"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




7 de Abril, 2007


RAYMOND CARVER

Publicado en De Otros. el 7 de Abril, 2007, 16:25 por Lauisaia

CAJAS

(...) Unos días después, al anochecer, mi madre llama por teléfono para anunciarme que está instalada en su nueva casa. Está muy atareada poniéndolo todo en condiciones, como siempre que se muda a un nuevo hogar. Me dice que me alegrará saber que está muy contenta de haber vuelto a la soleada California. Pero dice que en la zona en la que vive hay algo en el aire, quizá polen, que la hace estornudar continuamente. Y que hay más tráfico del que recordaba. No recuerda que hubiera tanto tráfico en su barrio. Ni que decir tiene que los automovilistas siguen todos conduciendo como locos.

- Los californianos al volante...- dice-. ¿Qué otra cosa podría esperarse de ellos?

Luego dice que hace calor para esta época del año. Que no cree que el aire acondicionado de su apartamento funcione como es debido. Le digo que debería hablar con la dirección.

- La encargada nunca está cuando la necesitas -dice mi madre.

Luego dice que espera no haber hecho mal volviendo a California. Y después hace una pausa.

Estoy de pie junto a la ventana, con el teléfono pegado al oído, mirando las luces de la ciudad y las casas iluminadas del vecindario. Jill está en la mesa con el catálogo, escuchando.

- ¿Sigues ahí? -dice mi madre-. ¿Por qué no dices nada?

No sé por qué, pero entonces recuerdo el apelativo cariñoso que mi padre solía emplear cuando era amable con ella ( es decir, cuando no estaba borracho). Es algo ya muy lejano, de cuando yo era un niño, pero al oirlo siempre me sentía mejor, con menos miedo, más esperanzado ante el futuro: Querida mía, decía. La llamaba querida mía algunas veces... Un apelativo tierno. Querida mía -le decía-, si vas a la tienda, ¿podrás traerme unos cigarrillos? O bien: Querida mía, ¿Estás mejor de ese resfriado?

Las palabras brotan de mis labios antes de pensar incluso qué decir a continuación: Querida mía.

Las repito. La llamo Querida mía. Querida mía, procura no tener miedo, le digo. Le digo que la quiero y que sí, que le escribiré. Luego le digo adiós y cuelgo el teléfono.

Durante un rato no me muevo de la ventana. Me quedo allí de pie, mirando hacia las casas iluminadas del vecindario. Un coche deja la carretera y entra en el jardín de una casa. Se enciende la luz del porche. Se abre la puerta de la casa y sale alguien y se queda en el porche, esperando.

Jill pasa las páginas del catálogo, y de pronto se detiene y deja de hacerlo.

- Esto es lo que necesitamos -dice-. Se acerca mucho a lo que tenía pensado. Mira esto, ¿quieres?

Pero yo no miro. Me importan un rábano las cortinas.

- ¿Qué es lo que miras ahí afuera, cariño?- dice Jill-. Dime.

¿Qué puedo decirle? Las personas a quienes miro se abrazan en el porche unos instantes, y después entran juntos en la casa. Dejan la luz encendida. Luego caen en la cuenta y la apagan.

                                                           Raymond Carver,

                                                           del cuento Cajas,

                                                            en Tres rosas amarillas.

... y... el Negro...

Publicado en Humor el 7 de Abril, 2007, 10:37 por MScalona


www.clarin.com

Kenzaburo Oe

Publicado en De Otros. el 7 de Abril, 2007, 10:26 por MScalona

Oe

" En el invierno de 1968, un hombre sorprendentemente gordo estuvo a punto de ser lanzando al baño del oso polar, una asquerosa pileta bajo él y tuvo la experiencia de casi volverse loco. Como resultado, el gordo se liberó de las trabas de una vieja obsesión, pero en el instante en que se encontró libre, una soledad miserable surgió en él y extravió aún más su ya debilitado espíritu. En ese momento resolvió, sin ninguna razón lógica (era dado a ataques de agitación repentina), deshacerse de otra pesada limitación; juró liberarse completamente y dejar que el cielo se cayera si era necesario, y cuando ya había jurado y un valor irredento estaba hirviendo en su cuerpo, todavía sarroso y hediendo a sardinas podridas por el chapuzón de la piedra que se lanzó en la pileta del oso,  finalmente en su lugar, telefoneó a su madre a mitad de la noche y le dijo,
-Devuélveme el manuscrito que me robaste, estoy harto, ¡me oyes! ¡Siempre he sabido lo que te proponías!
El gordo sabía que su madre estaba al otro extremo de la línea a mil doscientos kilómetros, con el auricular pasado de moda en la mano. Hasta concluyó poco científicamente que podía oír el susurro de su respiración en el otro teléfono tan claramente como lo hacía porque no había nadie cerca de los circuitos debido a lo tardío de la hora, y ya que ésta resultaba ser la respiración de su madre el gordo sintió un peso en el pecho. De hecho, lo que estaba escuchando por el auricular que presionaba contra su oido, con una delicadeza fuera de toda proporción respecto a la masividad de su cuerpo, era su propia respiración. "

                                                                                                                 

fragm de Enséñanos a superar nuestra locura.

OE nació en Japón en 1935 y obtuvo el Nóbel de Literatura en 1994.-

Ja... ¿estoy de acuerdo con Donald Trump ?

Publicado en Aguafuerte el 7 de Abril, 2007, 10:14 por MScalona

CULPABLE

“Es el peor presidente en la historia de Estados Unidos. La guerra en Irak es una catástrofe y me gustaría que Bush sacase a las tropas de ahí, pues sólo va a empeorar. Todo en Washington ha sido una mentira, empezando por las armas de destrucción masiva, que fue la excusa para atacar Irak. Sólo hay un culpable, el actual presidente.”
(Del magnate Donald Trump a la CNN. La copia del video con la entrevista es una de las más vistas de Youtube.)

fuente:  PAGINA/ 12, 7-4-07

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-