"Es necesario que se pregunte para que yo siga vivo, por que yo soy tan sólo su memoria". HAROLDO CONTI. Los caminos, homenaje.




25 de Noviembre, 2006


erótico fragmento de EL PORTADOR...

Publicado en Nuestra Letra. el 25 de Noviembre, 2006, 21:52 por MScalona

             P E L I R R O J A

              Promotora de Arcor, pelirroja de veras, en todas partes. Me cansé de comprarle bon-o-bones. Ella los vendía por caja y yo se los compraba para verla. Compraba para nadie; no me gustaban ni revendía. Los regalaba… para que se acabasen, entonces llamaba a la fábrica, "para que mañana... sin falta, por favor... venga la promotora... la pelirroja, por favor... gracias... ".

             ¿Quién puede resistirse a una vulva de dieciocho años? Olor a pichí -dijo Quimet, el cocinero, cuando la vio en el bar. Un bebé, dijo, ni flujo. Todo suave, limpio, perfume, grititos. Lengua de gato cachorro abandonado en las vías, dulce, huidiza. Pero la piba no se chupaba el dedo. Más bien lo metía en la ingle, debajo de una mini escocesa para tocarse y no porque le picara, sino para indicar dónde quería que yo picase. Y yo picaba. ¿Quién puede resistirse a una vulva recién estrenada? Los bombones empezaban a ponerse rancios y mi cuenta bancaria en descubierto por la dulzura o el stock galante. Me tuvo lástima, supongo... o tan chiquita y ya sabía que todo (pero todo) lo que hace un hombre en la vida, es por una mujer. Y lo demás son sus alrededores, escenografías, ahorro de fuerzas, escritura.

                         Al mes de disfrutar con mi desesperación, loco de verla tironearse la mini tan cortita y por temor a que de tanto rascarse se le borrara el cuadrillé, me aceptó una vuelta en auto, un Pronto Shake y un pinito liado en el viaje.   A 12, Pueblo Esther, Alvear o Bogado me parecía. Yo manejaba. El auto. Anochecía en el campo y empezaba la primavera, la luna creciente, un aroma interminable en el aire y el color de las acuarelas en el ocaso. Ella se reía en sus tonos: bermellón, naranja y fuego contrastaban con las sombras de las siete de la tarde. La colorada abría y cerraba las piernas como si tuviera el ojo de un monstruo en el centro. Las cuevas no tienen cortinas y algunas mujeres no usan bombachas.   Las evitan el día justo que saben que no van a usarlas. Este caso. Ella tenía todo premeditado. Yo obedecía. A una niña, por supuesto... Cuando bajé mi cara entre sus piernas me di cuenta, olor a pichí, bebé, ni flujo, perfume, suave, grititos había dicho el cocinero. Al costado de la  A-12, en uno de esos pasillos de árboles añosos, paraísos de veinte metros y treinta minutos. Ni un tractor, ni polvareda de una F 100 yendo al pueblo a jugar a las cartas. Nada más que gorriones, alguna lechuza y las vacas omnipresentes que miran como si supieran. Cuando se bajó la mini escocesa vi que temblaba y sentí que yo tenía un poder y ella un temblor. Si hubiera estado lo más tranquila, me hubiera disgustado: odio el profesionalismo en cualquier actividad humana. Cuando se me sentó encima la creí frágil, quebradiza como la muñeca del relicario. ¡Pobre de mí...! Empezó a transformarse y segregar todos los jugos de la araña. A rodearme con las manos, la lengua, los muslos. En un momento hasta dudé si habría alguien más en la cabina...Empecé a obedecerle y bajar por las pecas, los oyuelos, los pechitos desnudos, almendrados de calostro. El jugo era sano, nuevo, de nadie, nunca. Y tan suaves y encarnados eran sus pliegues que se me deshacían en la lengua, como un hojaldre, o en los dedos, como las hojas de un incunable, o en los pies, como terrones de suelo santo. Como beber de una laguna patagónica o de la Atlántida o la luna. Y tan a gusto y nutritivo, que me podría haber alimentado de ese extracto de vulva, indigesto, exhausto. Los vellos eran rojos pero más tiernos que los pastos. El gemido (sin sobreactuar) apenas acallaba el rumor del viento y el camino recién regado, compartía aromas con los azahares y los tomates allende los alambres.  Pelirroja bañó a todos con el sudor exhumado de una lavanda de outlet, inocente, desleída, comprada con el salario de los bon-o-bones, o de las estrellas que la absorbían en mitad del mete y saca.

