"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




más literatura erótica... Gabriela Wiener...

Publicado en De Otros. el 24 de Abril, 2007, 14:01 por MScalona

Formas de (no) ser puta en Lima,

la horriblemente sexy.

 

 

 

  1. CUANDO ESTUVE EN EL ESCENARIO DE LA SIRENITA

La primera vez que estuve con una prostituta fue en algún lugar del Centro de Lima, muy cerca de Quilca, la calle de los libreros. Cuando vi el letrero: “La Sirenita/ Mujeres prohibido el ingreso”, le pregunté a mi amigo por qué no podía entrar.

-Las mujeres vienen aquí a trabajar no a divertirse.

Mi amigo que explicó que los únicos clientes que se reciben en los decadentes bares de putas del Centro de Lima son hombres que pagan por alternar con las chicas de la casa.

Para tener sus favores, estaban forzados a invitarles wiskys que valen una fortuna y que en realidad son vasos llenos de té. Infiltrarse en La Sirenita es como entrar a una de esas peceras rectangulares de agua estancada. Hay palmeras pintadas en las paredes mohosas y un mobiliario oxidado que logra disimularse bajo el verde neón. A primera vista podría ser cualquier bar crepuscular que acoge parejas de furtivos amantes en mesitas contiguas pero, en realidad, todas son prostitutas negociando caricias con los clientes. Yo tenía veinte años y era la primera vez que veía prostitutas tan al alcance de mi mano. Eran personajes remotos, extraños, de novela realmaravillosa. Pero de cerca, las chicas de La Sirenita parecían sirenas invertidas, con cuerpo de mujer y cara de pescado. Se trepaban al escenario vestidas como vedettes y entonces se transformaban en la fantasía de estudiantes contenidos y proletarios borrachos.

En el altavoz se escuchaba el anuncio del próximo show. Todo se detuvo por un instante para ver el espectáculo. Silvana, una rolliza señora con peluca lila y un exceso de carne celulítica hacía un streap tease digamos que tierno. La siguiente, Tania, tenía un cuerpo decente y se movía con gracia. La última, la China, era alta y atractiva. Hay que admitir que el personal femenino en escena iba de menos a más. En líneas generales yo no tenía nada que envidiarles. Me veía perfectamente capaz de sustituir a cualquiera de ellas en el escenario. Empecé a imaginar cómo sería desnudarse delante de toda esa gente. En un descuido, me subí al camerino. No había nadie. Sus pequeños trajes de brillo colgaban de las sillas. Cogí uno y me lo puse sobre la ropa, modelando frente al espejo. De pronto aparecieron dos chicas en la puerta.

-¿De dónde salió ésta?, dijo una.

-Ya pues mamita, éste no es lugar para jugar a la prostituta.

Les expliqué que sólo quería bailar un rato en el escenario. Ellas me miraron y rieron. De alguna manera les pareció divertido verme ahí con sus ropas, en un intento ridículo por parecerme a ellas.

-Ven que te visto.

Entre las dos me hicieron un gran moño, me quitaron mis trapos y me calzaron una tanga de lentejuelas. En tres minutos era una chica más de La Sirenita.

-Ahora sal.

Sonaba una balada, estoy casi segura que Lady in red. Salí al escenario con todas mis carnes al aire y los reflectores me cegaron.

Quien no ha soñado con ser puta por un día, alucinando con los vestidos de luces y las babas de los hombres. Entonces pasó. Me quedé petrificada. No podía moverme. No sé cuánto tiempo transcurrió entre mi ataque de pánico y mi expulsión vitalicia del mundo del streap tease. Sólo recuerdo que el gorila desnutrido de la puerta me estaba sacando a empellones y que el sueño era una pesadilla.

 

 

 

  1. A DÒNDE TE LLEVA UN ANUNCIO QUE DICE BELLAS KINESIÒLOGAS

Lima también podría ser la capital del sexo a domicilio. No hay nada mejor que para los limeños que estar en casa y hacer una llamada pidiendo una mujer como se encarga un pollo a la brasa o una pizza. Sobre todo si es domingo. Las chicas se anuncian en el periódico con el curioso apelativo de “kinesiólogas” (masajistas), quizá porque en Lima las prostitutas todavía conservan cierto pudor, hasta las putas son herederas de La Tapada, la típica limeña de antaño, una especie de afgana criolla que como su nombre indica se cubría la cara con un mantón para salir a la calle.

En Lima, todos saben que las kinesiólogas no tienen ni un pelo de masajistas.

Aquel domingo mientras hojeaba los avisos clasificados, se me ocurrió llamar a una de estas agencias. Marqué el número “Kinesiólogas Yessenia”. Me atraían los avisos con nombres falsos, como salidos de una fantasía hindú.

-Hola, quisiera una kinesióloga con buen cuerpo para dentro de media hora.

Recibí una negativa tras otra. La chica que estás buscando, me dijo cierta telefonista, es una “de mente abierta”, una todo terreno. Las putas serán libertinas pero no necesariamente son liberales. Les extrañaba que las llamara una chica a hacerles perder su tiempo. Muchas me contestaron que “no practicaban el lesbianismo” y otras quisieron aprovecharse y propusieron precios estratosféricos por “atenderme a mí y a mi pareja”.

Finalmente una accedió a venir. “Cabellos castaño, tetas bonitas, diecinueve añitos, muy ardiente”, dijo la telefonista, “le gusta complacer a hombres y mujeres por igual”.

Vamos a ver. Una hora con ella nos costaría doscientos soles, unos ochenta euros, algo bastante económico en comparación con la prostituta de night club, que puede llegar a los 350 ó 400 euros. ¿Es guapa?, le pregunté.

Ella contestó que sí.

Nos pusimos a esperarla con la nariz pegada a la ventana. La vimos bajar de un taxi, escondidos detrás de las cortinas.

-Es fea

-¿La devolvemos?, dije

-No, qué más da, ya está aquí.

Se llamaba Sandra, olía a jabón de hotel barato y estaba vestida con una minifalda de látex roja y una camiseta de encaje. Era amable y risueña. En efecto no lucía nada guapa aunque tampoco me parecía fea. Como todo lo que se vende grandilocuentemente en los diarios, no dejaba de ser un timo. Su boca parecía un monedero descosido habituado a comerse corazones rotos. El tipo de peruana pobre que por las mañanas amamanta a su hijo y por las noches amamanta extraños por unos billetes. Me dijo que hace unos meses había tenido un hijo, era madre soltera, por eso estaba un poco gordita y tenía estrías en la barriga (me las enseñó un poco avergonzada). Como cualquier prostituta encontraba genial que invirtiéramos nuestro dinero en conversar en lugar de tirárnosla. Una forma perfecta de prostitución. Sandra, la kinesióloga a domicilio, nos contó que acababa de estar con un viejo al que no se le paró nunca.

-No hay necesidad de acostarse con veinte hombres. Si eres mosca basta con uno o dos y ya hiciste suficiente dinero.

Tomamos unas copas, ella aceptó una cerveza, algo raro en una puta. Quizá le caímos bien porque luego pusimos música y bailamos. En la segunda parte de la historia ella podría quedarse en mi casa y yo irme en su taxi. Pero ya teníamos montada nuestra mala película de Hollywood. La llevé a la habitación e intercambiamos nuestra ropa. Yo me puse su minifalda de puta y ella mi pijama de china. Luego salimos al salón.

 

 

 

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-