"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




1 de Abril, 2007


Un mini Cortázar

Publicado en De Otros. el 1 de Abril, 2007, 21:09 por Gabi Gervasoni

  Historias de Cronopios y de Famas

Julio Cortázar

Aplastamiento de las gotas 

        Yo no sé, mirá, es terrible como llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. 
        Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós. 

¿Qué es el Bovarismo...?

Publicado en Aguafuerte el 1 de Abril, 2007, 12:15 por MScalona

" ...pero hoy hablemos del bovarismo. Es una enfermedad evolutiva, empieza con un simple "mi mamá me mima" a los cinco años, de mano de la señorita Yolanda o la Salita Azul; luego sigue con Caperucita y el Lobo, Harry Potter, Sandokán, El Señor de los Anillos y Las Mil y una noches.  Ya en la adolescencia, un hermano mayor que tuvo todas las enfermedades, como al descuido, igual que si dejara un condón, te deja en la mesita de luz el "Bestiario" de Cortázar y te hace un seropositivo para toda la vida.     El bovarismo es una enfermedad incurable, crónica, sintomática y con recidivas diarias, sobre todo a la hora del ocaso.  Por ejemplo, no hace falta haber hecho un cuatrimestre en Medicina para saber que, "Los Heraldos Negros", un domingo a la tarde, le bajarían las defensas al mismísimo Charles Atlas. 

  El nombre o bautizo de la patología es en honor al personaje de Gustave Flaubert (Madame "Emma" Bovary), pero el primer descubridor del virus  fue Miguel de Cervantes Saavedra, ya que el primer caso clínico que registra la ciencia, es precisamente "Don Quijote".   Ese es el padre de la enfermedad; el ingenioso hidalgo fue el primero en contraer el terrible mal del bovarismo.

  ¿En qué consiste? Es una compulsión frenética por la lectura de libros de ficción, que provoca en el lector (y desde el mismo momento de la lectura) una confusión mental y anímica que lo lleva a creerse dentro de la fantasía, de modo de abstraerse peligrosamente de la realidad, intentando al mismo tiempo, mediante una operación alucinatoria, delirante e inútil, tratar de participar en "la mentira" que lee, y modificar "la verdad o realidad" en que vive.  Es terrible... se produce una alteración de las defensas, pulsaciones aceleradas, sudores fríos, un frenesí de dicha solamente comparable a la plenitud física.  Pero no es virtual como la Internet, sino que aquí se produce realmente una simbiosis "realidad‑fantasía", que provoca cambios inmediatos en los enfermos. Por ejemplo, por algunas novelas de amor con final feliz, se han descripto casos de entusiasmo adrenalino‑sinérgicos  sólo comparados al triunfo de la heroína.

  ‑¿Qué heroína?

  ‑No se sabe bien... puede ser la de la novela (por caso, Madame Bovary) o la inyectable, ese es el peligro de esta enfermedad. Se asimila a muchas cosas que parecen la dicha... "

                                                                                                                                      

Es parte de una Contratapa que publiqué en    ROSARIO/12 el 8-9-2003

http://www.rosario-12.com.ar/2003/08/09/tcontratapa.htm

Zweig sobre Joyce...

Publicado en De Otros. el 1 de Abril, 2007, 11:51 por MScalona
Zweig 

" De entre todas aquellas personas, las más dignas de lástima para mí (como si ya

me hubiera asaltado un presentimiento de mi futuro destino) eran las que no tenían

patria o, peor aún, las que, en lugar de una patria, tenían dos o tres y no sabían

a cuál pertenecían. Por ejemplo, en un rincón del café Odeon se sentaba, a menudo

solo, un joven que llevaba una barbita de Color castaño y unas gafas

ostentosamente gruesas ante unos penetrantes ojos oscuros;

me dijeron que era un escritor inglés de gran talento. Cuando, al cabo de unos días, trabé conocimiento con James Joyce, rechazó rotundamente cualquier relación con Inglaterra. Era irlandés. Cierto que escribía en inglés, pero no pensaba ni quería pensar en inglés. Me dijo:
-Quisiera una lengua que estuviera por encima de las lenguas, una lengua a la que sirvieran todas las demás. No puedo expresarme del todo en inglés sin incluirme en una tradición.
No lo comprendí muy bien, porque no sabía que entonces ya estaba escribiendo su Ulises ; sólo me había prestado su libro Retrato de un artista adolescente , el único ejemplar que tenía, y su pequeño drama, Exiles, que yo precisamente quería traducir para ayudarlo. Cuanto más lo conocía, más admiraba su fantástico conocimiento de lenguas; tras aquella frente redondeada, moldeada a martillazos y que brillaba como porcelana bajo la luz eléctrica, estaban estampados todos los vocablos de todos los idiomas y él jugaba con ellos y los mezclaba de una manera brillantísima. En cierta ocasión me preguntó cómo traduciría al alemán una frase difícil de Retrato del artista y juntos probamos la solución en italiano y en francés; él tenía preparadas para cada palabra cuatro o cinco traducciones en cada lengua, incluso dialectales, y sabía su valor y peso hasta el último matiz. Pocas veces lo abandonaba una cierta amargura, pero creo que en el fondo era esa irritación la fuerza interior que lo volvía vehemente y creativo. El resentimiento contra Dublín, contra Inglaterra y contra ciertas personas había adoptado en él la forma de una energía dinámica que sólo se liberaba en la obra literaria. Pero él parecía amar esa dureza suya; nunca lo vi reír ni de buen humor. Daba siempre la impresión de una fuerza oscura concentrada en ella misma y, cuando lo veía por la calle, con los delgados labios estrechamente apretados y caminando siempre con pasos apresurados, como si se dirigiera a algún lugar determinado, me daba cuenta de la actitud defensiva y del aislamiento interior de su carácter mucho más que en nuestras conversaciones. Por eso después no me sorprendió en absoluto que fuera precisamente él quien escribiese la obra más solitaria, la menos ligada a todo y que se abatió sobre nuestra época como un meteoro. "


                                                                                                                                           

Stefan Zweig   (Austria 1881-1942)  frag de EL MUNDO DE AYER

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-