                 Al final volvió a trepárseme como al hico: un pequeño dolor de ella, un cumplido, supuse, cuando se metió el miembro y empezó a moverse. Me pegó en el pecho y se tiraba hacia atrás como jugando. Hacia adelante me daba lenguas por la cara como a un helado de bocha. Al cucurucho… dijo y me estremecí todo. Mi turno  de moverme, morderla, tirarle el pelo y putearla. En mitad del campo se hizo un galope; mete y saca los arrieros, los animales y los hombres. Chorros en las agüadas, doble riego al campo y que no le falte a los tomates ni a los azahares. La peonada recogió toda la grupa y los amantes, las ropas... Hora de ir al club, a jugar a las cartas. Gracia bendita en la iglesia de la plaza, un dios desconocido,  un agua de bautismo a las siete de la tarde y más allá el hojaldre, el terrón del suelo santo, la laguna patagónica, la Atlántida  y la luna.

            La vida eterna es una chica pelirroja por un camino de árboles donde no hay ni polvareda de una F 100 yendo al pueblo. A-12 se llamaba la ruta. Ni flujo, recién estrenada. La gloria está en el centro de una vendedora de bon-o-bones, y hasta la Biblia lo dice: que Moisés vio la zarza ardiendo y era roja. Y sin cortina, porque los días que no hace falta,  son todos,  y cuando la gloria  llama,  hasta yo, que no tengo valor ni porqués, no puedo dejar de ir…

                                                         MARCELO   SCALONA

 

fragm. de la novela inédita  EL PORTADOR     DNA.exp.  213.786/ 2004

Tarea: poesía erótica

Publicado en Poemitas. el 25 de Noviembre, 2006, 18:40 por negrointenso

Sexo a la española

Él era guapo y

ella estaba muy guarra.

Estaban muy cachondos.

Él sentía su polla,

la tenía dura.

Ella tenía la raja húmeda

y se quitó las bragas.

A follar, pués.

Ella colocó su mano en los cojones

Él le comió el coño y

gemían

gemían

La penetró y se corrió

eyaculó durante mucho tiempo

con varias sacudidas.

Estaban bañados en sudor

un placer fuerte

luego se durmieron.

A la madrugada empezó a lamerlo

con esmero,

cuando la lengua cosquilló

el frenillo del glande

él eyaculó violentamente

en su boca entreabierta.

Por la mañana desayunaron y

se despidieron sin saber sus nombres.

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Este me gustaría que alguien lo lea en Victoria. ¿Puede ser?

B u k o w s k i

Publicado en De Otros. el 25 de Noviembre, 2006, 15:31 por MScalona

Mujeres

                              

Me gustan los colores
de sus ropas,
su manera de andar,
la crueldad de algunos rostros
de vez en cuando
la belleza casi pura de una cara
total y encantadoramente femenina.

Están por encima de nosotros
planean mejor y se organizan mejor.
Mientras los hombres ven televisión
toman cervezas y juegan al béisbol,
ellas, las mujeres,
piensan en nosotros, concentrándose,
estudiando, decidiendo, si aceptarnos,
descartarnos, cambiarnos, matarnos o
simplemente abandonarnos.

Al final no importa
ya que hicieran lo que hicieran
acabamos locos y solos.

                                                                       

                                                                       

CHARLES  BUKOWSKI . USA.  1920-1994

CHARLES  BUKOWSKI . USA.  1920-1994

  
Autores
María Paula Cerdán, Francisco Kuba, Verónica Laurino, Marcelo Scalona, Caro Musa, Claudia Malkovic, Silvina Potenza, Marcela González García, Soledad Plasenzotti, Natalia Massei, Mónica M. González, Ariel Zappa, Cintia Sartorio, Cecilia Mohni, Silvia Estévez, Julia M. Sánchez, Matías Settimo, Marisol Baltare, Maximiliano Rendo, Matías Magliano, Andrea Parnisari, Roberto Sánchez, Alina Taborda, Nicolás Foppiani, Mayra Medina, Alfredo Cherara, María B. Irusta, Ale Rodenas, Laura Rossi, Germán Caporalini, Rosana Guardala Durán, Rosario Spina, Sergio Goldberg, Luisina Bourband, Alejandra Mazitelli, Tomás Doblas, Laura Berizzo, Florencia Manasseri, Beti Toni, Nahuel Conforti, Gabriela Ovando, Diana Sanguineti, Joaquín Yañez, Joaquín Pérez, Alvaro Botta, Verónica Huck, Florencia Portella, Valeria Gianfelici, Sofía Baravalle, Rubén Leva, Marcelo Castaños, Luis Astorga, Juan Pedro Rodenas, Esteban Landucci, Dora Suárez, Laura Cossovich, Alida Konekamp, Diego Magdalena, Franco Trivisonno, Gerardo Ortega, Roberto Elías, Facundo Martínez, Ariel Navetta, Graciela Gandini, Jimena Cardozo, Soledad Cerqueira, Juan Gentiletti, Sebastián Avaca, Emi Pérez, Adriana Bruniar, Mariano Boni, Flor Said, Elina Carnevali, Roxana Chacra, Lorena Udler, Nora Zacarías.-