"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




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Publicado en De Otros. el 13 de Enero, 2007, 11:03 por MScalona

"Cuando por fin apareció el libro de Arturo Belano, éste ya era un autor fantasma y yo mismo estaba a punto de empezar a ser un editor fantasma. Siempre lo supe. Hay escritores cenizos, gafes, de los cuales más vale salir huyendo, no importa que creas o no en la mala suerte, no importa que seas positivista o marxista, de esa gente hay que huir como de la peste negra. Y esto lo digo con el corazón en la mano: hay que confiar en el instinto. Yo sabía que sacando el libro de ese muchacho jugaba con fuego. Me quemé y no me quejo, pero nunca está de más realizar algunas consideraciones sobre la catástrofe, la experiencia ajena siempre le puede servir a alguien. Ahora bebo mucho, me paso el día en la cantina, estaciono el coche lejos de mi domicilio, cuando llego a casa suelo mirar hacia todos lados no sea cosa que sorpresivamente aparezca algún cobrador. 

Por las noches no puedo dormir y sigo bebiendo. Tengo fundadas sospechas de que un asesino a sueldo (o tal vez, dos) está siguiendo mis pasos. Por suerte, ya antes del desastre era viudo y al menos le he ahorrado este mal trago a mi pobre esposa, esta larga penumbra que al fin y al cabo aguarda a todos los editores. Y aunque algunas noches me pregunto por qué tenía que tocarme a mí, precisamente a mí, en el fondo he aceptado mi destino. Estar solo fortalece. Eso lo dijo Nietzsche (de quien publiqué una selección de citas en un libro de bolsillo en 1969 y que por cierto fue un exitazo), o Flores Magón, de quien publicamos una pequeña biografía militante hecha por un estudiante de Derecho y que no se vendió nada mal.

Estar solo fortalece. Santa verdad. Y consuelo de necios, pues aunque quisiera estar acompañado, ésta es la hora en que nadie se acerca a mi sombra. Ni el cabrón de Vargas Pardo, que ahora trabaja en otra editorial y fue quien propició la edición de Belano, ni los múltiples literatos que en su día siguieron la estela de mi simpatía. Nadie quiere caminar junto a un blanco móvil. Nadie quiere caminar junto a quien ya apesta a carroña. Al menos ahora sé algo que antes sólo presentía: a todos los editores nos persigue un asesino a sueldo. Un asesino ilustrado o analfabeto, pero a sueldo de los intereses más oscuros, que a veces son, santa paradoja, nuestros propios, vacuos y necios intereses.

A Vargas Pardo no le guardo rencor, Incluso a veces pienso en él con cierta nostalgia. Y en el fondo no creo a aquellos que me dicen que el hundimiento de mi empresa lo provocó la revista de aquellos jóvenes real visceralistas, que tan alegremente puse en manos del ecuatoriano.  Yo sé que la mala suerte me vino de otra parte. Por supuesto, Vargas Pardo, con su inocencia criminal, contribuyó a mi desgracia, pero en el fondo no tiene la culpa. Él creyó que hacía bien y no le culpo. A veces, cuando bebo más de la cuenta, me da por putearle la madre, a él y a los literatos que me han olvidado y a los asesinos a sueldo que me acechan en la oscuridad y hasta a los linotipistas perdidos en la gloria y en el anonimato, pero después me calmo y me da por reírme. La vida hay que vivirla, en eso consiste todo, simplemente. Me lo dijo un cabecita negra que me encontré el otro día al salir del bar La mala Senda. La vida hay que vivirla, la literatura no vale nada…"

                                                                                                                                           

                                                                                                                                           

ROBERTO BOLAÑO.    Los Detectives Salvajes.  P. 300-301.  Compactos Anagrama.

N o t a  :    Esta novela es un ejemplo claro de perfecta ANTI-NOVELA, inaugurada en 1922 por el Ulysses de Joyce, y magníficamente seguida por Faulkner, Onetti, Cortázar (en Rayuela), Lowry  (en Bajo el Volcán), Vargas Llosa (en Conversaciones en la Catedral) o Saer (en La Grande).  Ya vamos a ver a qué llamamos "anti-novela".   Otro modo distinto del clásico.  Joyce ha sido para la novela, lo que Chéjov fue para el cuento. De hecho, la mayor influencia de Joyce, para su revolución, fue el cuentista y dramaturgo ruso que había muerto en 1904.  El Ulysses comenzó a escribirse en 1913. En español recién se conoció en 1926.

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-