"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




Plus LORRIE .... Autoayuda p. 161-2

Publicado en De Otros. el 3 de Mayo, 2007, 11:00 por MScalona

 

Cómo convertirse en escritora

 

Primero, trata de ser algo, cualquier cosa pero otra cosa. Estrella de cine/maestra jardinera. Presidente del mundo. Es mejor si fracasas cuando eres joven –digamos, a los catorce-. Una desilusión temprana, crítica es necesaria para que a los quince puedas escribir largas oraciones en forma de haiku sobre el deseo que no se realiza. Es un estanque, pimpollo de cerezo, viento que golpea contra alas de gorrión se va hacia montañas. Cuenta las sílabas. Muéstraselo a tu mamá. Ella es dura y práctica. Tiene un hijo en Vietnam y un esposo que tal vez tiene una amante. Cree en usar marrón porque eso no deja ver las manchas. Mirará con rapidez lo que escribiste, después te mirará a ti de nuevo con la cara vacía como un Donet. Dirá:

               -¿Qué te parece si vacías el lavaplatos?

               Desvía la vista. Empuja los tenedores dentro del cajón. Accidentalmente, rompe uno de los vasos que dan gratis en las estaciones de servicio. Esto es el dolor y el sufrimiento que se requieren. Esto es sólo para empezar.

                 En la clase de lengua de la secundaria mira la cara del señor Killian. * Decide que las caras son importantes. Escribe una Villanelle, poema complejo, sobre los poros. Lucha. Escribe un soneto. Cuenta las sílabas: nueve, diez, once. Decide experimentar con la ficción. Ahí no tienes que contar sílabas. Escribe un cuento sobre un hombre y una mujer mayores que accidentalmente se disparan en la cama, resultado de la inexplicable falla de funcionamiento en un revólver que aparece misteriosamente en el living de la casa una noche. Dáselo al señor Killian como proyecto final. Cuando lo recibes, él escribió a un costado: “Algunas de tus imágenes son muy lindas, pero no tienes sentido del argumento”. Cuando estás en casa, en la privacidad de tu propia habitación, escribe con debilidad, en lápiz, por debajo de sus comentarios en tinta negra: “Los argumentos son para los muertos, cara-llena-de-poros”.

 

                   * Killian suena a Kill, matar en inglés. (N. de la T)

 

                 Toma todos los trabajos de cuidadora de nenes que puedas. Eres muy buena con los chicos. Te aman. Les cuentas historias sobre viejos que mueren muertes idiotas. Les cantas canciones como Campanas azules de Escocia, que es la favorita de todos. Y cuando están en pijama y finalmente dejaron de pellizcarse, cuando están bien dormidos, lees todos los manuales sobre sexo que encuentras en la casa, y te preguntas cómo alguien de este planeta pudo haber hecho esas cosas con una persona que realmente amaba. Duérmete en una silla leyendo el Playboy del señor McMurphy. Cuando los McMurphy vuelven a casa, te van a golpear en el hombro, van a ver la revista en tu falda, y sonreirán. Vas a querer morirte. Te van a preguntar si Tracey tomó su remedio sin problemas. Explica, sí, sí, que le prometiste un cuento si se lo tomaba como una chica grande y que eso funcionó muy bien.

                   -Ah, maravilloso –van a decir.

                    Trata de sonreír, orgullosa.

                     Llena una inscripción a una universidad para psicología infantil.

 

 

 

                     Como estudiante de psicología infantil, vas a tener lagunas materias opcionales. Siempre te gustaron los pájaros. Anótate en algo llamado “El trabajo de campo en ornitología”. Se encuentran los martes y los jueves a las dos. Cuando llegas al Salón 134 el primer día de clases, todo el mundo está sentado a una mesa de seminario hablando de metáforas. Ya sabes todo eso. Después de un rato corto, intolerable, levanta la mano y di sin seguridad:

                      -Perdonen, ¿esto es Observación de Pájaros…uno…ah…uno?

                       La clase se detiene y se vuelve a mirarte. Parecen tener todos la misma cara, gigantesca y blanca como un reloj después del paso de los vándalos. Alguien con una barba contesta en voz bien alta:

                        -No, esto es Taller de Escritura Creativa.

                         Di :

                          -Ah, bien –como si lo hubieras sabido todo el tiempo. Mira tu horario. Pregúntate cómo diablos terminaste aquí. Aparentemente, la computadora cometió un error. Deberías empezar a levantarte pero no. Las colas para inscribirse son largas este año. Tal vez, deberías aceptar el error. Tal vez tu escritura creativa no es tan mala. Tal vez es el destino. Tal vez esto es lo que quería decir tu papá cuando dijo:

                           -Ésta es la era de las computadoras, Frances, la era de las computadoras.

                            

 

*    *    *

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-