de Rimbaud. (2)

4)       Los métodos de la creación surrealista. La experiencia poética (Breton, Eluard).

El surrealismo y la pintura (Le Surrealisme et la Peinture) d'André Breton – Presentación de Max Ernst y Dali. (2)

5)      Estudio de un extracto de Nadja d'André Breton. Análisis y desarrollo de los temas surgidos en la discusión. (2)

6)      Estudio de un extracto de El amor loco ( L'Amour Fou) de André Breton. (2)

7)      Lo Maravilloso y lo Fantástico. (2)

8)      La concepción mágica de la actividad Surrealista. (1)

9)      L'age d'Or de Luis Buñuel (Película). (1)

10)   Posición política de los Surrealistas. (2)

11)  Divergencias y casos particulares: Antonin Artaud, Robert Desnos, Rene Crevel. (3)

12)   « L'Insurrection Situationniste » y el movimiento surrealista. (2)

« Nous ne sommes pas encore nés,

                   Nous ne sommes pas encore au monde,

                   Il n'y a pas encore de monde,

                   Les choses ne sont pas encore faites »

                 

                    A.Artaud

                

                                                                                     100 $  por mes, cada taller.

                                                                                                                  80 $   para estudiantes.


  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-